Igualdad puertas afuera. Una Política Pública para Personas en Situación de Calle.

09 de nov, 2006 | Por | 17 Comentarios

En Chile, los datos del Primer Catastro a Personas en Situación de Calle, realizado en Julio del año 2005, arrojaron como resultado que en 80 comunas con más de 40.000 hbtes. de nuestro país, hay al menos 7.254 Personas en Situación de Calle. Este Catastro fue una de las actividades más importantes realizadas el año pasado; año en el cual algunas ONG´s agrupadas en la REDCALLE lograron que el gobierno empezara a cumplir la promesa hecha el año 2003, por el entonces Ministro José Miguel Insulza, de gestionar iniciativas que se coronaran con un catastro y una política para este grupo de ciudadanos no reconocido como tal.

A partir de esta promesa, la REDCALLE, agrupación de la cual participan varias ONG que trabajan con Personas en Situación de Calle (PSC), como el Hogar de Cristo, Moviliza, Nuestra Casa, entre otras, lograron construir un trabajo colaborativo con el Estado, dejando un poco de lado las posiciones propias y centrándose en los intereses, tanto del Estado, de las ONG´s y de las mismas PSC. Buscando trabajar a partir de ciertos conceptos clave -muy republicanos, por lo demás- como Reconocimiento de las PSC como ciudadanos, Inclusión, Participación y Equidad, se pretendía conseguir que ellos sean asumidos por y para las PSC por todos y cada uno de los habitantes de nuestro país.

El catastro de julio del 2005, y las posteriores asambleas nacionales de Personas en Situación de Calle, culminaron con una presentación en el Congreso, ante sólo algunos Senadores y Diputados que, tal como ocurrió con las Hockistas, estaban en “comisiones”. Esto, en conjunto con otras actividades realizadas a lo largo del año pasado, nos han ayudado a descubrir y entender que la población de Personas en Situación de Calle tienen ciertas características particulares , como su heterogeneidad y una diversidad de variables que nos ayudan a explicarnos el porqué de su situación. En este contexto, pudimos prever que las políticas del Estado iban a ser pensadas y aplicadas como una extensión de los programas y políticas ya existentes o, si teníamos suerte, se pensaría en un nuevo programa con políticas destinadas y pensadas para las PSC.

Lo primero ocurrió y sigue sucediendo. En julio de este año, las PSC fueron incluidas desde Mideplan en el Chile Solidario y serán parte de una extensión de una política que no fue ni diseñada ni pensada para este tipo de población. De este modo, la opción de politicas pensadas y destinadas para ellas y su realidad fue descartada. La pregunta que cae de cajón es: ¿Cómo incluir a las PSC en las políticas del Estado o en una nueva política?

Algunos pensarán que se debe abordar a partir de las diferencias, es decir, desde un acceso a beneficios de acuerdo, por ejemplo, a su género, edad, tiempo de estadía en la calle o condiciones de salud física y mental. Otros, en cambio, pensarán que la política se debe abordar a partir de las semejanzas de las PSC, desde ciertos estándares mínimos que todos deben tener y cumplir para ser incluidos: tener carnet de identidad, credencial de indigencia, acceso a consultorios, entre otros detalles, que constituyen la salida fácil y políticamente rentable, pero que poco beneficia directamente a las PSC.

Estas visiones que por separado carecen de integralidad, sin embargo, pareciendo excluyentes, son más bien complementarias. En este sentido es importante que el Estado, sus ciudadanos, especialmente aquellos que se asustan o molestan porque hay un viejo durmiendo en la puerta del edificio en pleno “Santiago´s Downtown”, abordemos el problema desde dos dimensiones.

La primera de ellas es preguntarse – Antes de saber si tienen o no carnet, como un modo de inclusión- , cómo podemos llegar a interesarnos en la individualidad de las PSC, por hacerles saber que se trata de personas iguales a cualquiera de nosotros. Asumiendo así toda la complejidad del trato con individuos.

La segunda dimensión está referida en que a pesar de la individualidad y toda la complejidad que representa el tratar con otros diferentes , es necesario tomar en consideración ciertas semejanzas, específicamente la exclusión y pobreza extrema en que estas personas se encuentran.

Estas dos dimensiones nos permiten pensar en cómo diseñar una política pública para estas PSC.

En primer lugar, el diseño debe considerar que ésta debe apuntar a garantizar todos los mínimos sociales como lo son el acceso libre a salud, educación, trabajo, vivienda y seguridad social, para que se permita a las PSC igualarse a la condición de todos los ciudadanos, sean pobres o no.

En segundo lugar, debe incentivar el desarrollo de sus capacidades naturales no emprendidas, es decir, sus talentos, ideas y ganas de aportar, ya sea por la estructura social, o por su historia de vida.

En tercer lugar, la política debe otorgar un beneficio básico de asistencia denominado “Subsidio Único Ciudadano[1] para PSC”, que les permita emprender soluciones para su condición de extrema pobreza. De este modo podrán satisfacer sus necesidades más básicas sin depender de la caridad y/o de las Organizaciones de beneficencia. Lo que define a las PSC son su exclusión y su extrema pobreza, condiciones que debe abordarse a través de la (re) vinculación de las PSC a las redes sociales de integración social-ciudadana, como el acceso a salud, fuentes laborales, entre otras. Y, también, a las redes de apoyo ampliadas como los son el Estado, las ONG´s y afines.

Un subsidio a las personas Asimismo, el Subsidio único ciudadano permite mitigar su condición de pobreza extrema. Es conveniente detenerse en este punto. El SUC que aquí se propone, tiene su origen en una visión ciudadano-democrática, vale decir en el consenso deliberado de toda la sociedad ante la interrogante que nos plantea si queremos o no vivir en una sociedad con igualdad de oportunidades, en una sociedad decente y justa. La respuesta positiva a ella implica la existencia digna de aquellos ciudadanos más desfavorecidos.

Pongámosle platas al tema: supongamos que cada una de las 7.254 [2] PSC recibe 100 dólares mensuales c/u. esto nos da un total mensual de 725.400 dólares, con un monto anual cercano a los 9 millones de dólares (8 mill. 700 mil). Estos recursos, para un Estado que goza de un superávit fiscal de 5 mil 400 millones de dólares[3], no representa un desembolso muy significativo. Si se piensa en trimestres, es decir, repartir 725.400 dólares a las PSC trimestralmente, esto se rebaja a 3 millones de dólares, y aún así se podría generar un impacto positivo.

Estos montos se podrían asignar durante 5 años, acompañados de políticas promocionales (aquí sí podrían incluirse extensiones de programas de capacitación, Puente u otros), y con una evaluación que apunte a resultados y en menor medida a impacto.

Este subsidio no significa una medida de intercambio entre capital y trabajo ni ningún otro tipo de canje por el dinero otorgado, sino que un beneficio que busque compensar las carencias materiales, y también apunte a incentivarlos. Hoy en Chile tenemos la oportunidad única de establecer dicho beneficio pues tenemos el conocimiento necesario dado por el catastro a Personas en Situación de Calle. La oportunidad de individualizar (personalizar) una situación de extrema pobreza y exclusión, permite que el subsidio propuesto aborde por medio de la generalidad, las particularidades de la persona. Este subsidio iría por primera vez a personas, y no a agrupaciones, organismos, familias, u otro tipo de asociación o representación masiva de individuos. Lo que garantiza equidad, ya que cada persona recibiría los mismos beneficios y la misma cantidad de dinero. Hoy, si bien se determinan que un determinado número de familias reciben equis cantidad de pesos, vemos que concretamente no es equitativo, porque hay familias de 3 personas y familias de 8 personas, ambas igual de pobres, pero ese valor equis , distribuido entre 3 y 8 es injusto para aquellas familias con más miembros.

Debemos terminar con ese miedo a la individualidad, reflejado en la concepción mezquina de la asociatividad como única solución a la situación de pobreza. Un subsidio a las personas y no a un grupo o a las familias nos garantiza un subsidio equitativo conforme a los principios de equidad, igualdad y justicia que nuestra democracia promueve y (nuestra sociedad necesita).

[1] Concepto ideado por el economista belga Phillipe Von Parijs. En Chile, el filósofo Pablo Salvat tiene escritos sobre el tema.

[2] Cifra oficial del Catastro a Personas en Situación de Calle, 2005.

[3] Dato al año 2005.

17 Comentarios

  • Ricardo:

    Comparto tu análisis en la multidimensionalidad del problema y que (conociendo tus reflexiones de fondo) hay muy poco asistencialismo en tus planteamientos, eso me gusta, y mucho, más no me queda del todo claro la necesidad de atención por parte de la sociedad con un enfoque individualizante al tema de la PSC. Sabemos que parte de la causalidad de vivir en la calle tiene un origen estructural, asociado a un conjunto de injusticias y denegaciones de derechos a las que estas personas han sido sometidas en su trayecto vital, pero también sabemos que la “alternativa” de las PSC (si es que puede llamársele así) tiene algo de decisión individual. Tu mismo lo fraseas muy bien con eso de “las capacidades naturales no emprendidas” y esta dimensión es la que creo genera el rechazo a las personas en situación de calle por parte de “los otros pobres” y del resto de la sociedad. ¿Cuántas veces hemos escuchado a otros y a nosotros mismos decir: en vez de andar pidiendo plata, por qué no pide trabajo?. Hay una ética en las PSC que es contraria a la ética dominante, hay un discurso libertario, independiente, desmaterializado, que nos disgusta, nos desmantela las creencias, nos hace cuestionar el “sacarse la chucha trabajando” que está a la base (creo yo) de la invisibilidad que construimos en torno a las PSC y que en los discursos de sentido de muchos de nosotros permite lidiar -y “ganar”- en la lucha por el sustento. Desconozco si la solución del subsidio individual es la más correcta, no tengo argumentos ni a favor ni en contra , pero gracias a esta reflexión que planteas me he hecho la pregunta sobre si el apoyo individual a personas que no están integradas a sistemas -más o menos formales- de inclusión funcional y de redes de ayuda, ¿será la mejor alternativa?, ¿cómo capitlizarían ese aporte?. Creo que en este tema -como en tantos otros- tenemos más preguntas que respuestas…

    un abrazo

  • Ricardo:

    Antes que todo, mis disculpas por la demora en el comentario. El artículo me parece interesante, porque toca un tema que me imagino incomoda a los hacedores de política. Especulo que existe esta incomodidad a partir de tres preguntas que me surgen al leer tus líneas y el comentario de Sebastián.

    1) Tal como esbozaba Sebastián, me surge la duda de hasta qué punto la asistencia por parte del Estado es algo deseado por las PSC. Digo esto porque, a sabiendas de la extrema pobreza en que viven, tengo la impresión de que es una pobreza de caracter algo distinto a la que se enfocan típicamente los programas de “Superación de…”. Esto porque, desde mi ignorancia en el tema, me parece que la vida en la calle constituye en algún sentido una opción por bypassear el sistema social y económico, saltarse las normas y prescindir del orden prescrito. Si esto es así, aplicar una “Política” para las PSC desde el “Estado”, no será intentar sistematizar (ordenar, cooptar, meter a la fila) a aquellos que han “optado” por dar un paso al lado? Luego de aplicada la política, quién obtiene más beneficio: las PSC vía bienestar material, o los policy maker y el ciudadano de a pie, al tranquilizar la conciencia y mejorar el paisaje? (ojo: no intento minimizar la situación de precariedad y carencia de las PSC, sólo extremar el argumento para hacer el contrapunto)

    2) A partir de lo anterior, me llama la atención la idea del Subsidio Único Ciudadano. Para decirlo en bruto, me llama la atención porque es la política más neoliberal que se nos puede ocurrir para solucionar el tema (y ojo, no estoy intentando ofender). Es lo que un economista “de libro” recomentaría: nadie sabe mejor que el propio individuo qué es lo que le genera más utilidad, así es que haga una transferencia “de suma alzada” (billetes, monedas) y que el individuo decida. Él tiene más información que cualquier funcionario estatal respecto de qué es lo que le da más beneficio, así es que deje que él decida. Ok… pero esa perspectiva deja ausente d ela política todo el rol normativo del Estado (elimina la noción de la PSC como miembro de una sociedad, lo reduce a un individuo aislado, un consumidor), y además supone que el individuo maneja toda la información necesaria para tomar una “buena” decisión. Por ejemplo, supone que no está en una situación de alcoholismo o drogodependencia que vaya a empeorar al proveerle más “insumos” en lugar de más prestaciones de salud; que conoce sus derechos y cómo hacerlos valer; que conoce todas las opciones respecto de dónde comprar más barato quello que necesita; que no será sujeto de coacción por parte de otras personas para hacer tal o cual uso del dinero, etc.

    3) La tercera duda es respecto de la dificultad de habilitar una política para las PSC desde el Estado. La especificidad y radicalidad de la situación de (sobre)vida de las PSC requiere de los hacedores de política un esfuerzo de “comprensión” bastante mayor del que se puede requerir para diseñar e implementar otras políticas más generales. Es un esfuerzo, literalmente, de trabajo hermenéutico (de “fusión de horizontes” entre la perspectiva del funcionario público y el beneficiario), de “lectura” de la forma de vida, las carencias, la forma de intercción social, que desde la comodidad de una oficina debe ser bastante complicado de hacer, sobre todo sin caer en el mero asistencialismo. En tu experiencia, existe esa capacidad comprensiva en el aparato estatal?

    Saludos y Abrazos Mr. Cociña

  • Sebastián: Gracias por tu comentario, es verdad lo que planteas referente a que en este tema hay más preguntas que respuestas; sin embargo, creo importante señalar que en esta propuesta hay un trasfondo, y es el que implica asumir el desafío de darle una vuelta de tuerca al abordaje al trato con personas (no necesariamente en situación de calle). Parafraseando a mi mentor, creo que en general se tiende a asociar inmediatamente individuo con con individualismo; en este caso, al hablar de individuo, me refiero a individualidad. Al decir que por culpa de la individualidad hay individualismo, se le atribuye culpa a las personas en un tema de lo que, si algo son, es víctimas. Por la gran diferenciación que hay en la sociedad, es que hay individuos,y éstos no están disueltos en la comunidad, en las sociedades, en las tribus, esta primera observación nos permite empezar a tomar a los individuos en serio. Tomar a los individuos en serio signfica interesarnos por su individualidad (no individualismo), por lo que los hace seres distintos e importantes por su diferencia. Hasta ahora el discurso apela a resaltar y valorar lo compartido, acepta a las personas en tanto se subordinan a sus diferencia y/o semejanzas, en cambio, una sociedad de individuos nos da la oportunidad de conocer a otros, que son efectivamente otros y no variaciones de un mismo tema. En este contexto, esos otros son tan otros como yo puedo serlo para ellos, otros para quienes la calle es su casa, mientras que para mi es un lugar de tránsito. Una sociedad de individuos, se mueve constantemente entre inclusión y exclusión, se entra y sale de la esfera del trabajo, de la política, de la religión, en fin… Justamente las diferencias de individualidad hacen que para algunos esa entrada y salida sea una opción y para otros estar fuera es una condición; y para aquellos que no pueden optar entrar cuando quieren (ej:desempleados)el Estado desarrolla políticas universalistas. Pero en realidad puede ser mucho pedirle al Estado que se preocupe de individuos (salvo en época de elecciones cuando hacen puerta a puerta), por lo mismo se apela a un complemento de las políticas universalistas, pero apuntada a los individuos, el SUC. No sé si te aclaro un poco más, pero de todas formas es un tema con pocas respuestas claras por ahora, pero que da pa conversar mucho. Nos vemos! Un abrazo. p.d.: como me alargué un poco, te respondo mañana Matías.

  • Matías:

    Perdona la tardanza, vamos por parte dijo el carnicero:

    1. Respecto a tu planteamiento acerca del deseo de las PSC de recibir ayuda estatal, creo que aunque no lo quisieran es deber del Estado garantizar la calidad de ciudadanos (la cual no esta reconocida) de estas personas, y eso de por si ya es una prestación. Lo otro ya es sensibilizar a las PSC acerca de la real necesidad de vivir en esas condiciones, y si asi lo quieren preocuparnos de darles una calidad de vida digna en la calle. creo que eso complementado a lo que respondí a Sebastián, da algunas ideas respecto a la “decisión”.

    2. Visto desde la economía, claramente es una política neoliberal, sin embargo se apela al SUC desde una perspectiva ética, planteada por un economista que trabaja en un país con un estado benefactor importante;ética en el sentido que si bien no podemos obligarlos a vivir “normalmente” (con casa, consumo, ahorro etc) no podemos dejarlos botados, y las PSC en su calidad de Indivduos y humanos, son tan ciudadanos como cualquiera de nosotros, sin embargo su automarginalidad, sumada a la discriminación ya aislamiento que nosotros les damos, los deja practicamente transparentes, por lo tanto hay que partir por generar incentivos, el SUCes uno de esos incentivos, además, como señalo en el articulo es necesario acompañarlo de otras políticas promocionales, y no sólo pasarles las lucas y dejarlos a la deriva. Ahi cumple un rol no sólo el Estado, sino que también empresarios, ongs, y ciudadanía en general.

    3. La experiencia del Catastro realizado el año pasado, me llegó a concluir que en esta empresa nadie se la puede por si solo, cada parte involucrada tiene algo que ofrecer, el Estado tiene las lucas, la cobertura, las ongs la experiencia, el conocimiento y el acceso; la ciudadanía tiene la voluntad de participar. Hasta el año pasado, se había logrado un “labor de sensibilización” en torno a las PSC muy interesante, sin embargo, el cambio de gabinete obliga a empezar de 0 otra vez, haciendo la tarea muy dificil. Esto también me hace observar que una dificultad importante es que esta temática requiere de una “Policy” de mediano-largo plazo, sin embargo la “Politic” opera siempre en corto plazo y de acuerdo al contexto en el momento de las elecciones. Y asi será complicado…. gracias por tus comentarios. saludos!

  • Hola Ricardo et al.,

    ¡Muchas gracias por el artículo! Otro desde la trinchera, que pucha que nos hacen falta.

    Creo que la automarginalización que comentan Matías y Sebastián no es causa, sino efecto. A una persona adulta a la que circunstancias y malas elecciones (sospecho que mas de lo primero que lo segundo) termina en la calle, sin oportunidades y por lo tanto, sin esperanza, no es sorprendente que se la perciba que se ha automarginado. El asumir esa automarginalización asume, por supuesto, que nuestra sociedad es capaz de absorber y dar cabida a cualquiera que quiera ser parte, y que no es parte del proceso que llevó a esa marginalización. Me caben serias dudas de que lo que insinúan Sebastían y Matías sea así.

    Por otro lado, mientras Ricardo habla de la complejidad del problema, me complica la aparente simplicidad (¿simplismo?) de una solución de política pública como el USC. ¿Que esperamos que pasé cuando ese dinero pase a la gente desprovista de todo? ¿Se verán impulsados a luchar por salir de la calle, o preferirán hacer una vida difícil un poco más cómoda, sin solucionar el problema de fondo?

    Creo que Matías le da en el clavo al tema. Yo no la calificaría como política neoliberal, porque esos muchachos rara vez apoyan el “Estado de Bienestar” que implica repartir los impuestos de los que tienen a los que no. Pero la idea detrás de la política si tiene esa filosofía de la responsabilidad individual, y más perturbador, la idea de que la vida en la calle es fundamentalmente un problema económico.

    ¿Que se puede hacer por 100 doláres al mes? Me da la impresión que darle un cheque a la persona afectada es una respuesta sospechosamente fácil a la pregunta.

    De nuevo, muchas gracias por hacernos hablar (aunque sea con mucha ignorancia) sobre el tema.

    Saludos.

  • Carlos:

    Me alegro que te haya gustado el articulo, son temas en los que siempre es bueno tener la opinion del ciudadano de a pie y no de grandes expertos (que no han dado en el clavo tampoco con la solucion del problema). Respecto a las inquietudes que pones en el tapete, sin duda uno de los problemas mas importantes que se tienen al enfrentar(se) a la temática de las PSC radica fundamentalmente en las identificación de factores que llevan a miles de ciudadanos a caer en la situación de calle, los factores son tan variados como las personas, hay ciertos patrones comunes, sin embargo, la gran complejidad está en la identificación, y se de ahi no hay cosas claras, empiezan un sinnúmero de palos de ciego, con aciertos y pifias. Lo de la medida, y potencial solución, el SUC, claramente un economista, va a plantear una solución económica, desde una perspectiva económica. Ahora, como le dije a Matías, no lo planteo como LA solución, quizá me faltó ser más enfático en lo del acompañamiento de políticas promocionales, sin embargo el SUC, representa la parte personalizada de un abordaje de 2 dimensiones (ya planteadas en el artículo, y es importante porque el salir de la situación de calle, o mejorarse la calidad de vida en la calle, es una opción que depende en un porcentaje importante del individuo. Nosotros, tenemos que preocuparnos de ofrecerle un entorno atractivo, humano, ético y con opciones, pero el atravesar el umbral, no depende de nosotros, eso no implica aislarlos, sino todo lo contrario, pero eso da pa una larga conversa, y otro largo artículo.

  • Estimados:

    Ok con varios de los puntos que hacen.

    Carlos: ciertamente el tema de las PSC es sistémico, y no es la idea rodearlo de ningún “misticismo” de rebeldía que pueda ocultar el drama que hay detrás. Creo que el punto que compartimos con Sebastián es que la “metida a la fila” (sistematización) de alguien que vive al margen, siempre corre el riesgo de leerse como una imposición sobre la vida de esos individuos, con independencia de que en sus orígenes sea el propio sistema el que excluye a algunos hacia los márgenes o fuera de ellos.

    Ricardo: respecto de las políticas, creo que sería útil hacer una disección del problema. Porque el diagnóstico de elementos determinantes y políticas públicas cambia bastante, me imagino, si lo que quieres es:

    a) Sacar a las personas en situación de calle de dicha posición, es decir, meterlas de vuelta al sistema en calidad de ciudadanos “normales” (casa, salud, trabajo, educación, etc., por precarios que sean);

    b) dar a las PSC una mejor vida EN la calle (salud, alimentación, seguridad) y dignificar su condición sin alterarla en lo medular; o bien

    c) evitar que las personas en situación de mayor vulnerabilidad efectivamente hagan la opción de -o se vean obligados a- terminar viviendo en la calle.

    Para cada uno de estos objetivos de política, los diagnósticos e instrumentos a implementar son bastante distintos, y los recursos humanos y financieros requeridos varían.

    Cuál es el foco hoy desde el Gobierno? Cuáles las falencias?

    Matías

  • Hola a todos: Me parece sumamente interesnte toda la discusión que se ha armado (y la columna muy clara y además convincente, se nota Ricardo que hay años de aprendizaje en el tema y en la socialización del mismo), quisiera comentar algunas cosas.

    En primer lugar, me parece super pertinente lo que señalaba Sebastián acerca del carácter perturbador de las PSC en términos de confrontación de los propios pilares sobre los cuales se estructuran las sociedadeds modernas y cada una de las vidas privadas de quienes operamos más o menos funcionalmente: tanto desde la “ética del trabajo” como desde la “ética del consumo” que según dicen algunos ha ido reemplazando a la primera en este fin de siglo, las PSC representan una disrupción y una cachetada en las convicciones que nos mueven y que ordenan nuestra escala de lo bueno y de lo bello. A pesar de que, como dice Carlos, esto no ha de entenderse al pie de la letra en el sentido de que cada individuo particular que está hoy en la calle ha desarrollado una trayectoria transgresora y de automarginación (para evitar esta clase de sobregeneralizaciones, conocer los datos emanados del CENSO, y las investigaciones que me imagino algunas de las ONG metidas en el tema han realizado, ayudaría metiendo algo de empiria), sí creo que es importante tenerlo en cuenta para entender cómo operan los imaginarios sociales y culturales, y cómo esto define en gran medida las política y las no políticas para abordar el tema.

    Aprovecho de acotar que creo que el tema de la hostilidad hacia los “nuevos excluidos” o “supernumerarios” de los que varios autores vienen habando hace ya un rato (que son las PSC pero también muchos más, en muchas y diversas dimensiones) se va a transformar en un tema importante del ordenamiento cultural de nuestras sociedades en adelante, y no hay que subestimarlo. La rabia y el miedo son mala mezcla cuando son legitimados socialmente, en los discursos de seguridad ciudadana y otros. La interacción cotidiana entre barrios diferentes que conlindan (no estoy pensando sólo en barrios top colindando con poblaciones pero también en esos márgenes más difusos y tortuosos, entre villas de familias recién “emergidas” de la pobreza y aterradas de volver a ella, y sus vecinos de población) nos da algunas pistas de la bronca social que puede empezar a agarrar vuelo en formas bien escalofriantes. Ojo con esto.

    Bien, ya me alargo mucho. Sobre el SUC, quiero decir que entiendo cabalmente la aprehensión de Matías en cuanto a la transferencia económica como sinónimo de desconfianza en la regulación desde entes centralizados / libertarismo neoliberal, y qué pasa con la sociedad, el Estado, las responsabilidades colectivas, la intgración? Sin embargo por lo que dice Ricardo el marco ético aquí va por otro lado (para ver bien esto hay que ver la fundamentación “filosófica” del SUC, más el entramado de políticas más amplio en que se lo piensa). Pensando en eso me acordé de la Renta Mínima de Integración que, en diversas formas, se ha ensayado en países europeos como política frente a la exclusión social renovada por la globalización y sus fenómenos asociados. Acá en América Latina, si no me equivoco en México y Brasil se han hecho intentos parecidos aunque transformados. Escuché a Pablo Salvat, con quien trabajo, hablar de esto hace poco, y de un grupo de académicos que quiere empezar a poner este tema en la agenda chilena (le voy a pedir algo para leer por si a alguien le interesa, yo por ahora sé muy poco). En fin, una cosa que hay que argumentar y fundamentar política y también éticamente es por qué un subsidio que se pretenda “único” y “ciudadano” (como dice Ricardo, imaginario republicano por todos lados) se aplica a un grupo tan focalizado, no sólo de la población sino también de las personas en extrema pobreza.

    Eso. Creo que las distintciones de distintos objetivos de política que hizo Matías va a abrir todo un nuevo flanco de discusión (si el fin de año nos deja… pucha que nos ha pillado atreados!), así que me quedo aquí y escucho (leo).

    Saludos!

  • Matías: Estoy de acuerdo en diseccionar,pero no se tiene que optar necesariamente por una y unica política, creo que de las alternativas que planteas son las 3 plausibles, las dos primeras como praxis de politica, y la tercera, quizá como un marco operativo o ético de referencia. Como te decía, el fenómeno es complejo (la situación de calle y la exclusión), y como bien lo dijo Rocío, ya no se remite sólo a las PSC, lo que complejiza un abordaje 100% especializado, y demanda un trabajo multidisiciplinario por parte de quienes lo observan desde la ONG y ciudadanía, y ademas de multidisciplinario, tiene que ser intersectorial por parte del Estado. El Estado hasta ahora ha manifestado buenas intenciones, pero le cuesta comprender la complejidad del fenómeno, y lo observa sólo desde la política (bajando el perfil a la mirada técnica o de intervención), pero como había señalado, ha sido un trabajo complejo ya que todo lo avanzado el año pasado, se perdió con el cambio de gobierno, con gente nueva.

  • Rocío: Gracias por tus comentarios, efectivamente das en el clavo en cuanto a la idea de la Renta Mínima y el SUC, pesa una idea “filosófica” detrás, más que algo netamente económico, de hecho llegué a esa idea a través de conversaciones con Pablo salvat también, pero he congelado la reflexión al respecto, si te entrega material, te agardecería mucho que lo compartieras conmigo. En cuanto a tu comentario sobre la argumentación del porque algo ciudadano, no es para todos, da pa otra larga discusión, este es un tema relativamente nuevo en Chile y está todo por hacer… Nos vemos!!

  • una pp interesante para un sector social practicamente desprotegido, y las demas vertientes que se desprendes a raiz del plantiemiento del proble de psc, es algo que me a dado tela de donde cortal, para su aplicacion al ambito municipal en una localidad por aca de mexico, chido por la iluminacion y espero que publiques tus resultados finales de esta pp ya una vez puesta en marcha en el ambito politico

  • me gustaria saber sobre algunos discursos existentes acerca del tema ya sea de la iglesia, policial o del estado para saber y poder comparar mejor las propuestas y solusiones que le dan a este problema tan importante

  • Hola Johanna: La verdad es que tu pregunta da para un artículo bastante largo al respecto, pero bien a grosso modo, y tratando de apuntar a lo medular de los temas, te puedo decir, que desde mi punto de vista, no hay un discurso oficial específico frente a las personas en situación de calle de parte de las instituciones que consultas.

    Sí tocan el tema, desde sus propias lecturas y abordajes al tema de la solidaridad,y la solidaridad es, en términos amplios, generales y básicos, entendida como una manifestación humana que busca socorrer a quien requiera ayuda. Esta conceptualización se ha expresado de diferentes formas, y desde distintas visiones a lo largo de la Historia. Los libros escritos al respecto, nos van mostrando la variedad de perspectivas que se han desarrollado para ir visibilizando y posicionando a la solidaridad como un tema importante en la sociedad chilena. Esta variedad de perspectivas y acciones se pueden agrupar y señalar en tres grandes actores: Iglesia, Sociedad Civil, y Estado. A lo largo de la historia estos actores han ido encarnando la idea de solidaridad a través de la creación de instituciones, a través de formas de trabajo, o han hablado de solidaridad como justificación ideológica; a veces han trabajado en conjunto, otras separados. Resumiendo relaciones discursivas del abordaje de este problema: Iglesia=Caridad Estado=Asistencialismo Ciudadanía=….. (Debería aspirar a solidaridad).

    Gracias por tus comentarios.

    Saludos!

  • Ailiñ Arriagada dice:

    Hola Ricardo, te cuento, somos un grupo de alumnas de la U de Chile y estamos haciendo una tesis acerca de las PSC. Leimos tu artículo y nos gustaría hablar contigo en persona para conocer tu punto de vista al respecto. Y si nos podrías contar tu experiencia. Espero tu pronta respuesta.

    Ailiñ Arriagada, Carol Viveros, Carolina Alvarez.

  • Hola Ailiñ:

    Muchas Garcias por tu interés, me parece muy bien que estén desarrollando una tesis sobre las PSC.

    No tengo ningún problema en coordinar una reunión para poder conversar al respecto.Mandenme un mail a: ricardo@delarepublica.cl y asi nos ponemos de acuerdo, ok?

    Saludos!

    Ricardo

  • veronica ALVAREZ dice:

    yo fui parte de esas personas que si no fueran por el apoyo que da el gobierno en salud, educaciòn màs que nada, yo no hubiera tenido mi profesiòn, claro esta el 90% es gracias a que me otorgaron valores y respeto hacia los demàs y que mis hermanos tuvieron la misma posibilidades que yo y que ellos no las valoraron y siguieron otros caminos estoy segurisisima que de pequeño hay que encantar los corazones del respeto hacia todos y todo lo que nos rodean asì nosotros saldremos de esa obscuridad que es la pobreza una casa digna donde nadie entre y nos pase llevar por solo el echo que uno no esta con sus padres que los protejan de personas que nos vulneran nuestras vidas sin siquiera pensar que buscamos esos momentos angustiosos ,ser pobre no es una limitaciòn para que nos tomen en cuenta en esta vida es buscar y aprovechar esas oportunidades que se dan una sola vez y en la vida y con suerte dos, yo las tuve y las tome no me arrepiento de lo vivido en esta bella vida lo bueno y malo son parte de la life. gracias por el tema que si lo vemos desde el punto de vista para el que la hemos vivido no lo vemos asì de complicado se toma o se deja hay que invitar a seguir por el camino que ya esta trazado.

  • ta bn si po ke alluden lo lokos

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