Ser Gay es como ir a una fiesta de disfraces

20 de jun, 2011 | Por | Sin Comentarios

Con la misma fuerza y convicción que muchos apoyamos la regulación de las uniones de hecho, pedimos que este anhelado proyecto no oblige a niños sin discernimiento a vivir en una familia no matrimonial en la que exista, en un sentido figurado, una mujer disfrazada de hombre o un hombre maquillado de mujer, para efectos de cumplir con un rol que la misma naturaleza les negó.

La sabiduría viene de una carta de Ricardo Viteri, director de Separados de Chile, al Diario de Concepción. Un poco antes en su carta, Viteri menciona lo dañino que es no vivir en una casa con una “madre-mujer y un padre-hombre”. Por supuesto, la homofobia de Viteri le impide ver que su lógica nos haría quitarle los hijos a niños que vivan con, digamos, una madre y una tía, o impediría que personas solteras adoptaran niños (por supuesto, solteros, divorciados y extranjeros pueden adoptar sin problemas).

Viteri nunca explicíta cuál exactamente es el daño que se le causa a niños criados por una pareja gay. Quizás es porque cuando la esperanza de mantener las estructura discriminatoria que tenemos en Chile descansa en prejuicios culturales que, aunque en retroceso, todavía resuenan con muchos. La ciencia, por suerte, viene al rescate:

Algunas veces las personas se preguntan si el tener un padre homosexual puede ser difícil para los niños o tal vez dañino. Investigaciones recientes demuestran que los niños con padres homosexuales y lesbianas no son difierentes a otros niños con padres heterosexuales en su desarrollo emocional o en sus relaciones con pares y adultos. Es la calidad de la relación padre/hijo y no la orientación sexual del padre lo que surte efecto en el desarrollo del niño. Contrario a la creencia popular, los niños de padres lesbianas, homosexuales o transgéneros:
  • No tienden a ser más homosexuales que los niños con padres heterosexuales.
  • No tienden a ser más abusados sexualmente.
  • No demuestran diferencias entre si ellos tienen duda de si son hombres o mujeres (identidad de género).
  • No demuestran diferencias en su comportamiento masculino y femenino (comportamiento de desempeño de género).

Con esto en mente, hay que entender también la crueldad doble que significa negarle a parejas homosexuales la posibilidad de adoptar: no solo se perpetúa la discriminación, pero además niega la oportunidad de que niños puedan crecer con el cariño y cuidado que un orfanato nunca podrá igualar.

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