Proyecto Calle 2010: ¿Una oportunidad para la Ciudadanía?

24 de Nov, 2010 | Por | 2 Comentarios

“No sólo es importante contar a los pobres, también es importante contar con ellos”

Alberto Hurtado S.J.

El 25 de Noviembre se llevará a cabo en 4regiones del país, abarcando un total de 10 comunas, el denominado “Catastro 2011 de personas en situación de calle, etapa noviembre 2010″. Aunque tiene un nombre distinto, e imagino que varias modificaciones metodológicas, este Catastro viene a ser una segunda experiencia sobre este tema. En Julio del año 2005, se realizó el Primer Catastro a Personas en Situación de Calle, arrojando como resultado que a esa fecha había al menos 7.254 personas habitando la calle.

A primera vista es una iniciativa digna de aplaudir, ya que revela un interés gubernamental por interiorizarse acerca de la realidad de una población generalmente invisibilizada a la hora de pensar en políticas sociales específicas (pese a la creación del “Programa Calle” por parte de Mideplan, que al año 2009 había logrado prestar atención a poco más de 3.000 personas, con una inversión superior a los $600 millones, sin embargo no conocemos las evaluaciones y resultados de éste), y que además es una actividad que demanda un alto grado de participación y compromiso ciudadano.

Sin embargo, es inevitable sospechar, por varias razones, acerca del real valor y sentido que se le puede dar a este Catastro, particularmente por la visión que el actual gobierno tiene acerca de la pobreza “dura”, de los pobres, y en general del ciudadano medio. El hecho que desde Mideplan se haya contratado a un actor para que representara a un “pobre” en el escenario de la ENADE 2010, y así sensibilizar a los empresarios frente a la pobreza, nos indica muchas cosas, por ejemplo, el alto nivel de prejuicio y estigmatización que se tiene por parte de quienes dirigen el país frente a un estrato de la población desconocido, tan lejano para ellos, y que en la visión del ministerio, contrata a alguien (no necesariamente pobre) que les haga una representación de cómo se ve “esta gente”.

Ciertamente con ideas como la de llevar actores a hacer de pobre frente a los empresarios, es bien complejo cumplir el objetivo de pasar ciudadanos “de la calle a la integración”, como dice el “slogan” de este nuevo Catastro. Abordar el trabajo con los sectores sociales más pobres y las políticas sociales de intervención, desde una perspectiva mesiánica, iluminada y caritativa-asistencial no ayuda para nada a solucionar temas de fondo como la desigualdad, la falta de oportunidades, y la constante vulneración de derechos que sufren, en particular, quienes por el solo hecho de vivir en la calle, muchas veces ni siquiera son considerados ciudadanos. Antes de intervenir cualquier grupo humano, es necesario conocerlo y comprenderlo, y ciertamente el Catastro es una herramienta útil para esos procesos, sin embargo el montaje de shows como el de la ENADE reafirman la sospecha acerca del real interés del gobierno en conocer y comprender, sino que más bien sólo intervenir, y ojalá con harta cámara para que todos vean como “salvan” a “esta pobre gente”.

La integración requiere necesariamente de decretos, y es aquí donde aparece el desafío que tenemos como ciudadanía, y es nada menos que incluir la solidaridad como parte del ejercicio cotidiano de convivencia ciudadana. El hecho que ya hay alrededor de 2.500 personas que voluntariamente se han inscrito para participar de este Catastro 2010 es un buen indicador, si bien para la experiencia del año 2005 hubo alrededor de 5.000 voluntarios que participaron, esa fue una experiencia que abarcó muchas más comunas y regiones que la actual. Del mismo modo, al ser ésta una primera etapa reducida, y ya con ese número de voluntarios, las próximas etapas debieran llegar al menos, al mismo número de voluntarios que participaron el año 2005.

Las personas que participan del Catastro, no representan un movimiento aislado o meramente azaroso, porque muchos tienen una historia de trabajo voluntario, sistemático y silencioso, con personas en situación de calle, ya sea vinculado a ONGs del rubro, o de forma autónoma. Esto lleva a pensar que la participación del catastro da forma a lo que parece ser la construcción de un sentido de pertenencia a algo más importante, a un grupo que ordene las acciones emprendidas y dé prioridad a las demandas establecidas por la comunidad en general.

La alta participación de personas en un proceso gubernamental nos permite suponer la potencialidad de un movimiento social –cuya base siempre sea la solidaridad-, y cuya fortaleza sea la formación de “un movimiento estatal, no gubernamental”. Dicho de otra manera, la existencia de un movimiento solidario puede ser parte de un movimiento político mayor, que busque diseñar, ejecutar y evaluar políticas públicas, como colaborador y contraparte del gobierno.

La participación en la aplicación de este Catastro, es una clara muestra que en la población existen motivaciones políticas compatibles con el Estado, en especial en el desarrollo de iniciativas enfocadas a generar políticas a favor de sectores más desprotegidos o marginados de nuestra sociedad; nos indica que un voluntariado organizado puede transformarse en actor importante, tanto en las manifestaciones de solidaridad, como en la voz de una ciudadanía responsable.

Para que un movimiento voluntario se transforme en uno de relevancia política, es necesario que se aborden algunos desafíos de consideración:

  • El primer desafío es potenciar al voluntariado en sus capacidades naturales de organización de base. En este sentido, el reto debe ser asumido fundamentalmente por las organizaciones sociales, quienes deben ser un aporte en la construcción de una ciudadanía participativa. Esta invitación debe contar con medios que movilicen a la persona a participar voluntariamente de dichos procesos. Es aquí donde la organización de lo voluntario constituye una entrega de sentido y contenido, como base fundamental en la transformación de un voluntariado común en actores participativos en las distintas temáticas que trabaje la organización, por ejemplo, las Personas en Situación de Calle.
  • El segundo desafío, es potenciar el voluntariado desde el Estado, con tal de institucionalizar espacios de opinión y gestión de políticas públicas, y no meramente para mejorar indicadores y armar espectáculos mediáticos. El Catastro del 2005 es un buen ejemplo de una unión eficiente entre la voluntad política y la voz de una ciudadanía responsable, demostrándose que en dicha unión de intereses se logró encuestar e incluir a cerca de 8000 personas en extrema exclusión. No obstante, el éxito de la acción concertada de actores depende de múltiples variables, como la coyuntura social, los discursos imperantes y por cierto, los gobiernos de turno.
  • Como tercer desafío, podemos mencionar la importancia que toma la coyuntura de volver a catastrar Personas en Situación de Calle, en época de Teletón, para (re) posicionar el tema de la solidaridad en Chile. La mayoría de nosotros en algún momento hemos escuchado o dicho que Chile es un país solidario; sin embargo, es importante señalar que solidaridad no es lo mismo que asistencialismo o caridad, pese a ser conceptos que conviven, y se tienden a confundir fácilmente, es importante distinguirlos, ya que a partir de esta primera distinción se puede lograr entender mejor el enfoque que hasta ahora ha tenido el voluntariado para desarrollar su trabajo. Chile es potencialmente un país solidario, sin embargo, falta desarrollar muchos puntos en la formación de una cultura democrática solidaria, en ese aspecto, la solidaridad debe ser parte de la legitimidad de la condición humana. Hoy la solidaridad se da en forma fracturada, y hay una visión solidaria materialista, que sólo apunta a la donación de cosas. Sin embargo, el asumir un voluntariado más participativo, capaz de combinar su trabajo cotidiano con acciones que busquen trascender de la ayuda diaria en comida y ropa, acciones que busquen, por ejemplo, generar políticas públicas que busquen incluir a las Personas en Situación de Calle, representan un claro e importante avance hacia la construcción de un voluntariado participativo y solidario.

Claramente este Catastro 2010 representa una oportunidad para la ciudadanía, para la participación y para la opinión sobre el país que queremos, no podemos desaprovecharla, sino después, puede ser muy tarde para todo.

2 Comentarios

  • Buena Richard, Gracias por ubicarnos en el tema a los que sabemos poco de él. Me parece super importante la visión de un voluntariado (más aún, de una sociedad civil) políticamente activo. A ver si rompemos con el pensamiento único liberal-gremialista para el cual el voluntariado es necesariamente apolítico.

  • Hola Rocío!: Gracias por tus comentarios, efectivamente el contar con mecanismos de participación ciudadanos en lo político es esencial para el desarrollo de una democracia. Lo que piensa el gremialismo no es sólo lo de un voluntariado apolítico, sino que además asistencialista. Saludos!

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