En la oposición

22 de ene, 2008 | Por | 3 Comentarios

Creo que unos de los mejores aportes del siglo XX fue la novedad histórica de entremezclamiento de ideas, prácticas y experiencias humanas divergentes, complementarias y antagónicas.

Una de ellas, en el caso de la política, es cómo la izquierda, que se asumía a través de la articulación natural por el proceso popular de mayor igualdad, terminó siendo un cementerio de dictadores y elites que, imponiendo una ortodoxia estatal burocrática (a medias o al gusto de los detentadores del poder), subyugó la felicidad por crear sociedades libremente iguales.

oppose.jpgEn cambio, las derechas siguieron siendo de derechas: fascistas, momias, conservadores, discriminatorias.

De igual manera, una podría señalar como aportes del siglo XX, aquellos intelectuales que nos dieron distinciones para llegar a comprender o tratar de comprender comportamientos, patrones y sentidos de la acción colectiva. Algunos con el decoro de las ciencias, otros con la pasión de sentirse parte de un proyecto político. Dentro de este campo, sigo a aquellos que generan distinciones asociadas a la dicotomía oficialismo – oposición como forma de entender al juego político, así como la dicotomía liberal – conservador, en una posición secundaria.

He divagado todo esto para tratar de explicar mi oposición al gobierno actual, al de Michelle Bachelet, otrora candidata ciudadana venida a presidenta que recuerda la república conservadora. Esto no implica tratar de explicar si me he movido hacia la derecha o a la izquierda. Más bien tirar lienzas y clavar estacas sobre el devenir del siglo XXI.

No soporto el extremismo de centro, como ustedes habrán leído tiempo atrás. Tolero la derecha, aquella de Oscar Godoy. Así como a la DC, que también es de derecha. No está de más decir que espero de los demos chilenos que sigan las formas de acción de los demos alemanes y franceses.

Me gusta esa izquierda y su intensidad para plantarse en la vereda de enfrente del poder institucionalizado, cuando este no satisface el cambio político. De esa misma izquierda, que dentro o fuera de la concertación, en algún momento, profesó la profundización del cambio político en Chile para una mayor calidad de la democracia, pero que terminó siendo un poder burocrático vaciado, carente de proyecto político y tratando de ocupar la sociedad de masas para orientar las preferencias de la sociedad.

Quizás escribir es una forma de vómito. Por lo mismo, emerge cuando se anda con malestares de gran calibre, como cuando personajes como Pérez Yoma es designado Ministro de Interior. Del mismo calibre cuando sale la Presidenta con cara de paco, irreflexiva sobre el rol de los medios y opinión pública, tratando de guiar una gestión supeditada a las manías de algunos de sus ministros, los intereses de la tropa de políticos conservacionistas y, en general, de la elite pospinochetista.

Con todo el aprecio por Weber y la aplicación de sus reflexiones sobre el poder, la dominación y la autoridad, sigo creyendo en que la democracia es el sentido del espacio social, que dinamiza la heterogeneidad de los actores individuales y colectivos, en pos de la construcción libre de los proyectos de vida y, por qué no, de los proyectos políticos.

Creo que el actual gobierno está de espaldas a la sociedad… ¡¡Uf, qué novedad!!

El problema es que bajo el alero de una mirada conservadora de entender la política, del tipo “el consenso para” “un acuerdo político-institucional”, se está rigidizando las relaciones sociales, consolidando un modelo carente de programas para buscar mayor igualdad, la regulación de mercados, la desconcentración de la riqueza, el rol de los trabajadores, la territorialización del poder y la moral pública. En fin, todo lo que podría aparecer en los clásicos del socialismo, tanto marxistas como liberales.

No creo que en la Concertación el PS, ni el PPD o los Radicales asuman este tipo de miradas. Basta observar el caso de José Antonio Gómez, Senador y presidente del PRSD, quien trata de posicionar a su partido, en una estructura política “rémora” del sistema de partidos.

Esta óptica tampoco está en el PC, aún cuando sí en algunos de sus dirigentes, como también en dirigentes de los partidos del Juntos Podemos. El problema de esta “izquierda huacha” está en las bases de las orientaciones de acción, así como en los métodos para llevar a cabo el programa. Por así decirlo, siguen de espalda al Capitalismo, sin entender algunas de sus mayores innovaciones del siglo XXI: consolidarse como una forma de regulación legítima de la vida pública y privada.

Estoy en la oposición porque hago valer mi derecho a la libertad política y económica. Considero que el conservadurismo instalado del sistema político chileno no contribuye a generar una sociedad más libre. Tampoco contribuye poner como ministro de Obras Públicas a un ingeniero que dejó de hacer ingeniería cuando se graduó -como señala un amigo- hace más de 40 años.

Este año hay elecciones, por lo que es un buen momento para ver cómo se viene la mano. Espero que sea una competencia abierta, a más de dos bandas, “caldo” necesario para poder revincular el proceso popular a los canales formales de acción estatal. Luego, el 2009, las parlamentarias y las presidenciales serán el escenario propicio para saber cuál fue el resultado de este “segundo tiempo” de la presidencia de Michelle Bachelet, y ver que pasará con los huerfanitos de la Concertación, los delirios del colorín Zaldívar y el guatón Flores, y con nuestra derecha y sus apuestas por ser democrática o bien seguir anclada en su comprensión tradicional y miope de la política y la sociedad, pero muy viva a la hora de repartir o pelar el chancho.

Frente a todo esto, ¿qué novedad nos dará el siglo XXI?

(la imagen es de debrifield)

3 Comentarios

  • Pancho- y que tal si la “izquierda” es la reaccionaria? Si el centro es la antigua izquierda, si la DC (al menos en su programa) es más Jota que la JJCC?

    O sea, hay algo muy raro en el caldo de la política chilena. Strange a más no poder.

    Saludos, Curves

  • De que está rara la cosa, lo está. Sin embargo, considero que la izquierda puede ser retrógrada, pero eso no implica que sea reaccionaria, ya que esto implica la mantensión del status quo en las sociedades. Más bien observo que la izquierda latinoamericana se vuelve loquita con el poder estatal, como que piensan que ahora les debe tocar a ellos utilizar al Estado (Aquella de los viejos ex izquierdistas que están en el gobierno o las empresas, en Chile, como en Mëxico tal como lo escribio Paz). Como diría Moulian sobre Chile, la Mimesis, o como diría Godoy, esto de que las dictaduras corrompen hasta a sus adversarios. En relación a las otras izquierdas, la marxista todavía sigue creyendo en dogmas, así como en que la realidad debe adecuarse a las ideas. Nietos de Hegel. Ahi creo que hay un plurito de reaccionario. Con respecto a la DC, el papel aguanta hasta declaraciones de inocencia de Alvaro Corbalán. Chan. pd: Nos falta una izquierda pragmática, la cual pueda observar de frente el capitalismo y no darle la espalda,

  • [...] que no faltan en la Concertación son, sospecho, la razón de que no pocos de los que están en la oposición hayan terminado donde están. No es difícil ver que, incluso si uno está en desacuerdo con el [...]

  • Deja un Comentario