Tohá, Harboe, y el Cambalache Parlamentario

24 de Mar, 2009 | Por | 1 Comentario

Jorge Contesse no esta muy contento con el reciente intercambio de recursos humanos entre el ejecutivo y el Congreso:

Por otra parte, el abandono de su cargo por parte de la ex congresista es, antes que un atentado al principio de separación de poderes, una defraudación a sus electores. En este sentido, entonces, una grave lesión al principio republicano que debe sostener el actuar de todos los poderes públicos. No es claro el derecho de un ex parlamentario de integrar el gobierno, toda vez que son sus electores quienes lo pusieron en ese puesto. Sin embargo, en este caso vemos que no hay siquiera rastro de remordimiento al pasar de Valparaíso a La Moneda, probablemente en el entendido que ante el llamado presidencial nadie puede negarse.

No puedo decir que me he sentido muy escandalizado por el intercambio entre Harboe y Tohá, en parte porque el riesgo político no es menor. Como dice Contesse, en Chile – y a diferencia de otros países – este tipo de movida es rarísima, y las reacciones indican que dejó un cierto tufo a ilegitimidad.

Por otro lado, el juego democrático ya nos dirá si la ventaja comparativa que tiene Harboe al ser asignado al cargo sin concursos ni sorteos será minada por esa violación de principios que denuncia el artículo. Después de todo, es en las urnas donde estás cosas deberían ser castigadas. O ignoradas.

Y si el hecho en sí de que un parlamentario sirva en el ejecutivo no me hace perder el sueño, el mecanismo si que es odioso, como apunta Contesse:

Más aún, el que el reemplazo lo decida una directiva partidaria desconociendo las preferencias electorales, como ocurría antes de la reforma constitucional de 2005, es una usurpación de la soberanía que, según nos dice la Constitución, reside en la nación, no en los partidos políticos.

Recordemos una vez más que – de nuevo, a diferencia de otros países – en Chile los partidos políticos son instituciones profundamente impopulares que representan directamente a muy poca gente. El que sean los líderes de éstas instituciones los que elijan a dedo el reemplazo es, efectivamente, una mala broma.

Habrá que agregar este episodio como razón 10001 para cambiar la Constitución.

1 Comentario

  • Sheldon Wolin, profesor emérito de Princeton, analiza una degeneración del sistema democrático. El totalitarismo invertido. Y asegura que busca anestesiar a los ciudadanos desde el poder para mantenerlos en estado permanente de irresponsabilidad y que la democracia se disuelva, reducido el papel ciudadano a votar cada cuatro años en espectáculo mediático. Ese totalitarismo invertido es democracia nominal, democracia sin ciudadanos. Dice Wolin que el totalitarismo invertido busca “moldear el apoyo de los ciudadanos, pero no dejarles gobernar”. Quiere ciudadanos atemorizados, sin conciencia social ni política, contra la política. Que se muevan por emociones e impresiones, no por razones y juicios. Ciudadanos desmovilizados que dejan campo libre a la clase política para que haga lo que le dé la gana.

    Una muestra de totalitarismo invertido se vio en el proceso de ratificación de la Constitución de la Unión Europea. Franceses, holandeses e irlandeses dijeron ‘no’ en los referendos de ratificación, pero los datos indicaban que los diputados holandeses la hubieran aprobado por amplísima mayoría. Y lo mismo los franceses. Los mandatarios de otros países europeos ni siquiera convocaron referendos. No querían que los ciudadanos decidieran.

    Lo anterior fue extraído de: http://pensardenuevo.com/la-amenaza-del-totalitarismo-invertido/

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