Sindicalismo hoy: en Democracia todo se enreda

11 de Feb, 2007 | Por | 32 Comentarios

Esta semana he asumido como Presidenta del Sindicato de Trabajadores de la Universidad Alberto Hurtado. Cuando he contado esto a la gente, se han generado dos tipos de reacciones:

Desde los concertacionistas críticos a los izquierdosos recalcitrantes me miran como si fuera la reencarnación de Clotario Blest (unos con más melancolía, otros con más ganas). Desde los concertacionistas acomodados hasta los neoliberales asumidos (existe el “más allá”???) me miran como si fuera camino al matadero: ¿Estar en un sindicato? ¿Hoy en día? ¿No querís tener pega nunca más?

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La verdad es que bajo ningún punto de vista quiero ser la reencarnación de Clotario Blest y sí, sí quiero seguir teniendo pega. ¿En qué estaba pensando, entonces, al momento de asumir?

Estaba pensando, precisamente, en el desafío gigantesco que significa pensar e integrar estructuras estancadas para movilizarlas. Para cuestionar lo que las hace precisamente eso: estructuras.

Para qué estamos con cosas: los sindicatos suenan a política de la vieja, y ante el sentido común de hoy en día suenan a un enemigo de cualquier gestión moderna.

Nuestra democracia poco favor nos ha hecho al respecto, porque citando al Cerebro (o Pinky) de los neoliberales jóvenes: “en democracia todo se enreda” (sic. (!!!) Ver revista Capital, N. 197, ene. 2007), y los sindicatos son el mejor ejemplo de no saber cómo enfrentar este enredo.

En dictadura, y para qué decirlo, había enemigos claros. Y evidentemente el empresariado -el empleador- formaba parte de esa casta. Además, la propia contradicción trabajador versus empleador parecía suficientemente explicativa para todo. Y por eso, cuando una versión de la economía se convierte en el centro del sistema, los sindicatos comienzan a ser satélites fácilmente sacables de órbita. Porque “no dejan crecer”, y lo que necesitamos es “crecer”.

Pero, ¿qué rol puede jugar en esta modernidad tan llena de paradojas una estructura tan homogeneizante como la de un sindicato?

afich27.jpgLos procesos de gestión moderna hablan de flujos, de dinamismo, de emergencias y casi han llegado al nivel de hablar de estas cosas como energías espirituales (sí, me estoy riendo de Flores). Muy por el contrario, el lenguaje sindical se sitúa en un nivel de aparataje y mecanicidad que muy poco parece tener en común con los nuevos aires gerenciales. Y en ese sentido, evidentemente que aquéllos aparecen como un GRAN obstáculo.

Por lo menos eso me pasa a mi, cuando a través de nuestros medios, me toca escuchar a las estructuras que agrupan a distintos tipos de empleados: llámese ANEF, FENATS, Colegio de profesores y un largo etcétera (y no digo CUT porque, al menos en los medios, no aparece ni media vez). Los discursos me suenan a estructuras paralizadas, a espacios que no saben como movilizarse ni permear estructura, de hecho, a espacios que solo pueden quejarse continuamente, esperando que un paraguas protector, que ojalá sea el Estado, los proteja de todo el mal del empresariado…

Mientras, en ICARE el monólogo sigue, y en aumento: vean esta declaración de su web, acerca de su misión: “Más allá de la normativa legal, analizar, y eventualmente promover valores y conceptos tales como la libertad, ética del trabajo, el trabajo como instrumento de crecimiento y realización individual, rol social de la productividad y la eficiencia, etc.”

Digo yo: si ICARE no va a hacer REALIDAD, es decir NORMATIVA LEGAL (y no sólo promover) estos “valores”… por favor!!!!. Y van a hacerlo normativa legal, precisamente, al alero de palabras como “promover”, “ética” y “libertad”.

Ese creo, es el cuento: en democracia las cosas se mueven, y por ende se enredan: y qué lindo es que esté todo bien enredado, siempre y cuando todos podamos participar del enredo… pero para que se muevan es necesario hablarlas, y hablar no es sólo mover la boca, sino que es que te entiendan y que te estén escuchando (Habermas para niños).

Actualmente, en la contingencia laboral, a la hora de pensar reformas laborales, es sólo uno el que habla. Los trabajadores, (que además no son “los trabajadores”, sino que son una horda de tipos bastantes diferenciados: anda tú a poner a un ingeniero en computación en la categoría de “trabajador” junto a una vendedora de perfumes de Falabella) no tienen voz, por que la voz que se supone es de ellos, esta trasnochada y se queda afuera de la conversación.

http_wwwflickrcom_photos_panchovera_32969988.jpgPienso: generar un sindicato moderno implica romper con esas categorías homogenizantes, implica decir que nosotros somos los primeros en querer la eficiencia y la eficacia de la empresa porque, precisamente gracias a eso, puedo hacer que mi pega sea agradable para mí y para el resto. Implica pensar en incentivos conjuntos para que eso así ocurra, implica entender que evidentemente hay diferencias de poder, que tienen que ser explícitas, así como hay diferencias de saber, diferencias técnicas.

Creo que un sindicato que funcione como mecanismo regulador de estas diferencias -en el horizonte de una gestión moderna- es absolutamente necesario para el país que muchos queremos. Porque enseña a convivir, porque te permite vivir el diálogo y no dejarlo reducido a una cosa bonita para poner en los discursos.

Porque la democracia no puede ser un espacio reducido a lo que hacemos o decimos en la casa. Porque estamos 8, 10 ó 12 horas en el trabajo, 5, 6 ó 7 días a la semana. Y ese trabajo tiene que tener a la democracia tatuada en la frente.

(la imagen del cuadro con los trabajadores la tomamos de aquí, la del afiche de aquí y la de la escuela sindical de acá)

32 Comentarios

  • Ale: Bien por el desafío que asumiste! Yo también creo en los espacios de diálgo y los “enredos” que estos producen 😉 Además me parece fundamental que todos podamos ejercer el derecho a expresarnos y no como un cliché de hablar o “sólo mover la boca” como decías muy bien, sino de conversar, es decir que además de ser entendidos y escuchados, se generen acuerdos. Quisiera que todo trabajador tenga el derecho y la “certeza de derecho”, es decir de ejercerlo, planteando y haciendo valer el diálogo y las competencias técnicas de cada uno.

  • Ale: tremendo desafío. Sabes que cuentas con la gente delaRepublica.cl en las duras y las maduras. Si te comienza a crecer una larga barba blanca y te comienzas a achicar… te avisaremos.

    Creo que uno de los desafíos que deberemos asumir como generación -y que la actual dirigencia política y epresarial no ha estado dispuesta a encarar desde el retorno de la democracia- es la reactivación del diálogo sindical. Sin un espacio efectivo de comunicación (de validación de las pretensiones de validez del otro) entre trabajadores, empleadores y gobierno, nuestro país dificilmente dará el famoso “salto” de desarrollo y crecimiento que tanto se reclama. Entre otras cosas porque sin una validación del “saber obrero”, la innovación no es posible.

    Y para los que no se convencen de esto, la OIT pone a disposición de los regalones el siguiente libro (cada capítulo en PDF está disponible online, gratis): http://www.ilo.org/public/spanish/region/ampro/cinterfor/publ/rojas/index.htm

    Lectura recomendada también para la nueva dirigenta 😉

    Un abrazo Matías

  • Exito con su desempeño. Nunca es tarde para que la usual nocion de sindicato (eso que hace posible que hayan paros), recobre las que siempre han tenido, y se las reconozco (que los trabajadores puedan evaluar, opinar e incluso hacer juicios, como colectivo frente a sus empleadores).

    Creo que se necesita uno de esos mismos, pero para ciudadanos. Un sindicato civil, quizás; para que se pueda presentar la voz no solo para las elecciones, sino tambien en la discusion de las poliicas publicas.

    Ah no, verdad, se supone que el parlamento hace eso (ironia).

  • Siempre he entenido que los sindicatos son para “defender” los derechos de los trabajadores. Desde este punto de vista suena como si siempre estuviesen bajo ataque y que su labor es levantar la voz, en forma colectiva. Creo que el desafío es ir más allá, formando una especie de gerencia de relaciones humanas, donde el sindicato pueda evaluar semestralmente o algo así distintas áreas relacionadas con el ambiente laboral, en fin, todo lo relacionado con las condiciones necesarias para desarrollar un buen trabajo. Claro que mi conocimiento acerca de los sindicatos es nulo, pero como persona natural, ciudadano común, la palabra asusta y trae la sensación de un grupo cerrado, duro por así decirlo… ojalá se logre en tu caso el paso a un sistema de relaciones trabajador-empleador nuevo… hace falta.

  • En que momento se perdió la gran historia sindical chilena, esa que paralizo y tiño de rojo la pampa, la que puso en el gobierno a un presidente popular, la que se opuso a una de las más fieras dictaduras de latino América y por ultimo la que recupero la democracia. Con desden se ve a una CUT cada ves más alejada y poco representativa de los trabajadores, donde los grandes sindicatos del cobre solo velan por el monto del bono del termino de conflicto para ver que auto del año pueden comprar, donde los trabajadores de la construcción mueren y dejan sus vidas cada día ni siquiera por un sueldo mínimo, donde los trabajadores de las multitiendas y supermercados siguen trabajando 12 horas incluso los días de fiestas.

    Por eso apoyo toda iniciativa de vencer los miedos, prejuicios y poner en riesgo el precario trabajo que tenemos. En pro del objetivo de un mejor y mas digno trabajo.

    Por ultimo un saludo a todos los republicanos.

  • Muchas gracias por todos sus comentarios y buenas vibras. Efectivamente creo que no es nada de fácil enfrentar estos desafíos a la luz de nuestra modernidad a medias. Meriadox: Estoy totalmente de acuerdo en observar esto a la luz de horizontes nuevos como las gerencias de relaciones humanas. Si es posible, les pediría sugieran textos o informaciones.

  • Los sindicatos son nefastos, un país que desee avanzar debe ponerle coto al colectivismo sindical, que una vez organizado es capaz de poner a un país entero de rodillas.

    No veo nada bueno en los sindicatos, los que sólo prosperan en países altamente estatistas, trayendo consigos círculos viciosos. El mejor ejemplo que les puedo dar es Gran Bretaña a finales de los años 70, cuando gobernaba Sunny Jim. “Crisis, ¿qué crisis?” fue lo que dijo cuándo se le preguntó su opinión sobre la oleada de paralizaciones que afligió al país. En varios lugares de Inglaterra, ni siquiera los cementerios funcionaban, lo que significó que los muertos no pudiesen enterrarse.

    ¿Cual fue el antídoto? Pues llegó Margaret Thatcher quien tardó más de una década en solucionar el problema del colectivismo, gracias a los principios de F. Hayek, que ella aprendió y aplicó correctamente. Vean en Chile qué ocurría cuando la hegemonía sindical actuaba como poder paralelo.

    Por el bien de Chile, por favor, no fomenten el sindicalismo, enemigo de la democracia.

  • mmm… a pesar de no saber de historia, tengo sentido común y es evidente que el mundo funciona en base al poder. Bajo este punto de vista, los sindicatos tuvieron su lugar y momento, cuando no existían los derechos de los trabajadores… derecho a almorzar, a un baño digno, a condiciones de seguridad, etc… hoy en día existen un montón de derechos porque en su momento los obreros salieron a protestar. Ahora, ojo!… el poder corrompe a todas las clases sociales… ese es el problema que, entiendo, complica a los amigos de “Chile Liberal”… pero no seamos drásticos… así como hay sindicatos déspotas, también hay gobiernos y empresas igualmente déspotas… hay que mantener los poderes, pero no confrontarlos, sino que “hermanarlos” para que trabajen en conjunto. Si los trabajadores pierden su “voz”, terminarán siendo pasados a llevar y no por “mala onda” de los empresarios, sino porque el sistema económico fuerza a abaratar costos para ser más competitivos y se adapta donde los costos son mayores, ie, en la mano de obra. Es un sitema adaptativo así como el ser humano se adapta a su entorno. Lo que hay que hacer, como dije antes, es cambiar el paradigma del sindicalismo… vamos que se puede!!

    Saludos!!

  • Hola,

    ¿Tal vez nuestros colegas en Chile Liberal querrían llamar a la eliminación de la Confederación de la Producción del Comercio (Sindicato del Empresariado) por ser “enemigo de la democracia”?

    Lo cierto es que los sindicatos, como cualquier otra forma de organización democrática, no solo no es enemiga de la democracia, pero es parte fundamental de su funcionamiento. Le dan voz a los que de otra manera no la tienen, tal como lo hacen los partidos políticos, o las organizaciones no gubernamentales.

    Evidententemente, la justificación para apuntar el dedo a los sindicatos y no a otras organizaciones sociales es que se entrometen en la sagrada tarea de la distribución de la riqueza en la empresa, y por lo tanto, en la sociedad, y este concepto es anatema para el neoliberalismo.

    Saludos, Carlos

    P.S: A nuestro colega “Chile Liberal”: ¿Será mucho pedir un nombre, aunque sea inventado, como intelocutor?

  • Parece que no me entendieron el mensaje de fondo. Denle poder a los sindicatos, y acabaremos como la Inglaterra de los 70.

    En el caso chileno, vemos como la CPC ha propuesto medidas que incentivan la felixibilidad laboral y que buscan reducir la burocracia. Los sindicatos históricamente se han dejado manipular –o abiertamente persiguen– objetivos de corte socialista.

    El empresariado sabe que en la medida que exploten al trabajador, nunca obtendrán el rendimiento necesario que les garantice incrementar su capital. Todo esto ha sido explicado hace siglos por el economista y filósofo Adam Smith.

    La CUT y la CPC han estado trabajando en la necesaria medida que busca eliminar la indemnización por años de servicio, la cual jamás se logrará si volvemos a los niveles de sindicalismo que Chile exhibía en los años 60. Por tanto, no veo necesidad de exacerbar el espíritu sindicalista.

  • Estimado Chile Liberal: Para entender en su marco más grande -que tú mismo planteas- tu perspectiva sobre el sindicalismo, creo que habría que remitir a la fuerte desconfianza de Hayek, no sólo hacia el sindicalismo sino hacia la democracia misma, la cual consideraba que podía poner en riesgo las libertades (principalmente las económicas), transformándose eventualmente en un “camino a la servidumbre”. No son pocos los pasajes en los que él vuelve sobre este punto, precisamente a propósito de los Estados de Bienestar donde a su juicio se volvía meridianamente claro que la democracia podía volverse una tiranía de la mayoría donde, so pretexto de intereses colectivos las libertades individuales podían verse afectadas. Pienso que es aquí donde tenemos una divergencia fundamental: en el temor a la democracia como proceso colectivo de construcción de significados y de toma de decisiones. Para nosotros, la profundización de la democracia es deseable, y el sindicalismo como práctica organizativa es deseable también en la medida en que contribuye a que sean más las voces que pueden participar en el colectivo. Si he entendido bien tus argumentos, para ti (o ustedes?) la democracia sólo es aceptable en la medida en que no se vuelva en contra de los principios del liberalismo, entendido a-la-Hayek. Saludos.

  • Estimado ChileLiberal: por lo que leo en tus comentarios, una de tus preocupaciones centrales es la “vuelta atrás” de nuestro querido Chile, ya sea a los años ’70 locales, o a la situación de otros países en la misma época. Si esto es así, creo que lo primero que debes buscar es modular las grandes retóricas. Tu discurso apocalíptico respecto de cualquier medida o enfoque que te suene “socialista” es precisamente el tipo de retórica que divide en lugar de construir.

    Con qué argumentos le vas a decir a la cajera de un supermercado que los sindicatos “son nefastos”, si no hay nadie que la represente frente a las decisiones de un gerente que dificilmente llegue a conocer?

    Cuando dices “Denle poder a los sindicatos, y acabaremos como la Inglaterra de los 70” haces una proyección lineal que no considera contextos económicos ni culturales, y simplifica un problema súper complejo.

    Tal como es legítimo que los gremios de empresarios propongan mayor flexibilidad laboral (en pos de la productividad macro), es legítimo que los trabajadores organizados busquen garantizar estabilidad laboral (en pos del bienestar micro). esta no es una discusión zanjada por dios (ni por Adam Smith). Es, en efecto, una discusión, y para que ésta exista, es válido que los empresarios se organicen, y también que lo hagan los trabajadores. Si no, lo que haces es anular el diálogo, favorecer los abusos de los que más tienen, y eliminar del debate público a la gran mayoría del país: los trabajadores.

    Aunque claro, puede que Hayek quisiera efectivamente eliminarlo. La Thatcher de todas maneras.

  • La democracia misma puede volverse contra si misma, eso está claro. ¿Acaso no fue Salvador Allende elegido democráticamente?

    Si bien esto no justifica el imponer dictaduras, sí significa que los gobiernos deben ceder y devolverle poder a los ciudadanos. De otro modo, acabamos como sirvientes del estado, y tal como en Inglaterra, donde una muchacha drogadicta puede deliberadamente embarazarse tres veces para cobrar los jugosos beneficios sociales del Estado de Bienestar, y vivir toda una vida sin trabajarle un día a nadie, mientras que el resto debe trabajar 2 semanas de cada mes exclusivamente para financiar los estrambóticos “gastos sociales”.

    Si los trabajadores fuesen menos miopes, ellos mismos exigirían reducir sus indemnizaciones por años de servicio y convertirlas en mejoras de un seguro de cesantía, que les permita libremente cambiarse de trabajo. Vale decir, la cajera del supermercado, en vez de trabajar once años aferrada a la famosa indemnización, debiese mejor exigir su libertad para irse del lugar de trabajo en caso que el gerente la explote. La flexibilidad laboral es la mejor arma contra los explotadores, pero esto es algo que la izquierda no entiende.

    Por cierto, algo anacrónico el ejemplo del gerente que explota a los trabajadores. Sí es muy pertinente el caso de un packing donde el capataz abuse de las temporeras. Acá vemos a la derecha latifundista aprovechándose de la situación.

    El debate debiese centrarse sobre el concepto de “flexiguridad”, que ya esbozó Velasco, a partir del caso de Dinamarca.

    Mi rechazo a los sindicatos se basa en la abundante evidencia que los trabajadores, al tratar de protegerse, terminan autodestruyéndose.

  • Perdón, mi nombre es Carlos, junto con mi amigo Nelson escribimos en Chile Liberal, pero acá hablo a título personal.

  • Estimado Carlos (siempre es más agradabe un nombre que un nickname… gracias por la cortesía):

    1) Noto una cierta inconsistencia entre defender las ideas de Velasco respecto del estado danés y despotricar al mismo tiempo contra el estado de bienestar. Los daneses pagan por su “flexiguridad” impuestos que harían que a cualquier liberal chileno se le cayera el pelo.

    2) El ejemplo de la “madre drogadicta” es tendencioso: siempre se puede diseñar buenas o malas políticas, con incentivos bien o mal puestos.

    3) Tienes la convicción de que un buen seguro de dsempleo es una mejor opción que una indemnización por años de servicio (criterio que comparto), y que la flexibilidad laboral puede mejorar las condiciones de empleo (criterio que no comparto). Planteas, además, que los trabajadores no se logran dar cuenta de lo que es “mejor para ellos”. Justifica eso el sacarlos de la discusión minimizando a los sindicatos como actor social? “Como no estamos de acuerdo respecto de lo que creo que es mejor para ti, lo mejor es que te calles… mejor aún, que no existas”. Uf!

    4) me parece que en sociedades con “flexigridad” uno de los elementos característicos son los altos niveles de asociatividad (sindicatos incluidos).

    5) Respecto de tu opinión de que es “algo anacrónico el ejemplo del gerente que explota a los trabajadores”, no estoy de acuerdo. Es cierto que la gestión moderna incorpora elementos de “Calidad de Vida”, pero eso no impide que, por ejemplo, en la industria del Retail los trabajadores deban trabajar en jornadas y fechas que probablemente nosotros no permitiríamos respecto de nosotros, no impide la administración dogmática que aplican empresas como D&S, no impide la inseguridad en el mundo de las constructoras o de los salmones. Y, por cierto, en el mundo agrícola que mencionas.

    Saludos Matías

  • Tocayo,

    Solo para agregar un par de cosas al comentario de Matías:

    • Efectivamente, la tasa de membresía en sindicatos en Dinamarca es altísima (cerca del 80%).

    • La idea del empleo de baja calidad y explotadores que dieron razón de ser a los sindicatos están vivos y coleando, y tienen incluso un nombre: “McJob”, en honor a Ronald McDonald. Y ojo, que no hay trabajo más “flexible” que trabajar en esa industria.

    No hay razón para tenerle desconfianza a la democracia. Fue ese modelo el que generó la flexiseguridad que tanto admiras, a través de los actores sociales que tanto desprecias.

    Saludos.

  • Me parece que están un poco estancados en los moldes de antaño. Sáquense los prejuicios y captemos la esencia de las cosas.

    Jamás he dicho que la democracia sea dañina. ¿He dicho eso? Lo que critico es cuando los gobiernos son tan poderosos que logran incluso destruir al país. Allende por querer darle leche a los niños, por querer alimentar a los pobres, fijó los precios y emitió dinero, y Chile colapsó. ¿No era mejor darle trabajo a la gente y devolverle el poder a los individuos?

    Claro, hoy el tema es clarísimo. Pero ahora tenemos otras discusiones, más sutiles. Por ejemplo, volvamos a la rigidez laboral. P. ej. el amigo Matías dice más arriba:

    “es legítimo que los trabajadores organizados busquen garantizar estabilidad laboral “

    Se los digo porque yo he trabajado en una empresa internacional en Europa, y los trabajadores buscan exactamente lo contrario! Lo normal es que la gente viva con su CV en ese monstruo que se llama Monster (sitio Web) y que apenas aparezca un trabajo mejor pagado, “bye bye” y nos cambiamos de trabajo. “Estabilidad” laboral no es más que someterse a los caprichos de un empleador que sabe que puede hacer lo que se le dé la regalada gana, total la masa de trabajadores sigue aferrada a su empleo.

    Al contrario, hay que empezar a abordar el tema de la flexibilidad, pero si empezamos con sindicalismos, no llegamos a ninguna parte. Es la libertad y la competitividad la que hará mejorar los salarios, y para ello hay que ser flexible.

    El ejemplo de los trabajadores de cobre es la mejor muestra del poder que puede llegar a tener un sindicato. Un país paralizado porque los perlas quieren 40 millones de pesos cada uno.

    Por otro lado, sí entiendo sus ideas (aunque equivocadas, a veces justificables) porque la derecha latifundista sólo quiere seguir exportando peras y manzanas, y así aprovechar la mano de obra de una mujer que sólo sabe cortar fruta y recopilar hortalizas. Ya vieron el caso de los productores lácteos, los perlas quieren que el chileno medio compre leche cara, pero “nacional”, y no barata porque es “argentina”. Absurdo.

    Amigos, el debate da para mucho pero me alegro que ya se discuta.

    Y no me digan a mí que no soy demócrata. Es vuestra presidenta la que exhibe dudosas credenciales democráticas.

  • Hola Carlos y hola Nelson, mi principal reacción a su último comentario, es afirmar que la movilidad en el mercado de trabajo, para personas con bajo nivel de calificación (incluso para personas altamente calificadas, podría afirmar uno pensando en tanto cesante ilustrado) lamentablemente no pasa de ser una fantasía. Este es precisamente uno de los principales déficits de la globalización, no ya según nosotros sujetos sospechosamente igualitaristas sino según CEPAL (muy a la izquierda todavía?), el BID o el BM. La idea de “votar con los pies”, y agarrar e irse frente a condiciones laborales no satisfactorias dista mucho de ser algo factible para las grandes mayorías, en el Chile que yo conozco. Más aún en un contexto de tremendo sobreendeudamiento, en el que Carolina Arregui te insiste desde la tele a toda hora en que “no necesitas ni presentar papeles, basta tu tarjeta!”.

    Sobre las dudosas credenciales democráticas de Michelle Bachelet, de qué estamos hablando? Del intervencionismo electoral que habría definido la última elección? Precisemos, por favor, para seguir conversando.

    Saludos!

  • Las dudosas credenciales democráticas de Bachelet se refieren a sus simpatías hacia el FPMR, a su prolongada estadía en la cárcel más grande del mundo, Alemania Oriental, y después de eso, recibir en Chile a Eric Hoenecker, un dictador brutal y maniático. Y después de eso, tener la desfachatez de erigirse como defensora de los Derechos Humanos. Pero entiendo que tiene varios seguidores, aunque me alegra que sean cada vez menos.

    Respecto a la flexibilidad laboral, somos pocos los que proponemos la libertad de los trabajadores para ofrecer su capital, su trabajo, a quien le ofrezca las mejores condiciones laborales, y no continuar sometiendo a la fuerza laboral a la rigidez, sin vías de escapatoria. La solución creo que va por bajar las indemnizaciones y reforzar el seguro de desempleo. Idea que desde luego en un país socialista como Chile es inaplicable, menos aún con una economía que “anda al 3 y al 4”.

    ¿Se acuerdan del comercial ese de financiera Atlas, el señor que decía “ni me moví de mi escritorio”? Ocurre que el sistema en que el trabajador echa raíces en un puesto ya está quedando obsoleto, y me parece mucho más justo dejar que la “mano invisible” actúe y que los trabajadores cuenten con mayor movilidad para ser libres de elegir el trabajo que le ofrezca mejores condiciones. La competitividad será la que mejorará las condiciones laborales, pero creo que en este sitio creen que es la mente iluminada de un ingeniero social quien desde su oficina en La Moneda logrará dictar leyes que mejoren la calidad del trabajo. Dejen que actúe la mano invisible!

    El ejemplo del Transantiago es la mejor muestra de lo que funciona y lo que no funciona.

    Carlos

  • Hola Carlos (ChL):

    A ver, dejame aclarar mi posición personal: no tengo ningún problema – en teoría – con el sistema danés que estas promoviendo (pero ojo con los comentarios de Rocio). Pero no se puede defender la mitad del programa sin defender la otra:

    • Como te explicabamos más arriba, membresía en sindicatos en dinamarca es altísima, y tienen un rol fundamental en negociar con los otros “sindicatos” (los empresarios) las condiciones de la “flexiguridad”. Mal puedes defender la flexiguridad y atacar a los sindicatos.

    • La otra cara de la moneda de la flexibilidad es la seguridad para el trabajador, que no funciona, como insinúas tú, desviando los pagos de las indemnizaciones por años de servicio y “convertirlas” en seguros de cesantía. Los números no te acompañan, me temo. Es a través de impuestos altísimos, y un sistema de beneficios estatales que a un liberal como tú le daría escalofríos si se impusieran en Chile (antes te quejabas de minúsculos aumentos en el IVA en Chile).

    En resumen, defender la “flexibilidad laboral” en el sentido de la “mano invisible” no tiene nada que ver con defender la “flexiguridad”. La primera la han defendido los empresarios desde tiempos inmemoriales, y lleva a la miseria de los trabajadores. La segunda es un sistema mucho más complejo, y viene con una boleta que tienes que estar dispuesto a pagar con impuestos.

    Saludos

  • Me parece que la solución es que parte de la cotización de un trabajador vaya a su seguro de desempleo, medida que existe hoy aunque con timidez. De modo que en vez de intensificar los problemas del medio laboral, el trabajador sea libre de irse si le da la gana, lo que obligará al empleador a ofrecer mejores condiciones, e incentiva la competencia.

    Intrometer al Estado a asaltar a los trabajadores y birlarle el fruto de su trabajo mediante impuestos es el placer culpable de los resabios comunistoides que pululan en Chile.

    Los individuos libres son la mejor forma de defender a los trabajadores, no el colectivismo sindical.

    Con una pistola pudes matar a un león fiero. Pero con una pistola jamás matarás a un enjambre de abejas trabajadoras.

  • Estimado ChileLiberal (Carlos?):

    Como ya he planteado, en general estoy de acuero con un seguro de cesantía poderoso, pero para que éste efectivamente funcione, en general se necesita lo que habitualmente se llama un “pilar solidario”, pues con un sistema de capitalización individual los números no dan. Otra opción es que las empresas pongan una parte importante de los ahorros del trabajador (lo que es, en la práctica, un impuesto).

    A todo esto: si la libertad de los individuos es lo que está en el centro de las preocupaciones, qué hay de la libertad de los individuos para asociarse? Qué de la libertad individual para decidir ponerse de acuerdo y actuar como un colectivo?

    Las abejas no viven en enjambres, viven en panales: sistemas organizados, jerárquizados y que son mucho, pero mucho más que la suma de un montón de abejas individuales. Son comunidades. El león, en cambio, sí que es un ente “individual”.

    Saludos cordiales, Matías

  • “se necesita lo que habitualmente se llama un “pilar solidario”, pues con un sistema de capitalización individual los números no dan.”

    No estoy de acuerdo. Si un empleador debe pagar las cotizaciones de un trabajador, el trabajador debe poner de su parte para pagarse su seguro de desempleo. Si el empleador abusa, “chao nomás” y el empleado será libre de ofrecer su trabajo a otro. Así funciona una economía que se dedique a los incentivos. Por lo demás, a los empleadores les convendrá pagar menos indemnizaciones a cambio de mejorar el seguro de desempleo.

    Pero veo que varios creen en las dádivas del papito estado, porque “el mercado es cruel”.

    Me imagino que además estamos conscientes que no se puede aplicar el mismo sistema a Telefonica que al dueño de un local de abarrotes en Chuchunco. Pero los admiradores de la Dra Bachelet parecen obnuilados en su obsesión por quitarle al rico para darle al pobre. No más darle pescado al pobre, enseñemos a pescar.

    Respecto al “pilar solidario”, te contestaré con la frase célebre de Adam Smith, escrita en el siglo XVIII, pero que la izquierda no quiere entender: No es gracias a la solidaridad del carnicero, del panadero o del cervecero que tenemos nuestra cena servida cada día.

    Cada uno tiene su capital (el trabajo es capital también) y vamos al mercado a intercambiarlo por otros productos. Hoy es mucho más sutil, pero la mecánica es la misma.

    De algún modo, la izquierda sí cree que esta mañana tomé desayuno gracias a que el panadero es bondadoso. No, comí pan porque alguien quiso venderme pan, y eso existe gracias al mercado.

    Basta de dádivas asistencialistas del estado benevolente que se cree Robin Hood.

  • Carlos (ChL)

    Gracias por la retórica. Ahora si que entiendo bien el problema. Si crees que vas a convencer llamandonos obnubilados, buena suerte.

    Veo que has dejado de hablar de flexiguridad, sin duda porque has verificado que en Dinamarca los impuestos + sindicatos son fuertes. Se resquebraja la teoría.

    A pesar de tus referencias a Robin Hood, el estado dadivoso, metáforas sobre panaderos y otras leseras – no sé de donde sacaste que aquí advocamos pan gratis – todavía no explicas algo bien simple: como se paga por un seguro de cesantía (que antes llamabas flexseguridad) sin el “pilar solidario” al que hace referencia Matías. Las matématicas, me temo, son una maldición en estas discusiones.

    Resumo: Hasta ahora, nadie esta defendiendo abolir el mercado como sistema económico. La cuestión es como usarlos para proveer equidad – en nuestro caso – y libertad individual – en el tuyo. Sería bueno dejar la retórica inútil.

    Saludos.

  • Sigo hablando de flexiguridad, que no es el sistema de altos impuestos de Dinamarca. Flexiguridad se refiere a un sistema en el que existe un seguro de desempleo alto a cambio de facilidad para contratar y despedir.

    La izquierda sólo se concentra en la “facilidad para despedir” cuando habla de flexibilidad, jamás se les cruza por la mente que también se hará más fácil “contratar”.

    Fredrik Reinfeldt en Suecia también ha comenzado a quitarle poder a los sindicatos, es decir, los sindicatos fuertes no son condición necesaria para crear un sistema de flexiguridad. Por favor, docúmentate primero.

    Cuando calificas de “leseras” a la célebre frase de Adam Smith, me doy cuenta que el daño que el socialismo ha propinado a la opinión pública chilena es peor de lo que pensaba.

    “Las matématicas, me temo, son una maldición en estas discusiones.” No he hecho los cálculos pero tú fuiste quien dijo que con un “sistema de capitalización individual los números no dan”. ¿Cómo lo sabes?

    La CPC ya le ha hecho una propuesta en este sentido a la CUT, y tengo la fuerte impresión que el ministro Velasco también ya está sacando las cuentas y ver cómo se puede implementar este sistema en Chile. Para eso él fue a Dinamarca a ver cómo dicho país goza de pleno empleo. Es decir, pronto estarás aplaudiendo las medidas que el liberalismo propone, que seguro la Concertación adoptará.

    Los altos impuestos de Dinamarca no tienen nada que ver con la flexiguridad, sino con el hecho de ser un país con ingreso per cápita de +€40K, desde luego que puedes cobrar altos impuestos en ese país. Pretender lo mismo en Chile sería una chifladura.

  • Estimado ChL,

    “los sindicatos fuertes no son condición necesaria para crear un sistema de flexiguridad”

    “[flexicuridad] se basa en una costumbre de cien años de antigüedad de diálogo entre empleadores y sindicatos que no es facilmente exportables a otros países buscando una solucion rápida” – The Economist, http://tinyurl.com/26l3kx

    “La inspiración por la legislación [de flexiguridad] vino en parte de un acuerdo colectivo entre empleadores, sindicatos de trabajadores y la agencia START en 1993…” – Flexicurity Research Papers http://tinyurl.com/2vqpjd

    “Los altos impuestos de Dinamarca no tienen nada que ver con la flexiguridad…”

    “Trabajadores pagan altos impuestos, pero ceden seguridad laboral por una garantía, cuando los despidan, …, una generoso sueldo de desempleo … y una promesa de que obtendrán nuevos trabajos rapidamente” – The Economist, http://tinyurl.com/26l3kx

    “Los Daneses tienen altos impuestos, que llegan a un promedio de 50% de los sueldos” – USA Today http://tinyurl.com/ywwk4v

    “Dinamarca tiene uno de los impuestos en salarios más altos de Europa; esto es necesario para financiar su altos gastos en en el mercado laboral y los beneficios a los desempleados (más del 5% del GDP)“. Danish for All? Balancing Flexibility with Security: The Flexicurity Model (artículo del Fondo Monetario Internacional) http://tinyurl.com/2jtgd5

    Saludos,

  • Estimado Carlos (ChL),

    Mi comentario sobre las “leseras” fue hecho no porque Smith estuviera hablando tonteras (la frase que citas es de verdad evidente), sino por el uso en un contexto equivocado. En todo caso, intentaré bajarle el tono a mi retórica, que como dice Matías más arriba, no ayuda a la discusión.

    Saludos.

    Saludos.

  • Carlos, ““Trabajadores pagan altos impuestos, pero ceden seguridad laboral por una garantía, cuando los despidan”

    A eso es a lo que voy, el trabajador que pague un impuesto, pero a una cuenta de capitalización individual de carácter privado, y que dependa de cada uno. Si un trabajador quiere pagar el 50% de su salario, que lo haga. Pero no me parece que el estado se entrometa a quitarle plata a la gente para organizar repartijas, que pueden acabar a lo Chiledeportes. Y si te fijas bien, puede que dicho “impuesto” incluso se considere una forma de ahorro. El empleador también puede contribuir ya que por otro lado, se verá aliviado al no tener que pagar onerosas indeminzaciones por despidos.

    Es decir, el sistema en teoría me parece digno de estudiarse a fondo. Pero al menos mi postura es dejar al margen al estado y a entes sindicales en la relación empleador-empleado, excepción serían las temporeras y otros trabajadores más precarios.

    Cuando dije “Los altos impuestos de Dinamarca no tienen nada que ver con la flexiguridad”, me referí a que no confundamos los ahorros de cada individuo para los tiempos de vacas flacas, con el deseo inaplacable de los socialistas de alimentar el gigantismo estatal. Hay una gran diferencia al respecto.

    Me alegra al menos que Velasco esté consciente de la materia, ahora el problema es cómo demonios hacer que “la sociedad civil” entienda estas cosas. Veo que los propios partidarios del gobierno se asustan con el tema.

  • Carlos (ChL);

    Creo que ya he respondido a tus comentarios. Si lees las referencias que dí, te quedará claro que es el estado danés a través de un sistema solidario financiado con impuestos, no cuentas privadas con aporte voluntario, de donde se obtienen los recursos para pagar los seguros de cesantía, sistema de entrenamiento, y otros servicios sociales para los desempleados.

    Saludos.

  • Aun no entiendes que se propone en Chile aprender de la experiencia dansea pero implantarla de manera privada.

  • He leído con sorpresa algunas afirmaciones que se hace respecto de la relación Hayek – Democracia. Hayek vivió épocas de totalitarismos brutales y sus observaciones estaban dirigidas para poner en primer lugar a los individuos y no a las organizaciones que se crean.

    Hayek estaba en contra de los Estados tipo Gran Hermano, ¿quien no, hoy?

    Hayek estaba en contra de instituciones que coaccionan a los individuos. Y si la democracia me coacciona, ¿como puedo esar de acuerdo?. Por ejemplo, en el Chile de hoy, el estado coacciona a los individuos al generar y ofrecer débiles y pobres servicios públicos: educación mala, salud mala, transporte malo.

    El votar para que uno u otro incompetente vaya a sentarse y repartirse una generosa dieta, NO ES DEMOCRACIA. Democracia es el gobierno de las personas, para las personas y por las personas.

    En Chile no hay democracia en ese sentido. Hayek tuvo razón y la sigue teniendo: solo los individuos generan riqueza y bienestar.

    Saludos liberales de todo Chile y el mundo.

    Movimiento Liberal de Chile http://www.chileliberal.blogspot.com

  • Estimado Carlos,

    Te recuerdo que fuiste tu el que trajiste a la discusión el sistema danés. Yo solo me limite a clarificar que se basa en un sistema de flexibilidad laboral basado en financiamiento solidario.

    Si tu propuesta es un sistema sin estado sin sindicatos, muy bien, pero eso no tiene nada que ver con la flexiguridad danesa que tu usaste para ejemplificar las bondades de suprimir los sindicatos y el rol del estado.

    Saludos.

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