Asamblea Constituyente: ¿Una forma de transformar la sociedad o de enajenar el movimiento social?

18 de Jul, 2011 | Por | 11 Comentarios

Por Paloma Castillo*

Parlamentarios chilenos presentaron un proyecto de ley que busca convocar desde el parlamento una asamblea constituyente para la creación de una nueva constitución, esta es posible que no fructifique pero es una muestra clara de cómo las instituciones son permeables a este tipo de demandas y por ello se hace necesario construir opinión al respecto.

La razón fundamental para solicitar la derogación de la carta magna y agitar su nueva construcción desde las bases populares es su ilegitimidad, su bochornoso pasado pinochetista y las trabas que le suponen a ésta para cumplir los deseos que la gran mayoría ha manifestado (de paso lavarle las manos a la difunta concertación respecto de su responsabilidad de haber estado 20 años gobernando para los empresarios).

Me parece interesante que se atribuya a esta suerte de carta magna bastarda tanto poder, pareciera que tiene más poder que la lucha de clases, que ser propietario de los medios de producción, inclusive tiene más poder que todos los esfuerzos cotidianos de cientos de personas por construir organización política para disputar la transformación social.

Aquí es dar muerte a la Constitución bastarda y listo, en adelante, los intereses que defiende el Estado no serán los de los empresarios, el pueblo organizado participará en igualdad de condiciones (a pesar de que por su posición de clase: sus manos son lo único que tienen), los millonarios pertenecientes a la clase alta entregarán sus posesiones para construir un nuevo futuro de Chile (por la igualdad ante la carta magna legítima) y se ejecutan como derechos inmediatos para todos los ciudadanos: el trabajo, la educación, la salud, el transporte, la energía sustentable, la legalización de la marihuana, la protección de los derechos de los animales y no olvidemos por cierto: la integración intercultural, por lo tanto, con legitimidad desde la carta magna se sanciona el Estado Mapuche, el Mar para Bolivia y el matrimonio homo/hetero/bi/trans/pansexual.

Por supuesto, esto suponiendo que dicha asamblea constituyente consta con la incansable participación mía y de todos mis amigos, los cuales seguramente además difieran en algunos de los puntos anteriormente mencionados.

Perdón, por el procedimiento irónico del comienzo, es solo para llamar la atención y una manera de poner sobrealerta de la forma en que todos y cada uno de estos temas, cuando se han volcado a cuestionar de cierta manera (aún muy superficial) la organización económica del país, la distribución de la riqueza, la explotación en todas sus dimensiones, aparecen quienes vinculan esto a la Constitución, a la binominalidad, etc. como si estos problemas tuvieran que ver con falta de representación de la gente en los poderes del gobierno, ni siquiera del Estado (que ya sería algo un poco más estable en el tiempo).

Tras la veracidad de esta hipótesis, que tanto gusta agitar a los “intelectuales”, pueden existir dos hipótesis posibles y dignas de analizar.

Primero, la organización del Estado responde única y exclusivamente a la constitución que la rige. Para que esta idea sea veráz deberíamos dejar por fuera todo aquello que alude al papel del Estado dentro del capitalismo. Es verdad, que sobre eso hay muchas teorías que intentan definir dicho papel, pero asumiendo que vivimos en Chile, en donde el liberalismo ha hecho su cuna a costa de todos los derechos ciudadanos, hay que ser honesto y decir: el Estado, lo único que defiende es la libertad individual de los consumidores y empresarios, y la propiedad privada de los recursos, eso está determinado por el papel el modelo productivo y no por la dichosa hija bastarda, si bien esta última proclama el ordenamiento jurídico de las funciones del Estado y de su relación con los ciudadanos, ella no es otra cosa que la manifestación del ordenamiento del poder que en el capitalismo está subordinado a la cuestión económica.

Lo cual nos lleva a la segunda idea.

Segundo, La Asamblea Constituyente ha de transformarse en un acto político cuyas consecuencias no pueden ser otras que la justicia social.Yo entiendo que los compañeros, tengan en su mente fantasías promovidas por una lectura apasionada de la historia del movimiento popular subterráneo en Chile, que participan de la idea que a los comunistas tanto les ha gustado instalar que se basa en que en la medida en que se abren espacios democráticos de participación se producen transformaciones en la conciencia de consecuencias impresionantes. (Francamente esto no ha sido demostrado en ningún proceso real, la conciencia sobre los derechos cambia en la medida en que dichos derechos se ejercen y no mientras se discuten y así pasa con la lucha y con un montón de otros elementos asociados a la conciencia para sí)

Pero, para ser serios y que esta idea se cumpla, debiesen ser posibles al menos 3 ideas más, bastante discutibles, pero en los cuales por extensión no profundizaré:

  1. La representatividad es posible. (y esta es otra representatividad, no la que existe en la actual espuria constitución, nadie dice cual, aunque yo sospecho que es la misma de la concertación, que seguro no es muy distinta a la de la derecha)

  2. Una asamblea puede ser igualitaria aún en la desigualdad del capitalismo.(quizas bastaría decir, una asamblea es igualitaria, pero quizá introducir el tema de contradicción de clases y la diferencia de poder que emana de ello)

  3. Los obstáculos a la justicia social son puramente simbólicos ( o sea, es cosa de ponernos de acuerdo o con palabras se entiende la gente)

Postulo que las tres ideas recién planteadas son imposibles[1].Por ello, la posibilidad de que una Asamblea Constituyente convocada por el parlamento, cuya finalidad sea la de cambiar la constitución no puede transformarse en un acto político capaz de transformar la realidad hacia la justicia social (puede cambiarse, pero no en esa dirección).

Y tal como está el escenario, ni siquiera es algo que movilice lo suficientemente a la gente como para aprovechar la coyuntura y dinamizar la construcción de organizaciones políticas cuya finalidad sea ganar la justicia social. La apelación a una actividad con tal carácter de institucionalidad no puede sino arrojar más pensamiento institucional.

En resumen, no hay ninguna razón para suponer que una asamblea constituyente que se revele contra la constitución bastarda, vaya a producir otra cosa que la legitimación de los procederes del Estado Capitalista y en el mejor de los casos, algunas cuestiones simbólicas en materia de los principios que se declaran en el capitulo 1, sin embargo, las consecuencias de dicho proceso en el campo de la hegemonía pueden ser arrolladoras en términos de la legitimación de la desigualdad y del status quo.

Hoy en día, cuando hay conflicto social aún en meseta y cuando este conflicto social encuentra su base en el fracaso del capitalismo en cuanto a las expectativas que había sembrado en ciertos sectores de la sociedad[2] y por lo tanto, mediante esto empieza por fin a perder piso como única respuesta legitima de distribución de la riqueza. ¿porqué hay gente que vez de politizar la coyuntura, en vez de ayudar a develar los estragos que produce el capitalismo en la sociedad, se dedica a agitar cuestiones que solo aportan a robustecer la hegemonía del modelo?

En Chile, la cuestión de la participación, NO ES EL PROBLEMA, el problema es la DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA. Y eso no está contenido en ninguna constitución y a menos que me aseguren que en esa Asamblea Constituyente van a eliminar la propiedad privada y van a colectivizar las riquezas de este país, seguiré pensando que ustedes los que proclaman y agitan con esto (conscientes o no) trabajan para la enajenación.

  • Doctora © en Psicología, Universidad Paris VIII; Magíster en Psicoanálisis, Universidad De Buenos Aires; Psicóloga Pontifica Universidad Católica de Chile; Académica Departamento de Trabajo Social, Universidad Alberto Hurtado y Psicología Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

[1] Hay bastante bibliografía sobre este tema de la representatividad y las condiciones necesarias para la existencia de un acto político. Desde la Filosofia Politica puede buscarse en Badiou y varios otros. [2] Esta es otra discusión sobre el carácter de las manifestaciones sociales de hoy, pero es muy largo de explicar en este articulo.

11 Comentarios

  • Estoy de acuerdo con que puede no ser el momento, ya que recien mostramos signos de un movimiento politico civil, despues de quizas cuanto. Por lo que he escuchado a los mas viejos (yo tengo 30), los jovenes de hoy tienen un discurso mas maduro que sus pares de los 70s, lo cual es esperanzador. Ya no hay tanta polarizacion y los ultra derecha o izquierda son anacronicos sin respaldo, lo que me parece un signo de madurez de nuestra sociedad. Sin embargo, la Constitucion tiene varios elementos que favorecen al sistema neoliberal que tenemos. Se consagra un Estado subsidiario, aunque algunos autores vean matices en esto. Se consagra el derecho de propiedad en el aprovechamiento del agua, un recurso cada dia mas esencial geopoliticamente. El derecho minero es un robo y el mercado electrico esta amparado por el mercado del agua que permite nuestro codigo de agua.  Hay mas ejemplos, aunque estos son los que conozco mas de cerca por mi pega. Quizas no sea el momento, pero no tengo dudas sobre la necesidad de cambiar la Constitucion por una que refleje nuestro espiritu comunitario y no ese individualista que tiene hoy.

    • Sin duda, si nuestro espíritu fuera comunitario y no este individualista que es hoy, la sociedad tendría una estructura diferente y por supuesto: una nueva constitución. Saludos

  • Desde una perspectiva de discusión situada en el reino abstracto de las ideas platónicas, te encuentro toda la razón. El concepto Asamblea Constituyente está intimamente ligado al concepto Estado, que bajo el concepto capitalismo no puede sino ser el concepto Estado capitalista.

    Desde otro punto de vista, del de la política revolucionaria (al menos como la entendía Lenin, no los charlatanes de la revolución), las consignas y tareas tácticas de cada período hay que analizarlas a la luz de la situación concreta y de las correlaciones de fuerzas concretas.

    Y la situación concreta hoy en Chile es que mientras el bloque dominante no quiere mover un pelo la constitución actual (que es un traje a la medida), sectores reformistas hablan de “cambiar la constitución”, así en el aire, dejando la puerta abierta a una nueva pantomima como la de Lagos el 2004.

    Por otro lado, los sectores más avanzados de las movilizaciones sociales han ligado sus demandas a la necesidad de una Asamblea Constituyente que, desde abajo, establezca un ordenamiento institucional que garantice sus demandas (renacionalización del cobre, educación pública gratuita y de calidad, etc.).

    La consigna, por lo tanto, es una consigna levantada por los sectores más radicales del movimiento social y tiene un potencial radicalizador altísimo en esta coyuntura.

    Por supuesto que las condiciones podrían cambiar, pero la política es el arte de manejar la situación concreta, no divagar en el reino de las ideas platónicas.

    • Paloma Castillo says:

      Sres. Esta no es una discusión situada en las ideas platónicas, ubicarlo ahí es restarle todo poder de cuestionamiento y por cierto, de interés. Esta posición está más bien fundamentada en un análisis de coyuntura en el que se busca integrar precisamente los aspectos de la política concreta que están planteando. El problema, o la diferencia parece estar ubicada en una lectura no compartida sobre la correlación de fuerzas de este momento en la sociedad chilena y ello es un aspecto táctico de la política (para Lenin también). ¿Qué elementos de la coyuntura les hacen pensar a los sectores “más avanzados del movimiento social” que una asamblea constituyente en las condiciones actuales haría otra cosa que no sea legitimar el modelo, inclusive en los aspectos más espantosos de la desigualdad? Habría que darse una vuelta por todos los trabajos que se han hecho en el último tiempo respecto a la legitimación de la desigualdad en Chile, sus resultados son arrolladores. Qué hoy la gente salga a la calle a denunciar la estafa que significa la educación en Chile, en muchos de los participantes (no en todos)es casi una demanda al SERNAC, una suerte de querella de consumidores insatisfechos. No significa que en esos 200.000 haya un real cuestionamiento al enriquecimiento avergonzante de un sector de la sociedad, aún cuando son datos que todos manejan. En mi opinión, las demandas económicas que se han asomado entre quienes se manifiestan(de manera fragmentaria porque tampoco podemos decir, de manera organizada), tienen por si mismas un potencial mucho más cercano a la creación de una nueva situación en la cual quizás sea posible transformar el estado de las cosas. Restablecer los derechos mínimos: Educación Gratis, Salud Gratis, Impuestos a la riqueza, nacionalización del cobre, etc. Son demandas cuyo movimiento es capaz de transformar no solo las condiciones materiales de los ciudadanos sino también sus conciencias y por ello, su capacidad de involucrarse en procesos que devengan en la construcción del poder popular. El dejar caer las demandas redistributivas, las cuales hacen emerger por obligación el cuestionamiento del ordenamiento económico, para englobarlas en una demanda cuyo norte es devolverle a la clase política y sus representantes (quienes también se encuentran en las bases, ojo con eso!, o ¿toda la gente de “abajo” se siente representada por la izquierda?)me parece una salida no solo arriesgada, sino un importante retroceso. De todo punto de vista niego cualquier relación entre esta opinión que sostengo y cualquier clase de anarquismo (de escritorio o no), su pretensión es muy por el contrario: alertar respecto al sospechoso direccionamiento que transforma las justas demandas del movimiento social en Chile (inclusive en su carácter de consumidores)en un proceso que a todas luces no puede hacer otra cosa que legitimar la injusticia social, debido precisamente a la correlación de fuerzas. El proceso de acumulación de fuerzas necesario hoy, en mi opinión, parte de establecer la necesidad en las mayorías de transformar las condiciones casi esclavas en las que nos movemos hoy en día como trabajadores (condiciones esclavas que van desde el posnatal, la flexibilización laboral, hasta la educación, la salud, la repartición de la energía, el precio de la comida, etc). Para restablecer condiciones mínimas de una real participación política es necesario ganar el estatuto de ciudadano. En cierta forma el movimiento social ha empezado a hacer parte de su trabajo no lo destruyamos. Saludos.

      • “Restablecer los derechos mínimos: Educación Gratis, Salud Gratis, Impuestos a la riqueza, nacionalización del cobre, etc. Son demandas cuyo movimiento es capaz de transformar no solo las condiciones materiales de los ciudadanos sino también sus conciencias y por ello, su capacidad de involucrarse en procesos que devengan en la construcción del poder popular. El dejar caer las demandas redistributivas, las cuales hacen emerger por obligación el cuestionamiento del ordenamiento económico, para englobarlas en una demanda cuyo norte es devolverle a la clase política y sus representantes (quienes también se encuentran en las bases, ojo con eso!, o ¿toda la gente de “abajo” se siente representada por la izquierda?)me parece una salida no solo arriesgada, sino un importante retroceso.”

        En este párrafo está el nudo de la confusión táctica. Se supone el salto mortal directo de “Restablecer los derechos mínimos: Educación Gratis, Salud Gratis, Impuestos a la riqueza, nacionalización del cobre” al poder popular sin mediaciones (y más encima después de exponer latamente lo atrasada que está la conciencia social). Se le supone a los de abajo la astucia suficiente para este salto directo, pero al mismo tiempo se los supone lo suficientemente ingenuos e incapaces como para dirigir un proceso constituyente desde abajo.

        Eso ocurre cuando el poder popular se esgrime como una consigna vacía, como un mantra, como una especie de deux est machina que baja del cielo para solucionar de un golpe todos los problemas tácticos y estratégicos, en lugar de pensar cuáles son las mediaciones concretas que en una conyuntura dada permiten a los trabajadores y a los movimientos sociales construir concretamente ese poder popular desde abajo.

        • No, eso según Lenin, se llama salto cualitativo en la conciencia. Por lo demás, es el único elemento de la teoría revolucionaria y de la organización de Lenin que ha podido ser comprobado en los procesos revolucionarios que si han ocurrido en el mundo. El paso de una demanda económica a una demanda política y la transformación en la conciencia que produce la lucha. Aún en su discurso no entiendo a que se refiere con construir “desde abajo”? supongo que una asamblea constitucional lo será. Sin embargo, sigo pensando que la lectura sobre la coyuntura política esta distorsionada por un exceso de entusiasmo.

  • Me parece que el artículo es el típico anarquismo de escritorio que es tan fácil agitar en el papel como hundirse en el masoquismo nihilista de que todas las causas están perdidas sino se acaba con todo el capitalismo (ahora ya). Obviamente plantear una superación del actual orden constitucional es una tarea ardua, digna y justa, no por la finalidad que se pueda obtener de ella (nueva Constitución) sino por la forma y las vías que se utilicen para superar el neoliberalismo actual que aplasta a los ciudadanos.Dentro de la ironía quizá faltó plantear que no sirve de nada cambiar una Constitución sino que el universo tiene que formarse de nuevo mediante un big bang 2.0. Es fácil criticar al partido comunista (o al que sea) que intente superar las problemáticas mediante los espacios democráticos, pero hasta el momento no hay otras formas en que los cambios se puedan ejercer con los menores costos sociales, porque estamos claros que quienes ven en esa forma de hacer política (abrir espacios mediante ciudadanía participativa) como una manera ingenua de cambiar el status quo de seguro abogan por una vía más radical que con cuea ellos mismos están dispuestos a asumir y/o cuando lo hacen son tan sectaristas que caen en la paranoia de que todo el mundo es su enemigo y deben combatir contra el capitalismo cueste lo que cueste, tal cual los supersayayines combatían contra Freezer para que no se quede con el universo, como lo promovía la serie de animación japonesa. No pocas veces pienso que intelectuales como usted, lo único que hacen es razonar a tal nivel que piensan que la historia es mecanica se esfuerzan por develar todos los “peros”, sentados en un escritorio contribuyendo al status quo que dicen combatir, al fomentar la apatía y descubrir la “supuesta ingenuidad” de quienes intentan hacer que las condiciones sociales sean mejores, o según su parecer “menos malas”, si el nihilismo siempre encontrará insuficiente todo. El tema fundamental es que sino se plantea Asamblea Constituyente , luchar contra un cambio Constitucional pero mediante los mismos mecanismos que la propia constitución plantea seria tirado de las mechas, por eso el mecanismo tiene fuerza pues es una vía extrainstitucional para superar los problemas de una institucionalidad hecha para durar hasta la eternidad, una vía que plantea que la superación de los problemas está en nosotros y no en ellos (sentados en el Congreso Binominal). En definitiva, me parece que los intelectuales como usted pueden contribuir en el diagnostico de una problemática, pero díficilmente se puedan arrogar una vía u otra para superar la misma, hay que promover que la ciudadanía se manifieste criticamente y ya el futuro dispondrá (ojalá presente) si las vias usadas fueron o no las acertadas, porque tacharlas a priori es super fácil, tan fácil como escribirlas en un blog.

  • Tamara Jorquera says:

    El llamado a la asamblea constituyente consolida el modelo y de pasadita enajena el movimiento social!!…ufff. vaya tesis delirante.

  • Por ahi ya he visto algunas plantillas de una nueva constitucion… http://www.fortinmapocho.com/detalle.asp?iPro=1855&iType=85 No es una utopia, ni una cuestión inalcanzable, sólo que necesita algo de tiempo y más manifestaciones y más difusión entre las personas. Por ejemplo si la renacionalización del cobre es una idea viral que ya ha picado a buena parte de la población, basta con que la de “asamblea constituyente” alcance cierta masa crítica para que ocurra el cambio. Es natural. E impredecible. Hay muchas cosas que no se pueden planear de antemano en la vida de un individuo ¿acaso seremos tan ingenuos de pensar que toda una sociedad se comporta de manera diferente? Siempre hay imprevistos y una revolución política de esta envergadura no puede ser planificada ni guiada… y en el momento en que lo sea, podemos afirmar sin ninguna duda, que ha muerto la esencia y energía sincera que le dio origen al movimiento. ¿Qué si es el momento ahora? Pues… probemos. Actuemos, continuemos saliendo a manifestarnos aunque nos amenacen de que no nos dan permisos (lo cual resulta irrisorio contra la libertad de expresión), continuemos difundiendo información, denunciando la vaguedad de las promesas de Piñera (como lo de los famosos 4000 millones de dolares, que es una fea MENTIRA http://www.theclinic.cl/2011/07/11/gane-la-verdad-sobre-los-usd-4-000-millones/ ), denunciando a las grandes empresas como la Polar o Wallmart , etc No nos detengamos a preguntarnos si está bien o mal, si seremos manipulados o si somos libres… las cosas nunca han resultado así y las que resultan así nacen muertas y sin chispa. Queda mucho por hacer… vamos ¡anímense!

  • […] Aquí en DLR, villanos invitados se preguntaron si una asamblea constituyente es la forma mas sabia de mejorar nuestra democracia. También notamos que o Hernan Larrain tiene muy mala memoria, o le […]

  • Incluso un artículo delirante como el de arriba debiera respetar normas mínimas de gramática y ortografía. Eso para empezar.

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