La Insoportable Levedad del MEOismo

09 de Ene, 2010 | Por | 2 Comentarios

La decisión de Marco Enriquez-Ominami de abstenerse de negociar con la Concertación para la segunda vuelta fue una jugada arriesgada. Es cierto que sentarse a dialogar con el adversario no es obligación, especialmente cuando la cartas que uno tiene en la mano son la votación sin precedentes en la historia reciente para una candidatura alternativa, pero también la falta de un ideario y aparato político – la campaña de MEO fue, en esencia, instrumental – que pudiera sostener ese apoyo en el largo plazo. Para Marco Enriquez-Ominami, en los días post-primera vuelta no solo se juega el resultado de una elección presidencial, sino su futuro político.

MEO, Livianito (Fotografia del Flickr del candidato http://tinyurl.com/ybljujy)

Y ante la disyuntiva que presentaba en estos días, MEO eligió el camino de apariencia más noble pero que requería menos liderazgo: llamar a anular hubiera validado la visión de que Frei y Piñera representan más de lo mismo y que se necesita un nuevo referente político. Llamar a votar por Frei hubiera reconocido la realidad inmediata e innegable de un gobierno de esta derecha que tenemos.

Como un adolescente que se enojó de como va el partido, pero no puede decidir si irse para la casa o seguir jugando, MEO se ha quedado al borde de la cancha, pidiendo cabezas de los políticos que arruinaron su opción a ser candidato de la Concertación, pero no las reformas políticas que hubieran impedido que esto pasara de nuevo, y negándose a definir un voto por Frei, pero adoptando la retórica del que sabe que Piñera llevará al país en la dirección equivocada.

Y esa falta de definición ha tenido consecuencias. A nadie que conociera el programa económico y la composición del comando de MEO le sorprendió la incorporación de Fontaine a la candidatura de derecha, ni la de Carlos Ominami a la de Frei,  pero el que las fugas sean bendecidas implícitamente o explícitamente por Enriquez-Ominami revela a un candidato indeciso y débil, refugiado en la libertad de voto para no tomar una posición clara que arriesgue su futuro político.

Pero más que la fuga esperada de Fontaine – sin duda más cómodo en la misma habitación con Larroulet que con Marambio – fue el salto de Patricio Navia a la campaña de Piñera la que refleja mejor la cultura interna del MEOismo y las equivocaciones de su líder. Navia le mando una lista – en spanglish, como corresponde – de demandas a Piñera: 1. Que no haya pinochetistas en el gobierno. 2. Que el gabinete no sea una especie de “club de Cachagua”, sino que evidencie la diversidad del país  y 3. Que Piñera separe la política y los negocios. Piñera no dudó en comprar. Hasta algunos votos de la UDI le han salido más caros.

La movida a la derecha de Navia es una guinda en la torta de la política sin contenido, la de los “gobiernos de los mejores”, del mínimo común denominador, donde basta no ser el Berlusconi chileno, no gobernar con los más ricos, y no hacer del gabinete otro refugio para el melancolismo pinochetista para merecer la Presidencia.  ¿Y si Piñera cumple a cabalidad con tu lista, Pato, what then (que pasa después)?.

Marco Enriquez-Ominami no será responsable político de la derrota de Frei, como algunos amenazan, temen o celebran. La derrota de la Concertación, si sucede, será en su mayor parte auto-infligida. Pero el candidato independiente le hace un flaco favor a la política, y se condena a la irrelevancia, al suponer que puede mantenerse al margen de lo que está pasando, como si fuera un votante anónimo en vez del supuesto  líder emergente de un nuevo referente político.

2 Comentarios

  • Bahh! Tal como apunta el artículo, el grupo MEOista se ha terminado desgranando, demostrando que su asociación era bastante ficticia y nada de ideológica. Son asesores profesionales, que trabajan decididamente pero para el mejor postor y el contrato con este cliente ya expiró. ¡Vaya un cambio en hacer política, jajaja!

    Siempre he creído que los principales seguidores de MEO es la prensa y no los electores. EL MEO está donde está gracias al impulso de los medios de comunicación a su campaña, y su fidelidad es a toda prueba como lo demuestra el que sigan dándole cuerda a esa noticia a pesar de haber quedado el MEO fuera de la cancha, como dice el post. Ese 20% de apoyo respondió al llamado de los mass medias, y votó por él, pero los medios no dijeron que también había que votar por los candidatos parlamentarios MEOistas o en el proyecto de éste y la gente les dio la espalda y votaron por candidatos de los grandes pactos. Ningún díscolo, Meoista o independiente salió electo. ¿Cómo explicar esto último? ¿A donde se fue ese supuesto capital político del 20%? La respuesta, creo es simple, pues porque lo único claro en la campaña del MEO era el mismo MEO, pero nada más. La prensa enfocaba bien al MEO, pero desenfocaba a su gente. Porque estaba interesada en hacerlo así. Porque lo importante y gravitante del MEO era ser candidato compitiendo y debilitando a la Concertación. Una nueva fuerza política o referente no era lo importante para los medios, así que para ellos no alcanzó “la fuerza del cambio”.

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