Que la granada no explote en tu cara

22 de may, 2010 | Por | Sin Comentarios

Sabido es que el presidencialismo exacerabado es un arma poderosa en nuestro Chile desde el año 1925, habida la experiencia funesta que según nuestros historiadores fue el parlamentarismo. Bajo la actual institucionalidad política, el Jefe del Estado tiene una hiperinflación de facultades que le permite dictar todo tipo de reglamentos, intervenir en la designación de jueces, estados de emergencia, y citar a sesión al Congreso Nacional, entre otros. En la práctica, la figura de un emperador que con regularidad ha significado un reclamo del parlamento por ser un mero buzón.

Sebastián Piñera, hombre que si algo sabe es de jugar con los límites, ha insinuado en su cuenta al Congreso Pleno que correrá el cerco del presidencialismo por mucho de lo ya hecho por sus antecesores, incluso Lagos, que no pocas veces vertió comentarios absolutistas que lo hicieron comparable a Luis XIV y merecedor de mofas. Especialmente en materia de seguridad ciudadana, Piñera atacó frontalmente a los magistrados diciendo quea ratos pareciera que nuestro sistema judicial se preocupa más de los derechos de los delincuentes que del sufrimiento de las víctimas para luego abusar de verbos como “trancaremos” “protegeremos”, olvidando que la abismante cantidad de reformas propuestas es imposible de abordar sin la concordancia de otros actores.

Similar torpeza cometió el Ministro Hinzpeter en la semana. Primero, insinuando (si era una broma, no resultó) que el Diputado Fidel Espinoza era un explotador y, luego, reprendiendo al Poder Judicial por no haber aplicado prisión preventiva contra el ciudadano paquistaní con restos de bomba. Ya saben lo que ocurrió: respecto a Espinoza, el Ministro tuvo que presentar sus disculpas; y con respecto al segundo, el Presidente de la Suprema, Milton Juica ni siquiera ladró, sólo diciendo con parsimonia que el Poder Judicial “jamás se verá amenazado por la opinión de un ministro de Estado”.

En todo caso, es difícil que el Presidente haya preparado esta zambullida sin haber tenido en cuenta que tanto el Congreso Nacional como el Poder Judicial se encuentran dentro del marco general de desconfianza de la opinión pública nacional a las instituciones. Pero atención, la omisión del informe favorable de la Corte Suprema para la validez de los proyectos de ley ya significó una tranca en la tramitación del bono marzo y, en segundo lugar, no serán tan vigorosos como el Presidente, pero cuando ladran ladran, valga saber cómo fueron actores decisivos en la caída de Allende. Su espíritu de cuerpo es innegable y tal como fueron cooptados durante la dictadura de Pinochet, residen actualmente en su seno numerosos jueces laicos y amantes del vilipendiado garantismo que no querrán ver cómo su tarea se destruye a pedazos.

Más vale que comience a conversar.

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