Ministerio Social: un ministerio para los pobres

21 de May, 2010 | Por | Sin Comentarios

Dentro de los múltiples anuncios de este 21 de mayo, hay uno que pasó especialmente desapercibido, referido a la creación de un Ministerio Social “que coordinará todas las políticas orientadas a erradicar la pobreza y paliar sus consecuencias.” Del discurso no podemos obtener mayor información al respecto, sin embargo, su discusión parece de especial relevancia para todos aquellos que nos desempeñamos en el mundo de lo social.

La creación de este Ministerio, según ha dicho J. A. Coloma, es una vieja aspiración de la UDI y según puede observarse, una promesa de campaña, en tanto formaba parte de las propuestas del grupo Tantauco.

¿Qué implica la creación de este Ministerio?  Según puede leerse en el blog de campaña de Piñera su creación se comprende en el horizonte de la erradicación de la pobreza: “Para cumplir tal objetivo se propone reformular MIDEPLAN, creando el Ministerio de Desarrollo Social, cuyo objetivo fundamental será la superación de la pobreza. El nuevo Ministerio tendrá la facultad de diseñar, coordinar y evaluar la política social mediante la aprobación de los programas sociales, transformándose en un contrapeso al rol que en este ámbito tradicionalmente ha desempeñado el Ministerio de Hacienda, a través de la DIPRES (Dirección de Presupuestos). De esta forma, se alinearán y potenciarán los programas sociales hoy existentes en diversos Ministerios que están dirigidos a los segmentos vulnerables de la población. El nuevo Ministerio contará con dos Subsecretarías, una de diseño, coordinación y evaluación, y otra de administración y ejecución de servicios sociales.”

Es posible afirmar, que uno de los grandes problemas no resueltos en estos 20 años de Concertación fue precisamente la falta de coordinación de las políticas sociales orientadas a estos temas. Efectivamente, planes y programas han residido de manera sectorializada al alero de su respectivo servicio con escaso diálogo intersectorial, el cual sólo se ha producido en programas que lo han requerido bajo fuerza de ley. El Programa Puente es un ejemplo de ello, en tanto forzó a los servicios a tener que coordinarse debido a metas comunes que trascendían sus respectivos departamentos estanco. Los forzó, es cierto. Sin embargo, es sabido también a voz en cuello, que el desafío por un diseño conjunto de política social no se llevó a cabo y que las más de las veces, el trabajo intersectorial se transformó en una pesada obligación y no en un plus de la propia política. El Programa Puente en sí mismo fue una camisa de once varas que llegó prediseñada por MIDEPLAN a todo el resto de los Ministerios (MINSAL, MINVU, etc).

Por ello, la promesa de una institucionalidad que pudiera superar este endémico problema se hace atractiva y rápidamente podría ser asumida con un exceso de confianza. Pero queda una duda: ¿cuáles deberían ser los requisitos para superar esta mirada parcelada en la política social?

En primer lugar, la respuesta podría estar en qué entendemos por superación de la pobreza. La creación de un Ministerio dedicado a estas tareas supone la creación de una estructura orientada exclusivamente a estos fines. Así, ¿en qué rol queda el mundo del trabajo, de la educación, de la vivienda y de la salud? ¿No residen en estos Ministerios los deberes en relación a la superación de la pobreza? ¿O acaso este mentado Ministerio Social se superpondrá al resto de las carteras en una nueva burocracia en la cual orientará las tareas de estas respectivas instituciones? ¿No es esa labor de la propia presidencia?

Sospecho que no. Y mi sospecha avizora que la creación de esta nueva institucionalidad lo que efectivamente hará es crear un Ministerio pobre para los pobres, es decir, una institucionalidad que no tendrá el poder (porque efectivamente no puede tenerlo) de diseñar políticas que ataquen las causas estructurales de las tasas de pobreza que tenemos (trabajo digno, redistribución de los ingresos, educación de calidad que asegure movilidad social, vivienda que implique la construcción de espacios de desarrollo, salud que asegure estándares de calidad de vida). Sospecho que un Ministerio como este lo que hará será diseñar y regular planes y políticas paliativas de la pobreza, quizás un Programa Puente remasterizado, pero donde nuevamente las dimensiones centrales recaigan como una meta accesoria a los respectivos Ministerios responsables.

La pobreza no puede ser considerada como un objetivo que requiera de una focalización institucional, muy por el contrario, su lucha debe darse desde la totalidad de la institucionalidad, incluyendo al mundo privado, los organismos no gubernamentales y la sociedad civil. Responsabilizar a una nueva institucionalidad de ello, podrá aminorar las culpas estatales, pero por cierto no podrá cumplir con su eliminación.

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