Brasil: más PT

30 de Nov, 2010 | Por | 1 Comentario

Agradezco a Eduardo Valdoski del PT, por entregarme insumos para entender el proceso brasilero.

No es casualidad que la sociedad brasilera le haya otorgado un contundente triunfo a la sucesora del Presidente Lula Da Silva. Desde los años ochenta, el pueblo brasilero ha ido cambiando su manera de pensar y hacer las cosas, así como sus exigencias por un incremento en la participación.

Con el objetivo de recuperar la democracia en Brasil,  nuevas formas de articulación social y política comenzaron a nacer.  Estas demandas por reivindicación (como declara Emir Sader), posibilitaron el fortalecimiento del movimiento social y del campo popular, que se da con la fundación de la Central Única de los Trabajadores (CUT), el Partido de los Trabajadores (PT), y el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST). Así mismo, este proceso de rearticulación política para derrotar a la dictadura, va marcando dos oposiciones, una mucho más institucional liderada por el Movimiento Democrático Brasilero (MDB), que dará origen al Partido Socialdemócrata Brasilero (PSDB) de Cardoso y Serra, y  otra que buscaba alcanzar una “democracia social” fundada en los nuevos movimientos sociales, liderados por el sindicalismo de base. [1]

Una vez llegada la democracia, la oposición de carácter social, fue incapaz de rearticularse en el nuevo escenario político, triunfando el Partido Socialdemócrata Brasilero (PSDB), con una visión más institucional del proceso político, que buscaba luchar por la Gobernabilidad democrática. Por el contrario,  a todo lo que nos han hecho creer los grandes próceres de la Concertación, el Gobierno de Cardoso, estuvo marcado principalmente por una forma conservadora de gobernar, basada en el saneamiento de la macroeconomía brasilera, e introduciendo las políticas neoliberales en el Brasil del los 90, transformando la sociedad, en un modelo muy parecido al norteamericano[2], basado en el individualismo y el consumo. Sin embargo, hacia el año 2000, el pueblo brasilero, deseaba expresarse y alcanzar una mejor calidad de la democracia, una política que representara el pluralismo cultural brasilero.

Debido a esta demanda, triunfa un obrero en la Presidencia, quién con su particular estilo de Gobierno, se propone metas ambiciosas para que Brasil logre superar problemas endémicos de su estructura social y económica. “Brasil no es un país pobre, es un país injusto”, esta frase de Cardoso, resume en efecto la realidad de Brasil hasta fines de los años noventa.

Lula comenzó su gobierno de una manera modesta. Cuidó los aspectos de la estructura económica, y durante su primer mandato, fueron muy pocos los resultados plausibles de su gestión. Sin embargo, se propusieron con su equipo, alcanzar metas ambiciosas en materia redistributiva. Dilma Rousseff, fue primordial en ese aspecto. Ella, encabezó la cartera de Energía durante el primer gobierno de Lula, haciendo que millones de brasileros tuvieran acceso a luz eléctrica con el programa “Luz para todos”. Así mismo, el Gobierno se propuso ayudar a millones de familias con programas alimenticios y  protección social, como “Bolsa familia”. Sin embargo, estos planes no fueron suficientes, y sumado a la crisis política por escándalos de corrupción a finales de 2005, en que Dilma Rousseff debió reemplazar a José Dirceu, como Jefa de Gabinete del Presidente Lula, se da inicio a un segundo mandato. Este contempló una profundización de las políticas sociales, logrando rescatar a 22 millones de personas de la miseria, y  conformar una nueva clase media de 31 millones de brasileros.[3] Así mismo el Gobierno realizó planes para cuidar la pequeña agricultura familiar, la generación de subsidios, y planes para proyectar la industrialización. Cabe destacar que Brasil, es un país que protege su industria, y no posee ningún tratado de libre comercio con grandes potencias como Estados Unidos o la Unión Europea.

En materia internacional, Marco Aurelio García, destaca la vocación regional de Brasil, al tomar la bandera en representación de América Latina. Durante su Gobierno, el Presidente Lula comprendió que no podía Brasil por sí sólo, salir  del subdesarrollo, razón por la cual, lo lleva a ser uno de los principales precursores de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), que ha demostrado soluciones efectivas en materia de conflictos políticos de algunos de los países miembros como Bolivia y Ecuador.

¿Qué significado tiene entonces para los ciudadanos brasileros y para América Latina que siga el PT gobernando Brasil?

El fortalecimiento del proceso democrático, se plasma tras la elección de Dilma Rousseff. Esta izquierda que se moviliza por los pobres, que cree en el Estado como el ente que protegerá a los más vulnerables, y los hará vivir en mejores condiciones, pero que a su vez se mueve entre dos proyectos, por una parte la sobriedad macroeconómica, resguardando la inflación y el endeudamiento, y por otro, generando redistribución y política social para los más desposeídos. Por su parte América Latina, necesita un liderazgo como el demostrado por Brasil, bajo la administración del PT.

La etapa que sigue para la región, es comenzar a hablar seriamente de integración regional. Se debe hacer frente al subdesarrollo, a la delincuencia, el tráfico de drogas, armas y personas, a la pobreza y desigualdad. Las Naciones Suramericanas, no han sido capaces por sí mismas solucionar sus problemas.

La vocación latinoamericana de Brasil, nos entrega una oportunidad, de compartir una experiencia en materia de política social (con los increíbles resultados de superación de la pobreza), pero también en la generación de estructuras de cooperación y diseños de políticas públicas con tintes progresistas para toda la región, pero con sobriedad en materia fiscal. Todo lo anterior representa un significante no sólo para los brasileros, sino que para todos los ciudadanos latinoamericanos.

* Por Javiera Arce. Administradora Pública, Licenciada en Ciencias Políticas y Gubernamentales, U. de Chile.

[1] Sader, Emir y García, Marco Aurelio: “Brasil: 2011-2014 Dos proyectos en conflicto”. Capítulo: Brasil de Getulio a Lula.

[2] Op. cit. Pág.19.

[3] Entrevista a Dilma Rousseff, en “Brasil 2010-2014, Dos proyectos en Conflicto”.

1 Comentario

  • Esteban Szmulewicz says:

    Excelente artículo. Ahora bien, me parece que a pesar de mencionar ciertas diferencias con la Concertación en Chile, la política económica y las políticas sociales emprendidas por las dos administraciones Lula no son sustancialmente distintas. Naturalmente que ayuda a la política económica más proteccionista de Brasil el hecho que su industria nacional fuera más avanzada hasta antes del gobierno militar y menos desarticulada por éste. Sin embargo, como se menciona en el artículo, las determinantes de la macroeconomía no han sido fundamentalmente alteradas por Lula en comparación con las administraciones de Cardoso. Ahora bien, donde sí se ha visto diferencia es en materia de políticas sociales, en donde el énfasis de superación de la pobreza de Lula ha superado con creces el de Cardoso, quizás también relacionado con el distinto ambiente fiscal y económico general con que ambos encararon el gobierno, pero también debido a diferencias ideológicas. Ahora bien, al comparar esto con Chile me parece que se puede hacer el paralelo entre las dos primeras administraciones Concertación y las dos últimas. Si las dos primeras, durante los 90’s, se dedicaron a controlar la inflación, abrir la economía y establecer las bases de una macroeconomía estable, las dos últimas, durante la primera década del siglo XXI, se dedicaron a crear y fortalecer la red de protección social. Algo similar puede decirse respecto a las dos administraciones Cardoso durante los 90’s en comparación con las dos administraciones de Lula posteriores.

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