Derechos Reproductivos en Chile (Crónica de una discusión abortada)

15 de Ene, 2007 | Por | 9 Comentarios

Chile, nos dicen desde afuera, es un país conservador. Olvídese de la muy bienvenida ley del divorcio, de la Presidenta mujer, madre soltera y atea y de la permanente popularidad de valores progresistas y solidarios en Chile. Chile, repito, es un país conservador.

censorship.jpgY si le quedan dudas, no hay más que pasearse por la prensa Chilena durante el Noviembre pasado. En una movida que solo puede calificarse de temeraria, dos diputados de la (otra) república, Enríquez-Ominami y Alinco, presentaron un proyecto para despenalizar el aborto terapéutico. Y en un gesto que solo puede calificarse como profundamente antidemocrático, la cámara de diputados declaró la discusión del tema… inadmisible. Por inconstitucional, nada menos.

Curioso, porque en Chile el aborto terapéutico existió hasta 1989, 9 años después de la aprobación de la Consitución que, nos dicen hoy, hace el aborto inconstitucional. Pinochet, preocupado de atar los últimos cabos de la dictadura, le haría un último favor a sus amigos en el ala conservadora, y eliminaría incluso el aborto en casos de que la mujer este en peligro de muerte, lo que nos puso en una selecta lista, con el Vaticano, Malta y el Salvador, donde la mujer arriesga la vida al embarazarse, sea este voluntario o no.

Y el ataque frontal al debate, encabezado en la prensa por El Mercurio, no se quedó atrás. Desde la página editorial hasta los blogs de reportajes, el Decano le daría tribuna a los más fanáticos de los defensores de la criminalización del Aborto, independiente de la veracidad de sus dichos.

La influencia de la Iglesia en este tema se palpa en todas partes. Y mientras la ofensiva contra el debate sobre el aborto se conduce con energía, esta no es solo más que una batalla entre muchas: con una consistencia admirable, la iglesia ha arremetido contra el uso de condones, la distribución de la píldora del día después, e incluso la fertilización in Vitro, que le da la oportunidad a parejas que sí desean tener hijos una posibilidad negada por la naturaleza, es pecaminosa en los ojos del vaticano. Y es que la amenaza del SIDA, las vidas dañadas por embarazos adolescentes o el genuino deseo de tener hijos son secundarios en un mundo donde la planificación familiar, los derechos reproductivos y la simple realidad deben ser ignoradas en favor de una “ética de la vida”. En este marco, los proponentes de la despenalización del aborto en ciertos casos son efectivamente proponentes de asesinatos a sangre fría. Poco espacio para la discusión queda cuando la moralidad aparece estar en un lado de la cerca.

Salgamos, por un momento, de los pasillos del Congreso, los obispados y las oficinas del imperio Edwards, y veremos que la realidad no es tan simple. Aunque no hay números recientes (porque el aborto ilegal, como buen tabú, no se mide), estudios de mediados de los 90s ponían los abortos ilegales en 160000 por año. Las muertes por abortos en los hospitales parecen haber decrecido en los últimos años, aunque por su carácter, la tendencia es incierta. Pero las afectadas, y esto no es sorpresa, son las mismas de siempre: mujeres pobres que no pueden pagar los servicios de un aborto “elegante” de los que viven en el SuperChile. Y es por eso que los trabajadores de la Salud (que, irónicamente, son lo que cuidan de la vida en las trincheras), les mandaba un mensaje a los honorables:

“Yo retaría a cualquiera de esos parlamentarios a que me diera una opinión si su mujer se embarazara y ese embarazo pusiera en riesgo su vida, la de la madre de sus hijos. A ver si tendría esta misma opinión (contraria). Le garantizo que no, y no sería tan liviano en emitir sus opiniones. Porque es muy fácil opinar cuando no es uno el que está expuesto a riesgo o cuando no es uno el que vive el problema”

Desafío retórico, sin duda. Los diputados tienen suficientes recursos, para anular matrimonios antes, y para hacerse cargo de embarazos indeseados hoy. Otro actor social que puede tener un interés tangencial en el tema, mujeres adultas en Chile, también parecen tener una opinión clara: más del 70% apoya la despenalización del aborto en casos especiales. No es muy sorprendente que en ellas la empatía sea mas intensa por las víctimas de violaciones, las que estan en peligro vital o que reciben noticias de deformaciones congénitas en el embrión, y que se niegen a ver el mundo en blanco y negro, y en vez nos indican la voluntad a un debate que hay que tener.

Nuestra presidente, médico de profesión, sin duda conoce bien este tema. Por un sentido de convicción personal o cálculo político, Bachelet a decidido no arriesgar tensiones en los camaradas DC. La vergonzosa negación del Congreso a discutir siquiera el revisar esta legislación draconiana, y con ella la realidad que refleja, solo sirve a los intereses de unos pocos, que en sus caballos blancos, pretenden dictar la moral de moros y cristianos. El peso del cambio deberá venir de otros actores. Por el bien de la República, esperemos que la despenalización del aborto sea más difícil de barrer bajo la alfombra que lo que las páginas editoriales de El Mercurio nos querría hacer creer.

(Imagen de sacada de la UNC)

9 Comentarios

  • Carlos: Chile no es tan conservador como lo son, por distintas razones, sus élites políticas. Si la opinión de las mayorías, expresadas en numerosas encuestas, se hubiese tomado en cuenta la ley de divorcio debería haberse promulgado al recuperarse la democracia en 1990 o pocos años después. Sin embargo, en tiempos tan recientes cmo el año 2001, el ex presidente don Patricio Aylwin afirmó que era inconveniente abrir un debate en plena campaña parlamentaria porque politizaría la discusión. Uno podría preguntarse en que momento podría haber sido mas oportuno generar un debate sino cuando los ciudadanos nos informabamos para emitir nuestro sufragio. Tal vez lo inoportuno venía que una discusión de esta naturaleza tensionaba la coalición que para mantenerse debe evitar alterar el inmovilismo en los mal llamados temas valóricos. Anecdóticamente recuerdo que un distinguido senador socialista, anulado de su primer matrimonio por la vía chilena al divorcio existente en ese entonces, apareció firmando con otros notables una inserción en El Mercurio oponiendose al divorcio….vaya consecuencia. Hoy el debate está abierto por la pildora del día después que ha sido objetada por el tribunal constitucional por razones de forma, utilizando un subterfugio legal que muy bien explica Carlos Peña en su última columna de opinión en El Mercurio. Mientras la opinión pública y sobre todo las evidencias estadísticas demograficas y de salud nos dan cuenta de una realidad que no podemos eludir, muchos parlamentarios ; los mismos que apoyaron la rebaja a 14 años la edad en que un joven puede ser imputado por la comisión de delitos; estiman que en el caso de los anticonceptivos esos mismos jovenes carecen de discernimiento. Creo que la superación de la crísis que afecta a la credibilidad de los partidos pasa no solo por cambiar el sistema binominal y prohibir la reelección de parlamentarios,cuestiones ambas que facilitan el inmovilismo y perpetúan una elite cada vez mas distante de la gente sino también propiciar las inicitivas ciudadanas para legislar.

  • Sergio,

    Muy de acuerdo. Lo del binominal es una espina en el costado de esta Democracia que hay que sacarla de una vez por todas. De hecho, sería bueno tirar a la basura la constitución, ya que estamos.

    Interesante tambien el punto de vista del doble estandar con respecto a los jovenes. Creo que al final esas contradicciones surgen porque la base ideologica que respalda la oposicion a la Pildora (que es general, no contra los menores solamente) es la de oponerse a la sexualidad y a sus consecuencias, y a tener un paternalismo extremo.

    Lo unico que me genera sentimientos encontrados es lo de eliminar la reeleccion de los parlamentarios. Creo que hay valor en parlamentarios con experiencia (no eterna, por supuesto). Aunque claro, una reeleccion en Chile puede signifcar 16 años. Mmmhh.

    Un abrazo.

  • Interesante comenzar a hablar del aborto.
    Creo que este será un tremendo tema que se nos viene por delante. No tenemos, quienes apoyamos el aborto, un apoyo franco y decidido de algún sector político, con esto me refiero al apoyo en bloque. Personalmente apoyo no sólo el aborto terapéutico, apoyo el aborto toda vez que exista una mujer que no desee tener un hijo. Las razones por las cuales se puede llegar a tomar esa decisión son infinitas y creo que la mayoría de ellas son tomadas producto de entornos sociales, económicos y familiares nada favorables. Para qué hablar de la despenalización del aborto, mujeres de sectores populares se realizan abortos clandestinos, en la peores condiciones sanitarias, y terminan en la cárcel. Como dije al principio, interesante hablar de aborto porque nos enfrenta a muchos temas, qué pasa con la píldora, qué pasa con el uso del condón, qué pasó con las Jocas (¿se acuerdan?), cuál es el rol de la Iglesia en esta discusión y por supuesto qué opinamos las mujeres.

  • Carlos: el tema del aborto toca una fibra sensible en la convivencia nacional, y que creo que será tocada cada vez con más frecuencia: la interacción (conflictiva) del dogma religioso con la racionalidad laica.

    Obviamente el tema del aborto es un tema jodido si consideras que un huevo de unas pocas células es un Ser Humano (así, con mayúsculas, con toda la carga dogmática que la fe le confiere a esos dos términos).

    Obviamente el aborto es un tema legalizable, inimputable y sujeto al libre discernimiento de cada mujer (la discusión es casi ridícula) si uno considera que es sólo eso: cuatro células pegadas y haciendo mitosis (?!) sin nada que se parezca a un “alma” (?!) qe la ronde o la habite.

    El tema central, creo yo, es cómo buscamos una forma de convesar desde estos dos mundos (sí, vivimos en mundos distintos… pero en el mismo planeta) sin tirarnos los crucifijos y los libros de ciencia por la cabeza. Cómo cohabitamos. Y esa es, precisamente, la pega que los chantas de nuestros parlamentarios no están dispuestos a darse. Les pagamos por tirar los erizos arriba de la mesa (tomar las papas calientes, meterse en camisa de once varas, no tirar el poto pa las moras), pero ellos se “niegan a legislar”. No quieren pensar en cómo hacemos para arreglar entre todos esta cagada que significa tener que vivir juntos siendo que pensamos distinto.

    Buen artículo… da como para tres secuelas, no? Abrazos.

  • Hola Tania,

    De acuerdo! Me limité a la discusión del aborto terapéutico porque eso es lo que se propuso en el congreso.

    Matías,

    Creo que el dialogo (con algunos) es posible. No con la iglesia, ni con los opus. Pero si con muchos otros que creen en decisiones personales, como debería ser el aborto.

    Un abrazo.

  • Estimados, Ya que el tema -nos dicen quienes están para eso- no es discutible en el gran escenario de lo público, me parece interesante al menos empezar a discutirlo en este humilde espacio virtual.

    No sé si la actitud de Enríquez-Ominami y Alinco sea precisamente, o primeramente, temeraria. Pero por cierto la suspicacia sobre las motivaciones no da para descartar el tema, por el contrario. Sobre todo cuando lo que está en cuestión es algo tan básico como el sentarse a dicutir el tema. El miedo sigue cundiendo a borbotones.

    Dos reflexiones. Mi madre, hace un par de meses, me soprendió cuando, hablando de mi abuela -quien sufría una enfermedad al corazón-, recordó que ella había pasado al menos por ocho abortos terapéuticos, en el mismísimo San Borja en la Alameda donde más tarde moriría después de una última operación cardiológica. Atendida por el mismo personal médico, protegida por las mismas normas sanitarias, para lo uno como para lo otro. Mi abuela, aclaro, no era una mujer progresista ni nada que se lo pareciera. Lo cual de un porrazo me trajo la comprensión de cuán cotidiano era esto hasta no hace mucho tiempo en este mismo país (tan cotidiano que sus hijos chicos sabían perfectamente qué era lo que ella hacía en esos viajes al hospital). Estamos hablando de las décadas del ’40 y ’50.

    Segunda reflexión, pensando ya en el tema más amplio de religión vs. mundo laico. El otro día leía en un pequeño recuadro en el diario algo que me pareció lo que será visto como uno de los grandes logros de este gobierno en el futuro, junto con el sistema de protección social: la última rabieta de la Iglesia con el ejecutivo (que la prensa mostró anecdóticamente gatillada por las preguntas de la PSU, y que terminó en un discurso pro alternancia/pro aliancista) se funda en que éste es el primer gobierno que no le concede a la Iglesia Católica una interlocución privilegiada -como había ocurrido incluso con Lagos-, sino que los manda a entenderse directamente con una flamante “Oficina de Asuntos Religiosos”, junto con el resto de los credos. Vestiduras rasgándose. Gran indignación. Cojones de la p… m…, es lo que a mí me parece. Y tal.

    Saludos!

  • […] tenemos que ser capaces de seguir hablando del aborto, del trato a las mujeres pobres cuando paren a sus hijos en los hospitales públicos, etc. Para […]

  • No quiero hablar de política, sólo quiero hacer una pregunta… ¿Dónde quedaron las clases de sexualidad prometidas cuando se hizo la reforma educacional? recuerdo haber escuchado 1 vez a una profesora la palabara “coito” (en un colegio de monjas) y me pregunté que será eso.. aaaaaaa claro ella quería hablarnos de sexo, pero no sabía como!!!!!!!!!!!!! con esta educación como pretenden que no lleguen niñas de 14 años a pedir la pastilla del día después a los consultorios…opr favor!!!!! si la iglesia no quiere que las niñitas utilicen condón… como evitamos los embarazos no deseados y así evitamos hablar del aborto??

    Creo que hay una sobrepoblación de varones en el congreso, por qué ellos deben decidir sobre temas que nos afectan directamente a nosotras las mujeres, seguimos siendo un país terriblemente machista!!!!! Yo hombre digo que tú mujer: NO PUEDES bla bla bla

    hasta cuando?

  • BIEN SABIDO ES EL DOBLE ESTANDART QUE SE PRESENTA EN LA SOCIEDAD CHILENA RESPECTO A CUALQUIER TEMA QUE ESTÈ RELACIONADO CON PRINCIPIOS RELIGIOSOS IMPUESTOS POR LA IGLESIA CATÒLICA. LAMENTABLEMENTE EL ABORTO ES UN TEMA QUE ESTÀ CONFINADO AL ESPACIO DEL SILENCIO TANTO DE AQUELLAS MUJERES QUE SE LO PRACTICAN COMO DE AQUELLOS QUE SABEN QUE INCURRIÒ EN LA DECISIÒN DE ABORTAR Y SIN MEDIAR PALABRA ALGUNA FRENTE A LA INVOLUCRADA DIRECTA, EL DISCURSO FRENTE A OTROS SERÀ SIEMPRE EN DEFENSA DE LA VIDA NO IMPORTANDO LAS CIERCUNSTANCIAS QUE AQUEJEN A QUIEN DECIDIÒ LO CONTRARIO. LAS MUJERES NO NOS RECONOCEMOS EN LA OTRA, NO SSOMOS EMP“ATICAS AL MOMENTO DE DEFENDER NUESTROS DERECHOS LO QUE NOS AISLA Y NO NOS PERMITE CRECER NI SER INDEPENDIENTES DE POSTULADOS RELIGIOSOS, MORALES O SOCIALES

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