Gobernar en Chile: ¿Administrar o transformar?.

22 de Ago, 2007 | Por | 7 Comentarios

Voy a partir concediendo un punto, no sin un dejo de amargura: Este gobierno no está siendo lo que esperaba. Los límites auotimpuestos por el partido transversal de la Concertación -ese conjunto de creencias timoratas y asustadizas que Pancho acertó en bautizar “extremismo de centro”- han sido una pesada carga en el gobierno de Michelle Bachelet.

No pretendo competir por ser “el mejor columnista” de la semana política, ni arrogarme la ilustración de un saber experto que no poseo en los dominios donde las cosas podrían haberse hecho mejor. Pero, que la cosa no va como esperaba, no va. Y eso es un sentir propio, que he compartido y que -al parecer- es colectivo y ciudadano.

Sólo dos intuiciones al respecto. Uno, la Presidenta gobierna de cara a los “miedos de comunicación masiva” inspirada por consejos provenientes de una, a mi juicio, anticuada forma de entender la comunicación política entre dirigencia y base, entre poder y ciudadanía. Dos, las expectativas que pusimos en Michelle candidata suponían un “aggiornamiento” del conglomerado político que la respalda que no aconteció y dudo que acontezca en el corto plazo. (Conste que aún no leo el mentado “Desalojo”)

Sobre la primera, un par de comentarios. Gestionar por “cartillazos”, retos y públicas desautorizaciones a cualquier equipo es un error y una niñería, que revela una ignorancia supina en comunicación política. “Aislar a la Reina” por lo que hacen o no hacen los peones es esconder la mano de quien realmente gobierna y a quien eligió el pueblo. La ciudadanía no eligió a los Velascos, ni a Espejo ni a Viera-Gallo. El pueblo eligió a Michelle para que fuera la primera Presidenta de Chile, y en eso ella y su equipo están al debe.

Esa manera de gestión, además, entrega argumentos fáciles y de alto impacto a la oposición y a la campaña de abierto descrédito de los grandes medios de comunicación del país, obcecados en hacer del gobierno y de sus errores el tema de cada semana. Sé que la prensa es tendenciosa aquí y en la quebrada del ají, y no tan solo como producto del interés creado, sino por que las personas, que no son robots, sienten y creen. Desde ahí, hacen prensa, gestión, política o lo que sea.

Pero es impresentable, para cualquier sociedad que se llame democrática, el tono y el nivel de la prensa respecto del gobierno. La autoridad pública, legitimada por la soberanía del voto popular, es ninguneada de manera pocas veces vista en esta democracia por los medios de comunicación. No seamos ingenuos. La legitimidad de un diario o de un canal sabemos que no pasa por sus lectores, ni suscriptores, ni menos por los ciudadanos. Pasa por el interés de dueños y avisadores para setear y confgurar la agenda de una comunidad determinada.

Pero lo más preocupante, a mi juicio, es lo segundo: La incapacidad de la clase política de entender la sociedad que gobierna -en el caso de la Concertación- o que pretende gobernar – en el caso de la Alianza-. La ‘borrachera neoliberal’ en la conducción de la economía, la tecnocracia en la gestión de proyectos socialmente inconsultos y la falta de visión estratégica de lo que quiere ser este país es impresentable en el siglo XXI. No califica.

Volver la política de cara a la sociedad no es administrarla, es transformarla y para ello se requiere voluntad de poder, de acción y, por sobre todo, antenas para entender lo que pasa en la vida cotidiana de las personas, sus subjetividades. Como nos enseñó Lechner, ser capaces de escuchar “los murmullos y silencios de la calle”.

Creo que para las funciones que la política debiera cumplir entre nosotros 4 años de gobierno no alcanzan. El hecho de que sea así revela que TODA la clase política quiere administrar –vía mando y control, pan y circo- a la sociedad, no transformarla, de ahí lo poco que se la valora.

7 Comentarios

  • Que guena Sebastián. Sistema (administración del poder) y Entorno (medios y opinión pública). Más de algunas vez lo hemos conversado, creo que nosotros debemos tener percepciones sobre la política a nivel macro, meso y micro, así como empezar a visualizar proyectos a nivel micro, meso y a la larga, macro. No me pierdo y para ello están los clásicos como Tocqueville, Dewey, Simmel y tanto otros funcionalistas y pragmátistas, en decir que la democracia tiene su antecedente base en el ciudadano que interactúa y entra en relación con lo político, en la proximidad, ergo, en lo local. MIchelle no creo que este interesada en la governance, lo inverso. Más bien la veo asesorada por individuos que prefieren la autocracia a la democracia, criados en contexto de guerra fría, en la cual lo relevante era mantener el poder imperial frente al otro poder imperial.

  • Sebastián:

    que dificil se nos pone la pista cuando el más “bacheletista” de nosotros comienza a mostrar cansancio! Hay días en que no dan ganas ni de abrir el diario… y eso, claro, es en buena medida culpa de los diarios entre los que podemos optar, pero también de una clase política a la que el carro de la sociedad se le escapó hace rato… van corriendo detrás (jadeando) y nos (se) quieren convencer de que en realidad van al volante.

    O le dan tiraje de verdad a la Concertación, o ésta va a seguir haciendo agua, sin que exista una derecha que pueda sustituirla dignamente.

    me quedo con las palabras de Mario Waissbluth: “se requiere una mayor dosis de sanidad en el Parlamento y los municipios. Esto de tener alcaldes eternos y congresales eternos, que con dignas excepciones terminan convirtiéndose en caciques que se miran al espejo cada mañana y analizan de qué manera van a salir en la prensa vespertina con algún golpe de efecto para reelegirse hasta la tumba, terminará con una clase política cuya popularidad disminuirá del 20% actual a cifras bajo cero. Un poquito más de rotación con la sociedad civil, por favor, y un poquito más de preocupación por formar a los cuadros jóvenes de sus partidos, viejos carcamanes. Una reelección máxima y sería todo.”

    Evitar que la Política se nos pierda entre Medios y Mercado será, probablemente, una de los principales desafíos para la generación de recambio.

    Saludos Matías

  • Creo que el Mercado a transformado la mediatización de la política en un nicho fuerte y rentable, por lo tanto, dele nomás. El problema es que no se toman en cuenta, ni se asumen los “daños colaterales” (externalidades?) de eso. Por nombrar algunos: políticos sin tener idea de la realidad de sus electores. Gente que tiene que armar un medio circo para ser escuchados. Políticos “polilla”. y Así un largo etcétera. Coincido con Matías en lo del desafío. El cual no es menor. Súper buen artículo Sebastián, Saludos!

  • Hola a Sebastián y a todos, Está bien difícil la defensa del gobierno para los leales. En algo me recuerda mi época católica, cuando me tocaba dar razón de cuestiones que, en el fondo y silencio de mi conciencia, se me aparecían cada día más como indefendibles. Sólo quisiera agregar que uno de las cosas que hace cada vez más ruido, y que se siguen mencionando poco en mi opinión -más allá de uno que otro “columnista iluminado”- es que la clase de presidencialismo que tenemos en Chile, que por tanto tiempo calzó tan bien con nuestra cultura política obsesionada con el orden, ha empezado a quedar estrecha e inservible. Afortunadamente (y creo que hay que saber leer estos cambios esperanzadores en medio del desánimo) la sociedad ha ido cambiando sin que el sistema político ni los medios, ni la misma opinión pública, lo noten. Y las formas tradicionales de hacer las cosas empiezan a dar bote. Y claro, los actores concretos en estas instituciones hoy estrechas (parlamento, ejecutivo)aparecen cada vez más torpes y jugosos. Saludos!

  • Querid@s Republican@s:

    Gracias por sus comentarios. Sabía que estarían ahí en este momento de desazón… Pancho:. Que cierto es eso de la “crianza” política. Los traumas de la derrota cultural, son tan fuertes que incluso no permiten capitalizar las victorias electorales (como en el caso de Bachelet) ante la derrota ideológica de la izquierda revolucionaria. La renovación devenida acomodo (citando a Altamirano) no es capaz de ofrecer desde una socialdemocracia sentida o de un reformismo progresista, a la laborista inglés, por ejemplo. Los textos que mencionas son fundamentales, pero no me gustaría caer en un fundamentalismo académico para un progresismo cultural que opaque el accionar político. Sumaría a tu lista el libro de Rorty: Forjar nuestro país, donde da una revisión al progresismo gringo antes de Vietnam y plantea que la revolución fracasada se comió el potencial propositivo de la izquierda.

    Matías: Mario Waisbluth hace rato que viene hablando clarito respecto a las limitaciones de la política actual y de la dificultad de la concertación para verlas. Ánimo, igual, aun queda patria, ciudadanos!. El recambio no pasa por la concertación, la dinámica transformadora de los partidos es preocupantemente baja y las juventudes aprenden demasiado rápido las mañas de los viejos, creo que la solución es ciudadana, cívica, propositiva, demandando una alta democratización de lo político, achicando el botín.

    Ricardo: Totalmente de acuerdo. La política-farándula es un tópico de consumo cultural. Los medios lo explotan y hacen su negocito con eso, pero tb es un tema de la política que se encandila con la exposición pública y no con la oferta de contenidos.

    Rocío: que bueno que colocas la esperanza en los ciudadanos, en el poder real y en la democratización de la política. La sociedad y la cultura política van mucho más rápido que las instituciones, lo sabemos, pero igual se requieren niveles de organicidad hoy inexistentes entre la “movida ciudadana”, que, lamentablemente, no deja de ser una agrupación de intereses, como planteaste en el post sobre la achacosa sociedad civil.

    Un abrazo grande a todos. Vamos, que se puede, desde lo cívico, con contenidos, influyendo en lo que el poder administrador no realiza, influyendo en la transformación de la sociedad, seguimos queriendo más igualdad, más libertad y más fraternidad, salut citoyens!

  • Sebastián, me sumo en la segunda horneada de comentarios. me gustó tu manera de evaluar lo que ha pasado, golpeando donde hay que hacerlo, mostrando desencanto, pero tb ganas de cambiar el estado de las cosas. la carta de fernández -del clinic- a la presidenta, va por el mismo lado . Recoges un sentido que anda dando vueltas y que es necesario considerar. leo con atención en los comentarios anteriores los alcances, el énfasis en la recuperación de la política, en los efectos del extremismo de centro, en la farandulización de la política, su pérdida entre medios y mercado. también las esperanzas en lo que puede hacer aún la Michelle, si cambia discursos y orejeros. Y sobre todo, una profunda esperanza en la revitalización de la política a través de los ciudadano y su sentido politico. esto no es algo nuevo, pero ¿qué podemos hacer cuando el concepto ha sido manoseado durante mucho tiempo con campañas ciudadanas, plazas ciudadanas y hasta con gobierno ciudadano perdiendo su sentido?. es cierto tb que los partidos no dan el ancho. En estas dos cosas veo un problema, pero tb una gran oportunidad.

  • Marcelo: Gracias por tu comentario. Lo de Pato Fernández me gustó mucho a mi tb. vehiculó el sentido bachelista de cambio que la imagen de Michelle produjo en la campaña y que, lamentablemente, ya no está. En alguna parte esa narrativa sobre la política se perdió, creo que hay hitos que lo muestran. 1. Falta de realismo respecto de la concertación: el bloque oficialista está, a esta altura, desgastado en el “animus societatis”, las ganas de estar juntos, las ya muchas almas de la concertación están del todo individualizadas, Michelle necesitaba un jefe político duro, a la Solari, que impusiera orden en las huestes oficialistas, que pasó?, ni zaldivar, ni Velasco logran imponerse del todo. 2. Michelle necesitaba continuidad y fortaleza política en Hacienda, el nombre era Marcel si no quería a Eyzaguirre, se lo farrearon. (no se si han visto el blog de la segunda, hasta los derechistas le tratan de “don”) 3. El entorno de Bachelet siempre desconfió de Lagos y nunca se subió al carro de la popularidad del predecesor, otro error de diseño: desarticular el segundo piso (y no remozarlo), le quitó fuerza propositiva al gobierno. Resultado Final: el día a día no funciona, Bachelet ha tenido que entrar en la chica y el gran símbolo de reconciliación, cambio cultural y acogida maternal se perdió, ahora sus asesores nos la presentan como la aproblemada, la indecisa, la autoritaria, todo mal, debe ser porque las ideas de la RDA eran todo menos “democráticas”, como rezaba en su sigla. Saludos

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