Hackeando a la Concertación

16 de Nov, 2008 | Por | 2 Comentarios

Curiosas enseñanzas tiene el hackeo de fanáticos del abanderado de la derecha Sebastián Piñera a la página del Partido Socialista de Chile. Dentro del repudio doméstico que tiene el asunto, el incidente tiene ribetes místicos parecidos a la previa de los clásicos del fútbol: la derecha aparece traviesa en un momento donde pocas veces juega en aquel campo. Más bien, vivieron cómodos nadando en la intriga de salón, en el aperitivo y la llamada telefónica subrepticia. Ya no tanto.

En la Concertación, luego de veinte años de ejercicio empingorotado de poder, es evidente que los trajes han ido mejorando y que los discursos épicos y convocantes pierden la recurrencia y la pertinencia de antaño. Como aquellas familias que se cansan de la figura del padre, antes intachable, que ahora llega a casa con evidentes signos de borrachera y con olor a fuego de otro hogar, el padrón – avenjentado y cansado – aguanta al marido pendenciero y borracho “porque no hay otro”. Los ramos de flores nunca llegaron ni las reconciliaciones tampoco. En ese contexto, “nuestra” coalición se está yendo a acostar pensando que en cada aniversario  del 5 de octubre se renuevan los votos y la nueva configuración del progresismo. “Aunque la historia se acabó, hay algo vivo entre los dos, aunque empeñados en soplar, hay llamas que ni con el mar” dice la canción. Con  la Concertación, lo mismo.

En esa imagen del conjunto vacío de lo que consideramos “proyecto progresista” perdimos todos rotundamente. El proyecto sólo se tecnocratizó y no se politizó. Ahí radican los débitos. Resulta  fácil saber por qué no ha sido posible unificar a la coalición en la formación de un piso mínimo social:  el creer que la sola remoción de los establecimientos autoritarios de la Carta de 1980 la hacen natural y propia.  Este es un profundo error del cual no nos hemos dado cuenta.  O no hemos querido.Si hay algún memorial que hay que hacerle al senador Jaime Guzmán es por  haber trazado una línea profunda e indeleble en nuestro ideario político, que selló – literalmente – cualquier discusión posterior sobre él.

Si a pesar de estas infidelidades, la Concertación de Partidos por la Democracia mantiene aún una mayoría relativa en votos, pudiendo alcanzar la mayoría absoluta “por default”, es hora de que vuelva a ofrecer una propuesta significativa, una apuesta que vaya más allá de aquella simbólica que significó la candidatura de 2006. ¿Cómo es posible que aún deseando el volver a la calle – coronado por la imagen de mujeres y niños con sus bandas presidenciales en la Plaza Italia – esto no haya sido tal?.

La respuesta está, al parecer, en el poder de las convenciones, aquel legitimador formal de nuestro pacto social, aquella declaración básica, la tarjetita Hallmark de nuestra República:  la Constitución, el rayado de cancha. El que realmente lo pensó fue Guzmán, no Castells, ni Garretón. Ahí se construyó el verdadero memorial, el que nos hace necesario pensar donde deben estar los límites entre el respeto que se le debe a un senador de final trágico y el homenaje a una ideología de la cual no estamos de acuerdo.

Con el tiempo que ha pasado, resulta bastante cierto que los homenajes al “Kronjurist”  (traducido literalmente como “El Jurista de la Corona”, el autor intelectual de la armazón jurídica de un Estado, generalmente más recurrente en modelos totalitarios),  que fue Jaime Guzmán son más que simbólicos. El establecimiento del memorial y la convocatoria urbi et orbi en torno a su figura tiene como subtexto el hecho de que “todos le debemos algo a Jaime”: la eterna semblanza de la austeridad y la riqueza. Aquel que hizo mezclar el piadoso comunitarismo DC con el crudo autoritarismo de Portales, Alessandri y Pinochet, que nos hace despreciar a Farkas y de pasada a Piñera, el que nos hace pensar mixtos y felices. Estables, como Brad con Jennifer Aniston. ¿Algún día llegara Angelina a romper el matrimonio?.

la foto del Memorial de Jaime Guzmán la sacamos de acá

2 Comentarios

  • Rodrigo: Por estos dias le estoy haciendo a la desesperanza… la concertacion esta seca. Y nadie esta dispuesta a darle “aguita”. Se ha transformado en una especie de bien publico: todos se benefician de ella, pero nadie esta dispuesta a poner un peso por mantenerla decente… es una coalicion de “free riders”.

    La discusion en torno a la eleccion del candidato que he visto por la prensa asemeja tanto los cahuineos oscuros de las elcciones de la directiva de la ANFP. El mismo olor a naftalina, las mismas fotos de dirigentes cansados en el pasillo, a la salida de una reunion a puerta cerrada. Por otro lado, no hay candidatos que le den aire fresco: Inzulza parece que definitivamente no va (y no era un sinonimo de renovacion, aunque si una esperanza), Lagos es la arrogancia de las viejas huestes encarnada, Arrate -recien lanzado- nos gusta mas, pero no existe electoralmente (y no es precisamente una joven promesa), Navarro es la definicion del free rider al lado izquierdo, como el Colorin lo es al lado derecho, y nos va quedando… Frei… Frei!!!! Que mal tenemos que estar para que Frei parezca una promesa, para que olvidemos sus horribles ’90, para que su giro pragmaico nos suene casi creible.

    Que opacos tenemos que estar para que la figura del consejero del Dictador sea canonizada con la dirigencia concertacionista presente… con Lagos en el funeral de Ricardo Claro… Le estamos pavimentando el camino al candidato de derecha… y Chile no es un pais de derecha!

    Solo queda sumar fuerzas para que los viejos carcamales cuelguen los guantes, y no dejar que nos pinten el cielo de gris. Porque hay tanto por hacer, y por ahora esta pasando tan poco…

  • Este artículo fue citado por nuestros amigos de Centro Avance http://www.centroavance.cl/index.php?option=content&task=view&id=1175&Itemid=

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