Voto de ciudadanos en el extranjero: mire y aprenda

06 de Feb, 2008 | Por | 11 Comentarios

Un artículo en La Tercera de ayer martes, a propósito de las muy movidas primarias norteamericanas, menciona al pasar que

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Y claro, nadie razga vestiduras ni argumenta sandeces. Nos guste más o menos el modelo de democracia gringo, es bueno mirar hacia fuera de vez en cuando para hacerse una idea de cómo han resuelto otros pueblos su forma de gobernarse, sobre todo si su democracia ha demostrado ser más estable que la nuestra… nuestros parlamentarios, al parecer, prefieren mirarse el ombligo y votar con la calculadora en la mano.

11 Comentarios

  • Hola Matías, Bueno, que los parlamentarios voten con la calculadora es más o menos esperable, nos nos engañemos. Pero que, por la falta de información más o menos fidedigna acerca de cómo se portan como votantes estos desconocidos que vivimos (ahora me incluyo) fuera, simplemente no voten -no saben qué números meter a la calculadora- y la cuestión siga como ha estado desde hace tantos años: parada, es francamente una burla. Saludos!

  • Con Matías estabamos pensando lo mismo ayer… yo leí el merculo, él laternera. http://rodrigoferrari.blogspot.com/2008/02/vamos-votando.html

  • Claro, las personas que están afuera deberían votar del país deberían votar. Pero no creo que el sistema democrático norteamericano sea un ejemplo de nada. De hecho, Estados Unidos es un país terrorista, que ha violado reiteradamente los derechos humanos no sólo dentro de su país sino que también en el exterior. Que su “democracia” sea estable se debe a varios factores, entre ellos la ignorancia de su pueblo (Un 20% cree que el fin del mundo se acerca), el control de los medios de comunicación y la profunda exclusión social en la que están sumergidas millones de personas de ese país, y no sólo los inmigrantes. Algo bueno, Chomsky o Petras o cientos o quizás miles de otros intelectuales de izquierda pueden vivir tranquilamente (bien entre comillas), pero porque es tal el control ideológico que muy poca gente los conoce y se interesa en conocerlos. EEUU no es ningún ejemplo de democracia, de hecho Adorno, no hablaba tan sólo de Stalin o Hitler cuando se refería al totalitarismo, hablaba también del capitalista. Que no nos confundamos, ni Obama ni Clinton (Nombrando sólo a los “buenos” de la película) Van a cambiar las cosas porque eso implicaría una revolución. Podrán cambiar algunas cosas, claro, si ahora tenían el peor gobierno que podían tener, pero en lo sustantivo…

    Para finalizar, que los que están afuera o adentro voten no soluciona nada. De hecho, me parece que da lo mismo, el punto pasa por generar una verdadera participación democrática, a través de la articulación de un tejido social denso que actualmente no existe. Un tejido no instrumentalizadas por el poder político, como se viene haciendo en Chile desde hace tiempo. Cuando hay que cumplir alguno de los objetivos de los marcos lógicos de las políticas públicas se citan a “representantes de la sociedad civil”, para sólo legitimar un proceso cortado en las oficinas de la máquina estatal. Después aparecen en los power point como “buenas prácticas” y proceso de participación ciudadana.

    Es por eso que felicito la iniciativa de republicanos, generar un espacio de debate libre. Ojalá que algún día los que de verdad no tienen voz puedan participar.

    Queda harto camino por recorrer para extirpar de nuestro país “el peso de la noche”.

  • David,

    Los EEUU, como cualquier otro país, es tremendamente complicado. El decir que porque hagan A mal, uno no pueda ver que tiene valor lo que hacen en B. Lo mismo es cierto, por supuesto, para cualquier otro país. Los franceses, p.e., tienen una democracia bien madura y activa, pero también no hace poco que estaban en algeria y en vietman. Una cosa no justifica la otra, pero tampoco uno puede decir que la democracia francesa no tiene ningún valor.

    Sobre el voto de los chilenos en el extranjero, me temo que estoy en desacuerdo (soy uno de los afectados). En temas de inclusión política, y cuando hay duda, uno siempre debe errar en el lado de la inclusión. Estoy no se está haciendo en Chile, y con eso estamos excluyendo a un montón de gente que debería tener una voz. Y los argumentos en contra son, francamente, anti-diluvianos.

    Saludos, y gracias por tu comentario.

  • anti-diluvianos o no, la verdad es que yo me inclino por el lado contrario, y lo hago exclusivamente por razones prácticas. en principio, nada me gustaría más que permitirle a los chilenos residentes en el extranjero votar en chile, porque me parece algo evidente: si son chilenos, deberían poder votar. sin embargo, la pregunta evidente que sigue es, ¿y cómo?

    y la pregunta no es trivial, ni una que podamos desechar porque sea algo que nos gusta “en principio”.

    el sistema chileno funciona de la manera que funciona porque está diseñado para, dentro de los márgenes razonables, completamente a prueba de fraude. la existencia de un registro electoral con dos libros, firmado personalmente por cada ciudadano, la existencia de una cédula nacional única por ciudadano, así como un voto que es igual en toda la nación evitando diferencias entre diferentes zonas administrativas, el sistema de vocales voluntarios, la autonomía del servel… todas esas son características que hacen que falsear las elecciones en chile sea algo que en la práctica no es posible. tanto así, de hecho, que ni siquiera pinochet fue capaz de hacerlo.

    en términos de confiabilidad, el sistema electoral chileno es varias veces superior al de los estados unidos. y la mejor prueba de que el sistema norteamericano está fallado de fondo, lo tenemos en las elecciones entre bush y kerry de hace algunos años: un sistema electoral administrado de un modo realmente “anti-diluviano”, cuya unidad de análisis en un país de 350 millones de habitantes es el condado. un sistema en el que existen tantos votos diferentes como estados diferentes. uno en donde los miembros del colegio electoral reparten sus votos, de nuevo, de un modo diferente según cada estado (a veces proporcionalmente, a veces todos los votos para el ganador, y en algunos casos, los miembros del colegio electoral ni siquiera tienen la obligación legal de votar como lo hicieron las personas de sus estados). uno en donde se prefiere seguir usando máquinas de voto digital a pesar de que se ha probado una y otra vez que no son confiables. de hecho, el sistema es tan “anti-diluviano” que, desde esa elección, que fue una vergüenza, no se ha cambiado nada. el mismo chascarro electoral podría pasar mañana.

    entonces la pregunta es , ¿qué precio estamos dispuestos a pagar para dejar que la cantidad de chilenos que vive en el extranjero pueda votar? ¿vale la pena? porque como yo lo veo, no es posible asegurar el voto a chilenos en el extranjero a un costo razonable sin sacrificar en un nivel significativo la validez o del sistema en total, o de esos votos.

    yo, personalmente, prefiero sacrificar el voto de chilenos en el extranjero si me permite seguir viviendo en un país en donde estoy completamente seguro de que el sistema electoral es completamente a prueba de balas. yo, en el extranjero, prefiero sacrificar mi derecho a voto si sé que los que quedan van a poder elegir a sus representantes de un modo verdaderamente democrático, sin temer que haya intervención electoral de ningún tipo.

    en mi opinión, eso es lo que separa un sistema “anti-diluviano” de otro.

  • jjatria,

    Cuando hablabla de argumentos anti-diluvianos, hablaba obviamente de los mencionados previamente por dirigentes de la UDI y otros personajes que se creen expertos en democracia. El argumentos que das tú es distinto:

    Primero, estoy de acuerdo contigo con que el sistema de Chile funciona bastante bien, en los sentidos que tu mencionas, y yo agregaría que otra cosa impresionante es la velocidad en que se entregan los resultados.

    Y aunque sin duda el sistema estadounidense requiere una reforma urgente, hay que entender que en EEUU mucho de los problemas que percibimos desde Chile para los gringos no son un problema, es lo que han elegido (no son un “bug”, son un “feature”, digamos), y resultan de tener un sistema Federal en que cada estado elige como usa sus votos electorales. Es un tema de democracia local que, aunque no me gustaría ver en Chile (no creo que funcione un sistema federal en nuestro país), no puedo criticar mucho. Finalmente, estas equivocado con que no se ha cambiado nada: busca las reformas que se están empujando en California y Florida sobre voto electrónico. Los cambios vienen.

    Pero volvamos a Chile: aunque estamos de acuerdo con que el sistema es “confiable”, claramente “confiabilidad” no es la única métrica para medir el éxito de un sistema eleccionario. Por ejemplo, piensa tú que hoy si tu estás trabajando en Puerto Montt pero estás inscrito en Arica, y no te puedes pagar el pasaje para votar, ¡Cagaste!. Por supuesto, es mas “confiable” que uno no pueda votar en dos partes a la vez, pero el costo es que un ciudadano que tiene razones legítimas para estar lejos del lugar de votación queda excluído.

    Es decir, el problema de la infraestructura que permita validar votos es muy importante, pero el decir que el sistema de votación Chileno es confiable no significa que no sea perfectible en los aspectos en que es deficiente, como es el caso de el voto a distancia, votos para discapacitados (que todavía es muy malo), voto voluntario, etc. Y sobre el tema del voto a distancia, creo que podríamos aprender de lo que muchos otros países ya están haciendo (mira por ejemplo esta página:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Absentee_ballot

    Saludos, Carlos

  • Solo un comentario extra para complementar la discusion.

    La verdad es que en Chile todos los chilenos (los que viven dentro y fuera de Chile) que estan inscritos en los registros, tienen derecho a votar. Solo tienen que pegarse el pique.

    Es decir: vivir fuera del pais no es impedimento para votar en las elecciones. No tener la plata/tiempo para viajar e ir a votar el dia de las elecciones si lo es. O sea, no dar acceso a votar en las delegaciones chilenas en el extranjero no solo es excluyente, sino ademas discriminatorio.

    Lo que se pide al Estado, entonces, no es conceder un derecho nuevo, sino garantizar acceso a ciudadanos que ya poseen legalmente un derecho.

    Habida cuenta de toda la dificultad operativa que JJ menciona para mantener un sistema confiable, creo que garantizar acceso (insisto) a un derecho consignado en las leyes es un pedido justo. Otros paises lo han solucionado, de mejor o peor manera.

    Si hemos sido de los primeros en pagar casi el 100% de nuestros impuestos privados y comerciales por internet (no se me ocurre un ejemplo donde haya mas potencialidad de fraude), por que vamos a ser los ultimos en implementar el voto a distancia?

    Saludos y gracias por los comentarios M (mi teclado no tiene acentos)

  • estando ad portas de una nueva elección en chile, y encontrándome nuevamente en el extranjero para elecciones relevantes (ok, todas las elecciones son relevantes, pero como dijo orwell, hay algunas más relevantes que otras), me he dedicado a pensar más sobre el voto a distancia. y la verdad es que sigo estando en desacuerdo.

    si me permiten, me vuelvo a expresar, esta vez con un año más de reflexión (casi un año justo!).

    primero quiero responder a algo que tanto matías como carlos dicen.

    según el sistema electoral chileno, votar no es un derecho. votar es un deber. son cosas muy distintas, y la definición es muy relevante. de hecho no hace mucho había cierta discusión sobre hacer que el voto chileno deje de ser obligatorio y de inscripción voluntaria y pase a ser voluntario y de inscripción obligatoria, y esto a mí me parece un retroceso.

    en chile votar es un deber, y es importante que así lo sea: declararlo como un deber sirve como una declaración de la importancia poítica que tiene para todos, mientras que declararlo como voluntario le quita relevancia, y lo convierte en algo opcional, irrelevante. pero precisamente porque es un deber, la ley chilena no se lo quita a nadie: en lo que respecta al estado, todo chileno registrado en el registro electoral debería votar. la posibilidad de no votar estando a distancias mayores de 200km de tu lugar de voto el día de la elección no es un ejemplo del estado quitándonos nuestros derechos. es un ejemplo del estado aceptando circunstancias especiales en nuestro incumplimiento de un deber.

    por otro lado, el acceso a votar no se le es negado a nadie: todo el mundo puede ir a votar. de hecho recuerdo un par de casos en los que personas discapacitadas han sido acarreadas escaleras arriba (algo vergonzosamente, por cierto) para que lleguen a votar. lo que el sistema electoral nos “niega” es la posibilidad de votar donde se nos dé la gana: si quieres votar, tienes que hacerlo en el lugar donde te registraste. y si no estás en donde te registraste, entonces puedes a) cambiarte tu lugar de registro a donde sí vas a estar; o b) ir a tu lugar de registro a tiempo para votar. no me parece que el estado nos esté negando el acceso en ningún caso.

    ahora, ordenando un poco el resto de mis ideas al respecto, aquí van tres objeciones (además de las que he presentado antes).

    en primer lugar, no estoy seguro si la cantidad de votos de chilenos viviendo en el extranjero hace que valga la pena todo esto. me gustaría ver estadísticas al respecto, que incluyeran preferentemente hace cuánto tiempo viven fuera de chile, si es que tienen planes de volver, si es que sienten que el acontecer político chileno tiene todavía relevancia para ellos, etc. mi impresión es que la cantidad de votos que se lograrían aceptando el voto de chilenos en el extranjero sería insignificante (en el sentido más literal de la palabra).

    por otro lado, debido a los problemas prácticos que se generan del asunto (de los cuales el traslado de esos votos no es el menos problemático) sólo puedo imaginarme la batahola que se armaría en caso de que en una elección el resultado dependiera de los votos de chilenos en el extranjero… y el daño que eso le haría a la confiabilidad del sistema y de los resultados de esa elección.

    en tercer lugar, creo que el sistema chileno ha dado en el clavo haciendo que las elecciones se realicen en la menor cantidad de tiempo posible, y el voto a distancia tiene el problema de que, incluso si lográramos solucionar todos los demás problemas del traslado de votos, esto tendría un costo en tiempo (porque el voto electrónico no es aceptable). realizar las elecciones en la menor cantidad de tiempo posible tiene sentido si uno quiere que los electores tengan a su disposición más o menos la misma información al momento de votar. en japón las elecciones duran dos días, y uno puede votar anticipadamente (para evitar no poder votar si es que uno no puede llegar al local). pero esto tiene el problema de qué es lo que pasaría si después de echar mi voto, pero cuando todavía los demás no han votado, las situaciones cambian (se decubre un escándalo, por ejemplo) lo suficiente para que yo no hubiera votado por quién voté.

    está claro que cualquier margen de tiempo tiene la posibilidad de cambiar la situación lo suficiente para que esto pase, pero las posibilidades de que así pase aumentan considerablemente cuando el margen de tiempo no es algunas horas, sino un par de días.

    termino diciendo que no me cierro a la posibilidad de que las objeciones que presento puedan ser solucionadas. no me parece que un sistema de voto a distancia sea imposible en principio. es sólo que todas las soluciones que he visto me parecen inaceptables por diversos motivos, y no he visto todas las soluciones que existen. de ser posible, me encantaría poder votar en estas elecciones, y no creo que pueda volver a chile para ellas. pero si el hecho de que yo vote aquí significa que el sistema electoral entero debe sufrir, entonces estoy dispuesto a sacrificar mi voto.

    no es la situación óptima, pero es como es. si alguien logra solucionarlo, bienvenida sea la solución.

  • jjatria,

    Muchas gracias por tu comentario. Mi desacuerdo con tus ideas proviene de consideraciones prácticas y otras mas fundamentales (sobre la composición de la población Chilena en el extranjero hay un estudio de la Cancillería del año 2004 o 2006, no sería difícil que lo encontraras, no son pocos, y la mayoría está en Argentina):

    Primero, las ventajas que tu citas (rapidez, confiabilidad, etc) son indudables y cualquier cambio al sistema debería preservar, en lo posible, estas propiedades. Pero a ver, no estamos inventando el viaje en el tiempo acá: existen tantos ejemplos de países y sistemas políticos que permiten el voto extranjero/remoto que es claro que uno puede encontrar formas adecuadas de que la gente pueda ejercer sus derechos de forma confiable.

    Segundo, y este es el tema de fondo, es tu extraña definición de “deber” como un bien superior a un “derecho” en una democracia. Dices que declarar algo como un derecho que es opcional lo hace irrelevante, pero eso es, disculpa, un poco absurdo: la libertad de expresión, o de asociación, para dar solo dos ejemplos, son derechos, y no creo que nadie podría decir que si no se me fuerza a ejercerlos, haciéndolos opcionales, de alguna forma eso los hace irrelevantes. La ciudadanía tiene derechos y deberes, y ambos son importantes.

    Como argumenté en otra parte (http://blog.delarepublica.cl/2009/01/02/en-defensa-del-voto-voluntario/ ), me parece que el Estado tiene la responsabilidad dual de facilitar la participación política a través del voto pero también de no demandar una falsa validación del sistema político a través del voto obligatorio. Al final, tenemos una cantidad de gente no participando igual (no se registran), en vez de darles la opción de participar cuando quieren. O sea, el deber de que hablas no lo es en la práctica (no, digamos, como los impuestos), pero la gente que está “dentro” del sistema lo está para siempre, y los que están afuera deben decidir si entran o salen para siempre, y en el camino tal vez legitimar un sistema político en el que no necesariamente creen.

    Finalmente, yo creo que que el Estado no facilite el voto a más de 200 km es también una forma de exclusión, tal como lo es la de los chilenos en el extranjeros (con diferencias importantes, por supuesto), ya que hay razones personales o profesionales más que válidas para que la persona pueda estar fuera de un radio de su lugar de votación. ¿Son menos Chilenos, o tienen menos derechos, simplemente porque viven en Santiago y están trabajando en Concepción?¿Porque trabajan en la pesca y están en el puerto equivocado?¿Porque se les enfermo un familiar y tuvieron que viajar? En la era de la comunicación instantánea, y que el SERVEL está vendiendo bases de datos, no sería posible tener ciertas mesas “para gente de fuera” y con registros electronicos?

    Es decir, aquí hay un problema que se podría solucionar, facilitando la posibilidad de participar en el proceso político. En vez, tenemos un sistema que si, genera resultados rápidos, pero que claramente lo hace sacrificando la inclusión, y usando cohersion. No estoy diciendo que sea claro que medidas deberían tomarse (no todas, al menos), pero el voto en el extranjero parece una cosa obvia que se debería solucionar. Uno no deja la ciudadanía en la frontera. No sé por qué deberían quedarse ahí los derechos.

    Saludos.

  • de que estan hablando… como pueden votar los chilenos que estan en el extrangero, primero no tienen idea de como se vive en chile actual… ademas la mayoria se fueron a exiliar… para mi acto de cobardia y traicion a la patria… ni siquiera se tienen derecho de llamarse chilenos… mi familia y muchas mas tubieron problemas, pero se quedaron peleando por cambiar chile..NO ARRANCARON.. por eso los que tienen que votar son los que estan viviendo todos los dias ahi, soportando las atrocidades que hacen los politicos, y que el propio pueblo despues tiene que pagar.

  • Roberto: 1) La mayoria de los chilenos qu viven en el extranjero, emigraron por razones economicas o familiares. El argumento del exilio no aplica para ellos. http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20050816/pags/20050816125322.html 2) Muchas personas que viven en el extranjero mantienen vinculos permanentes con Chile, leen la prensa a diario, comparten a la distancia las alegrias y dificultades de sus familiares, y tienen una opinion formada sobre que quieren para su pais. Eso es incluso mas de lo que se puede decir de muchos de los que viven dentro de nuestras fronteras. 3) El hecho de vivir fuera, creo, no constituye motivo para poner en duda la pertenencia a “la patria”. En un mundo conectado como este, nacionalidad es algo mas que tener los pies sobre un territorio. Saludos Matias

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