21 de mayo: amor a la mala

20 de May, 2011 | Por | Sin Comentarios

Una muletilla frecuente del gobierno es usar la “Unidad Nacional” para aprobar proyectos que benefician a unos pocos privados, y para tramitar leyes poco claras con harta letra chica.También se ocupa para amenazar a quien ose siquiera manifestar un ápice de desacuerdo con alguna de las grandes propuestas que este gobierno lanza para servir(se) al país. El más ínfimo intento de disenso es inmediatamente calificado de resentimiento y envidia, de histeria y un largo etcétera.

Con el correr de los meses, este discurso construido por la derecha pasó de ser un pilar argumentativo débil, a ser lisa y llanamente un pilar de amenazas y justificaciones de grandes errores, o simplemente actos que rayan en lo ilegal y/o en lo indecente.

La búsqueda de esta “Unidad” se ha configurado como una suerte de “razón de Estado”, dentro de todo este gran armatoste que es la “Democracia de los Acuerdos”, que hace rato viene creciendo en su ocaso. Esta curiosa “Unidad Nacional” no acepta un no, tampoco desacuerdos u observaciones, no tematiza al disenso; en un discurso de unidad, disentir es ser marginal.

Utilizar, una y otra vez, este argumento, es similar al “amor a la mala”. No darle la pasada a todo lo que quiere hacer este gobierno, es no querer aportar a la unidad nacional, aún cuando muchas de las acciones que se quieran hacer favorezcan solo a unos pocos.

Este discurso está pagando costos de transacción cada vez más altos, principalmente porque la mecánica reiteración del argumento, no hace más que aumentar las contradicciones y el disenso “marginal”. El intento de manipulación del gobierno a través de la unidad nacional se salió de todo límite de lo aceptable, al comienzo parecía una argucia más de esta “cuñacracia” que constantemente trata de instalar comunicacionalmente el gobierno, una más de las tantas frases rimbombantes; pero no, era algo más, y más profundo, que revela las intenciones y visiones de quienes ahora dirigen completamente este país.

A través de la unidad nacional se nos revela que los encargados de gobernar quieren uniformar al país, no aceptan la diversidad, las diferencias ni los colores, quieren un país homogéneo que les de el amén en todo y para todo. La unidad nacional es la prepotencia, es estar con ellos o contra ellos, es amor a la mala.

Chomsky plantea que una de las principales estrategias de manipulación política es hacer uso del aspecto emocional, para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos.

Claramente siguiendo esta idea, la unidad nacional no es más que uno de los miles de intentos de manipulación que este gobierno, en su desesperación por pasarle goles a la ciudadanía, por “validarse”, realiza, sin embargo, tanto insistir y mal usar el término, ha terminado convirtiéndose en un nuevo balazo en los pies, pues ha incrementado los discursos de desacuerdo, ciudadano y político.

Este 21 de mayo seguro se realizarán grandes promesas y ofertones, se harán anuncios bombásticos, todo acompañado de un lindo powerpoint, pidiendo “unidad nacional” para seguir privatizando lo público, para seguir vendiendo el país a módicos precios, seguro se realizará una gran manipulación, tal cual como lo es el amor a la mala.

Sin Comentarios

Deja un Comentario