Hidroaysén: El limitado Sistema de Evaluación Ambiental

14 de May, 2011 | Por | 6 Comentarios

* Por Osvaldo De la Fuente

Mucho se ha dicho, y se dirá, sobre el Proyecto Hidroaysén. Pero a veces pareciera que se habla de cosas muy distintas. La evaluación de impacto ambiental, en términos generales, es un instrumento que busca predecir las consecuencias que tendrá en el entorno un proyecto. Para ello, se obtiene información del estado actual del medio ambiente y se pronostica qué ocurriría con sus componentes si el proyecto se ejecuta, esto es, cuáles serán los impactos. Naturalmente, siempre existirán impactos, pero lo que interesa determinar con precisión son aquellos que exceden lo tolerable (impactos ambientales significativos) a fin de determinar medidas que hagan compatible el proyecto con los estándares ambientales vigentes.

El sistema chileno integra la evaluación de impacto ambiental propiamente tal con una autorización que se basa en ella. Así, la evaluación de impacto ambiental, realizada por servicios públicos con un carácter más o menos técnico, concluye con un documento denominado “Informe Consolidado de Evaluación”, el cual es un antecedente referencial y no vinculante con el cual una comisión integrada por autoridades de la zona (Intendente y Seremis) tomará su decisión, la que se formaliza por medio de la “Resolución de Calificación Ambiental” que (i) certifica el cumplimiento de la normativa ambiental; (ii) identifica los impactos ambientales significativos y las medidas adecuadas para hacerse cargo de ellos; y (iii) establece las condiciones ambientales adicionales para la ejecución del proyecto.

Nuestro Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) no es más que eso. Sin embargo, creo advertir en las opiniones que se han vertido en diversos medios algunas expectativas que van más allá, por ejemplo:

a) El SEIA consiste en contrastar un proyecto con la normativa ambiental

Lo que sugiere esta afirmación es que la aprobación de un proyecto significa que cumple estrictamente con la normativa y por tanto es ambientalmente irreprochable. Sin embargo, la evaluación de impacto ambiental es una ficción que no se agota en el cumplimiento de la normativa ambiental (por ejemplo: normas de emisión, ley de bosque nativo, permisos, etc.). La normativa es el piso mínimo de discusión, pero la función del SEIA es predictiva, no meramente certificadora, pudiendo incluso la autoridad establecer las condiciones bajo las cuales se deberá desarrollar el proyecto, las que no se encuentran pre-establecidas en la ley.

En otros términos, decir que un proyecto cumple con la normativa es obvio, de lo contrario no podría siquiera ser evaluado. Lo relevante es analizar de qué manera se determinaron sus impactos significativos y cuáles fueron la medidas que se hacen cargo de ellos.

b) El SEIA es independiente y técnico.

Es sabido que la evaluación de impacto ambiental propiamente tal contiene elementos subjetivos asociados a lagunas de información e interpretación de datos. No es lo mismo la magnitud de un impacto (hectáreas de inundación) con su significancia. En el primer caso se trata de una medición, en el otro, de una valoración. Pero adicionalmente, la información que provee la evaluación de impacto ambiental, con todas sus limitaciones, es un insumo para una decisión política o de ponderación de bienes (desarrollo regional y medio ambiente), que toma una comisión integrada por autoridades regionales que dependen, en última instancia, del Presidente de la República. Por ello, lo relevante son las razones que se establezcan en la decisión, no la aptitud técnica de quien la adopta.

c) El Proyecto Hidroaysén fue aprobado

La evaluación de impacto ambiental no se agota con la Resolución de Calificación Ambiental (RCA). Parte importante es el seguimiento del proyecto, donde se determina si los pronósticos aventurados se cumplen o hay nuevos impactos significativos que no fueron previstos; si las medidas fueron efectivamente las adecuadas, etc. Por ello, la RCA es fundamental: define la vida del proyecto desde su etapa de construcción hasta el cierre. Una mala evaluación ambiental y una mala decisión, debido a una falta de claridad o lagunas de información, deja espacios o flancos abiertos a la casuística que pueden jugar a favor o en contra del titular. La lógica “a como de lugar” que pareciera estar detrás de todo esto no asegura una ejecución del proyecto libre de problemas, y con la enorme oposición pareciera que ya tienen bastante.

A pesar del impacto mediático de la decisión, aún queda bastante paño que cortar. La generación de energía fue autorizada, pero aún no sabemos exactamente bajo qué términos. Existen recursos administrativos y judiciales que sin duda serán interpuestos por los interesados. Y aún queda la evaluación ambiental de la línea de transmisión, que, no es secreto, afectará áreas protegidas y comunidades indígenas, dejando una cicatriz en gran parte de Chile. Y estos son sólo los problemas ambientales de Hidroaysén.

  • Abogado y Magíster en derecho por la Universidad de Chile. Especialista en Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

6 Comentarios

  • Creo que aquí está una de las mayores debilidades del sistema, ya que los servicios públicos fiscalizan muy poco o nada lo señalado en las RCA emitidas. Lo he comprobado en el caso de Ralco y Pangue. Se pueden hacer muchas exigencias, pero los cumplimientos son otra historia.

    • Claro, y ese es el gran desafío de la Superintendencia de Medio Ambiente, que entrará en funcionamiento una vez que se creen los tribuales ambientales, actualmente en discusión en el Congreso.

      Todo el sistema queda cojo sin este organismo.

  • Estimado Osvaldo,

    Vale también acotar que en la práctica no hay una entidad pública que tenga la capacidad técnica de generar información ambiental que pueda servir como complemento al SEIA, y mucho menos que tenga la capacidad para juzgar adecuadamente los informes de impacto ambiental generados por las empresas.

    Por lo mismo, hablar de que la evaluación de impacto ambiental es “realizadas por servicios públicos” podrá ser correcto en lo formal, pero dado que prácticamente toda la información de estudios ambientales relevantes (especialmente en el caso de hydroaysen) provienen de la empresa misma (a través de las entidades contratadas para tal efecto), al final no existe una visión alternativa – como se genera en otros países a través de estudios independientes – del impacto de un proyecto dado.

    Saludos

    • Es cierto, en la práctica la Administración muchas veces no es capaz de procesar la información que presenta el titular.

      Pero la discusión, a mi modo de ver, no dice relación con la independencia del estudio, sino de las metodologías utilizadas. Quienes revisan el estudio de impacto ambiental son servicios públicos como la Dirección General de Aguas, el Servicio Agrícola Ganadero, entre otros, que cuentan con profesionales especializados en su planta y tienen las competencias técnicas para emitir una opinión fundada.

      Algunas causas de las asimetrías en el SEIA son:

      a) Qué ocurre con la carrera funcionaria y los incentivos para trabajar en la Administración. Muchas veces llegan profesionales jóvenes muy talentosos que al poco tiempo se van en busca de otras oportunidades laborales.

      b) El Lobby. A falta de reglas claras, porque no existe planificación terrotorial, ni política energética ni ambiental, las decisiones de política pública la toman los titulares de los proyectos en una especie de “centralismo de mercado”, quienes buscan influenciar la decisión de la autoridad.

      Ambos son tremendos temas y que influyen en las expectativas que tenemos del SEIA.

  • […] regional y luego en el nacional, pero en ambos casos ni la opinión de la ciudadanía ni de los servicios públicos son necesariamente vinculantes. No lo son hoy con las Comisiones de Evaluación Ambiental ni lo […]

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