Pre-Candidatos y la Píldora: Soledad Alvear

13 de Jul, 2008 | Por | Sin Comentarios

(Esta es una serie de artículos que tratan de dilucidar la posición de los pre-Candidatos a la Presidencia de la República frente al requerimiento presentado ante Tribunal Constitucional para – entre otras cosas – prohibir la distribución de la Píldora del Día Después en el sistema público de Salud. El Tribunal acogió parcialmente el requerimiento).

Soledad Alvear, la más probable pre-candidata de la Democracia Cristiana, no contestó nuestro llamado de responder la Carta Abierta. Sin embargo, la presidenta de la DC tiene una historia interesante de declaraciones públicas frente al tema, la que nos puede ayudar a entender su posición y la de su eventual gobierno.

La relación de la DC y – por extensión – su Presidenta con los derechos reproductivos es complicada. No es por nada que uno de los militantes de su partido, Mario “Peta” Fernández, estuvo en el ojo de la tormenta cuando se dio a conocer el fallo del TC (Fernández, además de ser DC, parece tener un entendimiento limitado de la separación Iglesia-Estado y para quién trabaja él). Y la ambivalencia y contradicciones internas que existen en el partido se hicieron evidentes. Como explica Rodolfo Fortunatti (énfasis mío):

El voto de mayoría del Tribunal Constitucional choca frontalmente con lo resuelto por la Democracia Cristiana en su quinto congreso. En octubre recién pasado, en medio de la controversia promovida por los parlamentarios provida, dicho congreso reconoció que «la Democracia Cristiana ha apoyado, desde el gobierno del Presidente Eduardo Frei Montalva, una política de planificación familiar que incluye el acceso a métodos anticonceptivos para prevenir embarazos no deseados y abortos». Asumió que «el diseño de las políticas públicas en este ámbito debe considerar la mayor participación y diálogo posible entre los diversos actores sociales». Y, en consecuencia, ratificó clara e inequívocamente que «una efectiva lucha en favor del derecho a la vida, junto a otras medidas de fortalecimiento de la familia y de los programas de educación sexual, debe permitir el acceso expedito de las mujeres en edad fértil a métodos que le permitan regular su maternidad, pero al mismo tiempo, y sin ánimo de violentar la conciencia individual de cada uno, la disminución progresiva del uso de métodos que pueden interferir con el desarrollo embrionario, como los Dispositivos Intrauterinos y las Píldoras de uso post-coital. En este sentido, el Estado debe estar disponible para abordar el mayor gasto que implican otros tratamientos de control de la fecundidad sin riesgo de la vida, versus aquellos que sí ponen en riesgo la vida de un Ser Humano» (VC/274).

Así, mientras la DC de Alvear es heredera del trabajo pionero de Frei Montalva, también debe balancear esta herencia con sus cercanía ideológica a la iglesia católica, cuya intransigencia ante el uso de cualquier método anti-conceptivo – incluyendo los condones – es ya legendaria. Ese balance ha resultado, hasta ahora, en el apoyo a la distribución amplia de la Píldora, pero claramente este apoyo no se basa en el entendimiento de que las mujeres tienen el derecho a regular su fertilidad, y por lo tanto los métodos discutidos son un mal necesario hasta que otras medidas puedan reemplazarlas. En concordancia con la posición oficial de su partido, Alvear ha apoyado la política de distribución de la píldora que ha impulsado Bachelet, y que tras el fallo del Tribunal Consitucional se ha modificado de modo que sean los municipios, no los consultorios, los que pondrán al anti-conceptivo de emergencia a disposición del público.

El apoyo de Alvear no es irrestricto. Desde el principio se ha opuesto a la entrega de la PDD a menores de edad que no estén acompañados de un adulto, y ha abogado por más información al momento que el fármaco se solicite en los lugares de distribución. Y como se desprende de la declaración del Congreso de la DC y de las declaraciones de Alvear de hace unos meses

“así como en las cajetillas de cigarro se dice que pueden producir cáncer, también debiera decirse que este medicamento puede, porque no se ha comprobado, producir abortos y, de esta manera, una persona informadamente resuelve si la toma o no”.

la Senadora y su partido adhieren a esa forma de oscurantismo científico que a falta de evidencia alguna sobre los supuestos efectos de métodos anti-conceptivos de amplio uso y aceptación por la comunidad médica, han elegido sembrar una duda que en términos políticos siempre se puede usar para frenar el avance de los derechos reproductivos en Chile.

Al final del día, Alvear parece estar incómoda en su posición. Dirigiendo a un partido con fuertes conexiones con la iglesia, cabe poca duda que las políticas que promueva no la llevarán jamás a adoptar políticas como el aborto, pero al mismo tiempo ha quebrado con la misma iglesia (y generando al mismo tiempo tensiones internas en su partido) en apoyar el acceso amplio a métodos anti-conceptivos.

Si Alvear hubiera estado en el lugar de Bachelet, es improbable que hubiera peleado con la firmeza que ha demostrado la Presidenta y sus Ministras de Salud por la protección de estos derechos tan fundamentales. Y aunque uno esperaría que en un futuro gobierno de Alvear su partido no impulsaría un desmantelamiento de las políticas de fertilidad que ha perseguido la derecha, no es muy probable tampoco que su presidencia pondría los derechos reproductivos como un punto prioritario de su agenda.

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