Madre hay una sola

21 de jul, 2010 | Por | Sin Comentarios

El artículo de Mónica Peña – amiga de DLR – en La Tercera destripando las declaraciones de Ximena Ossandon es demasiado bueno para ser resumido acá (vaya y léalo) pero quería solo mencionar un par de puntos sobre esto:

La madre ES una mujer que pospone todo para ser madre. No es una mujer ejerciendo una función, sino que  se considera que los recursos de la maternidad son inherentes a “lo femenino”, por ello, el padre no tiene espacio alguno para el cumplimiento de tal función, y quienes ejerzan alguna vez de cuidadores reemplazantes de la madre deben ser preferentemente mujeres. Si un hombre osa llevar a cabo esta función, caerá bajo sospecha de homosexualidad o de pederastia. En el mejor de los casos, será considerado un “macabeo”.  Por cierto, las mujeres sin hijos, incluso aquellas que no lo sean por razones de salud, caerán de inmediato en la categoría de mujeres incompletas a las que hay que aislar o compadecer.

Hace poco estuve en Gran Bretaña donde conversaba con unos amigos que hace poco tuvieron un hijo. Ella tiene derecho a 39 semanas de post-natal pagado que se puede extender – sin salario – hasta un año de post-natal. Pero el tema de nuestra conversación no era el periodo de post-natal para ella – mucho más adecuado que el de Chile, pero lo paupérrimo que eran las meras dos semanas que la ley le permite al padre tomarse como periodo de post-natal para contribuir al cuidado de su hijo.

Padres en Estocolmo. Foto del NYTimes (http://is.gd/dB8vt)

Inevitablemente, la conversación nos llevó a Suecia, donde el movimiento legal y cultural ha sido el darle igualdad de oportunidades a la mujer en el trabajo, pero entendiendo que esto también pasa por darle igualdad de oportunidades (y responsabilidades) al hombre en el hogar. Y en ese país entonces la ley permite 13 meses de post-natal que es un derecho conjunto de ambos padres. Aunque no es obligación que el padre se quede en casa, el beneficio es menor si no lo hace, y hoy más del 85% de los padres en Suecia toman post-natal. Y estudios muestran que el incorporar al hombre al post-natal ha tenido un efecto beneficioso en el mercado laboral, ya que las mujeres han visto sus remuneraciones castigadas en menor medida que cuando el cuidado de los niños caía exclusivamente en ellas. Y el ejemplo de Suecia ha sido seguido por muchos países, especialmente en Europa, como Alemania, Islandia y Portugal.

No quiero sugerir, por supuesto, que el incluir a los hombres en la discusión del post-natal sería una fórmula mágica para el inmenso desafío que implica el tener una sociedad más igualitaria. Definitivamente, no reemplaza – no puede, en el caso por ejemplo de madres solteras – sino que complementa otras instancias de apoyo social a las mujeres que tienen hijos mientras forman parte de la fuerza laboral, como las que debería estar implementando Ximena Ossandón en el Junji. Pero vale la pena mencionarla como un ejemplo de lo que menciona Mónica, y como una referencia para juzgar el marco sociológico que está usando el Gobierno para implementar sus políticas públicas con respecto a este tema. Si las declaraciones de Ossandón son una guía de lo que viene, la dirección en que las nos estaremos moviendo es… para atrás.

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