Gastos de Campaña: más allá de los totales

26 de Ene, 2014 | Por | Sin Comentarios

En los últimos días el gasto electoral durante la pasada campaña presidencial ha copado los titulares. La principal noticia ha sido el hecho de que Michelle Bachelet gastó, en primera vuelta, más que todos los otros candidatos sumados.

Un posible ejercicio para poner esta información en contexto es calcular el gasto efectivo que cada candidato realizó por cada voto que efectivamente obtuvo.  Esta información entrega dos datos. Por una parte, da un parámetro de qué tan eficientes fueron los candidatos en términos de traducir su gasto de campaña en votos. Por otra, permite tener una cierta idea de la relación entre las donaciones a campañas y las posibilidades de triunfo de los candidatos.

Tomando datos del Servel y de la prensa nacional, los números para la elección presidencial de 2013 son los siguientes:

GastoPorVoto2013

Algunos elementos destacan en esta tabla. Primero, la candidata más “eficiente” en términos de convertir su gasto de campaña en votos fue Roxana Miranda, mientras que Tomás Jocelyn-Holt no sólo fue el candidato menos votado, sino también el menos eficiente en su gasto electoral: gastó 10 veces más por voto obtenido que Roxana Miranda, Franco Parisi o Marcel Claude, y más de cinco veces el promedio del gasto por voto efectuado por todos los candidatos. Segundo, pese a que Michelle Bachelet superó con creces el gasto electoral total de sus competidores, su gasto por voto obtenido está por debajo del gasto de Jocelyn-Holt y el de Evelyn Matthei, quien gastó más de $2.000 por voto. A la luz de estos datos, y del resultado de la elección, sin duda que poner dinero en la campaña de la candidata de derecha era mucho peor “inversión” que aportar a la candidata de la Nueva Mayoría.

Por último, muchos han sugerido que el alto gasto de la campaña de Bachelet demostraría que hoy hay tanto dinero en la izquierda como en la derecha. Mi lectura es que la mayoría del poder económico aún reside en la derecha. Sin embargo, la derecha económica entiende que debe tender puentes con el poder político, por lo que ponen “fichas” en la mayoría de las candidaturas, y apuestan más fuerte a ganador. No es de extrañar, entonces, que una candidata con el nivel de popularidad de Bachelet captara sumas de dinero comparativamente grandes para su campaña, y por tanto pudiese gastar más. El gasto total por voto muestra que quienes apostaron por su candidatura -fueran de derecha o de izquierda- no estaban nada de perdidos.

La transparencia del sistema de financiamiento de campañas, la falta de información respecto de los gastos durante las primarias (no sabemos, por ejemplo, cuanto gastaron Golborne y Longueira antes de bajar sus candidaturas), y los mecanismos de financiamiento de los partidos políticos son, por supuesto, la música de fondo de esta película.

 

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