Litio e inversión soberana: una apuesta imbatible

11 de Feb, 2012 | Por | 2 Comentarios

por Matías Garretón*

El Litio, esencial para fabricar baterías eficientes, es un mineral del futuro. Después de Bolivia, Chile tiene los mayores yacimientos y es el principal productor a nivel mundial, a través de dos empresas estatales, la Sociedad Química y Minera de Chile (SQM) y la Sociedad Chilena del Litio (SCL). El decreto 2.886 de 1979 declara el Litio como reserva del Estado, no concesionable. Los nuevos Contratos Especiales de Operación del Litio (CEOL) pretenden cambiar esto, de modo de permitir su licitación a capitales nacionales o extranjeros. Aun teniendo en cuenta las convicciones neoliberales del actual gobierno, una medida cortoplacista como esta no deja de sorprender, en circunstancias en que se discute intensamente la necesidad de reforzar el rol de Estado, entre otras cosas, en cuanto a la explotación del Cobre. ¿Por qué regalar ahora estos derechos en vez de crear las herramientas para aprovechar al máximo esta situación estratégica?

Además de los beneficios directos de la explotación minera, el Litio es la base de una tecnología en pleno desarrollo, como es la fabricación de baterías de alto rendimiento para dispositivos móviles, desde autos y bicicletas hasta teléfonos y notebooks. En Chile ya hay iniciativas para desarrollar esta prometedora industria, por ejemplo el centro de innovación del litio (CIL), creado en la Universidad de Chile en 2010. Aprovechar la ventaja estratégica de Chile permitiría imponerse en un sector emergente, creando empleos bien remunerados y maximizando la generación de valor agregado dentro del país. No hay razón para repetir los errores en torno al cobre, que se exporta principalmente en bruto, pese a que tenemos la tecnología para refinarlo a casi un cien por ciento de pureza. Lo único que falta para aprovechar todo este potencial laboral y de creación de valor, es inversión industrial a largo plazo.

Es precisamente la falta de capacidad de inversión de nuestro estado subsidiario lo que motiva la creación de los CEOL, que buscan atraer capitales extranjeros para suplir esta falencia. Pero esto no es una limitación fundamental. El Banco Central podría emitir bonos soberanos destinados a la inversión pública en explotación y manufactura del litio, obteniéndose así el financiamiento necesario (sobre el rol de los bancos centrales y el sector financiero, leer “Banking Wasn’t Meant to Be Like This” de Michael Hudson). En el convulsionado panorama financiero internacional, la demanda por este tipo de instrumentos de ahorro seguros es cada vez mayor y Chile goza de buena salud en cuanto a percepción de riesgo y tasas moderadas. Ante oportunidades como esta, el endeudamiento estatal con fines productivos sería un excelente negocio.

A largo plazo, el sector privado no es más eficiente que el público en la industria minera. Codelco sigue siendo el mayor productor mundial de cobre y es altamente competitivo. Si además consideramos el retorno social, en términos de empleo y generación de recursos para financiar sectores como educación y salud, la apuesta por una política nacional de explotación y manufactura de litio es imbatible.

¿Que mejor ocasión para poner en práctica una “nueva forma de gobernar” que aprovechar esta oportunidad única para desarrollar un sector estatal estratégico, eficiente y rentable que permita invertir las riquezas del litio en bienestar para todos los chilenos?

 

(Matías Garretón es Doctorante en Planificación y Urbanismo en la Universidad Paris Est. En Twitter: @M_Garreton)

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2 Comentarios

  • Correción importante: ni SQL ni SCL son estatales.

  • Carlos, toda la razon. SQM y SCL son empresas privadas que administran un monopolio estatal. Originalmente fueron estatales pero terminaron de privatizarse a fines de los 80. Mis disculpas por la confusion.

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