La Iglesia y la Fertilización In Vitro: Ay, Dios.

02 de Ene, 2010 | Por | 4 Comentarios

Era cosa de tiempo, supongo, antes de que la Iglesia Católica abriera un nuevo frente en su batalla contra todo acto sexual y/o reproductivo no autorizado. El primer disparo – cañonazo más bien –  lo lanzó el Obispo (auxiliar) de Santiago, que declaró que la concepción vía fertilización in vitro (FIV) no solo viola la dignidad humana, sino que además es sinónimo de asesinato y una violación al derecho de nacer dentro del matrimonio.

Entre otras cosas, me sorprendió leer que la FIV atenta “contra la dignidad de seres humanos inocentes, supeditados al mero deseo de otros, por legítimo que éste sea”. El argumento del Obismo (aux.) es particularmente absurdo dado que la mayoría de los seres humanos son concebidos – dentro o fuera del matrimonio, católico o musulmán, con la bendición del papa o de 3 botellas de vino – como resultado del deseo de los involucrados. Especialmente en los matrimonios católicos, donde la idea es tener un espacio validado donde poder tener hijos, satisfaciendo así la función asignada por la iglesia a esta institución. Parafraseando a la Susanita, todos los deseos son legítimos, pero unos son más legítimos que otros.

Las respuestas al ataque de la iglesia no se demoraron, y a su vez esto hizo que el brazo intelectual de la misma – entiendo que su nombre legal es “Pontificia Universidad Católica” o algo parecido – se pusiera en movimiento, sacando a relucir argumentosoriginales, digamos,  como por ejemplo que la posición del obispo (aux.) se sostiene en la declaración universal de los derechos humanos (la Profesora Carrasco, supongo, debe haber sacado por error alguna encíclica de su estante, en vez de la declaración). Pero la guinda de la torta la puso el J.J. Ugarte, Profesor de Derecho Civil en la Católica (el acento va en “Católica”). Aparte de los groseros errores en que cae el abogado en su esfuerzo de aterrorizar a los posibles usuarios de FIV, Ugarte escribe un párrafo de aquéllos:

Atenta contra [el] derecho [natural] el engendrar hijos fuera del matrimonio, porque ellos no tendrán una familia y hogar normal, y atenta contra este derecho la fecundación con un gameto de un dador anónimo, dentro o fuera del matrimonio, porque el hijo no conocerá al respectivo padre, ni será criado y amado por él; y atenta contra este derecho la fecundación artificial dentro del matrimonio con gametos de los cónyuges, porque el hijo no provendrá de las relaciones sexuales de sus padres, expresión y garantía de su unión conyugal.

A ver, pasemos lista: según Ugarte (y uno asume, el Obispo auxiliar), quedan fuera entonces las madres solteras – un abrazo fraterno a nuestra Presidenta y su prole, que las encontramos de lo más dignas que ha producido este país –  los hijos adoptados y sus padres – esperamos con ansias el llamado del profesor a cerrar esos indignos orfanatos católicos – y, por supuesto, los padres e hijos biológicos concebidos in vitro.

Pero incluso si uno descarta las implicaciones lógicas del ataque a VIF y otras técnicas de fecundación asistida (aunque asumimos que el Obispo no tiene problemas con el Viagra ni con inyecciones hormonales dentro del matrimonio), se convierte aquí en villanos incluso a la pareja católica que, casada y con el deseo de concebir, busca ayuda médica para llevar a cabo un deseo no solamente profundamente personal y humano, sino bendecido – en estas circunstancias – por la iglesia. Leyendo las cartas, uno pensaría que la pareja en cuestión estaba con las sábanas y los ánimos listos, cuando se dijeron: ¿Sabes qué? En vez de tratar de concebir acostándonos, ¿Por que no nos vamos a la clínica, les pagamos 5 millones de pesos, yo me voy a una pieza a masturbarme en un frasco mientras otro tipo te saca los óvulos en otra pieza, y después te los implanta con una pipeta?.

Un poco burdo, para que estamos con cosas. Pero no tan burdo como los argumentos que la iglesia y su universidad están planteando para controlar – aún más – la vida sexual de los chilenos.

4 Comentarios

  • Estuve leyendo todas esas cartas al director en el Merculo y la verdad es que adolecen de todos los errores lógicos en los que caen las personas religiosas para defender lo indefendible. Da risa leer cómo buscan y rebuscan argumentos para sostener sus frágiles argumentos.

    En realidad, siempre buscan la manera de aparecer en los diarios, ya sea alegando contra el matrimonio homosexual, la FIV u alguna otra cosa.

  • Supongo que la Universidad no será tan estúpida para aparecer avalando oficialmente los equivocados argumentos de sus profesores y estos sólo aparecen escribiendo a título personal. Dentro de ese mismo marco, se hecha de menos entonces que otros académicos UC escriban haciendo valer la razón y la verdad aunque esto contravenga la opinión “personal” de sus colegas. Después de todo la ciencia está obligada a ello.

  • Bueno, las declaraciones también hacen que Dios sea inmoral al asistir a Maria para concebir a Jesús, que a todo esto carece de toda dignidad. En serio, ¿Qué doctrina de la iglesia habrá invocado?

  • El colmo. Cualquier persona que se haya sometido a FIV y en eso me incluyo, y que haya investigado mínimamente el tema, sabe que en la Católica también lo hacen. (sí a parejas casadas, claro esta, pero lo hacen al fin y al cabo). La diferencia, el número de ovulos que te fecundan (parece que tienen una restricción “númerica” más que de sentido. Por que el precio te lo cobran igual, e incluso más caro. En eso no tienen ni el más mínimo problema, ahí lo “natural” se les va por el caño, o más bien, deben considerar natural el pago desmedido de estos tratamientos.

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