Pinochet Ha Muerto.

10 de dic, 2006 | Por | 28 Comentarios

(Escrito por Matías y Carlos)

pinochet.jpg Hoy murió Pinochet. Parece mentira… el día del níspero ha llegado. Parece Mentira, porque cuando decimos que somos hijos de la dictadura, no estamos haciendo una metáfora. Cuando nacimos -entre el 75 y el 80- la dictadura de Pinochet tenía su primer período de apogeo (ya vendría la crisis de inicios de los 80). Cuando estábamos en nuestros primeros años de conciencia infantil, los primeros cacerolazos y los militares en las calles de 1983 colmaban nuestras miradas de niño. Pinochet siempre estuvo ahí, como una sombra, un fantasma en los miedos de infancia. “Dictadura” fue una de las primeras palabras que escuchamos de boca de nuestras familias. La primera vez que vimos llorar a nuestros padres fue cuando ganó el NO. Somos hijos de la dictadura, y no es un eufemismo. Los grandes Chevrolet grises con antena aún nos dan susto, recordamos el hablar borracho de Merino, quisimos ver el cometa Halley, conocemos por nombre, apellido y fotos a varios desaparecidos. Algunos de nuestros parientes más cercanos fueron torturados, y aún hoy callan sus historias frente a los que más quieren. Pinochet ha estado siempre ahí para nosotros, contra nosotros. Y hoy, de pronto, muere como el viejo que era. Y nosotros, mal que nos pese, tenemos esta mezcla de rabia y alegría.

Rabia, porque muere impune, o casi. Se podrá decir que en estos 16 años la imagen de libertador que Pinochet se quiso fabricar, se derrumbó a pedazos. Primero, al reconocerse los horrores, demasiados y muy grandes para ser acallados por excusas miserables. Luego sabríamos de la cobardía del general, que dejaría a sus subalternos asumir responsabilidad y cárcel en su nombre. Y al final de todo, quizás como una guinda proverbial, el soldado asesino y cobarde se revelaría ladrón, dejándole a sus seguidores poco a lo que aferrarse. Y sin embargo, este país nuestro, todavía asustado por la sombra del dictador, no se las arreglaría para encontrar justicia. De ahí la rabia.

La alegría, sin embargo, es más etérea. No es la euforia de cuando gana la selección, no es como cuando nace un nuevo miembro en la familia. Es más bien una sensación de liviandad: el mundo sin Pinochet es un lugar un poco mejor. Muere la persona, pero también algo del personaje deja de existir, y con él algo de su sombra. No reímos a carcajadas, pero nos sonreímos. Muchos de sus secuaces seguirán paseando por las calles, pero ya mañana “Pinochet” será un nombre más en los textos de historia que estudien los niños en sus escuelas. Un nombre rodeado de muerte, la memoria de una época oscura, que hoy acaba.

Mañana será en Chile el primer Mañana sin Pinochet en este siglo, y el primero desde que se ganó su lugar en la historia. En alguna parte de Chile nacerá un niño o una niña, el primero de la era post-Pinochet. Qué suerte que tiene, y qué ganas de que le construyamos un país mejor, ahora que finalmente se cerró el libro de Pin8.

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28 Comentarios

  • Hastaque leí este artículo, nada de lo dicho y escrito el día de hoy en los distintos medios de comunicación me pareció sensato. No se si seré un egocéntrico empedernido, pero me da gusto encontrarme familiar a las sensaciones aquí expresadas. Quizás sea que me dedico a ver puros canales flaites. Es que me gusta el 22, +canal.

    Caminé con mi novia por las calles de ñuñoa y vi como tímidamente se fueron amontonando las gentes alegres. En contraste, la tele me mostraba un país equilibrado en mitades, y claro, a poco andar uno cachaba que había una mitad grandota y diversa; “versus” otra más pequeña y muy similar a la Maldonado.

    Asi que me aburrí y me metí a mirar blogs, así me encontré con ustedes. Comparto esa felicidad etérea y esa frustración del no-juicio, tan propia de cualquier ciudadano de izquierda.

  • yo me dediqué a explicar por qué era importante celebrar. algunas personas queridas cuando supieron la noticia no se alegraron demasiado porque pinochet muere sin estar juzgado por las muertes ni por las torturas. o -en un afán más nihilista- porque mañana vamos a tener los mismos problemas cotidianos que en parte son también culpa de pinochet.

    Pero es precisamente por eso, creo, que era importante abrir la champaña que compramos en la semana como velando la noticia de ayer y tomarse la copa de un sorbo. Porque algo de nosotros ha muerto, en definitiva. Los que nacimos entre esas fechas podemos armar un collage de recuerdos terribles, de recuerdos que siempre terminan en esa imagen paternal terrible que tenía para muchos Pinochet. Y ayer había que matar a ese padre. salud!

  • Tengo 26 y mi hermana 24, como ustedes somos hijos de la dictadura también, lo digo sin ningún tipo de orgullo pero si asumiendo nuestro anónimo protagonismo en una de las etapas más oscuras de la historia chilena. Como ustedes también nos dormimos entre cacerolazos nocturnos y balazos al aire para reprimir el ya reprimido instinto de lucha de la gente. Mis viejos estaban metidos en la creación de la Concertación y además vivíamos frente a una comisaría. El tema era pan de cada día en esos primeros años de los 80. A cinco cuadras de mi casa lanzaron el cuerpo torturado y sin vida de Lumi Videla en el antejardín de la Embajada de Italia, los niños con los que veraneaba en el sur eran hijos de detenidos desaparecidos y así como ustedes, salí sin entender demasiado con bandera en mano a la celebración del triunfo del NO, la manifestación del Parque O’Higgins y otras pocas manifestaciones a las que mis viejos nos dejaban ir. Ayer cruzando la Alameda viendo como la gente se juntaba frente a La Moneda y en la Plaza Italia se me vino a la memoria todo esto que ha pasado en los ultimos 25 años, el triunfo del NO, Aylwin, Frei, Lagos y la Bachellet, el retorno de la democracia y la lenta vuelta de la tranquilidad en la gente, cambiar la imagen represiva e intimidante de los pacos y aprender de a poco a arreglar los problemas por la via del dialogo y la razón. Como ustedes, y aunque sea un cliché, tengo los mismos sentimientos encontrados, por un lado una figura oscura y que emocionalmente sigue dividiendo a Chile desapareció para siempre. Pero por otro lado, aunque el mundo y la historia ya lo condenó como el asesino y delincuente que fue, quedamos como país en deuda. Pinochet lamentablemente murió libre y sin condena, y eso nos avergüenza como país supuestamente serio y justo y ahora es cuando, con el Dictador fuera de toda conversación política es momento de hablar en serio, de una vez por todas cerrar esta etapa haciendo justicia en los casos de torturas y desapariciones y dedicarnos como nuevo país, sin este personaje negro caminando entre nosotros, a crear una sociedad en la que las cosas marchen como siempre debieron marchar.

  • Cercanos republicanos: Han sido días intensos estos. Intensos en la vida pública y en las vidas privadas, mundos que pocas veces son conmocionados por los mismos terremotos. Yo también soy hija de la dictadura, pero en mi caso mis padres lloraron la derrota del SI el ’88 (y las que han venido después, una tras otra). Mis padres y una de mis hermanas, mientras la otra -la mayor- y yo -la menor- celebrábamos. Revivir eso ha sido fuerte. También ha sido fuerte revivir una emoción muy antigua de piedra en la guata al oir los helicópteros, ominosos, rondando el cielo.

    La salida a la Alameda el domingo estuvo hermosa. La liviandad y la alegría, en mi caso y en el de muchos otros, eran demasiado espontáneas y de adentro como para procesarlas o acallarlas. Los días siguientes, en cambio, han sido extraños. Tengo la sensación de que las palabras le han ganado a la moral; la semiología a la ética. Tanta prudencia, por Dios, tanto respeto por quién, tanto jugar con los términos para no decir nada. Tanto empate indecente, tanto orgullo herido, tanta delicadeza frente a la maldad más brutal. La resistencia al uso de la palabra dictadura me ha tomado por sorpresa. Puede ser idea mía, pero siento que en los últimos años ese miedo se había perdido, y que ahora volvió. Pareciera que de nuevo se transformaron en materias opinables asuntos que habían perdido hace un rato su calidad de “presuntos”. O quizás eso nunca fue tan así?

    No sé. En todo caso tengo la certeza de que las cosas serán un poco mejores de aquí en adelante, a pesar de las mezquindades y las cobardías. Porque el viejo ya no está. Paciencia. Algún día los chilenos nos haremos más grandes y podremos atrevernos a decir las cosas por su nombre.

    Hoy leí que fue el nieto de Carlos Prats el que escupió el ataúd. ¿Cómo puede alguien acusar barbarie? ¿Quién puede rasgar vestiduras? ¿Moreira? ¿Hasbún? ¿Rodríguez?

  • Tenía que morir Pinochet para que me diera cuenta de lo poca cosa que soy o que me siento ante la realidad contingente. ¿Quiénes somos en realidad? A diferencia de todos ustedes, yo nunca sentí alegría. Yo nací en democracia, en el glorioso año 70 y crecí y me formé en dictadura. Me enteré como con tres horas de retraso, en un lugar donde se prganizaba una marcha hacia el centro por la muerte del tirano, del asesino. De camino a mi casa sólo pensaba en que el gobierno no podía darle honores de estado, tratando, constantemente, de convencerme a mí misma de que eso no iba a ocurrir por ningún motivo, pero con un miedo feroz de que ellos no tuvieran el valor, porque yo le tengo pánico a la derecha; es una de las concecuencias de crecer anulada, de crecer con miedo…Le tengo pánico a esa gente desequilibrada que vimos por televisión y no podía evitar que el gobierno iba a sucumbir ante esta derecha tan invasiva, traicionera y mentirosa. Sólo encontré consuelo en el echo que fue el día internacional de los DD.HH. que terminó con el dictador. Entonces, quiénes somos en esta democracia, somos un voto, nada más. Qué hubieramos hecho si le hubieran otorgado funerales de estado. Nada. Como no hicimos nada por sus honores militares de comandante en jefe, honor que perdió al traicinar la democracia que se lo concedió. Porque no podemos hacer nada. Sólo tengo frustración y desearía que estuviera vivo y que viviera 150 años y que su cuerpo se cayera a pedazos, como se me cae la fe en la democracia, en la nosotros, que sólo reservamos del mundo un lugar tranquilo para salvarnos.

  • Y se murió. Y quizás eso sea lo más terrible de todo. Que la muerte le haya llegado, que si hacemos análisis linguístico de la oración, el “se” se transforma en amo y jefe de la acción. Sin que haya una justicia que lo hubiese condenado, sin que hubiese mediado la mano de nadie. Rocío dice que la palabra le ganó a la moral y evidentemente, yo que soy una defensora de la palabra, veo como esas palabras que habían sido liberadas de Villa Grimaldi, que habían flotado desde el fondo del mar, que se habían levantado del patio 29, vuelven a ser acribilladas, torturadas y desaparecidas: el torturador y asesino se llama ahora jefe de estado, abuelo y defensor de la patria. Nuestra misión, amigos repúblicanos es volver a tomar la palabra: defenderla de este ultraje… gritarla, escribirla, tatuarla. El que murió era un ladrón, un asesino, un miserable, un dictador y un tirano.

  • En un poema escrito en 1963 (Obituario con Hurras), Benedetti cierra el texto escribiendo:

    “vamos a festejarlo a no ponermos tibios a no creer que éste es un muerto cualquiera

    vamos a festejarlo a no volvernos flojos a no olvidar que éste es un muerto de mierda”.

  • Es vardad estimados…

    Me parece justo lo que dijeron. En especial lo del “Mañana” con mayúscula. Eso es a partir de hoy…un Mañana, mejor, más liviano.

    Un abrazo a los de la República

    Un ciudadano al estilo siglo XIX, que los sigue frecuentemente

  • Veo que el día de la muerte de Pinochet no fue el día maravilloso y glorioso que esperaban. Quizás esa rabia que tienen se haya acrecentado al ver que fuimos 60.000 los que estuvimos en el velatorio de quien defendió al país de los terroristas, los VERDADEROS ASESINOS, mientras que sólo 5.000 extremistas que piensan como ustedes salieron a “celebrar” causando destrozos, como los salvajes que son. En eso, en esa celebración de la muerte, está la esencia de lo que es la izquierda. Ese tipo de gente, que dejó 43 carabineros heridos -muchos de ellos A BALAS-, es la que pudo haber estado al mando del país de no haber sido por quienes ustedes ven como su némesis.

  • Rafael Mera P.: En primer lugar quisiera preguntarte ¿cómo lograste contabilizar a las personas del velatorio? ¿estuviste 24 horas contándolas?, me impresiona, de verdad. Segundo, es probable que a lo mejor no haya sido el día de felicidad la muerte del susodicho; lo que sí tengo clarísimo es que seguir con las descalificaciones y agresiones, nunca ha tenido sentido. Tratar a la gente que piensa distinto a tí de “Terroristas” y “Verdaderos Asesinos”, me parece un poco exagerado por un lado, y por otro, es querer tapar el sol con el dedo, pero no sé cuantos juicios por muertes tienen esos “verdaderos asesinos” que tú dices, y me refiero a juicios en Chile y otras partes del mundo. Por otro lado, lo que sí me parece un acto de terrorismo es golpear impunemente periodistas chilenos y extranjeros, destrozar a palos oficinas de inmobiliarias (cuyos dueños financiaron a Lavín), y perseguir a personas que piensan distinto, sólo con el objetivo de agredirlas. Finalmente, por si no sabías, el año 1989 (1 año después del plebiscito en que perdió el Si), cayó el muro de Berlín, hecho simbólico que marcó el principio de una serie de cambios que significó modificar el orden mundial, y marcando también la caída del comunismo, quedando sólo pocos focos de ese sistema y que operan de manera prácticamente clausurada sin molestar a nadie (salvo Norcorea). También a principios de los ´90, se dió por concluída la Guerra Fría, por lo que hoy hablar de izquierda y derecha es muy distinto a lo que se manejaba hace 20 años. Yo me considero de izquierda, pero no apoyo al comunismo y soy católico ¿te cuadra un perfil de ese tipo? probablemente hace 20 ó 23 años no, probablemente hace 20 ó 23 años me hubieran matado y enterrado con otra persona en una fosa (“pero qué economía más grande”), por tener ese perfil. Pero hoy no, hoy puedo discutir en un espacio virtual contigo ese tema, y no tenemos porqué ni paraqué matarnos, sólo intercambiar ideas, distintas, y esa es una gracia de la democracia, democracia que Pinochet no quería. Gracias por visitar el blog, gracias por tu opinión. Nos vemos!

  • Sólo apuntar que dar una vuelta por el blog de Rafael es un acto profundo de tolerancia. Un blogroll de la violencia.

  • También nací bajo el gobierno militar. No tengo familiares desaparecidos ni torturados pero recuerdo que cuando era un niño pequeño le preguntaba a mi papá quien había elegido a Pinochet: “se eligió sólo” me decía. Me impactaba profundamente ver como carabineros golpeaba gente cada vez que aprecían en televisión. Despues me enteré que había gente presa y/o desaparecida y muchos decían haber sido torturados y en mi inocencia de niño no lograba entender por qué otros parecían ignorar o restar total importancia a estos hechos, como si esos hechos hubieran ocurrido en un país lejano, ficticio o hubieran afectado a sujetos que no eran personas. Hoy es evidente que habían elegido no enterarse y sólo mirar lo que su estética les permitía mirar. Mucho se habla del progreso económico durante el régimen militar y esto me recuerda alguna clase de ética en mi escuela de medicina en la cual se hacía alusión a ciertos “progresos” médicos en base a “estudios” realizados con pacientes con sindrome de Down durante el régimen nazi en Alemania (muchos de ellos terminaban con la muerte de los sujetos que no eran considerados personas). Finalmente la clase concluía que los llamados progresos eran éticamente inválidos y que aunque posteriormente algunos de los nuevos conocimientos hubieran aliviado el sufrimiento de otros, nada justificaba la violación a las minimas garantías de las personas y el dolor provocado. Lo que quiero decir es que la libertad y el sufrimiento de las personas son sagrados y el dinero del mundo no los compra. No estoy hablando de los derechos humanos de la gente de izquierda, sino de los de todos los hombres. Como buenos ciudadanos nuestra preocupación no debe ser por los que sufre en un determinado espectro político o social sino por todod aquel que en un momento determinado sea, de alguna manera, pobre o desprotegido. Para salir de este ambiente de división debemos ser mejores de lo que hemos sido en el pasado como país. Si el 73 el golpe lo hubiera dado la UP y las víctimas fueran sus adversarios, mi pensamiento hubiera sido el mismo y me habría escandalizado de niño con el sufrimiento de la gente de derecha(al menos quisiera tener las pelotas para que así fuera). Casi siempre nuestro enemigo no es peor que nosostros.

  • Rafael, casi licenciado en historia, deberías aprender a ubicarte. ¿Crees que sirve de algo toda esa palabrería barata? Vete a hablar así a tu círculo de “gente”. Si entras en una línea de comentarios, por lo menos ponte a la altura. ¿Qué no entiendes que la muerte es muerte? Sea de donde sea. Tú, como futuro historiador, más que nadie, debiera tener una mirada amplia y menos viceral, creo que es lo mínimo que se te pide, si entras a replicar en esta serie de comentarios que van por un lado opuesto a lo que tú quieres mostrar. Es lo mínimo que te pido, para llegar a tomarte en serio, así, me pareces un pequeño niño perdido y con la maña.

  • Carlos, estoy absolutamente de acuerdo contigo y eso me recuerda el último programa de Tolerancia cero, donde se “rescataba” el modelo económico, entre otras cosas, de la dictadura; donde se habló de que Pinochet no fue un dictador sangriento, que otros sí que lo fueron; recuerdo a Fc. Javier Cuadra hablando de Hitler; como si el modelo económico justificara el asesinato, como si la sangra humana se midiera según la cantidad, noo 3000 litros de sangre no es nada, hablemos de millones de litros, ahí sí que es derramamiento de sangre; como si debieramos encontrar consuelo, porque aquí en Chile murieron unos cuantos miles, no como en la segunda guerra, donde murieron millones.
    Esto es lo que más me molesta de todo esto, siento que a la derecha no le importa la vida de ciertas personas. Cualquier vida es sagrada, cualquiera y nadie, bajo ninguna circunstancia tiene derecho a acabar con una vida, ni siquiera por defensa propia.

  • andrés kalawski dice:

    1.- Pinochet no es nuestro padre. Además, la frase “matar al padre” se usa mal casi siempre. Véase, por ejemplo, Edipo tirano, de un tal Sófocles. 2.- es curioso que, la idea de la muerte dePinochet nos obligue a hablar de él, a pensar en él. Parece más vivo. Me recuerda la historia de los dos monjes budistas que ayudan a una mujer a cruzar el río. 3.- Más curioso todavía es el conjunto de descalificacines e insultos de Lilian a Rafael. Pucha. (Lo que no significa, en ningún caso, que suscriba alguna de las opiniones de Rafael) Decirle a otro que “piensa mal” si es que no está de acuerdo con nosotros ni lo convence, ni nos ayuda a crear un mundo mejor. (aunque tampoco es igual insultar a alguien que torturarlo o matarlo) 4.- Mi abuela celebró la llegada de los militares al poder, pero un vecino de mis padres destapó la champaña por la muerte de Allende. Pucha de nuevo. El mundo es un conjunto de espejos mal puestos. Mis respetos, eso sí, a quien escupió el féretro. Alguien tenía que hacerlo y un valiente asumió las consecuencias de ese acto. 5.-Raro aquello de “se reveló ladrón”. Que yo sepa, siempre se supo que lo era, como siempre (o casi) se supo de las muertes y las torturas (escribí “violaciones a los derechos humanos” y me arrepentí: el toque de queda también lo era). Por supuesto, muchos no quisieron creer alguna de esas cosas. 6.- Qué cantidad de gente quería al viejo ese. 7.- Atención. No hay que confundirse, el mundo no es mejor porque se muera un viejo malo. Este es el momento ara volver a fijarnos en todos los que salvaron demonizando a Pinochet y disfrazándose de tecnócratas de su gobierno. Está lleno de culpables sin juzgar, sin cuestionar siquiera. A por ellos. (Y ellas). 8.- Vuelta al primer punto. El tiempo psicológico, ya se sabe,no funciona alineado con el tiempo exterior. Estos días he visto tanta gente curiosamente meditabunda, entristecida. Gente de izquierda, digo. Hay una especie de vuleta al pasado (psicológico, por suerte). Incluso la abuela de mi mujer, que, al parecer, padece Alzheimer, se puso a llorar al escuchar la noticia y dijo “ahora van a tener que haber elecciones. Ojalá. Por otra parte, quizá sí haya que alegrarse ¿Recuerdan la fiesta de los ewoks al final de “el regreso del Jedi”?

  • Hola a Todos,

    Muchas, muchas gracias por los comentarios. Ustedes son los que hacen que valga la pena escribir este blog.

    Y no hay blog que se precie de tal sin “trolls”, gente que comenta sin ningún ánimo de dialogar. Nuestro primer Troll es Rafael Mera. Es importante entender que estos cibernautas se alimentan de los conflictos y odiosidades que buscan generar. Hay mucha gente que apoya la obra de Pinochet que tiene argumentos para apoyar su posición. Este supuesto aprendiz de periodista e historiador no es uno de ellos.

    Gracias de nuevo, a todos, por sus comentarios. Hay mucho que reflexionar y heridas que curar, incluso con Pinochet ido.

  • Acuerdate, Andrés, que aquí no se celebró la muerte violenta de nadie, como lo habrán echo los que celebraron la muerte de Allende. Estás, en mi opinión, tratando de crear analogías falsas.

    Sobre lo de Pinochet-Ladrón, no se supo hasta hace poco. La idea del Soldado que vivió en la modestia de su sueldo de general retirado, que necesitaba donaciones de su pueblo para pagar su defensa en Londres se cayó a pedazos con lo de Riggs.

    Pinochet era parte de lo peor de nosotros, y es en ese sentido (uno metafisico) en el que es un mundo mejor el que no tiene su presencia.

  • No me considero una persona ni de insultos ni de descalificaciones, Rafael Mera sí me lo parece. Es curioso cómo es que todo se mezcla con tanta liviandad, los valores son únicos, no se tranzan, no se manipulan, no se manosean. Así se debe defender la vida siempre y Pinochet tuvo su vida y su muerte… Qué afortunado. Como dice Carlos (en rojo), creo que en un sitio como este se pide un mínimo de respeto por lo que piensa el otro y, sí, hay personas que tienen argumentos para defender la dictadura y reconocen los horrores de ella y eso se puede llegar a entender; la odiosidad, sin misericordia por el dolor y el sentir del otro, no.

  • No lo había notado, pero es curioso que esta columna esté categorizada en “Generales”.

    Saludos!

  • Lilian: dices que para escribir aquí debo “ponerme a la altura”. Y aquí han dado muestras de felicidad por la muerte de una persona, mientras que yo no he hecho lo mismo. Aquí veo que han denostado hasta el cansancio la figura de un hombre en el cual concentran maniqueamente todo lo negativo de esa etapa del país, así como veo gruesos descalificativos a quienes fueron a despedirse y a quienes trabajaron con él. Eso es lo que me molesta, y si por eso me llaman “troll” me da lo mismo.

  • Rafael,

    Te llamé “troll” porque comentas en este artículo donde hay una opinión distinta (diametralmente distinta) a la tuya, y elijes llamarnos extremistas, salvajes, y decir que lo que creemos es una “celebración de la muerte”. Mal podría yo decir eso sobre la derecha a la que tu apoyas.

    A pesar de lo que dices, el artículo no menciona para nada a la gente que fue a despedirse de Pinochet. Como ves, lo que ha pasado aquí es que has visto un artículo que no te ha gustado, que expresa la opinión de muchos en tú país, y has elegido no solo deformar el sentido de lo escrito, sino que además insultar a los que se sienten identificados con lo que dice.

    Saludos.

  • Al igual que Ricardo, inserto aquí una divagación: cuando estaba en la calle el día que murió Pinochet, no pude dejar de acordarme -como Andrés- de los Ewoks al final de El Regreso del Jedi. No es curioso que nuestra imagen visual y sonora de la caída de un imperio sea holywoodense, y ochentera? Directo de la infancia.

    Me acuerdo que la noche del atentado a Pinochet daban en la tele El Regreso del Jedi. Yo la estaba grabando y la grabación quedó interrumpida por muchos “extra” (que debido al escaso sentido histórico que tiene uno a los 10 años no grabé). La película trataba de la resistencia a un imperio…

    Hasta aquí la divagación. Saludos!

  • Rafael:

    ciertamente que puedes estar en desacuerdo profundo con lo que aquí escribimos. Ciertamente, puedes comentar e interpelarnos tan duramente como quieras… en parte para eso hemos generado este espacio. Sin embargo, lo que me parece francamente una tomadura de pelo es que nos acuses de “denostar” y de usar “gruesos descalificativos”… primero, porque no es cierto, y segundo, porque leer tu blog es dar un paseo por el resumidero de las descalificaciones: casi al azar tomo algunos calificativos que usas en tus últimos post: “los infames de siempre”; “el ultraizquierdista chileno promedio siempre está un par de millones de años atrás en la escala evolutiva” (quién dijo humanoides??); “Poroompooonpóoon, poroompooonpóoon, el que no salta es comunista maricón”; “¡Guatona maraca, dale duelo al Tata!”; ” los millones de giles que se quedaron con las ganas “;

    Tema aparte son los comentarios que tus posteos generan de parte de tus lectores… una muestra de intolerancia como para dictar una cátedra de fascismo.

    Ojalá sigas leyendo y comentando, que mientras más pluralidad mejor, pero no te pares sobre un pedestal a dictar clases de moral y buenos modales… la base moral del pinochetismo es muy muy fragil: se levanta sobre un cementerio de más de tres mil cadáveres.

  • Tengo 25 años, soy hija del exilio(nací en Alemania,en la RDA).De mi familia llevo años escuchando historias de dolor, secando lagrímas en asados familiares, abrazándonos por los que no están… y hoy siento un orgullo enorme por la familia que tengo. Quienes fueron y son capaces día a día de seguir luchando por la democracia Mi abuelo Osvaldo Puccio G., y mi tío Osvaldo Puccio H. fueron duramente torturados en dictadura. Pinochet no me dió la posibilidad de conocer a mi abuelo,el murió cuando yo tenía solo 4 meses de vida. Pinochet a muerto tranquilo en su cama y la mochila que cargo por la historia familiar sigue llena de tristezas, dolor y de falta de justicia.

  • La grandeza no se regala, no se concede, no es asignada; la grandeza se construye día a día y el salvajismo de la dictadura, sin duda, contribuyó en la construcción de la grandeza de muchas familias, que ante el dolor y la muerte, no tuvieron más remedio y más camino que el de engrandecerce, fortalecerse y unirse. Muchísimos chilenos hemos hecho nuestro ese dolor y lo llevamos grabado para no olvidar. Es esa grandeza genuina la que nos esegura que, en el funeral de aquellos compatriotas, que sobrevivieron ese salvajismo, nadie celebrará.

  • Rafael estoy muy de acuerdo contigo…además es impresionante como esta gente que tanto alega por las muertes y todo eso, esté celebrando una?…o sea…ustedes mismos se contradicen…gracias a Pinochet este pais salió adelnate, la gente resentida obvio no sabe nada de la historia…en fin…igual nunca lo entenderán, deberían agradecerle a nuestro General, por habernos salvado…VIVA PINOCHET!!!…por siempre!!…y por fin, que en paz descanse..

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