La connivencia o la cobardía

12 de Jul, 2010 | Por | Sin Comentarios

Carlos Peña, en su columna habitual en El Mercurio, titulada “Élites y el caso Prats”:

(…) el régimen nació provisto de una estructura criminal que, desde muy temprano, poseyó reglas, rutinas, espíritu de cuerpo y un amplio acceso al Estado que le permitió actuar hasta mucho tiempo después del crimen de Prats, con casi total impunidad. Allí donde se decía que no había más que excesos, hubo -en cambio- una cuidada planificación. Los sectores que entonces pertenecían a la élite -a esas minorías que acceden a los bienes escasos del prestigio y del poder- toleraban esos crímenes porque, para sus adentros, lo consideraban el precio indispensable a pagar por el orden y la modernización. Por eso huían de las parroquias que denunciaban los abusos y preferían el sosiego de las iglesias más intimistas; aplaudían los logros económicos del régimen y hacían la vista gorda con todo lo demás.

Como para no olvidar que los miembros de esa élite siguen dirigiendo los destinos del pais.

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