Huelga de los actores: los demás la miran por T.V.

12 de abr, 2011 | Por | Sin Comentarios

Por Manuel Puccio W. *

La huelga comenzada por los actores de televisión es ilegal. Así de tajante es nuestra legislación laboral al indicar que las huelgas que no se enmarquen en una negociación colectiva que cumpla los estrictos requisitos legales para poder llevarla a cabo, serán contrarias al derecho.

¿Por qué entonces no hemos visto despidos masivos de los actores por parte de los canales de televisión? ¿Por qué esta huelga tiene tan alto impacto público, siendo comentada incluso en matinales? Pareciera que nuestro modelo de relaciones laborales legitima aquellas huelgas que pueden ser calificadas de “cool”, -como los señaló LUN-, pero no aquellas que reúnan la masa de rostros desconocidos, sin el glamour de nuestras estrellas televisivas.

Esta huelga (que los medios erradamente denominan paro), nos enseña que el desequilibrio de las relaciones de trabajo puede ser mermado, en este caso, por el poder de los medios. Pero, en el caso de los trabajadores desconocidos debe fomentarse un empoderamiento que hoy no existe, y los gremios empresariales han presionado a los legisladores y al gobierno para que ese empoderamiento no exista o se anule al máximo.

Así, empoderados legalmente, Distinta habría sido la historia de los 33 mineros: habrían podido exigir mediante la huelga las mejoras de seguridad en la mina. También, distintos habrían sido los resultados, si de haber existido huelga, los trabajadores de los Santa Isabel de Concepción y Talcahuano habrían podido paralizar las faenas hasta que se terminara con su encierro durante la jornada nocturna de trabajo. Sin embargo, ambos tuvieron la “fortuna” de ser televisados y acabar con los abusos de su empleador.

La huelga tiene un sentido, no es la holgazanería, sino un mecanismo de equiparar las desigualdades propias de una relación de trabajo, y de esa forma evitar abusos de empresarios inescrupulosos que solo miran al beneficio propio y no el social. También la huelga tiene el sentido de dar cuenta a la sociedad de las situaciones que afectan a un determinado sector productivo de la sociedad; pero, claro, nuestro Estado -cooptado por intereses del crecimiento desenfrenado- lo ve como un mero entorpecimiento, sin evaluar el verdadero beneficio social que implican relaciones laborales más justas: ejoras en la distribución de la riqueza y en el desarrollo social. En fin, mejoras en la democracia.

La huelga de los actores y sus demandas resultan del todo legítimas y necesarias, pero no olvidemos -aunque los medios nos pretenden lo contrario- que hay otros actores que simplemente son aplastados si llaman a sus empleadores a mejorar las condiciones de trabajo. Aquellos que finalmente los derechos laborales solo los verán por T.V.

* Presidente del Movimiento Nueva Izquierda. Abogado laboralista.

Palabras Clave : , , ,

Sin Comentarios

Deja un Comentario