Elecciones en España: más de lo mismo

09 de Mar, 2008 | Por | 2 Comentarios

eleccioes_rocio.jpgeleccioes_rocio.jpg Hoy domingo tocan elecciones generales en España. Aunque al igual que en Chile es la elección del Presidente del Gobierno la que llama más la atención y se lleva el grueso de la atención mediática, lo cierto es que ese día se renuevan también el Congreso de Diputados y el Senado. Es más, el Presidente sólo es elegido indirectamente tras las elecciones parlamentarias y lo usual es que sea el líder del partido mayoritario el que sea investido. En la práctica, esto ha terminado transformando una vez más la campaña en una competencia bipartidista entre el PSOE y el PP.

Sólo algunos comentarios como aderezo. En las últimas semanas (una tanda el 25 y otra tanda el 3) hemos tenido debates presidenciales en televisión entre los candidatos a Presidente del Gobierno de las dos formaciones mayoritarias, Rodríguez-Zapatero y Rajoy. Al nivel de expectativa despertado por el debate (provocado por su rareza: hace 13 años que no se lograba coordinar un debate presidencial cara a cara transmitido en vivo) no le hizo justicia, ni mucho menos, su nivel: mucha acusación personal, mucho blandir gráficos y cifras –que, como ya sabemos, dan para todo- pero con poquísima interpretación y propuesta detrás, muy poco trabajo de las visiones de mundo y las visiones de España que estaban en juego. O sea, cada uno apuntando a sus electores de siempre, y tratando de ganarse a los indecisos con puros guiños ultramoderados hacia el centro.

Aparte, el formato del debate era fomecillo, fomecillo. Hasta el intercambio de Soledad Alvear con Michelle Bachelet en Hualpén estuvo más entretenido (por lo menos podemos recordar las acusaciones posteriores de “¡ella traía torpedo!”). Y, por último, la exclusión de los candidatos de otros partidos que siempre es una nota ingrata en términos de debate democrático.

Un poquito más interesante ha resultado el hecho de que el PSOE base parte de su campaña en el mensaje “no importa a quién votes, pero anda a votar ese día”. Explicando en spots televisivos que está comprobado que cuando la gente se queda en casa y no vota, es la derecha la que gana. Y, entremedio, un asesor comunicacional del PP yéndose de tarro con el Financial Times, reconociendo que parte de la estrategia de los populares consiste en apostar porque la parte del electorado socialista que está descontenta con la acción del gobierno en temas como lucha antiterrorista e inmigración, se quede en casa ese día y no vaya a votar. Como dicen acá, hay que tener mucho morro..! (muchas patas).

La inmigración como arsenal de campaña es otro asunto interesante, pero da para más largo. Por ahora, sólo confirmar que por desgracia en Europa es la derecha la que tematiza la cuestión, y ya sabemos cómo y desde dónde lo hace. La centro-izquierda, y puchas que hace daño este silencio, es bien poquito lo que se anima a decir o hacer (más allá de un laissez-faire medio hippie). Y en estos casos, el que calla otorga.

Finalmente, lo que lamentablemente ya es una práctica pre-eleccionaria común en estas tierras: ETA ha asesinado a sangre fría a un ex concejal del PSOE en el País Vasco. Recordándole a cientos y cientos de vascos que más les vale no salir a votar ese día. Reivindicando el matar a un hombre fuera de su casa, frente a su hija, como herramienta de lucha política. Instrumentalizando la identidad de muchos para volverla una trinchera de pocos. Casi nada queda decir, más allá de recordar (como hacía hoy con compañeros latinos de estudios ) que las fragilidades de las democracias europeas también existen, y que después de todo las “jornadas cívicas impecables” no son algo de lo que todos se puedan jactar.

(La imagen la tomamos de acá)

2 Comentarios

  • A raíz de los resultados de la elección, quisiera agregar lo siguiente: Primero, respecto de la columna de opinión: es necesario ampliar la tematización de la inmigración, por parte de la derecha española, a una tematización del miedo (miedo a lo otro y al otro en general), una tematización suficientemente criticada por Zapatero, todo lo contrario de lo que parece sugerir la autora de la columna. La “inmigración”, en el discurso de la derecha española (y europea), es el rodeo que hace el miedo para alcanzar una visibilidad que no le da, de momento, la delincuencia. Sobre esto hay suficiente literatura en Ciencias Políticas y en Filosofía. Considerando que este “miedo” a lo otro y al otro está ampliamente asentado en España (cada vez, en su encuentro con los otros, un sector importante de España repite, con otros medios, el des-cubrimiento de América; a lo cual es necesario agregar todo ese discurso inflado de los nacionalismos españoles), Zapatero ha procedido adecuadamente y con mucha claridad. En el “miedo” como agente inmunológico frente a la participación política, coinciden el PP y ETA, una alianza insólita entre extremos separados que, lamentablemente, se va repitiendo por estos lados. Segundo, respecto del debate: como supongo que aquí no todos vieron los debates, cabe matizar la opinión de la autora, agregando que Zapatero sí entregó propuestas contundentes en cada debate, considerando que al frente tenía a un personaje más parecido a un taxista (conocemos el discurso mayoritario de los taxistas en materia política). Tercero: el sistema electoral español adolece de algunos problemas serios. La Izquierda Unida obtiene casi un millón de votos y, sin embargo, consigue la mitad de escaños que el PNV y mucho menos que Convergencia y Unión (también con menos votantes). A esto hay que sumar, como se señala en esta columna, el monopolio de los dos partidos más importantes. Incluso considerando lo anterior, que consolida el bipartidismo, cabe destacar que los españoles, especialmente los catalanes, aplicaron economía política (una economía que, al parecer, no es muy felicitada aquí pues no haría “entretenido” el debate, según desprendo de las opiniones de Matías y Carlos) y frenaron a la derecha (que, de todos modos, obtuvo un aumento de cinco escaños).

  • Hola Gabriel, Gracias por leernos. Sólo quiero comentar que lo de que la inmigración “da para más largo” iba a que efectivamente es un tremendo tema, que amerita una columna completa para tratarlo. En eso estamos de acuerdo, y espero luego mandar algo sobre eso desde acá.

    Sobre la claridad de Zapatero en este tema, me temo que no estamos de acuerdo. Ya que estamos en lo del debate, él en gran medida terminó centrándose en que durante el gobierno del PP había habido más “mano blanda” con la inmigración. O sea, en lugar de levantar argumentos contundentes sobre el tema integración (y sobre los recursos que se requiere desplegar para una integración efectiva, que no son pocos), y en lugar de denunciar la manipulación del miedo al otro que hace la derecha, se mete en su juego al terminar peleando por quién ha hecho más o menos regularizaciones de ilegales. Y me temo que el resto de la centro-izquierda europea va por la misma línea. Aunque la Ciencia Política y la Filosofía hayan escrito mucho sobre multiculturalismo, en el ámbito de la discusión política sigue siendo principalmente -hay excepciones, desde luego- la derecha la que tematiza la inmigración, la que lo pone sobre la mesa, la que marca el tono de la discusión (un tono áspero y asentado en el terror, el autoritarismo y el peor de los sentidos comunes); y el progresismo suele remitirse a la reacción.

    Saludos!

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