La alegría que no llegó. Victorias electorales en la derrota cultural.

05 de oct, 2007 | Por | 8 Comentarios

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Se cumplen 19 años del triunfo del NO, a mi juicio, una de las victorias más importantes para la democracia en la historia de Chile. Se cumplen también 19 años de la transición, de avances y retrocesos para instalar una forma de gobierno que reconozca la libertad, la diversidad, la participación y la igualdad de los ciudadanos.De la épica de aquellos años, de ese patriotismo queda, al parecer, sólo la nostalgia. El accionar de los dirigentes de la Concertación ha devenido, en muchos casos, en una acción política oligárquica, autoritaria y endogámica que capturó el Estado para imponerle a la sociedad una “agenda modernizadora” que nos hace más competitivos pero menos solidarios, mejores consumidores y peores ciudadanos.

La política hoy está más para hacer viable el diseño técnico de la modernización dictatorial que para transformarlo, en una suerte de traición al espíritu que hizo posible la victoria. De la militancia de base, del movimiento popular y de la concertación para el cambio no queda mucho. Los políticos de carrera, volvieron de sus exilios y arrasaron con la dirigencia juvenil, el movimiento sindical, la acción poblacional y un largo etcétera. La generación de recambio se tecnificó, se privatizó o se posmodernizó dejando de dar la pelea, trabajando para y por “los que sabían”. Del apagón cultural de los ochenta pasamos al apagón político de los noventa y al imperio de la tecnocracia del siglo XXI. Ricardo Lagos, ícono de este proceso, lo resumió en recientemente en Letras Libres:

“En Chile, cuando había oscuridad y falta de libertad, empezamos por la búsqueda de una coalición lo más amplia posible. Se trataba de configurar una gran mayoría nacional, por sobre nuestras trincheras políticas. Esta mayoría la hicimos, primero, pensando en ganar el plebiscito convocado por Pinochet para perpetuarse. Y después, en dirigir a Chile por un periodo breve de no más de cuatro años. Hablamos entonces, todos, de una transición breve, porque estaba implícito que después de este periodo volvíamos a lo nuestro, a nuestras trincheras. Sin embargo, en el camino entendimos que el país nos exigía un desafío más profundo. Hacer el paso de una sociedad antigua a una sociedad que se atreviera a entrar en un mundo moderno. Sin proponérnoslo, ni anunciarlo solemnemente, esa gran coalición para recuperar la democracia devino en una coalición para llevar a Chile hacia una nueva modernidad.”

De acuerdo, no se dieron cuenta de que cambiaban el país y no solo la política. Pero sigue con una desfachatez que impacta:

“Esos cambios son signos de que en Chile hemos llegado a entender la democracia de manera más profunda. Tenemos hoy, en último término, una visión humanista de la política. Entendemos que son ciudadanos y no consumidores los que van a plasmar la sociedad que los chilenos queremos construir. Y esto hace al ser humano el centro de nuestras preocupaciones públicas.”

¿Perdón?, ¿este señor vive en Suecia?, ¿dónde están los seres humanos en el diseño de las políticas públicas? Ahí está el Transantiago, el financiamiento a la innovación, las concesiones de carreteras, las leyes sobre energía, la reforma educacional y un largo etcétera que lo refutan. Yo no quiero políticos preocupados de las personas -para eso busco amigos, pareja, familia, comunidades religiosas, equipos de fútbol, asados y comilonas-; quiero políticos trabajando para los ciudadanos, que dan cuenta de lo que hacen, que representan y que entienden a esos ciudadanos como actores que deciden cuando hay controversia, que votan seguidamente, que vetan, que participan. Quiero que la alegría llegue, pero no en actos carnavalescos. Quiero que la alegría llegue en la vida de las personas, en las expectativas de futuro, en mejores sueldos, más capacidades, que cada uno pueda hacer de sí lo que más quiera y que pueda desarrollarse, sentirse pleno, realizarse.

La Concertación ya no da para más. No es que la Alianza política de centroizquierda responsable, democrática y progresista, vigorosa en amplias zonas del globo, no dé para más. Son éstas personas, son éstos nombres. Son ellos y ellas quienes deben dar un paso al lado, otro atrás y retirarse a los cuarteles de invierno. Necesitamos jubilar con honores a quienes ya no tienen qué ofrecer al país, porque no lo entienden: el cambio cultural que ellos mismos provocaron les resulta ingobernable. De la derecha, ni hablar: menos de lo mismo.

Es choqueante que las sucesivas victorias electorales de la Concertación no se alimenten del espíritu del NO. La institucionalización de la victoria suprimió el deseo de transformar la sociedad. Paradójicamente, cada triunfo electoral es vivido como una derrota cultural. Los dirigentes hoy no son capaces de hacer frente al éxito de la democracia liberal, la economía mercantil y la colonización económica de la vida social. Son administradores del “es lo que hay”; ya no quieren un país mejor, quieren el país posible, el cómodo para ellos, el que saben dirigir; con Weber son “especialistas sin espíritu” o “sensualistas sin corazón”. Yo creo que otros hombres y otras mujeres harán la alegría posible, ¿no creen?, éstos parecen pedirnos: “Sin miedo, sin odio, sin violencia BÓTENOS.” Han perdido las ganas de construir el país, de transformarlo y, como nos recuerda el fallecido Richard Rorty, “Alguna forma de patriotismo –la solidaridad con los conciudadanos y las esperanzas compartidas por el futuro del país– es necesaria si uno ha de tomarse la política seriamente”.

(la imagen la sacamos de letras libres)

8 Comentarios

  • me queria dirigir al autor del articulo, para felicitarlo ya que a través de sus palabras plamo un sentimiento comun de la gente, me incluyo, que esta decepcionda de la concertacion, ya que por esa lucha por su mantenimiento en el poder perdio su legitimidad generada en la voz de las necesidades de cambios sociales, 19 años mas tarde vemos a una coalision de gobierno tecnocrata, alejada de la sociedad, llevando al coercion a lso sectores mas pobres tratando la delicuencia con represion y no lliendo mas alla y comprendiendo que es la ruptura del tejido social geenrad apor sus propias politicas publicas amparadas en uan carta constirucional legitimada por ellos mismos y que a roto los compromisos establecidos en su formacion. bueno tengo k ir a clases depeus escribo …

  • Super buen articulo Sebastián!, de verdad me gustó mucho, y como lo señala Jaime, creo que representa el pensamiento del “Ciudadano de a pie”, El Lustrabotas, la conversa con el taxista, la velada en la Fuente de Soda, en fin… Es un sentimiento ciudadano y de país, pero como estos señores borraron estas palabras (en especial “ciudadanos”) de su disco duro es algo que no podrán entender. Si hasta las juventudes de los partidos de la Concertación están alegando… ¿Tendrán que caerse muy duro para que entiendan? Esperemos que no tenga que salir Piñera presidente para que estos Señores Concertacionistas vuelvan a tener ganas de entregarle alegría a la gente. Saludos!

  • Yo creo que poner como principal responsable de la transformación de esta sociedad que tú describes -con la que estoy de acuerdo- a la concertación y sus integrantes me parece precisamente irresponsable.

    Es interesante recordar que, en último término, ellos han ganado las elecciones, hito generador de que se mantengan en el poder. Si nos ponemos simplones, cabe responsabilizar entonces a los hombres y mujeres puestos dentro de una urna marcando con un lápiz mina una opción -o ausentándose por completo-, a los ciudadanos que ya no aparecen adecuadamente en los discursos, en los diseños, en el imaginario de la clase política.

    “Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.” Martin Luther King “La democracia es para usarla, si no se usa, se pierde” José Saramago en Santiago de Chile, abril de 2003.

  • [...] implícita del despliegue policial “preventivo” anotó otro punto negro en mi lista de decepciones con la conducción de nuestro cada vez menos socialista, ciudadano y progresista gobierno. Qué [...]

  • EStimados Jaime, Ricardo y Demian: Gracias por sus comentarios. Es cierto que hay un “ruido ambiente” de hastío con la Concertación que impregna la sensación desde la que escribí el artículo, pero también es cierto que es cada vez mayor la cantidad de chilenos que se declaran sin miedo de izquierda o progresista o simplemente no de derechas. La dirigencia de la Concertación pienso que cumplió su ciclo, con Demian concuerdo en que hay responsabilidad ciudadana, pero, cuáles son las reales alternativas?. Para muchos votar a la derecha no es opción y a la izquierda de la concerta parece que hay solo discursos, poca práctica política. Eso debiera cambiar. Hay que permitir institucionalizar la crítica, hacerla parte del juego político, no dudo que el debate sería de mejor calidad si hubieran más voces, más diferencias, más diversidad. Hoy tenemos los medios electrónicos para ir ordenando la esperanza, pero amplias capas de la población no tienen acceso a ellos, como hacer más extensiva esta conversación?, cómo hacer que más y mejores nombres decidan al servicio público como vocación?, nos queda un largo camino… Saludos a todos

  • Sebastián:

    Creo que mientras nuestra clase política siga así de congelada, endogámica y autoreferente, no tendremos más opción que ver cómo la percepción respecto de ella se deteriora más y más. Ayer veía la acalorada sesión en la cámara de diputados por las interpelaciones de la derecha a Lagos. Si la derecha trabajara con esa pasión por construir un próximo gobierno, y no sólo para destruir al anterior y al actual; y si la concertación defendiera con la misma vehemencia a sus electores y no solo a su Emperador, tendríamos otra Poítica. Tendríamos Política, de hecho. Agarrados entre ellos, acarreando “gritones” a las graderías del Congreso, hisetéricos por peleas chicas que sólo le importan a ellos, dan un triste espectáculo. Como dice Serrat: “Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar van a cagar a casa de otra gente”.

    Punto aparte es la celebración de los 19 años de la Concertación en el Ex Concreso, a puerta cerrada, con entrada en mano y -nuevamente- rejas policiales para que la peligrosa “gallá” no se vaya a aparecer o, peor aún, a abrir la boca y manifestarse. Nuevamente: rico tu gobierno ciudadano.

    Como dice Sebastián, queda un largo camino…

    Matías

  • Larguísimo el camino.

    Pero, ¿hay un camino?

    Porque si fuese largo pero supiésemos donde está o adonde lleva, no sería gran problema.

    Me refiero a que como ciudadanos el diseño de ese camino que podríamos recorrer juntos es difuso o inexistente

    ¿lo hay realmente?

    Cómo algo puede ser viable sin vía.

    Cómo podemos juntarnos sin saber qué nos une.

    De izquierda, progresista, ok, eso me va bien, pero qué más.

  • Veo que hay una tremenda inquietud, nadie está de acuerdo con los gobernantes actuales y los que se fueron.

    Estoy de acuerdo con ustedes!….pero…..qué alternativa?, siempre hablando del centro hacia la izquierda….algunos nombres?….desgraciadamente no conozco ninguno…..sería interesante que se comenzara a dar algunos nombres posibles…..ya que pronto tendremos que elegir….Saludos y Buena Suerte, Chile!

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