Multi RUT, o cómo matar los sindicatos

28 de Abr, 2014 | Por | 1 Comentario

La editorial de La Tercera de hoy, atacando el proyecto de ley destinado a terminar con el fenómeno del multi RUT en las grandes empresas:

Debe considerarse, sin embargo, que en la mayoría de los casos la organización de una empresa en un grupo de sociedades no persigue debilitar derechos laborales, sino adecuarse en la mejor forma posible a una realidad económica concreta.

O quizás si. Como documentó CIPER Chile en una serie de excelentes artículos sobre las tácticas que usa la industria del retail para maximizar ganancias a cuestas de sus trabajadores, impedir la sindicalización es precisamente el objetivo del sistema:

La Fundación SOL ha analizado en detalle el sistema [de multi RUT], pues realiza asesorías a sindicatos e hizo un estudio para la Dirección del Trabajo. “El efecto más importante es en la sindicalización, pues el desmembramiento de los sindicatos les resta poder para negociar”, dice el economista Marco Kremermann, de Fundación Sol. Kremermann explica que, por ejemplo, Falabella “basa su organización laboral en la separación explícita de la explotación y administración del negocio. La empresa tiene razones sociales para contratar a sus trabajadores y una razón social para vender los productos. Por eso, los trabajadores hablan de una especie de ‘subcontratación oculta’, en la medida de que cada razón social está vinculada a las distintas tiendas que finalmente derivan sus ventas a la razón social madre: S.A.C.I Falabella”.

Si fueran un poco más honestos, los muchachos de La Tercera usarían el argumento más clásico en favor del multi RUT: que los sindicatos son una lacra, o algo por el estilo.

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1 Comentario

  • Está claro como el agua, si uno entiende por “realidad económica concreta” un eufemismo de “maximizar la rentabilidad en base a la legalidad vigente, con el fin de satisfacer la política del directorio y mejorar la posición de la empresa en la bolsa”.

    No ven que el mercado es un ser abstracto sin sentimientos que sopla a los oídos del directorio de turno, guiándolos por el recto camino del libre mercado.

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