El arte de no pedir disculpas, Edición Van Rysselberghe

02 de Abr, 2011 | Por | 1 Comentario

Una buena lección en como no pedir disculpas, y al mismo tiempo convencer a los medios de lo contrario, gentileza de la Intendenta de la Región del Bío-Bío:

Pido disculpas a los diputados de la UDI y RN si los ofendí con mis acciones o algo que he dicho.

En su comentada entrevista en La Tercera, Jacqueline Van Rysselberghe se disculpa como lo hace un niño de cinco años al que han sorprendido golpeando a un hermano menor: usando el lenguaje vago del que sabe que la disculpa es lo único que lo puede sacar del entuerto, pero sin la más mínima convicción de que la disculpa es necesaria.

La palabra operativa, repetida una y otra vez en la entrevista, es el condicional “si”. “Si me hacen mirar atras, probablemente habría hecho las cosas de otra manera”. “Lamento si se entendió mal”. Y por supuesto:

Y si de alguna manera yo ofendí al diputado Frank Sauerbaum por una acción que cometí, por algo que dije o por algo que dejé de hacer, desde el fondo de mi corazón no tengo ningún problema en pedirle disculpas. Creo que es lo que corresponde. Reconozco que sin darme cuenta pude haber ofendido, sobre todo durante los primeros meses, por falta de consideración. Si algo de eso cometí, obviamente que fue sin querer, pero estuvo mal, y si eso hirió o generó algún problema, pido disculpas.

Si te dolió el rostro cuando lo toque con mis nudillos, hermano, te pido disculpas.

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1 Comentario

  • ciudadano Gaete says:

    Vamos por parte… primero que todo rectificar un masivo error, resulta que uno no tiene que “pedir” disculpas, sino que uno ofrece las disculpas del caso o pide que “lo” disculpen, pero en ningún caso pido a alguien que me dé sus disculpas por un error mío. Aclarado el punto no me queda más que haber presenciado la defensa ante lo indefendible en su más puro estilo. El tema JVR ha sido la piedra en el zapato en este año de gobierno que nos ha dado jocoso material (en términos livianitos)y otro no tanto en lo que a materia pais se refiere, lo que se refleja en sus “humanoides” especiales que ostentan algún cargo temporal. Si hacen uso de la memoria se darán cuenta que esta es la 5 autoridad dada de baja por bajo desempeño en apenas un año de gobierno: ministro de defensa Jaime Ravinet, ministro de energía Ricardo Raineri, ministra del trabajo Camila Merino, ministro de Transporte Felipe Morandé y la intendenta del Bio Bio Jaqueline Van Rysselberghe. En todos los casos anteriores vimos alguna señal narcisita en términos de defensa, pero éste último episodio en particular rayó en lo ridículo. Todo un país ve una mentira asquerosa, todo un país critica el débil brazo del presimiente al ratificarla en un cargo de “confianza”, todo un país ve que es imperiosa y a lo menos adecuada una renuncia para no seguir dando jugo con el tema. El resultado, una patética comedia de acusaciones con un gato de espalda defendiéndose. No es la primera vez que la señora está envuelta en algún entuerto, como alcaldesa fue duramente fustigada en su gestión y en particular por la práctica del “compadrazgo” a la hora de otorgar los roles claves en el municipio, fue investigadas por líos de plata al igual que su padre. Su marido se adjudicó un fundo en un remate por 30 millones de pesos (el valor real era de 300 millones)y fue el único que se enteró del remate y el tema salió extrañamente muy rápido de la palestra. Como ven es habitual que la señora salga jugando a lo Messi cuando ya estaba quedando más que en jaque la imágen del gobierno de “excelencia” y en vez de salir por la ventana Messi se hizo el lesionado para salir de la cancha en camilla y aplaudido por la entrega en el partido (en este caso haber renunciado era un buen gesto). Actitudes Napoleónicas de enfrentarse al mundo y decir “jamás he pensado en renunciar” aún cuando su partido le daba la espalda y RN iba en la novena vuelta del rosario que había rezado para que el show terminara. En definitiva un lamentable espectáculo político que deja pésimo la imágen de este calcetín de tierra.

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