La micro es para los pobres

20 de Feb, 2009 | Por | 6 Comentarios

En Plataforma Urbana tienen un artículo sobre el modelo de ciudad que implica el Transantiago y que plantea un argumento que rara vez se vé en la discusión política del tema:

Los montos invertidos para la primera implementación de Transantiago v/s, por ejemplo, las autopistas, es decir, el momento en el que se invierte según el plan original, confirmarían la coherencia entre la acción del Estado y el discurso de Echenique: se privilegia el uso del automóvil como el principal medio de transporte, y el transporte público se entiende como un sistema para los pobres.

La discusión pública del Transantiago y su financiamiento sería bien distinta si argumentos como este vieran la luz del día más a menudo. Efectivamente, hay muchos argumentos que empiezan con la idea de que la micro es para los pobres, y el auto para el que tiene plata. Y así, terminamos con un diseño urbano y prioridades de gasto que son auto-céntricas (p.e. en vez de mejorar el transporte público se duplica el ancho de las calles, se aumentan los espacios de estacionamiento, etc.).

Esta claro que el poseer un automóvil es una cuestión práctica y aspiracional, especialmente en un país con una clase media en crecimiento. Pero hay razones para pensar (y la experiencia internacional lo confirma) que el transporte público puede ser una alternativa viable y práctica a la utilización del auto.

Lo importante acá es que un mejor Transantiago no solo afecta a los usuarios más pobres que son los que no tienen otra alternativa de transporte; afecta a todos, porque mientras el sistema no funcione adecuadamente genera incentivos a la sobre-utilización del automóvil, con las conocidas consecuencias sobre la contaminación, el tráfico, etc. Y ese incentivo es perverso porque alimenta el círculo vicioso en que más automóviles crean demandas para más soluciones auto-céntricas, que a su vez incentivan la compra de más autos.

El diseño, implementación y discusión del Transantiago traiciona exactamente esa visión dañina del rol del transporte público, y como apunta Nicolás en PU, eso requeriría una visión de la ciudad diferente. O aún más básico, el tener una visión de ciudad.

Palabras Clave :

6 Comentarios

  • Este argumento es bien conocido por algunos que conocemos la teoría del transporte público. Lo complicado de la situación es quizás que el gobierno no quiere romper la ilusión, pues continúa sosteniendo que lo que buscan es incentivar el transporte público, lo cual es falso 100%. Existe este doble discurso, con un modelo combinado entre el europeo y gringo. Yo creo que el problema del automóvil pasa exclusivamente por nuestro modelo de desarrollo basado en el consumo… cómprate un auto perico!… la misma ilusión tenemos con una concertación que gobierna para la gente, que la escucha y valida como interlocutor. Se dice una cosa y por debajo se hace otra cosa. La verdad es que este cinismo es el que cansa a las personas. Si fueran sinceros y revelaran la verdad tras su modelo de gobierno y de desarrollo sería más simple congregar voluntades para alzar la voz y plantear algo diferente. Se nos miente descaradamente y así estamos, como corderos amarrados por el consumo.

    Los invito a ver el sitio: http://www.thezeitgeistmovement.com/joomla/index.php?Itemid=69

    saludos

  • Coincido con Carlos y con Meriadox, sólo que creo que la tensión entre un discurso europeizante y una práctica norteamericanizante (en términos de modelos de desarrollo) explica más que la política urbana: explica muchos de los atolladeros de la Concertación en sus políticas públicas y -peor- en su Política. En fin. Es lo que tiene ser “socialdemócrata” hoy. Porque ojo que por aquí (Europa) también se empieza a notar, eh. Quieren seguir siendo lo que han sido (Europa) pero el individualismo neoliberal está cada vez más presente en el cotidiano, aunque sólo lo nombren de tarde en tarde algunas derechas.

  • La discusión sobre movilidad en la ciudad es sin duda uno de los pilares fundamentales en la discusión sobre los modelos de desarrollo urbano que se escoge. Diijo Escoger porque no hay que olvidarse de eso, de que las visiones técnicas al respecto son variadas y que la elección de un modelo o de otro es una decisión política. Al respecto con el propio Nicolás entrevistamos a “voces” representativos de cada uno de esos modelos, conversación que pueden leer (con respecto a la movilidad) en este link: http://www.cientodiez.cl/revistas/vol07/movilidad.html

    En ese sentido, meriadox, la cosa es bastante explícita; Marcial Echenique, principal ascesor del MOP de Lagos y quién ideó el plan de autopistas consecionados no se arruga en decir que “Desde el punto de vista del transporte, por definición, jamás se podrá competir con el auto”, o que “en Santiago gracias a Dios se expandieron los límites urbanos”; y que, tal como lo plantea Nicolás en su artículo, debe haber “una política de subsidio del transporte de esas personas” (los pobres). No hay letra chica. Echenique, de los más poderosos en el desarrollo urbano del país, lo dice fuerte y explícito: transporte público como un subcidio a los pobres sin auto, no como una alternativa a éste.

  • @Meriadox y @Rocio:

    A ver. Aún en EEUU, lo que dice Echeñique sería ridículo. No hay más que ir a Nueva York, Boston o Seattle para ver que el transporte público – sin ser perfecto – no solo puede y es más eficiente que el auto, sino que hay toda una política pública cuyo foco es la eficiencia para todos y se integran externalidades. Claro que en Europa están más avanzados en el tema, pero en Chile el problema no es que la políticas de desarrollo urbana son muy norteamericanas, es que somos muchísimo más papistas que el papa.

    Y ojo, Meriadox, que fui cuidadoso de separar el tener un auto con usarlo. No hay contradicción. Uno puede tener una política pública, incluyeno transporte público, prioridades de ensanchamiento de calles, costos de estacionamiento, etc, que incentiven el dejar el auto en la casa a menos que sea necesario. Pero en Chile hacemos lo contrario!

    @Camila:

    +1.

    Saludos.

  • No me cabe duda que muchos de los encargados de estos proyectos que fomentan el uso del automóvil creen en ello (porque es un hecho que una autopista fomenta el uso del autito, el peaje es otro cuento). De otra forma sería un sin sentido tanta autopista, ensanches, etc. Esto no significa, sin embargo, que el gobierno (autoridades electas) piense (o diga en realidad, pero para el caso es lo mismo) igual.

    Me gustaría saber la opinión de la Presidenta. Creo no errar al decir que ella preferiría un modelo diferente, donde el transporte público fuese el eje, pero oh!… no sucede así. Es evidente que el presidente no puede controlarlo todo, pero por dios, es claro que en la carreta hay más de un conductor.

    Veamos, por ejemplo, el tema de la educación. Qué dicen las autoridades elegidas versus lo que tenemos. Un sin sentido, no hay relación. Se habla de políticas que deciden sobre alternativas, pero resulta evidente que lo que se dice de la puerta hacia afuera no es lo que se hace en las cuatro paredes del poder. No creo que se trate de ser más papistas que el papa, aunque sin duda lo somos. Lo que pasa es que estamos enclaustrados por asesores, expertos, especialistas, etc. que hacen sin que se pueda reclamarles, porque existe una cadena de mando donde la autoridad elegida es la que da la cara y dice lo políticamente correcto, pero detrás deja que pase lo que una serie de “expertos” consideran mejor para la balanza fiscal. Como no va a ser más barato concesionar carreteras y cuanta cosa haya si eso aumenta el PIB, da “crecimiento”, inversión, empleo, “modernidad”. Da una ilusión de crecimiento que gana elecciones y, digámoslo, termina convenciendo de que es una buena vía. Hasta yo me lo creería si viviera de las condes para arriba y trabajara en una oficina con datos y resultados entregados por los mismo asesores que hacen la pega. No sería diferente si esos resultados los entregara un organismo independiente, por dar un ejemplo.

    Entonces, cuál es el problema, cuál es el diagnóstico. Hay una caja negra aquí y nadie la rompe. Por qué se hace algo diferente a lo que se nos dice. Crecer con igualdad? Gobierno ciudadano? Yo no veo eso por ninguna parte.

    La explicación, a mi parecer, es un tema de quién tiene el toro por las astas… el dinero. Todo es un tema de dinero, de quien lo tiene, quien controla los medios, quienes están en el poder. Autores que revelan la falacia de nuestro modelo basado en la técnica hay muchos y bien importantes (por ejemplo, me gusta el análisis de la riqueza que hace Fiedrich Geor Jünger en su libro “Perfección y Fracaso de la Técnica” y las Tesis de Walter Benjamin). Es un secreto a voces. Solo basta buscar y leer un poco y hay argumentos de sobra para buscar alternativas pero no ocurre porque hay un grupo que controla el dinero y todo lo demás. Y no soy un comunista que quiere quemar ricos. Más bien soy un hippi que creo en el amor y que quiere justicia sin sangre, en paz. Pero como vencer a la avaricia?, como romper burbujas educativas que perpetúan al grupo rector de nuestros destinos.

    Nuevamente los invito a ver el documental de Zeitgeist. No es nada nuevo, pero bien condensado y claro, como para que no existan dudas.

    Saludos.

  • Meriadox,

    Gracias por el comentario. Sin querer ampliar mucho a los temas que planteas, creo que si hay una corriente fuerte en la Concertación de ser “mas papistas que el papa”. Hay mucho desilusión en esa corriente con la capacidad del sector público de hacer versus de simplemente organizar. El Transantiago, no olvidemos, ha sido gran parte culpa de un sector privado incapaz de generar los servicios que prometieron, aunque la responsabilidad política esté – correctamente – a los pies del gobierno.

    Y eso es ser mas papista que el papa. Pensar que pase lo que pase, el rol del estado es buscar, con los incentivos económicos correctos, a los actores del sector privado que quieran hacer lo que es de interés público. Y cuando no los encuentran, o el costo es muy alto, los invade la parálisis. Como si no hubiera otra solución.

    Saludos.

  • Deja un Comentario