La a ratos conveniente vendetta de Piñera

01 de Jul, 2010 | Por | 1 Comentario

La ex Presidenta Bachelet vuelve triunfante desde Nelspruit. Evoca el concepto de vacaciones merecidas, invitado por su cómplice, el “guapo y misterioso” Marcelo Bielsa, galán de oro que fue capaz de despreciar a quien lo tildó de “loco”, precisamente sin el tono adecuado. Porque Piñera es el Rey Midas de la frialdad: todo lo que toca, lo hace frío y falso como un témpano de hielo dentro de un mall, ya comiendo sopaipas bajo la lluvia inclemente de Dichato, ya comiendo tallarines y completos en Iloca. La “Presidenta”, de otra forma, más bien parece poco grosera, tan chilensis y empática que es difícil llevarle la contra, independiente de las posturas políticas. Tal como uno toma partido por la tía simpática y desprecia a la mal educada, Mayne-Nicholls – un hombre que no es un rojo, aseguramos – decide apostar por la amistad de la poderosa Bachelet y ningunear a alguien que hace unos meses era un actor principal de la industria que dirigía.

Así las cosas, en Palacio los ánimos se inquietan y con justa razón los partidarios del Presidente lanzan argumentos relativos al respeto de la investidura del Presi, sumado lo anterior al galopante aumento en las encuestas de alguien que ni siquiera ha dicho una palabra sobre política todos estos meses. Comienzan a moverse los hilos de la Secom, el segundo piso, la vocería de gobierno, los telefonazos a los editores amigos – que son hartos, por lo demás – y a los anfitriones del dial de la hora del taco. Es necesario instalar una sensación: La Presidenta Bachelet es simpática, pero “no dio el ancho”. Suman y siguen las irregularidades del Barros Luco, se instala en el Mercurio que los empleados públicos son “flojos”, que los profes son malos, las escuelas un bodrio del cual no tenemos idea, que Golborne es Santa Teresita y que el Intendente estaba cuidando de la seguridad ciudadana con un GPS desde su safari.

Esto comienza, es una batalla ardua. Así como se destruyó la imagen de Lagos (de amado a arrogante e incluso poco transparente), pero con la salvedad siguiente: mientras Ricardo I pedía la sucesión a gritos, la Presidenta Bachelet será un fantasma ineludible, una pesadilla, que se aclamará sin necesidad de mover un dedo. Probablemente una pesadilla para nosotros mismos, sabiendo que nada garantiza la imperiosa renovación de las filas con ella comandando las huestes.

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1 Comentario

  • Qué problema? La campaña de la derecha será la misma que ha emprendido el revisionismo de izquierda, que homologa a la concertación con la derecha. En cuatro meses me pregunto, ¿dónde está esa izquierda? ¿Dónde las pataletas de estudiantes? ¿Y los funcionarios públicos? ¿Y los ciudadanos con los precios del transantiago? ¿Y los mapuches que aquí tanto defienden? ¿Dónde están? Ahora sí podemos hablar de lo impresentable.

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