La Vida con Dignidad

22 de ene, 2010 | Por | 3 Comentarios

Sigo pensando que el aborto terapéutico debe ser una opción para las mujeres que sean diagnosticadas con embarazos inviables o en lo que existan nonatos con graves enfermedades, porque finalmente, serán ellos –nuestros niños– los que sufrirán los dolores de sus enfermedades y los horrores de nuestro sistema de salud que acrecienta aún más su dolor. No se trata de ser pro-vida o no. Se trata de creer firmemente en la vida vivida con dignidad.

Karen Espíndola, una joven madre contando la desgarradora historia de su hijo de 11 meses que sufre de terribles problemas físicos y mentales que lo condenan a una vida de sufrimiento.

No nos olvidemos que el embarazo forzado por el Estado de Chile incluye no solo a madres como Karen, sino a aquéllas otras para las cuáles el embarazo es una condena de muerte. ¿Hasta cuando?

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3 Comentarios

  • Lo único que me pasa al leer esta cita del día es que me da una rabia y una impotencia. ¿Por qué hay mujeres que tienen que pasar por estas situaciones?¿Por qué hacer pasar a ese niño por tanto dolor? y una de mis respuestas es la desigualdad, porque sí hay mujeres que pueden acceder ese aborto y sí hay médicos dispuestos a hacerlo en clínicas privadas y sí a una larga lista de cosas a las que unas acceden y otras no cuando hay plata de por medio.

    Y a los llamados “pro-vida” no me vengan con cuentos moralinos ni nos den lecciones de ética, que aquí la única que nos puede dar esas lecciones es Karen Espíndola. Su relato en el http://www.mostrador.cl es francamente desgarrador.

    Por cierto vale la pena relevar el rol que ella ha decidido tomar con esta situación, ejerciendo una posición política clara y un discurso coherente y super íntegro.

  • Replicando lo que puse en el facebook en la mañana, creo que este caso se puede ver como una petición de aborto entre los más liberales o un reclamo por condiciones de salud dignas para estos casos (como mínimo!) por parte de los más conservadores. Yo me inclino por un mix, ya que no todos decidirán abortar y para aquellos pro vida, su decisión no puede ser castigada por el sistema de salud ordinario que tenemos.

  • Como ya lo he comentado alguna vez: mi abuela, enferma del corazón, tuvo unos 7 abortos terapéuticos. En el Chile pre-73. En la misma salud pública donde se atendía y donde le hacían las cirugías que necesitó. En el San Borja, donde están ahora las torres. Nunca nadie le reprochó nada ni la hizo sentir culpable. Para ella, afortunadamente, no fue tema. Al menos en ese aspecto, pudo tener una vida con dignidad. +1 con la Tania sobre el rol (ultra difícil) que ha decidido jugar la Karen Espíndola.

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