Los intocables

22 de Feb, 2013 | Por | 2 Comentarios

Chile es una hacienda. Tiene una imagen de país, fronteras, incluso algo que se ve como un gobierno, pero es una hacienda. De hecho, tiene un ministro de hacienda, que se encarga de administrar el fundo.

Esta hacienda tiene dueños, y son alrededor de 5 a 7 familias (por razones de seguridad no las nombraré), que se llevan gran parte de los ingresos, y llegan a ganar casi 80 veces más que las familias más pobres de la hacienda, muchas de la cuales tienen empleos precarios generados por los dueños de la hacienda y sus negocios.

Durante muchos años, esta elite-dueña se ha encargado de consagrar su propia figura como EL referente a seguir y ser en un “país” exitoso, próspero y cercano al desarrollo, gracias y exclusivamente al crecimiento económico. En efecto, con la explosión de la bonanza económica, se nos implanta la idea que para ser una “nación ganadora” hay que “emprender”, que ser empresario es la forma de ser exitoso, con la ganancia (no importa cómo) y el consumo como principales valores identitarios; sin embargo también se preocuparon de mantener los rasgos de clientilismo, de sociedad civil débil y despolitizada, y tradicionalismo tan propios de nuestra identidad.

Se nos plantea, en la forma, que somos un país pujante y con mucha modernidad, pero en el fondo, somos muy poco modernos. La elite “patronfundista” nos construye una idea de país que vista por encima se ve bien, pero si ahondamos un poco, vemos que no ha cambiado mucho sus lógicas operativas desde épocas decimonónicas. Esto, porque los patrones del fundo solo se han preocupado de mantenerse más o menos, en los avances económicos y el progreso, pero poco en los avances y cambios en materias sociopolíticas. Lo importante es que este grupúsculo ha crecido en su poder económico, y aparentemente creen que manteniendo, de cualquier forma, su poder, todo está bien; se consideran por sobre el bien y el mal, son los que pinchan y cortan, son los dueños del fundo, y son intocables.

En otro carril, el resto de los habitantes de la hacienda hemos podido ir accediendo, via el fenómeno de la Globalización, a nuevas tecnologías que en cierta medida han reconfigurado la forma de ver y pensar el mundo en parte de la ciudadanía. Esto se visualiza claramente con las explosiones estudiantiles y ciudadanas que han venido dándose desde el 2006, y que han decantado en articulaciones ciudadano-políticas estables que demandan cambios en la forma de gestionar el fundo, y cambios radicales y básicos para mejorar la calidad de vida de quienes habitamos en este lugar.

Pero los intocables no escuchan, ellos viven en un pedestal, dan trabajo, y compran espacios educativos, comunicacionales y productivos para mantener su sistema y mantenernos callados, produciendo y luchando por ser “exitosos” via consumo. Y como están en un pedestal, son seres moralmente superiores, incuestionables y por supuesto, nada ni nadie se puede reir de ellos, ni parodiarlos. Hasta al Topaze lo eliminaron, por vulnerar estos principios. Solo algunos medios de sus parientes pueden hacerlo, y bajo ciertos criterios.

Y si bien, en apariencia, no tienen nada que ocultar, están dispuestos a perseguir por cielo, mar y tierra a quien ose siquiera esgrimir algún mínimo intento de sátira, parodia, o directamente burla; no señor, ellos son superiores y pueden controlar a los aparentemente independientes poderes del Estado para que destinen tiempo y recursos en perseguir, humillar y acallar cualquiera de estos intentos. No importa que tengan un canal que muestre hasta el hartazgo una serie extranjera, como “Los Simpsons”, que se dedica a parodiar y reirse de su propia idiosincracia (de EEUU) y personajes “importantes”, eso será para esos otros países, aquí no.

Y aunque se supone que no tienen nada que ocultar, se meten en la más mínima pelea que los nombre, porque no sólo son intocables, sino que innombrables, y al igual que Barzini en “El Padrino”, mandan a sus matones a romper las cámaras de quienes tengan el descaro de enfocarlos.

Sin embargo, con esas actitudes, en estos tiempos, solo demuestran que son una elite pachotera e ignorante. Decía Nietzsche que “La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar” a la luz de esta frase, y los recientes acontecimientos a propósito de la persecución y censura hacia Rodrigo Ferrari, por la cuenta de Twitter de @losluksic, se podría decir que esta elite además no tiene mucha potencia intelectual, o sí mucho que ocultar.

2 Comentarios

  • Triste verdad.. la copia feliz del eden nunca nos permitira ser otra cosa que una copia mala del progresos sustentable y equitativo

  • Que bueno es leer una columna que va al hueso sin adornos ni eufemismos. La difundiremos

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