¿Se puede hacer oposición desde el centro político?

02 de feb, 2010 | Por | 8 Comentarios

* por Paz Peña

Una oposición “constructiva”. Una bancada “transversal”. Una “moderación” de posiciones. El centro como única forma de “equilibrio”, de “gobernabilidad”, de “una política mirando el  futuro”, de “unidad nacional”. Hoy todos quieren ser de centro. Lo fue, qué duda cabe, la Concertación durante sus 20 años de gobierno. Hoy es la derecha la que se lo apropia y nos aseguran 4 años más de lo mismo: un sistema neoliberal no tan liberal (!); un Estado presente, pero ni tan grande ni tan garante.

Sin embargo ¿es el centro la única forma para superar las vergonzosas tareas pendientes que aún tenemos como país? Para ser más elocuente: ¿basta repetir la fórmula de conducción de un modelo neoliberal modificado timoratamente, para terminar con el indecoroso hecho de ser una de las economías con mayor desigualdad en el mundo?

¿Es el centro político el lugar para otorgarle igualdad de derechos a todo lo que no corresponda con el canon heteronormativo, masculino y adulto-joven? ¿Será que en la continuación de la administración del centro político se fortalecerán medidas decididas para garantizar igualdad de derechos a las mujeres, a los homosexuales, a la infancia y un largo etcétera que conforman “los distintos al canon”, “los otros” en Chile?

Si el argumento para seguir con esta fórmula es no sólo continuar con los éxitos económicos aplaudidos por la OCDE, sino aumentarlos para recibir las palmaditas en la espalda de una mano invisible, no hay garantía alguna de que los problemas anteriormente mencionados serán afrontados con políticas decididas. Hay asuntos políticos –y no puramente económicos—que no se solucionan con más mercado o con una tibia, demorosa y muchas veces desdibujada modificación a él.

Es cosa de ver cómo, en 20 años, fuimos incapaces de acelerar procesos de igualdad de derechos y de justicia social a todos los chilenos. También es cosa de repasar las medidas y coqueteos –o publicidad engañosa, en algunos casos— anunciados por la centro-derecha en campaña: “teletrabajo femenino” (empleo precario y discriminador, que vuelve a encerrar a las mujeres en el espacio de lo privado) o “unión civil” (que, si es que se cuela por las voluntades conservadoras y se incluye en ello la comunidad LGBT, ignora que la sola resolución de la herencia no significa dotarlos de los mismos derechos ciudadanos).

Y aún así, hay cara para pedir que no sólo todo siga igual, sino que además todos “moderemos posiciones” y revaloricemos “la democracia de los acuerdos” por “el bien del país”. Que todos, en definitiva, y como bien indica Carlos Moffat en su columna, pensemos parecido. Como si en estos 20 años no hubiésemos aprendido que el centro, los acuerdos y todo ese discurso afín que suena tan lindo en las alocuciones públicas, no es más que un dispositivo de control para tratar de mantener el status quo cuando se trata de igualdad de derechos y de justicia social.

El centro no es neutral. Es tan ideológico como cualquier posición. Sólo veamos quiénes se han beneficiado de él y, por sobre todo, quiénes son los que siguen siendo ignorados. En ese escenario, la Concertación –o lo que quede de ella— ¿está en condiciones de alejarse del centro donde tan cómoda se movió por 20 años, y ser oposición? A mi juicio, lo más preocupante hoy es que en el Congreso, más allá de no querer retroceder en los pocos derechos logrados, hay mínima voluntad política para dar paso firme a nuevas conquistas en la igualdad de derechos. El centro ya ha ganado otra batalla más.

* Paz Peña es periodista de la PUCV y actualmente cursa el Magíster en Género y Cultura, mención en Cs. Sociales, en la Universidad de Chile. Es socia de una pequeña empresa desarrolladora de software, trabaja en la ONG Derechos Digitales, y habla sobre tecnología y cultura en su blog tilt!

(La imágen es de ricardo.martins, utilizada bajo licencia Creative Commons)

8 Comentarios

  • Cuando hablamos de Concertación en estos términos no sé si se refiere a sus “líderes” o a la masa total adherente. Tendría que existir una suerte de consulta ciudadana, un renovación desde las bases no militantes, pero sé que eso es pedir demasiado, sin embargo, es la temporada de los excesos, de pedir sin culpa y hasta con derecho a ser escuchado, aunque esto dure solo 4 años. Cuando hablan de renovación, de caras nuevas, no creo que se hable de salir de ese centro tan calentito y poco revuelto. No es menor el despelote que se produce cuando las posiciones se radicalizan. En mi opinión, este país tiene pocos tipos que se autoproclaman clase política y/o líderes que creen tener la razón y un 90% de la población que no tiene idea de casi nada, una masa ignorante que vota con la guata. Así que finalmente da lo mismo tanto análisis y tanta cosa si serán los mismos de siempre y toda su parentela la que decidirá como se hacen las cosas. Ellos decidirán si quieren salirse del centro o no.

    Les dejo este análisis del laguismo que quizás ya leyó más de alguno, pero que es bastante bueno por lo maquiavélico de los movimientos que se acusan dentro de la Concertación. Si así se hace política, a mi me da asco.

    • La ayuda a los damnificados hubiera llegado pronto si el gobierno no hubiera gastado $ 1,500 millones de dòlares en la compra de armamento bèlico so pretexto de “defender” la soberanìa creada por una “simulaciòn” de “conflicto limìtrofe”;ahora se està pidiendo ayuda a los Estados Unidos. Propongamos una polìtica de prevenciòn frente a los desastres naturales en vez de un negocio armamentista que solo perjudica al pueblo chileno. Solidaridad con todo el pueblo chileno !!! FUERZA CHILE !!!

  • A la luz de una derrota electoral (el sistema permite revertirla pronto) se extreman o análisis de porque pasa lo que pasa y teoriza de lo que la gente quiere querría. Primera pregunta ¿una elección estrecha define movimientos masivos ideológicos? Pienso que no. Segunda pregunta ¿la sociedad chilena es tan progresista como algunos quieren verla? Pienso que no. Tercera pregunta ¿refleja el resultado de las elecciones que la mayoría de los que se interesan en expresar su opinion política votando son moderados? Pienso que si. Con todo eso parece importante separar lo que se puede de lo que se quiere. A algunas personas les gustaría que los chilenos fueran mas democráticos, menos nacionalistas, mas liberales, menos pragmáticos y asi. Lo que si son o somos va por el lado de medir las cosas en su merito y eso lleva a decir “la presidenta Bachelet ha sido una gran presidenta y la apoyo (83%) y al paso siguiente “de la oferta disponible, Sebastian Piñera me ofrece un mejor proyecto los próximos 4 años y voto por eso” (51,8%). No creo que esta realidad de sociedad se mueva violentamente en el futuro próximo.

  • Estoy muy de acuerdo con los anhelos que plantea el post, sin embargo creo que Chile es un pais de derecha, por lo que todos los gobiernos elegidos democráticamente antes de piñera se han declarado de centro y así han podido gobernar y prevalecer. Excepto la Up cuya lucha progresista (única en la historia de Chile) fue aplastada por las armas.

    En chile no existe una fuerza de izquierda que aglutine mayorías, por lo que dudo que la concertación o lo que quede de ella se aleje del centro.

    En ese contexto, creo que hay que diseñar muy bien la política de alianzas que tendrá la izquierda para avanzar en la búsqueda de los ideales republicanos. Solos no podremos ni cagando.

    Ojo que ahora más encima habrá que competir contra un gobierno que entregará lucas personalizadas y profundizará el clientelismo individual. Todo esto invocando a dios por cierto.

  • Puede llegar a ser peligroso atribuir la pelea por conseguir más derechos civiles exclusivamente a las posiciones “progresistas” (sea lo que sea a lo que se le da ese calificativo).

    Esto, porque se podría llegar a plantear que, como en Chile no somos progresistas según x prueba, nunca será tiempo para exigir más derechos ciudadanos a los que son calificados de “minorías” en el discurso (los otros del canon). Con esa lógica, jamás se hubiese conseguido que la población negra fuese a la universidad en los Estados blancos y conservadores de Estados Unidos.

    A mí juicio, si queremos avanzar decididamente en estas materias, la respuesta no debe estar en la inocencia de creer que en el centro uno acerca posiciones. El centro no es neutral. Y la voluntad para avanzar en estos problemas políticos no la encontraremos allí. Por ejemplo, a pesar de los 20 y más años vigentes de este problema, yo, como mujer sin hijos en edad fértil, sigo pagando más que un hombre en mis mismas condiciones. ¿Esperaremos 20 años más para cambiarlo?

  • Paz, con todo respeto, lo que planteas como derechos ciudadanos, políticos y económicos es parte de la tentativa programática de la concertación y de la izquierda desde hace 20 años, otra cosa es que durante esos 20 años la política haya consistido en correr la línea ideológica de la derecha. Estamos un poco cansados de los reclamos y quejas sobre lo que no se llevó a cabo, diganos cómo llevarlo a cabo sin la Concertación, o sin lo que resurga de ella en la derrota y en la oposición, es decir, en la distancia crítica que otorga no estar en el poder. Cuentenos cómo, por favor, porque en 20 años no nos dimos cuenta cómo hacerlo. Me parece que tenemos claro lo que falta y lo que queremos, pero es más serio decir lo que tenemos y lo que podemos.

  • Efectivamente el centro no es neutral. Pienso que el centro el el consenso, es decir una circunstancia dentro de una discusión. no es la verdad ni es objetivo. Sin embargo, al ser una circunstancia dentro de una discusión, es un acuerdo. Otra cosa es que no hayamos sido capaces de volcar ese acuerdo hacia nuestras ideas. Si queremos ser mayoría alguna vez, creo que debemos mover el acuerdo hacia lo que creemos que significa el desarrollo. Yo también considero que tenemos que avanzar mucho en derechos civiles, y no creo que sea un asunto de minorías, todos podemos ser minoría en cualquier momento, sino que es un desafío de hacer de ciertos asuntos un mínimo común.

  • La ayuda a los damnificados hubiera llegado pronto si el gobierno no hubiera gastado $ 1,500 millones de dòlares en la compra de armamento bèlico so pretexto de “defender” la soberanìa creada por una “simulaciòn” de “conflicto limìtrofe”;ahora se està pidiendo ayuda a los Estados Unidos. Propongamos una polìtica de prevenciòn frente a los desastres naturales en vez de un negocio armamentista que solo perjudica al pueblo chileno. Solidaridad con todo el pueblo chileno !!! FUERZA CHILE !!!

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