La famosa “Norma” del colado

05 de Ene, 2011 | Por | Sin Comentarios

Hace unos días, la ONG Liga Ciudadana de Consumidores (LCC) denunció a los medios, que algunos alimentos para guagua presentaban presencia de pesticidas, según un examen realizado por el Laboratorio Andes Control en el marco de una investigación realizada por la LCC y financiada con recursos del Fondo Concursable del SERNAC. Rápidamente se encendieron las alarmas.

La investigación informaba de la presencia del fungicida Iprodione (wiki) en dosis que superan “los límites máximos establecidos como aceptables para residuos de pesticidas en alimentos infantiles según la norma de la Comunidad Económica Europea (CEE)”

Frente a la denuncia, rápidamente (como es ya costumbre) el Gobierno, a través de su Subsecretaria de Salud, Liliana Jadue, puso paños fríos al asunto y en entrevista a Radio Cooperativa, informó que:

“Yo creo que ellos deben estar tranquilos, los productos son seguros y cumplen absolutamente todas las normas sanitarias de la reglamentación chilena“. (latercera) Ese mismo día (28 de diciembre), el Instituto de Salud Pública (ISP) anunció la toma de muestras de los productos denunciados y el principal productor de estos, Nestlé, salió al paso declarando que todos sus productos estaban:
en pleno cumplimiento de la reglamentación vigente, por lo que se descarta que éstos infrinjan la normativa sobre pesticidas o presenten algún riesgo para la salud de la población” (latercera)
Finalmente, a casi una semana de la denuncia, el ISP entregó los resultados de sus exámenes, confirmando la presencia del fungicida en los alimentos para guagua denunciado por la LCC:
El análisis arrojó que los colados de pulpa de durazno y ciruela-pasas contenían residuos de Iprodiona, un fungicida tóxico de uso agrícola, en niveles de 0,41 y 0,17, respectivamente.
La pregunta obvia entonces es, si los productos alimenticios para guaguas -en palabras de la Subsecretaria de Salud- “cumplen absolutamente todas las normas sanitarias de la reglamentación chilena” y el ISP confirma la presencia de un fungicida en estos mismos alimentos ¿quiere esto decir que en Chile está autorizada la presencia de fungicidas en los colados? ¿Qué dice entonces, la famosa “norma chilena”? Art. 492 Decreto 977, Reglamento Sanitario de Alimentos (texto completo)
“Las materias primas para elaborar las fórmulas para lactantes y alimentos infantiles deberán ser de calidad óptima y no se someterán a tratamientos físicos o químicos en sustitución de buenas prácticas de fabricación. Los productos deberán prepararse con especial cuidado mediante buenas prácticas de fabricación, a fin de reducir al mínimo los residuos de plaguicidas que puedan exigir la producción, almacenamiento o elaboración de las materias primas o del producto terminado.”
A la luz del texto, efectivamente en Chile está permitida la presencia de residuos de plaguicidas en los alimentos. Sin embargo, fue la propia Subsecretaria Jadue, la que el mismo 28 de diciembre había informado, para tranquilidad de los consumidores, que:
Chile utiliza las normas europeas o las normas norteamericanas (para el control de uso de pesticidas) eligiendo siempre las más restrictivas, en particular con los productos que son consumidos principalmente por los niños” (latercera)
¿Y qué dice la norma europea? Directiva 2006/125/CE de la Comisión, de 5 de diciembre de 2006 , relativa a los alimentos elaborados a base de cereales y alimentos infantiles para lactantes y niños de corta edad (texto completo):
(11) Según los dictámenes del Comité científico de la alimentación humana de 19 de septiembre de 1997 y de 4 de junio de 1998, en el momento presente es dudoso que los actuales valores de la ingestión diaria admisible (IDA) de plaguicidas y residuos de plaguicidas sean adecuados para la protección de la salud de los lactantes y los niños de corta edad. Por lo tanto, en el caso de productos alimenticios destinados a una alimentación especial de los lactantes y niños de corta edad, procede establecer un límite común muy bajo para todos los plaguicidas, en espera de una investigación científica caso por caso y una evaluación de las sustancias. Este límite común muy bajo debe fijarse en 0,01 mg/kg, lo que normalmente equivale en la práctica al nivel detectable mínimo. (12) Debe exigirse una limitación estricta de los residuos de plaguicidas. Seleccionando cuidadosamente las materias primas y teniendo en cuenta que los alimentos elaborados a base de cereales y los alimentos infantiles son sometidos a un tratamiento exhaustivo durante el proceso de elaboración, es factible fabricar productos con un nivel muy bajo de residuos de plaguicidas. No obstante, en el caso de un pequeño número de plaguicidas, o de metabolitos de plaguicidas, incluso un límite máximo de residuos de 0,01 mg/kg puede dar lugar a que, en el peor de los casos, los lactantes y niños de corta edad excedan la IDA. Este es el caso de los plaguicidas o metabolitos de plaguicidas cuya IDA es inferior a 0,0005 mg/kg de peso corporal.
El límite impuesto por la CEE es de 0,01 mg/kg, sin embargo “el análisis arrojó que los colados de pulpa de durazno y ciruela-pasas contenían residuos de Iprodiona, un fungicida tóxico de uso agrícola, en niveles de 0,41 y 0,17, respectivamente.” (emol). Evidentemente la “norma chilena” no es suficiente y tampoco los productos chilenos se rigen por los estándares de normas europeas (que son mucho más restrictivas). La conclusión de la autoridad sanitaria fue que “podemos afirmar como ISP que se pueden consumir tranquilamente estos productos sin ningún riesgo” (emol). Ya sabe Ud. 

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