¿Quo Vadis Congreso?

20 de Nov, 2007 | Por | 7 Comentarios

El mérito es de ellos, hay que reconocerlo. El Parlamento la está dejando dar bote hace rato ya. Han hecho todo lo que está en su poder para mandarse los numeritos que se transforman el caldo de cultivo para críticas. A estas alturas, en una encuesta de seriedad de instituciones chilenas, de seguro, ni aparecerían en el elenco.

A la vergüenza pública a la que se sometieron tras rechazar por falta de quorum la ratificación de una Convención internacional, se suman varias chambonadas de los inquilinos del edificio de Av. Pedro Montt. Claudio hizo un compendio de tres fantásticamente penosas historias que tienen como protagonistas a nuestros honorables y al día siguiente, dos estudiantes de 2° Medio escribieron al decano dando a conocer la penosa experiencia que vivieron presenciando una sesión de la Cámara de Diputados.

Es que es eso, el Congreso da pena. Pero da más pena saber que los destinos de nuestro país están en manos de los tarambanas que calientan el asiento en los hemiciclos. Hace sólo unos días se dedicaron a hacer gallitos políticos que dejaron sin financiamiento al plan de transporte capitalino, sólo porque querían que otros hagan lo que ellos no hacen nunca, tomarse las cosas en serio.

Penoso también fue el espectáculo dieron los diputados el otro día cuando luchaban (algunos infructuosamente) por no quedarse dormidos mientras discutían el Presupuesto Nacional. Dirán que eran las tantas de la mañana, sin embargo el que tengan que trasnochar una noche al año (trabajando, digo) no parece hacerle honor a las extensas jornadas de trabajo que muchos chilenos deben soportar para llevar el sustento a casa. Extrañé un ejercicio de humildad de parte de los honorables, pero eso es como pedirle peras al olmo, ¿no?

¿Qué queda? Un sistema electoral que no han querido reformar impide que, salvo decisiones cupulares, esta gente no se repitan en plato. Esta gente está hace rato aferrada al poder y la fama que les da ser congresistas, pero salvo contadísimas excepciones, ninguno está a la altura de la investidura. No es de extrañar entonces, el numerito que se mandaron hace sólo unos días cuando rechazaron la obligación de dar cuenta pública, tema del que habló in extenso Matías. No vaya a ser que de a poco se empiece a escuchar cada vez más fuerte ese grito que con desesperación escuchamos desde Argentina hace no mucho tiempo y que pedía algo tan simple: Que se vayan todos.

7 Comentarios

  • Rodrigo,

    Quizás solo agregar que el problema empeora cuando miramos la forma en que esta gente es elegida para ser puesta en los votos. El cupulismo ahí si que no dá para más, y sufrimos las consecuencias que tú bien describes.

    Saludos.

  • Hay que pensar en mejores formas de democracia, el estado republicano de tres poderes separados y la versión chilensis con un super poder ejecutivo está a la base del diseño de la modernización política de pinochet y de la seguidilla de traspiés, descoordinaciones y falta de accountability de la política chilena. Más Estado sí, pero federal o efectivamente descentralizado. Salut Rodrigo!

  • Rodrigo:

    hace ya un rato que venimos dando cuenta en eset blog de los chascarros de nuestros parlamentarios, y el resumen que haces sin duda hace un buen resumen de ellos. Creo que el foco acá es, por una parte, lograr un parlamento más representativo -el mil veces mentado binominal- y, por otra, hinchar una y otra vez por mayor transparencia en el actuar parlamentario. Nuestros representantes no pueden estar de espaldas a la ciudadanía que los designa.

    Nada más riesgoso para la democracia que una clase política clausurada sobre sí misma, que deja de representar a sus electores. Esto, porque después del “que se vayan todos”, se abre cancha para caer del sartén a las brazas: después de que se van todos, quien viene?.

    Yo prefiero, en la línea de lo que plantea Sebastián, modificar el sistema institucional, antes que mantener la misma estructura y simplemente cambiar a los actores. Creo, más aún, que en general son los sistemas los malos, más que los individuos. En sistemas bien diseñados (si los hay), esto es, transparentes, con balances de poderes, capacidades de veto cruzadas, democráticos, representativos de la diversidad, abiertos al cambio; los “chantas” caen por su propio peso.

    Bienvenido a DLR! Matías

  • Evidentemente que el “que se vayan todos” es una medida radical que se explica en Argentina porque como dijo “la Chol” eso ya no daba para más.

    Yo me pregunto, habrá parlamento en el mundo que no pase por las penurias que pasamos nosotros. Sí, los hay. Países escandinavos y del centro de europa son ejemplo de debates y cosas. Siempre hay pasteles pero allá parecen venir de vuelta luego de los escándalos de representatividad o simplemente circunstancias políticas durante la Guerra Fría que impedían hacer política como el arte de gobernar.

    Acá los partidos que monopolizan el sistema de representación parecen más agencias de colocación de empleos que otra cosa y, a diferencia de lo que dice Matías, yo sí creo que la culpa es de los individuos y no de los sistemas o instituciones o procesos. Mal que mal, éstos no se aparecen por generación espontánea, sino que son fruto justamente del genio de esos invidivudos que se dicen políticos.

    Gracias por los saludos.

  • Hola,

    No es por ser amarillento (colorín?), pero creo que estoy en el medio de estos dos argumentos. Por un lado, parece claro que tenemos un tremendo deficit democrático, que por un lado se expresa en instituciones ineficientes (no en el sentido económico, sino representativo), y que requieren una reforma más o menos profunda si queremos tener la esperanza de que funcionen.

    Pero Rodrigo también tiene razón: cuando miro a nuestra clase política veo mucho tipo con poco espíritu democrático, cuyo poder creció al ala de la dictadura o oponiéndose a ella, no en la batalla de ideas de un país moderno. Tipos que cuando llegó el tiempo de formar partidos no miraron alrededor del mundo para ver como funciona la democracia estos días, sino que miraron al Chile antiguo, con las estructuras clientelistas (agencias de empleo) con las que seguimos viviendo. Es difícil pensar que este grupo particular de individuos, traumatizados como están con la idea del conflicto (y por ende, extremistas de centro) no sigan dando jugo como lo han hecho hasta ahora.

    Saludos.

  • […] Los Honorables, una vez más. Publicado por Matías el 21 de Noviembre de 2008 en la sección Actualidad en delaRepublicaNuetro Parlamento lo hizo, una vez más. No hay caso. […]

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