Encuestas: CEP Diciembre del 2007

28 de dic, 2007 | Por | 14 Comentarios

La recientemente publicada encuesta de opinión del Centro de Estudios Públicos ha confirmado las tendencias del año: la baja aprobación de Bachelet, el descontento con el Transantiago (aunque se perciben mejoras significativas en siete de ocho categorías del servicio), y el desprestigio de las coaliciones políticas de gobierno y oposición.

Lo notable de la encuesta CEP no está, sin embargo, en estos aspectos, que a pesar de los predecibles dimes y diretes que generan en círculos políticos, podrían ser reducidos a “nada nuevo en el frente”. Lo notable se dió en una sola pregunta, incluida por primera vez en esta versión de la encuesta Nacional de Opinión Pública.

Es bien sabido que el modelo económico aplicado por la Concertación (con el apoyo irrestricto de la Alianza) ha hecho poco por mejorar la distribución de la riqueza en Chile. Afortunadamente, el tema llegó el 2007, y no da señales de desaparecer de la agenda de discusión. Y la derecha económica y más de alguno de los neoliberales de la Concertación están trabajando duro para descabezar cualquier intento de generar cambios significativos en las políticas públicas que podrían mejorar la distribución de los ingresos.

Y el CEP se reveló parte de esas instituciones preocupadas por los cambios que se podrían venir. Por primera vez (según mis registros, acepto correcciones), el CEP incluyó en su encuesta una pregunta cuya deshonestidad intelectual es tan abismante que me costó un poco sacudirme un sentido de incredulidad:

En general, que prefiere usted, una sociedad más igualitaria, pero donde todos ganamos menos, o una sociedad más desigual, pero donde todos ganamos más

Enfrentado a esa pregunta, mucha gente (53%) prefiere vivir en una sociedad desigual, pero donde “todos ganamos más”.

Por supuesto, la elección dada al encuestado es falsa, y desafía conceptos básicos de economía, y francamente, de las más básicas matemáticas. Imagine usted, estimado lector, una torta dividida en 10 trozos. Un trozo, de casi la mitad de la torta, se lo lleva en Chile el 10% más rico de la población. La otra mitad de la torta se la llevan, en trozos cada vez más pequeños, el resto de la gente, de forma que el 10% más pobre se lleva apenas un 1.5% (los número exactos son irrelevantes, aunque cambian un poco de año a año) de la torta. El que corta este último pedazo necesita un pulso de acero.

Ahora bien, es imposible re-dividir la misma torta para crear una sociedad más igualitaria en que “todos ganemos menos”. La redistribución de la riqueza es eso, redistribución. Unos (los más ricos) podrían ganar relativamente menos, en beneficio de los muchos millones que ganarían más. Así mismo, el escenario en que la torta se re-divide aún más injustamente pero milagrosamente todos terminamos “ganando más” es de fantasía. La pregunta traiciona una visión en que la desigualdad no es un síntoma de un modelo económico deficiente que requiere correcciones o, más probablemente, cambios profundos, sino una consecuencia inevitable de la forma en que son las cosas. En esa visión esta implícita la idea de que intentos de redistribuir la riqueza conllevan daños a la economía como un todo: la única forma en que todos “ganemos menos” en una sociedad con más equidad es si la torta se hiciera al mismo tiempo más pequeña.

cep-desigualdadresized.png

Y quizás lo más notable de los resultados, cacareados con alegría en la página editorial de El Mercurio (es el día de los inocentes, después de todo), es que esta visión deformada de nuestras opciones recibieron apenas la mitad de las preferencias. Más preocupante para los que quieren desangrar esta discusión es el hecho de que 39% de la gente, hastiada sin duda por la inequidad, preferiría el sacrificio personal de ganar menos si eso significara un país más igualitario.

Al final, esta pregunta, casi retórica dada la forma desvergonzada en que busca una respuesta particular, ilumina más la opinión que el CEP quiere construir que la que el público puede tener. Y esa es la razón por las que desde hoy, la credibilidad del Centro de Estudios Públicos es un poco – pero significativamente, ya que estamos – más baja.

14 Comentarios

  • No lo tomes como opinión, tómalo como dato:

    Qué pasa si reformulamos la pregunta?

    “Dónde prefieres vivir, en Chile o en Perú”?

    Perú tiene menos desigualdad que Chile, pero Chile tiene un ingreso por cápita superior.

    En cuál de los dos países viven mejor los ricos? En cuál de los dos países viven mejor los pobres?

    Concuerdo en que las encuestas tienden a manipular las respuestas con sus propios fines, pero la elección de vivir en Chile o en Perú coincide con la pregunta de si prefieres vivir en una sociedad más igualitaria o en una más rica.

    http://www.swivel.com/data_columns/spreadsheet/1859732?order_by_direction=ASC http://globalis.gvu.unu.edu/indicator.cfm?IndicatorID=140

  • Felipe: ok con el ejemplo Chile-Perú, pero la dicotomía sigue siendo falsa: en la lista de países que entregas en los links, hay una buena cantidad que tiene niveles de desigualdad inferiores y mayores niveles de ingreso per cápita (en la región, por lo pronto, Argentina). Por qué presentar, entonces, sólo la opción Chile-Perú (o Chile vs. país-menos-desigual-pero más-pobre)?

    La pregunta es, entonces, por qué una encuesta seria como la del CEP pone a los entrevistados ante una disyuntiva que en el mundo (especialmente en los países a los cuales aspiramos a parecernos) no es tal? Obviamente no tenemos la respuesta, pero es posible especular que detrás hay un cierto interés por validar la ideología de que lo más importante es el crecimiento económico, aún si los beneficios de éste se distribuyen de manera desigual.

    La pregunta de la encuesta es metodológicamente cuestionable, además, porque enfrenta dos alternativas que no son tales: la opción de “sociedad más igualitaria-todos ganamos menos” sólo sirve para hacer comparaciones entre países (Chile-Perú, por ejemplo), pero no para determinar qué país queremos, básicamente porque todos los países crecen (a mayor o menor tasa), por lo que siempre hay alguien que está ganando un poco (o mucho) más a medida que pasa el tiempo. Así, el “todos ganamos menos” en general no aplica en el devenir económico de los países, excepto en períodos de crisis (e incluso en las crisis hay quienes se benefician). La primera opción, entonces, no existe en la prática. La respuesta a la encuesta es, aún así, interesante: casi un 40% rechaza (irracionalmente, diría el economista, al menos en primera instancia) la segunda oción, esto es, la oferta de una mejora Pareto-eficiente (mejoran todos sin empeorar a nadie). Esto sugiere que, al parecer, para el 40% de los entrevistados, la igualdad social tendría un valor subjetivo (o la desigualdad, un costo) que más que compensa la pérdida de ingreso personal.

    Imagino que en el CEP estarán rascándose la cabeza respeto de como mostrar estos resultados: si la idea era reforzar la ideología de crecimiento económoco a costa de la igualdad, ni siquiera los malabarimos en la forma de preguntar entregaron un respaldo contundente a la opción preferida de la derecha.

    Saludos Matías

  • Felipe,

    Todo lo que dice Matías. Tu reformulación no es más que replantear una opción falsa.

    Saludos.

  • Sería interesante que el CEP definiera qué entiende por “IGUALDAD”… si la pregunta no fuera por la sociedad, sino referida a uno solo, es decir, qué prefiere usted, ganar menos pero tener más beneficios (salud, educación, seguro de desempleo, seguridad) o ganar más, pero no tener ningún beneficio… eso si es preguntable y ateñe directamente al tema de igualdad. O pagamos parte de nuestros ingresos para tener entre todos los mismos beneficios o no pagamos nada y que cada quien se las arregle como pueda… un 59% prefiere arreglárselas solos según la encuesta a mi modo de ver… sería más interesante ver si la gente entiende las consecuencias de su elección… yo dudo que sea así… para esto es la educación, para eso debemos seguir presionando por mejor educación, para que las personas entiendan las consecuencias de sus decisiones.

    Saludos

  • Meriadox,

    Creo que el tema que planteas tú tiene cierta relación con la distribución de los ingresos, pero es de todos modos separado.

    Yo no interpreto la respuesta de ese 53% de la misma forma: a lo más, indica que la primera reacción de la gente es no soltar de su bolsillo. Pero por supuesto, eso no necesariamente será así. A menos que uno este en el 10% más rico. O viva en el mundo de fantasía del CEP.

    Saludos.

  • Matías (Carlos tb, ya que opina lo mismo).

    Para ver si estamos de acuerdo: La pregunta es válida entonces, aunque algo engañosa ya que no presenta todas las alternativas: Hay dos variables (desigualdad y riqueza) y ambas pueden ser mayores o menores. Por completitud deberíamos plantear 3 preguntas:

    • Prefieres vivir en Chile o en Perú? (+/-)
    • Prefieres vivir en Chile o en Bolivia? (-/-)
    • Prefieres vivir en Chile o en Argentina? (+/+)

    Pero volvamos a la pregunta original. Probablemente la idea no es descubrir tu país favorito, sino influenciar en la decisión de políticas económicas. Hagamos un ejemplo en ese sentido entonces:

    Por simplificar imaginemos que tenemos un país con sólo 2 familias (la de Pepe y la de Pato). Midamos el ingreso en canastas familiares mensuales (CF$) para olvidarnos de inflación y otros juegos monetarios.

    Supongamos que el 2007 Pepe gana CF$40 y Pato gana CF$10 (está en la pobreza, necesita 12 para subsistir). Nuestra tarea es elegir una política económica con estas posibles consecuencias para el 2017:

    A- En el 2017 Pepe bajará su ingreso a CF$35, y Pato los mismos CF$10: Bravo, bajamos la desigualdad! Lamentablemente Pato no entiende qué se celebra, ya que Pato sigue en la misma pobreza que hace 10 años atrás.

    B- En el 2017 Pepe estará ganando los mismos CF$40, y Pato subió sus ingresos a CF$15: Baja la desigualdad como en A, pero esta vez Pato está contento porque al menos tiene una vida digna.

    C- En el 2017 Pepe subirá su ingreso a CF$50, y Pato subió sus ingresos a CF$15: Pato está igual de contento que en el caso B, pero algunos economistas desaprueban porque la desigualdad aumentó.

    (claro que hay más alternativas, pero entre esas 3, cuál es la mejor?)

    Lo que quiero entender:

    • Es mejor B que C?
    • Por qué?
  • Hola Felipe,

    No estoy muy seguro que significa que la pregunta sea “válida”, además de ser gramaticalmente correcta. Es tendenciosa e intelectualmente deshonesta, o de una ignorancia que no se puede aceptar saliendo del CEP.

    Y tus ejemplos siguen esquivando el fondo del asunto (o sea, falta opcion D): que es perfectamente posible tener crecimiento (pepe y pato ambos ganan más) y disminuir la inequidad (la distancia entre los salarios de pepe y pato no aumentan, y ojala – en el caso de Chile – disminuyen).

    Hay varias razones por las que el aumento de inequidad es malo. Esa es discusión larga, pero En parte, porque la inequidad disminuye la cohesión social, y esto es algo que estamos viendo en Chile (ojo con ese 40% de la encuesta).

    En el fondo (y aunque Matías me mate por mis simplificaciones), la inequidad es mala (incluso si uno no la cree inherentemente injusta, como yo) porque nuestra capacidad de desarrollarnos en sociedad es, en no menor medida, relativa a como el resto de la sociedad se puede desarrollar. Y eso se traduce en la inequidad afectando negativamente la cohesión social, el famoso “capital social” y otros inventos que los economistas han sacado de su sombrero cuando aceptaron que lo del sueldo explica las cosas hasta por ahí no mas.

    O sea, en resumen, no te compró ninguna de las alternativas. Asumen una crisis económica o falta de crecimiento (A-B), o aumento de la inequidad (C). No tenemos porque aceptar ninguno de estos escenarios. De hecho, deberíamos hacer todo lo posible por evitarlos.

    Saludos.

  • Carlos,

    El escenario es: Si existieran sólo esas 3 alternativas, cuál es la menos mala?

    (Ojo, la B sí plantea crecimiento total, de 50 a 55)

    Fh

  • Felipe,

    Como dije antes, el punto de mi artículo no es elucubrar en posibles escenarios de política económica (tema interesante, pero que no viene al caso), sino que es una crítica al uso tendencioso de las encuestas, que es uno de mis temas favoritos ;)

    Cuando los escenarios que planteas sean factibles, los únicos posibles, y tengamos que tomar una decisión política al respecto, los discutimos. Mientras tanto, la realidad es mucho más entretenida, porque admite muchas más posibilidades.

    Saludos.

  • Carlos,

    Tu respuesta me recuerda levemente a Libertad (la amiga de Mafalda).

    http://dwarfurl.com/b792f

    Me interesa comprender mejor el tema de la desigualdad, pero comprendo que no quieras que éste sea el lugar para hacerlo.

    Seguiré buscando (y si tienes algún dato, mejor).

    Fh

  • Felipe:

    sin duda podemos hacer la combinatoria completa y obtener todas las posibles opciones, buscar valores para cada una, obtener una “función de bienestar social” que sea la suma de los ingresos del que más y menos ganan -que es lo que implícitamente estás haciendo- y sacar conclusiones suponiendo que reflejan algo así como la realidad.

    Podríamos también incorporar en esa función de bienestar social, además de la suma de las utilidades individuales (que además estás asumiendo lineales al ingreso) una medida de la brecha entre ambos salarios, una medida de distancia sobre o bajo la línea de pobreza para aquél que menos gana, o cualquier otro ejercicio algebraico que generara distintos “outputs” de bienestar social que nos dejen más o menos conformes (o tranquilos). Eso es lo que haría un economista en este caso, o al menos lo que se preguntaría a un estudiante de economía en una prueba. Ese, obviamente, no es el punto en discusión.

    El punto es que (a) una de las encuestas más prestigiadas, influyentes y metodológicamente serias que hay en Chile, ha puesto a sus entrevistados ante una dicotomía que no es tal; (b) que la pregunta y sus respuestas salen en la prensa como “la opinión de los chilenos” entre dos alternativas supuestamente excluyentes, siendo que se puede hacer cuestionamientos serios al fondo y la forma de la pregunta; y (c) que a partir de esos datos, se generan columnas, opiniones y poco a poco se construye “verdades” respecto de la manera “correcta” de conducir económica y socialmente nuestro país. Es por eso, creo, que Carlos escribe su artículo, y por eso argumenta que el CEP está siendo “tendencioso e intelectualmente deshonesto”, al menos en este caso.

    Saludos Matías

  • Felipe,

    Ja!! Notable, como siempre, el Quino. Y tu, por tener la buena memoria de acordarte de la tira correcta.

    Y acepto el palo, pero aún es cierto que una larga explicación del tema de la inequidad no viene al caso, aunque no es mala idea que por acá escribamos un par de artículos explicando el ABC del asunto.

    Lo pondremos en la lista.

    ¿Te parece?

  • Yo creo que el escenario de una sociedad desigual, pero donde todos ganemos más, no es fantasía. Es perfectamente posible (que no es lo mismo que decir que sea deseable). Lo que el artículo no considera, según me pareció, es que la torta puede crecer con el tiempo. Si la distribución de los pedazos de torta se mantiene constante, pero su tamaño se duplica en 10 años, al año 10 todos serán más ricos. Esto tiene que ver con que, según lo muy poco que entiendo de economía, existe un trade-off entre equidad y eficiencia. Si se privilegia la eficiencia en la asignación de recursos, se descuida la equidad, pero se produce más riqueza: el famoso trickle-down.

  • Socióblogo:

    La elección no incluía “una sociedad desigual, pero donde todos ganemos más”, era “una sociedad MAS desigual, pero donde todos ganemos más”. Es decir, aumenta la desigualdad, y sin embargo todos ganamos más. Ese “mas” es muy importante.

    Saludos,

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