Boeninger: obituario de un nuevo mito fundacional

16 de Sep, 2009 | Por | 2 Comentarios

boeninger

En la sacralización de Edgardo Boeninger, pragmático político, hay notables resabios de la mitificación chilena constante de algunas personas. Dados en Chile  a los halagos fúnebres, este burócrata por accidente y académico ha sido objeto de las loas más grandes que lo comparan con Montt, Rengifo, Portales (¿alguien más?). Más aún, sacan sus palabras de su entrevista casi “de profundis” para interpretar, cual voluntad divina, su amor por lo institucionalmente pétreo como un mandato a seguir por el candidato Frei.

Pues bien, el carácter ingenieril de don Edgardo ha hecho incluso merecer el calificativo de “arquitecto de la democracia”, faltando poner el apelativo de “protegida”. A él le debemos ciertamente la discusión básica sobre políticas públicas contrarias a la dictadura desde CIEPLAN y la búsqueda de un camino coyunturalmente no despreciable, aunque poco sexy: la transición al borde de lo impresentable con Pinochet libre, con escoltas y ambulancias.

Amigo de la política incremental y de consensos, Boeninger fue alguien que encarnó el desprecio de los auto-flagelantes, con su política de salón que a algunos les terminó tanto por gustar que la transformaron en su giro. Nada de lo anterior es malo, si es que se toma como excepcional. Podemos tener múltiples interpretaciones sobre la transición chilena, que nos sigue enfermando, pero debemos conceder a Boeninger un buen pedestal dentro del manejo de lo urgente.

Es por eso que sus palabras sobre grandes acuerdos deben ser tomadas en su contexto y específicamente para algunas políticas. Pero no podemos conceder que el acuerdo llegue a concepciones de la buena vida, a la misma cama, al rol del Estado empresario o bien como regulador.

Tal como Portales, donde no niego que hay similitudes, el carácter de los políticos – como Boeninger – que se hacen cargo de lo excepcional es siempre convenientemente sacralizado. En este ritual siempre está la derecha chilena: en la defensa del status quo, su concepción de crisis eterna y del pacifismo de Lennon, pero con pistola en la mano.

La foto la sacamos de acá

2 Comentarios

  • Un alcance: Boeninger trabajó como investigador en Cieplan sólo desde 2006, luego de dejar su cargo de senador designado. Su mayor aporte a la “la discusión básica sobre políticas públicas contrarias a la dictadura” la hizo desde el CED (http://www.ced.cl), como director ejecutivo. Saludos M

  • Muy buena columna, aprovecho a compartir con uds. una columna que escribió Alfredo Jocelyn-Holt antes de su muerte y que entrega otros antecedentes sobre este personaje.

    Boeninger buena onda, cha cha cha http://www.theclinic.cl/2009/07/25/boeninger-buena-onda-cha-cha-cha/

    Saludos!

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