Voto en el extranjero: nace un nuevo chileno

02 de Dic, 2010 | Por | 1 Comentario

El miércoles 01 de diciembre fue el cumpleaños 61 de nuestros Presidente. Ese mismo día, el Gobierno ingresó al Congreso el Proyecto de Ley (Boletín 7335-07) (DOC) que busca “una reforma constitucional para permitir el voto de chilenos desde el extranjero”.

El Proyecto, de dos suscintos artículos, se explaya acerca de los antecedentes políticos, históricos y jurídicos que justifican el cumplimiento de “uno de los 75 compromisos adoptados con el país durante la última campaña presidencial”. Sin embargo, la sola lectura del Proyecto expone los verdaderos móviles que hay detrás de esta aparente reforma democratizadora y que no parece ser otra cosa que la consagración constitucional de una nueva estirpe de compatriotas: el chileno que mantenga vínculos con Chile.

En la presentación del proyecto, se lee que el Proyecto pretende:

Revitalizar la democracia, quiere cubrir ese vacío legal, permitiendo a los ciudadanos que residen fuera del territorio nacional participar en igualdad de condiciones con los residentes del país, en procesos eleccionarios, siempre sujeto a ciertas condiciones.

La contradicción en negrita es evidente. Siguiendo, nuestra Constitución (CPR) exije ser chileno mayor de edad para ser ciudadano. A su vez, la ciudadanía otorga el derecho de sufragio. Por tanto, nuestra (CPR) no distingue según el lugar de residencia a la hora de otorgar el derecho a voto. En rigor, los chilenos que viven en el extranjero actualmente están habilitados constitucionalmente para votar y ha sido el propio constituyente el que ha entregado la tarea de regular “los procedimientos para la preparación, realización, escrutinio y calificación de los plebiscitos y de las elecciones de Presidente de la República y Parlamentarios” a una Ley Orgánica Constitucional (la Ley 18.700).

Si lo que se pretendía era “revitalizar la democracia” y “permitiendo a los ciudadanos que residen fuera del territorio nacional participar en igualdad de condiciones con los residentes del país” bastaba regular a nivel orgánico constitucional la forma en que se dispondrían los locales de votación en las oficinas consulares correspondientes. Sin embargo, se ha optado por una reforma constitucional, para incorporar una inédita limitación del ejercicio de la ciudadanía: la mantención de un vínculo con el país. Por ahora, ignoramos qué se entenderá como “mantener un vínculo”. Cuál será el criterio para distinguir que un chileno mantiene o no un vínculo con su país. El actual proyecto, delega dicha definición a la Ley Orgánica Constitucional correspondiente.

El proyecto y especificamente las limitaciones al derecho de sufragio, se sustentan además de citas al Profesor Silva Bascuñán, se sustenta aparentemente sobre la experiencia comparada, donde supuestamente la práctica sería común. De los 115 países que actualmente reconocen el voto de sus connacionales en el extranjero, poco más de un décimo de estos, contemplaría limitaciones para su ejercicio.

Para terminar y a estas alturas, casi como un chiste de mal gusto, no deja de llamar la atención la desprolijidad de los asesores legislativos del Gobierno, toda vez que el encabezado del Art.1 del Proyecto de Ley de reforma introduce “un nuevo inciso cuarto al artículo 13 de la Constitución Política de la República”, siendo que el actual artículo 13 sólo tiene 2 incisos. Para agregar un cuarto, requeriríamos primero de un inciso tercero, no?

Bajo el aparentemente noble cumplimiento de un compromiso de campaña que busca revitalizar la democracia, nuestra Constitución Política está ad portas de sufrir el primer gran retroceso jurídico-político en muchísimo tiempo. El presente Proyecto viene a consagrar constitucionalmente una nueva calidad de chileno, aquel que mantiene un vínculo con su país, despojando sin razón aparente del derecho a sufragio (esencia de la ciudadanía) a un número no despreciable de compatriotas que hasta ahora gozaban de dicha calidad. Dejaremos a los conocedores, la eventual inconstitucionalidad del Proyecto de Ley, toda vez que contradice lo estipulado en el Art.1 de la CPR en cuanto a que “Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. Por ahora, nos queda claro que junto a la presentación del Proyecto de Ley de Voto Voluntario, la voluntad del Presidente Piñera está lejos de querer revitalizar la democracia, sino alejar cada vez más a los ciudadanos de la participación, sea tentándonos con una aparente libertad de decisión, o simplemente restringiendo -solapadamente-  los derechos que hasta ahora tenían.

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  • […] lo decía nuestro buen Rodrigo, Chilenos somos todos, sin distingo. Ahora falta que se legisle en […]

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