Municipales, oportunidad para la Política

14 de Sep, 2008 | Por | 3 Comentarios

Es recurrente escuchar entre círculos de intelectuales, profesionales y políticos, críticas en torno a las formas de encarar las próximas elecciones municipales de distinto tipo:  “¡Son muchos los candidatos!”, “es una demostración de la fragmentación e individualismo”, “atenta contra la legitimidad del gobierno local, así como la imagen de la política en la sociedad”.

Estas opiniones son las expresiones usadas por los herederos de un pensamiento reaccionario creado en los 70 – 80 y sedimentado con olor a democracia en los 90 por ex revolucionarios y progresistas.  Esta imagen de la política o cómo esta se interpreta parece ser más un resabio de repúblicas conservadoras del XIX, y no miradas más liberales de comprender el juego político democrático.

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p style=”text-align: left;”>Por esta razón, nadie  ha criticado la estrategia del Partido Comunista de posicionarse en estas municipales para acceder a algún puesto alcaldicio, utilizando como discurso político acabar con la exclusión. Pero cuidado, esta es una acción clásica para integrar a un grupo o partido de espalda a la ciudadanía, que es finalmente la que vota. La exclusión es propia de sistemas y reglas electorales como el binominal, que alienta la competencia entre las “dos mayorías”, en desmedro de otras alternativas. Eso no es lo que pasa a nivel municipal, ya que aquí imperan los sistemas proporcionales a nivel de concejales y mayorías simples a nivel de alcalde. Esto implica, a la luz de los resultado de elecciones anteriores,  que quizás no han sido del todo viables y sustentables las candidaturas de la izquierda.

Podemos llevar la discusión del PC al plano de las culturas políticas. Efectivamente existió durante todo el siglo XX en Chile, como en América,  un sistemático proceso de segregación a las ideas políticas de izquierda marxistas y anarquistas.

Y esto es  lo interesante de las próximas votaciones. Todos sabemos que el indicador central a la hora de ver la realidad política de un pueblo es la adhesión y legitimidad de la utilización del voto. Esto,  como un proceso de convergencias de miradas individuales en la transformación de decisiones colectivas con miras a ejercer el poder y a llevar a cabo las políticas de las mayorías.

Visto así, implica necesariamente la heterogeneidad de los ciudadanos y sus unidades mayores, en los planos de las objetivos que pretenden alcanzar, las identidades que pretenden socializar y las formas de organización que se quieren dar. La existencia de un gran número de candidatos es una evidencia empírica de la mayor de las variabilidades de los actores políticos formales e informales, además de los viejos animales políticos de partido o empresarios dados al “bien común”.  En la medida  en que puedan articularse con otros consensos se abre la posibilidad de generar mayorías y dar gobernabilidad al municipio.

Da gusto ver en meetings políticos de provincia cómo se politiza la sociedad, cómo asumen que el político es el que encabeza el proyecto político, que en ningún caso es sólo su proyecto político.  Cabros chicos corriendo, harto navegado y anticucho, son las imágenes propias de cómo la política no puede ser sólo un lugar  para que algunos diseñen desde una clase  las decisiones colectivamente obligatorias de todos.

No basta con las caras bonitas de jovencitos universitarios que tocados por la fe ayudan al prójimo, que pretenden salir de sus comunas para ayudar a las comunas desamparadas del gran Santiago o a las localidades perdidas a lo largo Chile. Estos sujetos  son incapaces de asumir que la política le compete a todos, que es distinto llevar el timón que creer que el timón es suyo.

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p style=”text-align: left;”>Estas elecciones pueden ser una oportunidad de ver el despliegue y resultados las fuerzas políticas pues los datos a nivel de elecciones a concejales ayudan a ver el panorama de identidades políticas.  También  serán  ouna oportunidad  para que la política recobre en algo su condición de popular, así como para que  la “señora Juanita” se levante un día de su cama, se ponga la mejor pinta y vaya a votar por quién quiera: un ex futbolista, una dirigenta barrial o incluso el joven cara bonita, que movido por un credo político teme a perder la “unidad nacional”. Viva(n) Chile(s)

3 Comentarios

  • Pancho, buen articulo.

    Efectivamente creo que las municipales son las elecciones mas democraticas que tenemos, o al menos las que mejor reflejan la relacion de los ciudadanos con la politica mas palpable, la de micro escala, la que se hace en los barrios y no en Santiago o en ese Edefesio en Valpo.

    Lo que es curioso es que los medios y la clase politica inflen tan poco esta eleccion. Quizas muestra caras de la politica que nos les gusta ver, o simplemente genera movimientos en lugares demasiado alejados del centro del poder…

    Que pasara si el PC no logra capitalizar su apuesta de omisiones cruzadas? quien toma el discusro de la izquierda? es el aparato buricratico del PC el que no tiene respuesta en la ciudadania, o es la ideologia de izquierda la que no esta prendiendo en los votantes?

    Abrazos M

  • Otro dato pa la causa: las elecciones municipales son proporcionales, en cuanto a cálculo de votos, a diferencia del vitupereado pero incólumne binominal. Buena columna Pancho, el tema del espacio político municipal lo habíamos hablado antes (me acuerdo de una columna de la Ale a propósito de Lavín) y creo que hay que volver a ponerle ojo. Especialmente este año, que parece que se están moviendo las cosas por lados nuevos -al menos algunas cosas. Saludos!

  • En Chile funcionan tres sistemas electorales: proporcional, binominal y directo. Proporcional con cifra repartidora para los concejales, directo para alcaldes y presidencial, y binominal para parlamentarias.

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