Extremismo de centro

03 de jul, 2007 | Por | 18 Comentarios

Los últimos hechos políticos en Chile han sido procesados por cuanto sujeto interesado en la acción política existe. Unos parados sobre opiniones personales, otros en argumentos filosóficos, científicos, artísticos o técnicos. Todos tratando de evaluar el actual momento del gobierno.

Hace bastante tiempo que los gobiernos concertacionistas desfiguraron los elementos que constituyen lo político. Cuando se asume que el centro de lo político son las políticas públicas, perdemos el sentido que nos entregan los procesos políticos y los marcos normativos para avanzar en el desarrollo de una sociedad política. No se trata de desconocer la relevancia de la acción estatal a través de sus programas, servicios e instituciones llamadas a solucionar/administrar problemas sociales, sino el señalar que una política pública sin sentido o sólo oculta tras la ingenuidad de los “policy makers” resulta vacía.

Pero, el mayor problema en la forma de llevar a cabo la adminstración del poder es lo que leviath.JPGllamo la “Pax Boeningeriana”: Seres grises que descansan en las espaldas del poder formal. Si fuesen como los mandarines de la vieja China no habría problema, pues se trata de una entrega al servicio del Estado. Quizás hubo algo de esto en los inicios. Pero hoy, esta Pax se ve bañada de corrupción y , por sobre todo, de colonialismo.

Este concepto – que proviene de la economía del sector público- señala que sujetos privados, de manera individual o colectiva, a través de los artilugios provenientes de privatizaciones se enquistan en el interior de las esferas estatales, en pos de beneficios particulares. Pareciera que esta lógica, que se instala y consolida durante la Dictadura, ha sido mantenida convenientemente por la Concertación.

No olvidemos que los pactos de la transición aseguraban cuotas para las alianzas competitivas, una repartija que generó un importante aporte al desarrollo político en Chile: asegurar la existencia de élites políticas incipientes y precarias, necesarias para la gestación de un sistema político moderno liberal ,caracterizado por la competencia de elites. Todo diseñado teniendo en cuenta que toda democracia descansa en el principio de representatividad.

En el reverso los males de esta esclerosis: separación entre sociedad política y el sistema político institucionalizado; y la mal llamada competencia centrípeta sobre la base de “consensos”, que es más bien la opción por asumir una política sin conflicto, sin cambio, sin perfectibilidad, sin dinámica.

¿Por qué?, sospecho que porque no hay discursos en competencia, porque al final estos ingenieros políticos no asumieron que el proceso político es una deriva histórica que expresa los cambios de una sociedad. Vivimos “en conserva”. Un extremismo de centro que apela a no cambiar el rumbo, sin saber siquiera el rumbo.

Frente a esta percepción parece que los políticos terminaron siendo administradores de cuotas de poder, sean éstas en las esferas legislativas y/o ejecutivas. Meros burócratas sin alma. ¿Qué se puede hacer en un contexto de política sin sentido, con burócratas inescrupulosos?

Es necesario volver a la política. Al conflicto inherente de toda sociedad libre y plural. A discursos políticos que construyen esperanzas sobre el futuro, operacionalizado a través de políticas públicas, incluso las más impopulares. Además, necesitamos observar nuestras estructuras normativas. Lagos: ¿ Por qué firmar la constitución de 1980? Y surgen más preguntas: ¿Hasta cuando seguimos con un código laboral semi esclavista?… ¿Y los procedimientos de elección legislativos?… ¿Y municipios, meros centros de servicios, sin poder? Suma y sigue.

Espero que podamos avanzar apelando a la institucionalidad democrática y no caer, por responsabilidad de las elites políticas, ante algún demagogo a la Berlusconi, que termine por desnaturalizar el sentido del poder. No apelo a la bondad de las personas, sino a su capacidad reflexiva, para asumir la responsabilidad por un futuro viable, que implica como señalara Weber, hacer un pacto con nuestro demonio, aquel que nos provoca y nos da la voluntad de poder.

(La imagen de Leviathan la sacamos de acá)

18 Comentarios

  • Pancho: Me gustó el artículo, particularmente tu llamado a “traer de vuelta a la política”, me hizo recordar-y asociar- con la respuesta de Willke al llamado a “traer de vuelta al Estado”, en este contexto surge la pregunta ¿cuál Estado?, o ¿qué tipo de Estado? Willke, propone al Estado como un sistema interno que regule al sistema político, un especie de Estado de Supervisión, que sólo intervenga donde tenga que intervenir, sobre todo en un contexto donde la política ya no está en el centro de la sociedad. En esa línea, yo preguntaría a tu llamado a volver a la política, ¿cuál política? la política de Alessandri? como un par de veces a propuesto un lector de este sitio, ¿la política de las polis?, ¿Platón? En ese sentido creo que más que volver a la política, hay que “reacondicionar” a la política, hacer que se adapte a los nuevos tiempos, y entienda que no puede controlar y entender todo. En ese sentido la “pax boeningeriana”, no ha ayudado mucho a entender este fenómeno y fomentar la evolución de un sistema que hace rato está estancado. Saludos!

  • Bello artículo Pancho por el puro gusto estético. Refresca apelar a la política así como lo fraseas, refresca apelar al Estado, como dice Ricardo,y por último apelo al refrescante espacio que supone invocar a la Sociedad con mayúscula particularmente cuando esa Sociedad quiere y puede pensar la política y se atreve a hablar de ella.

    Saludos!

  • bien pancho. bastantes cosas claras y el recuerdo de cosas que han pasado recientemente y que han cofromado la situación que hoy tenemos: una política horquillada por acuerdos, capturas de elites del Estado, la mentada pax y la tecnocracia. bien por llevar al papel la preguntita que andábamos trayendo: ¿dónde está la política?. Ahora sí, una pregunta: ¿ cómo se hace más política con menos tecnocracia?.

    Saludos.

  • Una buena fuente para ver la vuelta de la polìtica es Ulrich Beck en su libro la reinvensiòn de lo polìtico.

  • Pancho:

    Me gustó tu artículo. Creo que “traer de vuelta” la política es un tremendo desafío para nuestra generación (quizás el principal, junto con el término de la pobreza al 2030). Lo paradójico, creo, es que sólo se la puede traer de vuelta desde la periferia del sistema político… desde dentro de éste no va a suceder.

    Creo que un tema central (ya lo sabemos, pero es bueno recordarlo y machacar al respecto) para traer de vuelta la Política y traer de vuelta la Sociedad, es pelear por un cambio al sistema electoral. El sistema actual (modalidad binominal, sistema de inscripción voluntaria-voto obligatorio, veto al voto de chilenos en el exterior, sistema no democrático de representatividad interna de los partidos, sistema de financiemianto poco transparente…) tiene congelada la política: no hay cambio posible. Ni siquiera es un equilibrio dinámico… es un equilibrio estático.

    Hay que pelear por cambiar el actual sistema. Un sistema que aportó a dar estabilidad (“gobernabilidad”) en años en que ésta era el “bien superior” y la dupla militares-derecha aún era una amenaza a la democracia. Pero esos años pasaron hace tiempo.

    Si no cambiamos el sistema electoral y de partidos, nada se va a mover. Mientras el sistema de elecciones no cambie, nadie dentro del sistema político tiene incentivos para modificar nada. Y siendo así, no entran nuevos actores ni se reordenan las filas: en 15 años de democracia no se han destruido ni creado partidos… los cientistas políticos podrán desmentirme, pero a mi eso me parece treméndamente anómalo.

    Bien por la vuelta a la política, Pancho… a personajes como yo, que se nos va el cuerpo al “policy making” de manera natural, nos hace bien un ayuda-memoria.

    Saludos Matías

  • Bien Pancho!! Está bueno apelar al sentido y “refrescarnos” un tanto.

    Me hiciste recordar muy fuertemente una frase que me quedó dando vuelta del documental “Actores Secundarios”, en que uno de los “secundarios” de la época decía: “nos atomizaron”…, …es así entonces como se me aparece y se hace presente la importancia de retomar el sentido de Sociedad (con mayúscula, como dice Tania), de pertenencia, de reflexionar y actuar colectivo, e insisto que este espacio busca y nos permite aquello constantemente…

    Saludos a tod@s!

  • Pancho, buen artículo. Lo que me queda dando vueltas es cuando señalas que es el conflicto lo que da vida a la política. Pienso que mientras nuestras elites vivan presas de SUS errores pasados y le tengan un miedo atávico a los 3/3, al sano desacuerdo, a la democracia crítica, reflexiva, incluyente pero diversa, en resumen, mientras le sigan temiendo a la Sociedad no es posible pensar en una “pax democrática” diferente a la que tenemos hoy. Dudo que cambios graduales en el sistema electoral haga la diferencia, parece que hay que hacer cambios desde la sociedad, no desde la política.

  • (sorry) por lo menos no de la política de estos políticos.

  • Si bien comparto la sentencia: “parece que los políticos terminaron siendo administradores de cuotas de poder, sean éstas en las esferas legislativas y/o ejecutivas. Meros burócratas sin alma”

    No deja de ser algo ingenuo, ya que el objetivo mismo de los políticos es, justamente, ser administradores de cuotas de poder y burócratas sin (sic) alma.

    Por lo demás, es una contradicción que en este sitio se llame a entregarle cada vez más poder a los políticos, en desmedro del individualismo y de la sociedad libre.

    Advierto incluso un dejo de desprecio hacia las privatizaciones. En otras palabras, acá se critica lo mismo que se alienta: el leviatán.

    “esta lógica, que se instala y consolida durante la Dictadura, ha sido mantenida convenientemente por la Concertación”

    Por lo mismo, porque dictadura y concertación son socialistas de derecha y socialistas de izquierda, respectivamente.

  • Una interesante revisión a la Condición Humana de Hannah Arendt le recomiendo en particular a Chileliberal por eso “de el objetivo mismo de los políticos es, justamente, ser administradores de cuotas de poder y burócratas sin (sic) alma.” No puedo estar más en desacuerdo, ese no es -a mi juicio-el fin “mismo” del político, quizás lo sea hoy y para algunos.

    Saludos

  • Sebastiàn. Me complica darle el ancho a la “Sociedad”, ya que es como caer en esa visiòn antropològica de hablar todo desde la cultura. Considero que el conflicto moviliza, reordena, obviamente dentro de una òptica que este concepto no es solo visto de manera peyorativa, sino en la mezcla de error, aleatoriedad, tendencias, proyectos. Considero que una vuelta de la polìtica pasa por darle sentido al sistema político, generando gatillamientos desde la sociedad, asì como de su propio entorno interno. Ahé puede caer la relevancia del voto y sus reglas de reparticiòn, ya que es el medio por el cual el código gobierno/oposiciòn se reactualiza. Lo heavy es llegar a crear las condiciones para un consenso mìnimo democràtico, sin que algunos de los actores polìticos pateen el tablero, como lo hizo la derecha con Pinochet o Isabel Martinez a fines del 76. Todavìa no veo procesos de aprendizajes en la derecha.

  • Felicitaciones Pancho por resumir en breves y certeras líneas tantas discusiones.

    Sobre tu temor a la apelación a la Sociedad con mayúsculas, lo comparto, y a riesgo de autorreferencia remito al artículo sobre La Señora Sociedad Civil de hace un rato… (no sé cómo hacer link a él!). Entendiendo bien el llamado que hacen Andrea y Tania -y compartiéndolo en sus bases éticas y “arendtianas”- creo que es fundamental quitar la mayúscula y pluralizar a “la” sociedad, es decir, partir por refrescar la forma en que la pensamos, antes de buscar refresco en ella…

    En el fondo pienso que la respuesta tiene que venir, tenemos que armarla, desde la periferia del sistema político; pero que esto no es lo mismo que la periferia de la política. Me dan miedo los “outisders”, los salvadores a los que se llama desde el mundo no político a barrer con su escoba la política…

    Saludos a todos!

  • Rocío:

    el link que querías hacer:

    http://tinyurl.com/2pomls

    Saludos M

  • [...] Concertación -ese conjunto de creencias timoratas y asustadizas que Pancho acertó en bautizar “extremismo de centro”- han sido una pesada carga en el gobierno de Michelle [...]

  • [...] está institucionalizado y nadie le teme a la confrontación de ideas y proyectos. No se ve el “extremismo de centro”, lo mojigato y la beatería de tantos y tantas en Chile. En Argentina la democracia se respira [...]

  • [...] soporto el extremismo de centro, como ustedes habrán leído tiempo atrás. Tolero la derecha, aquella de Oscar Godoy. Así como a la DC, que también es de [...]

  • [...] más penosa en este Congreso nuestro que más parece un conventillo – no lleva más que a ese extremismo de centro del que ya hemos hablado por [...]

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