Estado en tránsito: ¿Cuál es el Poder del Estado en un Mundo Globalizado?

29 de ene, 2007 | Por | 18 Comentarios

¿Qué es lo que ha ido ocurriendo en el mundo que ha llevado a los Estados a revisar sus autoobservaciones? Pareciera ser que la aparición de temas y programas que escapan del control de la política, como los ecológicos, éticos o de derechos humanos, han empezado a ser visualizados desde una perspectiva no política por grupos ciudadanos dentro los Estado-Nación. Antes, el Estado podía reclamar para sí la lealtad de los ciudadanos por sobre los intereses particulares de éstos, pues en su visión totalitaria, los intereses y alegatos de ciertos grupos ciudadanos no eran más que hechos aislados y particulares.

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Pese a esto, el fenómeno de la Globalización (mundialización) de la sociedad, ha ido generando un agotamiento de las bases del Estado en su versión clásica producto del excesivo nivel de interferencia en la vida de los ciudadanos -sobre todo en la época del Estado Benefactor-, así como la creciente incapacidad de garantizar ciertos estándares mínimos de subsistencia, especialmente en países subdesarrollados, al “delegar” muchas de sus funciones más exigentes como las económicas y culturales -y cada vez más también las sociales- a las fuerzas “desreguladas” del Mercado.

Actualmente el Estado puede hacer un uso muy limitado y apenas ocasional del enorme potencial de movilización por el que las naciones solían ser una compañía “bienvenida”[1]. De este modo vemos cómo el Estado ha ido entregando, delegando, parte importante de sus funciones claves al Mercado, y cómo éstos son cada vez menos locales y cada vez más supranacionales: una caída de Bolsa en China, repercute inmediatamente en todo el mundo.

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Las instituciones políticas, confinadas territorialmente, son incapaces de hacer frente a la extraterritorialidad y al libre flujo de información, capitales y comercio. Lo preocupante, en este sentido, es el futuro del Estado y de la política, ya que al creciente desinterés de la ciudadanía en organizarse en torno a los partidos políticos -buscando nuevas formas de expresión-, se suma la aparición de temas de discusión poco abordados por la política tradicional y, por ende, de poco dominio para ella , como la ecología y la moral, entre otros.Frente a esta realidad, cabe preguntarse sobre la necesidad de la política y del Estado, replanteando su posición en un nuevo escenario, más complejo y dinámico, donde las fronteras y las distancias se van minimizando, y donde la individualidad de los personas va tomando más importancia.

Los desafíos de construir unidad a partir de las diferencias -no una unidad homogeneizada y poco abierta a la diferencia- y de asumir que su rol controlador ya no es contingente, sino el cambiar a un rol coordinador, con una forma de manejar el poder distinta, parecen ser de los más importantes para los Estado-Nación de hoy.gcclimatechg2.gif

La pretensión de regular un mundo con una sociedad cada vez más diferenciada y menos concéntrica, es algo con muy pocas probabilidades de logro por parte del Estado y de la política. Hoy el Estado-Nación sigue siendo quien manipula el poder a través del monopolio de la violencia física, sin embargo, la proliferación y especialización de actores sociales indiferentes a la política tradicional ha generado una suerte de exigencia de poder por parte de sectores como la Sociedad Civil. Un Poder entendido como mayores espacios de participación en la toma de decisiones, de inclusión de actores marginados y un amplio respeto por el individuo, su espacio e individualidad.

Estas demandas son las que se miden en el indicador “voice and accountability” (esta variable apunta al ejercicio de derecho por parte de la ciudadanía), y es uno de varios indicadores construidos para medir la gobernabilidad de los países. Estos estudios son diseñados principalmente por organismos económicos internacionales, a fin de definir ciertos indicadores de confiabilidad a las inversiones y préstamos internacionales. Pese a que países como Chile tienen excelentes resultados, según los parámetros del Banco Mundial, éstos son rápidamente contrarrestados con los datos de estudios como el del Latinobarómetro, que arroja una baja participación, confirmando el alto grado de error que puede tener la medición del Banco Mundial en los aspectos sociales. Al estar guiada por intereses fundamentalmente económicos, puede que la participación, en términos ciudadanos y estrictos, no sea una variable muy de peso para definir si un país tiene o no “gobernabilidad”. En resumidas cuentas, para el FMI, BID o Banco Mundial, un país con buena “gobernabilidad” es un país con capacidad de pago, para lo cual requiere un gobierno estable.

470px-geokeys.jpgEn el momento del inicio Globalización probablemente no se tomó en cuenta que no sólo se estaban globalizando mercados, tecnologías, comunicaciones, sino que también se globalizaron problemas: de identidad, de independencia, medioambientales, entre otros. La dificultad que se genera con esta situación, es que son dificultades que se mantienen en el tiempo y que el Estado no es capaz de solucionar, puesto que la alternancia en el poder que genera la democracia dificulta el establecimiento de políticas resolutivas de largo plazo.

A esto hay que agregar que aún no se rompe del todo con la idea que las sociedades son unidades territoriales delimitadas, estableciendo un punto ciego a la búsqueda de soluciones coordinadas que dificulta la definición e implementación de políticas participativas transparentes y abiertas, pilares fundamentales para construir democracias modernas y ciudadanas.

[1] Bauman, Zygmunt, “La Sociedad Sitiada”, Ed. Fondo de Cultura Económica, 2002. pp. 21.

(la imágen de las manos-mundo la sacamos de aquí, la de los fanáticos de Bush y la granada, de aquí, y la del teclado, de Wikipedia)

18 Comentarios

  • Con todos mis respetos, pienso que se tiende a frivolizar cuando hablamos sobre temas como la identidad o la independencia y las pérdidas irremisibles que éstas sufren cuando son expuestas al “azote” de la globalización. Me parece una idea infantil y demagógica a más no poder, precisamente porque el libre mercado nos otorga esa libertad e igualdad que el Estado de por sí es incapaz de ofrecernos, además de verse totalmente insolvente para generar riqueza. Tan sólo tenemos que mirar sobre el campo de la práctica y contrastar realidades para así poder tomar conciencia de cuán equivocados estamos al lanzarnos sobre el cuello de la mundialización…¿Acaso eran más ricos en Singapur -pongamos por caso- y más ricos hace 30 años -me basta con 30- que ahora? Igualmente podemos decir en occidente sin tener que irnos a los extremos. En fin, como en todo, creo que en todo este movimiento antiglobalización hay más de partidismo que filantropismo.

    Saludos.

    doblesobresencillo.blogspot.com

  • Samuel: obviamente el roceso de mundialización trae consigo una serie de ventajas que nadie desconoce, particularmente en el plano comercial. Si un país se sube a ese carro, las ventajas en términos de ingresos son bastante notables. Sin embargo, suponer que el proceso es inocuo, particularmente para países pobres, es de una inocencia mayúscula. Por ejemplo: cuando Chile firma un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU, si no se firman excensiones al tratado, se pone a “competir” en el mercado a los canales de TV, las radios, las editoriales. las revistas, los períódicos locales (que en buena medida son portadores de la cultura local moderna) contra la Warner Brothers o la 21sth Centhury-Fox. Un peso mosca contra un Peso Pesado… y las consecuencias no son menores en términos culturales. Con los gobiernos ocurre, en cierta medida, algo parecido. En este proceso, si lo que nos interesa es la autonomía y la identidad cultural y política, los dólares no son todo, y creo que Ricardo esboza eso en su columna. Saludos.

  • Hola Samuel:

    Gracias por tu comentario, sin embargo, creo que abordaste un tema que no estaba tocado en el articulo. En ningún caso la idea era disparar contra la globalización, sino que apuntar a la necesidad que tienen los estados territoriales de revisarse y ser capaces de adaptarse a los nuevos tiempos, por un lado, y por otro, revisar cómo enfrentamos los ciudadanos nuestra participación en este contexto. No estoy tan seguro que el libre mercado nos dé “libertad e igualdad”, básicamente porque en muy pocos países veo esas variables combinadas de una manera digna. Es cierto, hace 30 años en Singapur a lo mejor no eran tan ricos (yo no estaba vivo hace 30 años asique no puedo aseverarlo), pero no creo que sólo por la globalización se hayan hecho millonarios; en África siguen igual o más pobres que hace 30, 15, 10 y 5 años atrás, ¿dónde está la libertad e igualdad del libre mercado en África? y ¿dónde está en Filipinas? y en ¿República Dominicana? Creo que más que estar en contra de la Globalización, hay que apelar por una globalización bien hecha, que TODOS los países ratifiquen los tratados internacionales de DDHH, Respeto al Medioambiente, etc. etc., y eso no lo han hecho todos países, de hecho el país de la “libertad y las oportunidades” no ha firmado ninguno de esos, porque si los firma tiene que respetar derechos globalizados, y para eso no le sirve la globalización. Reitero mis agradecimientos por tu comentario, saludos!

  • Ricardo, primeramente agradecer -al igual que a Matías- el tono cordial con que abarcáis las réplicas; pero me gustaría rebatir un punto concreto, en que dices textualmente: > Sinceramente, pienso que el caso de África es uno de los más ilustrativos para exponer lo que mantengo. De esta manera, cabe preguntarnos ¿por qué África no es capaz de metabolizar ese libre mercado e igualdad?. Primeramente, por la corrupción tan feroz que adolece la mayoría de países africanos -Mobutu Sese Seko, Nkrumah, Amin Dada…y por no hablar de Fernando Marcos en esa Filipina que citabas, aprovechando-. Esto, obviamente, lleva consigo ya no sólo el miedo, sino la incapacidad de invertir capital extranjero en unos países sumidos en regímenes totalitarios de la misma laya, porque es irrefutable que para generar un mercado libre primero hace falta un sistema jurídico que garantice la legalidad y viabilidad de ese mercado, así como unas reformas sociales y políticas que quedan a kilómetros de lo que se mueve en África; en segundo lugar, África sufra una serie de conflictos bélicos internos que paralizan el desarrollo y cualquier iniciativa exterior debido a un autoritarismo tan mordaz como lo fue la misma Unión Soviética -pongamos por caso y salvemos las distancias-. Finalmente, es importante señalar también la burocracia tan penosa que opera en África, en relación con lo que ya he mencionado anteriormente.

    Sin embargo, si contrastamos esto con el caso de Asia, donde organismos netamente capitalistas como el MITI japonés o modelos como el “capitalismo confuciano” demostraron en pocos años que abrirse al mercado exterior significaba riqueza. (siento simplificarlo al extremo de la frivolidad aparente, pero la realidad es así de diáfana) Claro está que África aún no ha mostrado interés por reformarse de puertas adentro, ya que el totalitarismo -socialista- lo obnubila a fin de satisfacer sus intereses. A mi juicio, se trata más bien de un problema estructural que de un vacío práctico de la globalización.

    En cuanto a las peleas de pesos moscas contra pesos pesados, podríamos numerar no pocos casos de grandes -gigantes hoy día- empresas del sector tecnológico japonés que, básicamente, se “comen” el mundo a tarascadas, cuando no tantos años atrás eran poco más que negocios familiares.

    En fin, sé que es un tema complejo y no resulta fácil ajustar ideas tan delicadas a espacios tan breves. No obstante, agradezco también sus comentarios y disculpen extenderme tanto. Saludos!

  • (Ricardo, primeramente agradecer -al igual que a Matías- el tono cordial con que abarcáis las réplicas; pero me gustaría rebatir un punto concreto, en que dices textualmente: en África siguen igual o más pobres que hace 30, 15, 10 y 5 años atrás, ¿dónde está la libertad e igualdad del libre mercado en África? y ¿dónde está en Filipinas? y en ¿República Dominicana?)

    No sé por qué no salió esa parte. Disculpas.

  • Hola Samuel,

    Estoy en desacuerdo con la lectura que hiciste del artículo de Ricardo. Podrías tener razón de llamar sus ideas “infantiles” y “demagógicas” si es que el hubiera hablado del “azote” de la globalización, pero yo lo leo distinto: Ricardo habla exactamente de las dificultades para el Estado a adaptarse a un mundo en que las individualidades son más importantes. Que me parece, es lo contrario a tu crítica.

    En este espacio ya hemos discutido sobre esta “mundialización”, y si tienes tiempo, te invito a leer ese artículo (y sobre todo, los comentarios):

    http://blog.delarepublica.cl/2006/08/27/anti-globalizacion-o-el-movimiento-sin-nombre/

    El ejemplo de Singapur, que tu citas, no puede estar más lejos del “libre mercado” que tu quieres que ejemplifique. El éxito económico de Singapur se debe en gran parte a un fuerte rol del gobierno, que ha controlado fuertemente las reglas del juego, y ha sido famoso por rechazar las recetas econonómicas del FMI.

    Por otro lado, hay poca evidencia de que corrupción o democracia es una receta para atraer o espantar inversión extranjera. Históricamente, países con gobiernos amigos de las ideas de mercado (Chile desde Pinochet, por ejemplo) han tenido pocos problemas para atraer inversiones. Gobernabilidad, como dice Ricardo, no es lo mismo que democracia o ausencia de corrupción. Solo hay que ver como empresas de todo el mundo están haciendo cola para entrar a China, que no es necesariamente una luminaria de democracia y transparencia. Ni menos, contrario a tu argumento, de “mercados libres”.

    Aunque liberalizar los mercados puede aumentar los flujos de capital, hay poca evidencia de que eso se convierte en instituciones democráticas más fuertes, mejor distribución de la riqueza, etc. Y es por eso que la discusión de Ricardo, en mi opinión, tiene poco de “frívola”.

    Saludos.

  • Carlos, si realmente hubo algo destacado en el arquitecto económico de Singapur Goh, eso fue su apuesta por el libre mercado, al igual que L.K Yew, alimentando “el estado como empresario capitalista”, como se le llegó a conocer a la Singapur emergente. Obviamente, una economía “bebé” debe estar sujeta a unos parámetros de acción estatales, para que, una vez comience a funcionar, liberalizar su economía. Claro que en países como Singapur, Malasia o Taiwan la pobreza sigue viva en ciertos sectores, pero si comparamos con la situación de África…entonces lo de Singapur –por ejemplo- es una bendición, y gracias al libre mercado, obviamente.

    Respecto a lo de Chile, bueno, creo que más a mi favor, porque no creo que Latinoamérica sea el paradigma del crecimiento y el desarrollo.
    Para concluir, el caso de China. En este caso, me remito a Zhu, quien precisamente abogaba por una diferenciación de gobierno y empresa, ofreciéndole más espacio de maniobra al libre mercado. No es casualidad, como bien dices, que hagan cola en China, puesto que cada día su economía se abre más un modelo liberal.

    Saludos.

  • Samuel,

    Vamos, que me cambias el argumento. Para hablar de la pobreza en áfrica, alegabas corrupción y dictaduras. China, que yo sepa, es una dictadura. Muchos otros países lo son, y no les falta inversión. Hay poca correlación entre inversión y dictadura o democracia. Economías “bebés” o no, todas las economías exitosas (en el sentido del flujo de capital, no en el sentido social) tienen un inmenso rol estatal, incluyendo EEUU y Singapur.

    Nunca hablé de “Latinoamérica”, sino de Chile, y de nuevo solo en el sentido de tu argumento: que la inversión extranjera es espantada por corrupción y dictaduras. Nada más lejos de la verdad. La inversión extranjera se lanzó en picada a la Rusia de comienzos de los 90, uno de los sistemas más corruptos de la historia moderna.

    Y no es que esté en completo desacuerdo contigo. Efectivamente, sociedades exitosas deben tener mercados saludables. Pero el mantra de “mercado libres requieren e impulsan libertad y democracia” está muy lejos de la evidencia empírica.

    Saludos.

  • Bien Carlos, veamos: creo que comparar una dictadura africana con la dictadura China está fuera de lugar. Debemos tener en cuenta que las comparaciones siempre han de ser de acuerdo a un relativo, y no a un absoluto. Son realidades inconmensurables. Obviamente, no es lo mismo el socialismo de Zapatero aquí en España que el de Chavez en Venezuela. No confundamos valor y precio… Hay que contar con los matices y las particularidades. China tiene unas bases y un grado de desarrollo que en África ni por asomo se da. Claro que tiene una dictadura, pero una dictadura que de un tiempo a esta parte se ha visto obligada a apoyar un modelo capitalista. Lo de hacer cola es comprensible: recursos, mano de obra abundante, un 10% de crecimiento anual… ¿cómo no? No obstante, hay q reconocer que China carece de un Estado de Derecho. Hasta que no se le permita la propiedad privada a gran escala, no habrá un desarrollo económico real y toda esa “cola” que aguarda no dará el empujón que cabe esperar.

    Dices una cosa que me llama la atención, y es que haces una distinción del éxito de una economía a nivel de flujo de capitales y a un nivel social. Esto es irrefutable tal como lo dices, pero claro, debemos tener en cuenta que el capital que es destinado a la construcción de una fábrica de zapatos –pongamos por caso- queda ahí perenne generando bienes, sociales también. Sin embargo, una economía centralizada hace todo lo contrario. Debemos darnos cuenta que el Estado de por sí no es capaz de generar riqueza; pensar en ello es cinismo. Y viene al caso porque en España concretamente se está incrementando el intervencionismo estatal con resultados catastróficos.

    Respecto a Rusia, me repito a lo ya citado: hay que tener en cuenta las particularidades. No obstante, Rusia es uno de los países que más están creciendo económicamente gracias a los poderosos adalides petroleros de los que depende directamente Europa. Carlos, personalmente creo que está más que demostrado que el Estado debe mantenerse a un lado en el ámbito económico y dedicarse a salvaguardar los derechos del ciudadano, garantizar el Estado de Derecho así como un sistema jurídico. No se requiere más de él. De hecho, la historia nos dice a gritos que mientras más centralización, más fracaso. El libre mercado está demostrando que es capaz de moverse libremente de acuerdo a unos parámetros subjetivos que son los que emiten el sistema de precios. Competencia, desarrollo, innovación… Eso queda a millas de un sistema socialista. Mientras más liberalizado esté un país, mayos prosperidad. Recordemos que el capitalismo en Occidente nos está otorgando una clase media casi hegemónica, y eso que aún adolece numerosas restricciones. Creo que se está satanizando inméritamente al libre mercado. En cierto sentido yo también estoy de acuerdo con algunos de los argumentos que exponéis, pues nadie tiene en su mano la verdad absoluta; pero sí que podemos trabajar con realidades objetivas –que las hay- para medir el desarrollo y la evolución real de ciertos países. Quizás necesitemos años para darnos cuenta de cómo se desarrollan las economías de acuerdo a qué tipo de modelos económicos. De momento, el reloj comenzó a correr en Asia hace escasos 50 años. ¿No creéis que demasiado se está consiguiendo? Por no hablar de Corea del Sur y la evolución que tuvo en función a su vecina, que podemos contrastarlo empíricamente, a nivel económico, social, y cualquiera que se nos antoje…

    Evitando alterar vuestro aplomo y serenidad. Saludos.

  • Samuel,

    Nadie te niega que puedan haber dictaduras capitalistas y otras socialistas (no se que tiene que ver españa y venezuela aca, ambas son democracias).

    A menos que quieras argumentar que China es menos dictadura porque es capitalista, está claro que tu argumento de que África es menos desarrollada porque la corrupción y los gobiernos totalitarios no cuadra. El problema de tu argumento es que ata una ideología económica (capitalismo) con progreso social. Mi único punto aquí es que hay muchos ejemplos de dictaduras capitalistas.

    Tampoco he dicho que el estado deba o pueda generar la riqueza de un país. De que puede, por supuesto. De hecho, en países como Chile donde mucho dinero entra por recursos naturales administradas por empresas estatales, mucha riqueza si entra a través del estado. Uno puede discutir sobre la eficiencia de un sistema vs el otro (y yo no estoy de acuerdo con una economía estatal centralizada), pero difícilmente se puede decir que el estado “no puede”.

    No me queda muy claro porque sigues usando términos como “azote”, “satanización”, “frivolós”, etc. En este espacio tratamos de crear una discusión equilibrada (aunque siempre con una perspectiva progresista). Mi lectura del artículo de Ricardo no me lleva a pensar que deberíamos tener fábricas de zapatos estatales o una economía centralizada. Para nada.

    Al contraargumentar el ejemplo ruso, decir que hay que tener en cuenta “particularidades” es como decir que no podemos ver patrones. El hecho es, sin embargo, que Rusia abrió sus mercados sin piedad y control a tu “libre mercado” con resultados desastrosos, de los cuáles todavía se están recuperando. Economías del sudeste asiático, en cambio, han mantenido un control rígido (desoyendo en el camino al consenso de Washington) sobre la actividad privada (control no significa reemplazo), con resultados notables. En eso estamos de acuerdo.

    Me parece que el problema es que lees el artículo de Ricardo como una especie de manifiesto socialista, pero está muy lejos (en mi lectura) de ser eso. Es un (muy buen) análisis de los desafíos de un estado moderno mientras pasa de mirarse el ombligo a vivir en un mundo donde la geografía significa poco.

    Saludos.

  • Estimados: entro algo tarde a la discusión (un día tarde, es decir, una eternidad). Para tratar de ordenar un par de argumentos, dada la cantidad de material que ha caido sobre la mesa, diría que nadie en este foro está pensando en que un estado monoproductor y una economía centralizada sean una alternativa viable a estas alturas de la historia. Con eso zanjado, debo decir que discrepo profundamente con Samuel al menos en dos puntos centrales: (a) la economía de libre mercado en un contexto global NO garantiza libertad e igualdad, no sólo porque hay regímenes tanto democráticos como autoritarios que se han basado en este modelo económico, sino porque incluso en países “impecablemente” democráticos, un libre mercado sin un rol activo del Estado puede generar diferencias de ingreso tales, que dificilmente se puede hablar de igualdad (en Chile somos todos iguales, pero unos más iguales que otros…) o de libertad: pensemos en los ciudadanos de países democráticos del Asia emergente que tanto han salido a la palestra en la discusión, que fabrican por 1 dolar diario o menos trajes deportivos que nosotros compramos a 30 ó 40 dólares la unidad. Con esa renta, y en las condiciones de precariedad en que se realiza el trabajo, lo que se tiene es una esclavitud de facto, sin libertades sindicales, sin posibilidad de reclamo, sin alternativas de desarrollo. Libre mercado en todo su esplendor. Otro ejemplo de merma de libertades en libre mercado y en democracia son las clásicas trampas de endeudamiento en que cae buena parte de la clase media: personas que luego de un traspié en sus ingresos (cesantía temporal, enfermedad, accidentes… y la ausencia de un Estado que amortigue la caída por medio de seguros o servicios garantizados), trabajan por años para pagar los intereses de préstamos… es decir, personas que en la práctica trabajan indirectamente para un banco, sin libertad de elección, sin posibilidad de salir de la trampa.

    (b) Los mercados, en general, NO funcionan como en los libros de textos, particularmente en aquellas áreas más sensibles para los ciudadanos (servicios básicos, telecomunicaciones, alimentos, por citar algunos). El “mercado porfecto” -N firmas, cero utilidad, libre entrada de nuevos actores y precio reflejando de manera perfecta las preferencias subjetivas- se agota en el primer o segundo capítulo de cualquier manuald e economía. En la práctica, el Estado tiene papeles centrales que cumplir “interviniendo” un mercado que no es suficiente en sí mismo: debe haber una entidad contralora anti monopolios, un banco central que funcione, un regulador del sistema financiero. Se requiere la existencia de entidades de fomento para la generación de negocios, especialmente a nivel de pequeña empresa y capital de riesgo. Algunas actividades relacionadas a recursos naturales (minería, por ejemplo) pueden ser realizadas por el Estado para garantizar que esa riqueza que pertenece a todos los habitantes del país no quede en manos de unos pocos. Es el Estado el que debe garantizar una educación de calidad que, por un lado, equipare oportunidades entre los ciudadanos y, por otro, genere el capital humano necesario para fomentar el crecimiento. Es el Estado el llamado a garantizar acceso a Salud y protección de los ciudadanos, especialmente de los más vulnerables (esos que el mercado por sí solo simplemente deja fuera). Es el Estado el encargado de garantizar mayores niveles de igualdad en los ingresos, redistribuyendo la riqueza ya sea vía suma alzada o vía garantía en servicios y bienes básicos. Es el Estado el encargado de proveer los bienes públicos, que son en gran medida los que determinan la calidad de vida de las personas en el día a día.

    En fin, la lista de cosas que el mercado por sí solo no provee ni garantiza es larga… Tener mercados robustos es importante. Tener un Estado fuerte, también. Suponer que el mercado es el vehículo de soluciión del modo de convivencia es más un acto de fé que una actitud científica. Me temo que esta no era la discusión que quería abrir ricardo, pero en fin… los caminos del diálogo son insondables a priori. Salud.

  • mis amores se van a volver locos discutiendo, pero eso yo los veo bn y son capaces de discutir a cerca de este tema los felicito bye

  • He encontrado muy interesante la discusión y sobre la misma quisiera resaltar un hecho a mi juicio no menor , Detras de las “economias” hay personas que aplican las conceptualizaciones teòricas bajo sus propios filtros ideològicos e históricos. Para el caso chileno podríamosdecir que estan administrando el modelo los mas convencidos ? . Permítanme entonces a tamaña duda local y global , si cabe hacer comparaciones entre países cuyos “administradores ” tienen orígenes idelólogicos tan diferentes ?? y congruente con ello sus resultados entonces son obviamente disímiles y por lo mismo el supuesto fracaso de las ideas de libre mercado en algunas situaciones indicaría que hay que tirar el modelo al tacho.

    Saludos

  • [...] derecho de intervenir al interior de los Estados e incidir en sus procesos de carácter doméstico. La soberanía de los Estados, sigue siendo parte central del discurso que desde hace mucho tiempo se ha utilizado para defender [...]

  • Muy buena publicación, me ayudó mucho para una de mis tareas, lo agradezco.

  • Gracias a esto me fue exelente muchas gracias por la publicación

  • PIENSO QUE DEPENDE DE CADA QUIEN SI QUEREMOS O NO SACAR PROVECHO DE ESTA SITUACION, SIN DUDA ALGUNA NO PODEMOS OBVIAR OLIMPICAMENTE QUE A LOS PAISES SUB DESARROLLADOS NO LES IRIA TAN BIEN QUE DIGAMOS

  • Ricardo: la propuesta de revisar la entidad y cómo se articula el Estado dentro de este proceso hacia la gran aldea plantea que reflexionemos sobre las funciones del mismo y que veamos si es viable o no. 1) la función clásica y de siempre del Estado en su versión “Estado de Derecho” limitar el poder. 2) asegurar, garantizar a la pesrona en ese lugar de colonia de derechos viviente dándole un espacio de participación en la organización como ciudadano (base fundamental del sistema: su razón de ser a partir de su respeto a la dignidad de la persona, a la cual se debe por entero el Estado, y erigir toda la construcción común en beneficio y en pro de todos y cada uno de los ciudadanos. (principio de igualdad ante la ley) y asegurar los beneficios de la libertad para todos y c/u. Además de reconocer explícitamente los derechos y garantías que son los básicos de las cartillas de derchos del hombre. (La Constitución: parte dogmática) 3) desarrollar un estatuto orgánico con caracter de ley suprema que es la cúspide de las normas, regulando los órganos públicos y sus competencias. (La Constitución: parte orgánica) 4) División de poderes, periodicidad de las funciones, publicidad de los actos de gobierno, responsabilidad de los órganos (política, administrativa, penal y civil), etc 5) monopolizar la potestad represiva al interior de Estado y la defensa común exterior. 6) implementar el ejercicio de la potestad tributaria para sostener la organización en funciones. 7) históricamente se hizo cargo de prestaciones de servicios básicos de propiedad y de interés público o sea de todos: transporte, ferrocarriles y comunicaciones , Educación hasta la universitaria y de post-grado, Serv, de Salud de alta complejidad (Hospitales), suministro de servicios de agua, alcantarillado, luz, gas, teléfono. Infraestructura y viviendas, carreteras, puertos y estaciones, aeropuertos, seguridad y orden publico, cárceles y psiquiátricos, etc, etc 8) Servicios judiciales de resolución de conflictos. 9)Regulador de los contratos jurídicos. 10) Represor de los sectores descontentos.

    Ya incorporados al contexto mundial de la globalización y teniendo en cuenta las adecuaciones a realizar para asegurar la vigencia de el Estado de Derecho y no de Capricho como venimos vivenciando. Y atento a otros datos y experiencias puedo decir que:

    Nuestra Democracia como forma de Estado ha devenido rápidamente en mera Maquinaria Procesal: donde lo que vale exclusivamente es la coincidencia del procedimiento con el sistema normativo, que el procedimiento democrático se cumpla: formalismo que hay que cumplir a rajatabla !! y nada más …. LA REDISTRIBUCION NO COMENZÓ NUNCA y la EXCLUSION FUNCIONA COMO LÓGICA DE ESTA PERVERSION DE DEMOCRACIA PROCEDIMENTAL, CONCENTRANDO EL PODER POLITICO-ECONÓMICO EN MUY POCAS MANOS. Destruyendo la clase media y creando al fin una sociedad de dos velocidades: los muy ricos y los muy pobres. Pues las delicias del crecimiento económico dentro de la globalización son disfrutados por unos pocos. Y se expresan en números macroeconómicos de lo bien que va el país.

    Hoy las prestaciones estatales, aparte de la judicial y de velar por cierta seguridad interior/ext. y por el cumplimiento de los contratos… el Estado no nos brinda mucho más que eso y con una presión fiscal importante.

    Nos enfrentamos a un derrumbe global y a un abismo donde la racionalidad del sistema económico hace aguas y todo de va hundiendo…. los ahorros para el futuro y hasta las esperanzas. El Estado democrático-procedimental en manos de una partidocracia calla y no deja de ser una ilustre figura silenciosa y sorda. Los niveles de clausura y de represión social van en aumento rápidamente que ayudados por el viejo principio del temor y otros el sistema logra mantenerse en pié un tiempo.

    Antes de la caida estrepitosa podemos pensar en mejorar el diseño de lo que vendrá: Un fuerte u marcado Estado de redistribución garantizada desde la normativa suprema. Limitaciones al ejercicio del poder público taxativas y claras: chao a la antigua discresionalidad tan amplia de los órganos y funcionarios, mayor y múltiple control exógeno de la gestión y del flujo de dinero dentro del Estado… etc….
    Y llegado el caso si nos enfrentamos a reducir el Estado a su mínima expresión como nos lo impusieron y venimos viviendo, lo cual implica un ajuste frenando la recaudación drásticamente pues no se prestan casi servicios públicos en la realidad y esto es notable, ésto es asi, pues si vemos el caudal histórico la deuda del Estado para con la sociedad civil es enorme dada la pocas prestaciones recibidas por los chilenos en décadas frente a una carrera acelerada en la recaudación. Díganme si ésto no es un atropello o falta de respeto por lo menos o al menos . !!He aquí un punto crítico. Conforme a lo expresado estamos en condiciones de exigir del estado nacional las prestaciones en materia de Educación que nos debe desde el cese de las mismas, asi como las de Salud y tal vez otras que bien se puede determinar por las encuestas y ver qué esperan ahora los chilenos de su organización estatal. ?

    Si pensamos en lo que recibimos de Estado en prestaciones como podemos ver:

    ___Hoy sostenemos el aparato estatal más caro de latinoamérica dada la relación carga tributaria por habitante y los recods de recaudación fiscal que se aplauden !!! todo ese monto enorme de recursos para no saber dónde van a parar exactamente y casi nada de retorno en bienes y servicios públicos. Cómo se le puede llamar a esto !! ? ?

    Es para reflexionar atte….. Se puede ver algo ? Carlos

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