Das Cabinet des Dr. Piñera

12 de Feb, 2010 | Por | 13 Comentarios

Los 22 elegidos del radiante gabinete que presentó el electo presidente, presenta algunas características que dicen, desde ya, mucho del perfil que tomará el futuro gobierno: priman los que se autodenominan con el nebuloso mote de independientes (14 en total, contra 4 RN, 3UDI y… 1 DC), los egresados de la Pontificia Universidad Católica (16), los ingenieros, en especial comerciales (13) y aquellos que se dedicaron a la gestión de privados o, más bien, desembarcan junto con el flamante presidente de sus puestos de CEO a La Moneda.

Sobre esto caben algunas reflexiones.

No deja de llamar la atención que, tras una campaña en que los políticos y los partidos resultaron ser el objeto de numerosos ataques, sea más bien clara la ausencia de una militancia orgánico-partidaria, a favor de los llamados “independientes”. Pero esta supuesta “independencia” hace agua a la hora en que los futuros ministros se definen, por ejemplo, como “pro UDI”.

Otro factor interesante es que, pese a la presencia de Ravinet, no destaca en el nuevo gabinete una fuerte presencia de ex-concertacionistas seducidos por “la nueva forma de gobierno”, quedando así lejos, por ahora, la sospecha de un gabinete sarkozyano en el cual, bajo la conducción del autodefinidamente pragmático presidente, todos los gatos se vuelven pardos.

En sintonía con esto, el perfil tecnocrático que ha adquirido un gobierno de “ingenieros” y “gestores” fuertemente ligados al ámbito privado no deja tampoco de preocupar: un médico a cargo de la cartera de Salud, que se ha desempeñado en la gestión de una de las clínicas privadas más caras y exclusivas, académicos ligados a la Universidad del Desarrollo u otras de las llamadas “cota mil”, y la presencia de los think tanks de la derecha, con su clara inclinación hacia el liberalismo radical o a un integrismo moral.

Este gabinete, del cual en la página oficial expone como parte de su currículo el hecho de que todos son casados y con numerosos hijos, presenta un panorama monocromático y  monocorde que se aleja bastante de los llamados a la unidad nacional, el pluralismo y la respetuosa diversidad.

Finalmente, tampoco pasa desapercibida la ausencia de algunos parlamentarios que muchos pensábamos formarían parte del gabinete. Si bien trae mucha tranquilidad no ver figuras que celebran y ensalzan su participación en la gestión de la dictadura militar, también sorprende la ausencia en estos nombramientos de algunos cuadros especialmente lucidos de la derecha chilena, como es el caso de Longueira.

Pero quizás lo más interesante de este proceso de nombramiento fue precisamente el discurso pronunciado por Piñera en el Museo Histórico Nacional.

Discurso dogmático y programático, que puso sobre la palestra mucha más política y mucha más ideología que la que los edulcorados debates televisivos o insertos editoriales mostraron durante el periodo electoral.

El discurso en que se presentaron los futuros Ministros de Estado, algo sobrecargado de melosas reminiscencias históricas, arengas de la guerra del Pacifico y consignas como “mística” y “épica”, expresa el espíritu mesiánico que desde hace un tiempo viene mostrando el elegido presidente.

El planteo de una especie de “destino manifiesto” para Chile, lleno de crecimiento y prosperidad, que preanuncia la pronta entrada al grupo de los países desarrollados, la elección de esos hombres y mujeres que “mientras los chilenos duermen, trabajará incansablemente para que sus hijos tengan un mejor amanecer”, conjugaba perfectamente con el discurso que llamaba a restablecer los valores perdidos (evidentemente perdidos gracias y a causa de los gobiernos de la Concertación) como “la cultura de hacer las cosas bien, la cultura de hacer las cosas en forma honesta y la cultura de hacer las cosas con un sentido de urgencia”.

Resulta gracioso que los reconocimientos a los logros de los gobiernos de la concertación (la intervención de Piñera incluyó, incluso, una cita del ex Presidente Aylwin), fueran seguidos de un fuerte énfasis en la idea de que la concertación no logró jamás lo que se propuso y mucho menos lo que ellos pueden lograr.

Chile aparece entonces como una tierra que se abre a un futuro, enfrentando el desafío de  “derrotar la pobreza extrema y las desigualdades excesivas” y prometiendo un país en el cual “todos puedan ser protagonistas de su propio destino”.

Es lamentable, pero nunca “la pobreza extrema y las desigualdades excesivas” sonaron tanto a un eufemismo para referirse a la necesaria cantidad de pobres y la sana desigualdad que sirven de estímulo a las voluntades individuales en su carrera hacia el emprendimiento y el éxito, como bien versa el dogma neoliberal.

A las puertas de nuestra propia revolución neoconservadora, muy a tono con lo que está pasando en el resto del mundo, el perfil empresarial del futuro gabinete deja cada vez más lejos la aspiración de alcanzar un “estado de bienestar” para nuestro país, y hace más plausible un futuro inmediato marcado por la utopía neoliberal de un estado gestionado expresamente como instrumento de garantía del patrón de acumulación y producción capitalista.

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13 Comentarios

  • Muy buen artículo. El título debiese ser: “La ética opus dei y el espíritu del capitalismo” Es exactamente eso.

    Al ser tan esquemática la propuesta, no queda otra que recurrir a una oposición igual de esquemática: Mientras Piñera se centra en las aspiraciones del individuo, debemos centrarnos en los anhelos de la sociedad.

    Ahora, a la concertación no le está alcanzando ni para eso.

  • Yo tengo curiosidad con lo que pasará. Con los años he ido perdiendo la urgencia y la ansiedad de los cambios radicales y he comprendido que el trabajo profundo lo hacen pocos y es lento. Se dijo que se gobernaría con los mejores y se supone que estos nombramientos apuntan en esa dirección. Quiero ver qué pasa. Si son los mejores y no observamos el anhelado desarrollo en 8 años más (un tiempo despreciable!), entonces nos podremos preguntar si eso “mejor” es lo mejor para el país.

    No podemos esperar un equilibrio estable de desarrollo social y económico, solo podemos esperar la oscilación en torno un máximo que difícilmente será el supremo (ahí me salió lo ingeniero).

    Ya que hablamos de sociedad, dicho máximo tendrá las características que reflejen cómo es nuestra sociedad. Si sabemos que somos conservadores, no esperemos grandes cambios. Primero hay que ir a las bases y trabajar duro en educación y valores cívicos. Este fue el error de la concertación, alejarse de las bases. Ahora tiene la oportunidad de volver a ellas y no dejarlas (por favor!) nuevamente.

    Saludos.

  • Muy buen artículo. Sin embargo, sin ser parte de este club de amigos, me he preguntado, ¿quien es este interesante Juan Carlo M.? He rastreado la información en la WEB de De La Republica, y no aparece una información clara, ¿se trata de un personaje ficticio?, ¿es Carlos Moffat Varas que aparece en la sección Republicanos (que no tiene un link directo al apretar su nombre desde el artículo), pero en ese caso dónde quedó el “Juan”?, ¿es otra persona de fuera De La República? Creo que en el contexto de una discusión política pública, y de la importancia que esta tiene, se pierde mucha credibilidad al firmar con seudónimos o con identidades donde no queda claro quien se hace responsable de los argumentos. Creo que debe incorporarse un protocolo de rigor científico para definir, no sólo las autorías de los artículos, sino sobretodo, nuestras responsabilidades como ciudadanos a alzar la voz en forma pública, por lo menos en este tipo de medios. Gracias y mucha suerte!.

    • Arturo,

      Gracias por el comentario. De hecho, Juan Carlos se integró hace poco a escribir con nosotros, y la verdad es que entre el rediseño y las vacaciones estamos un poco atrasados, pero ya viene la información solicitada (que Juan Carlos te entrega más abajo por ahora).

      En todo caso, no tenemos una política muy definida sobre artículos con seudónimos. Como sabrás, hay una noble tradición histórica de escritores políticos escribiendo bajo un nom de plume, y no hay razón para rechazar esa tradición éstos días.

      Saludos,

  • “Me condené escribiendo a que todos dudarán de mi existencia real, (días de mi escritura, solar del extranjero).” Enrique Lihn dix cit

  • Juan es la mejor respuesta para este Arturo Torres, que muy chilenaMENTE por poco pide el ADN de la gente, rastros de los tiempos que vivieron en obscura y obsena dictadura, se llenan la boca hablando de las responzabilidades ciudadanas….. Ladran Sancho Señal Que Cabalgamos… Juan, Los que te seguimos, sabemos muy bien quien sos.

    • Distinguida Luciana. Veo que es mínimamente imposible conversar con ustedes o preguntar algo, en este caso, quién es el autor del artículo que me ha interesado (ya que no aparece su apellido y no está linkeado al staff de DeLaRepública), sin que se me confronte como a un extraño, que evidentemente soy, pero eso no debiera ser un problema, menos en una lógica republica. Creo que es justamente ésta la diferencia entre tener un club de amigos, y tener un medio con vocación pública. Creo que integrar la diversidad honorable de opiniones en un medio que es abierto (por algo permite el comentario), posibilita avanzar y perfeccionar lo que se tiene. Saludos.

  • Arturo, si pinchas en el nombre de Juan Carlos bajo el titulo, y miras el primer articulo que publico en DLR (en ese entonces en calidad de Invitado), hay una nota al pie que devela el “misterio” que te has construido. No hay anonimos en DLR. Tampoco usamos seudonimos, al menos hasta ahora. Las biografias no estan actualizadas porque el sitio esta en version beta. Estamos trabajando para Usted. Matias

  • Estimado Arturo. Mi nombre es Juan Carlos Moraga, naci en santiago en 1983, desde hace 11 años vivo en Bs As, Argentina y soy sociologo. participo activamente con el Centro de Estudios Sociales Avance y desde hace pocos meses tambien participo de esta pagina. espero resolver tus dudas con esto. un abrazo y que estes muy bien

  • @Arturo: lo mas interesante de la discusion que estas teniendo con Luciana respecto del caracter “club de amigos” que atribuyes a este sitio, es que la estan teniendo entre dos lectores.

  • Yo creo que Arturo pensó que estábamos invocando la sagrada “ley de moraga”….

  • pucha que pena me da esta discusión que surgió, si exite o no Juan Carlos Moraga, porque con estas idas y vuetas, si es de carne y hueso o de fantasía, se pierde lo mejor, distutir el artículo interesante que escribió Juan Carlos. Cuidado con los que nos llevan para otro lado y descuidamos la discusión política que es la que nos interesa como ciudadan@s para defender nuestras democracias. La política es pública, es de toda la ciudadanía no dejemos que nos distraigan, discutamos política, no nos quedemos en la superficie, la verdadera política está en los ciudadan@s, en las palabras de los ciudadano@s. Encuentro muy riguroso el artículo de Juan Carlos, para pensarlo y discutirlo.

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