Me gusta ver Tolerancia Cero

11 de Oct, 2006 | Por | 25 Comentarios

Agustín Squella escribió en El Mercurio el viernes: “Me gusta la libertad, pero también el orden, y nunca sacrificaría uno de tales valores en nombre del otro. Claro que a la hora de una fricción entre ambos, permanecería más atento a conservar la libertad que a resguardar el orden. También me gusta la igualdad, porque para quienes viven en condiciones de pobreza, el ejercicio de las libertades se vuelve algo enteramente ilusorio. Entonces, me gusta el ideal de una sociedad libre, acompañada de buenos niveles de igualdad en las condiciones de vida de las personas”. Le gustan hartas cosas, y buenas, al hombre: la democracia, el ruido de la lluvia, la religión más propensa al perdón que al dogma, el vino, leer.

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Me gustó la columna de Squella, y empaticé con muchas de las cosas que le gustan (hace un par de años empatizaba con el inventario de Manu Chau y hoy con el de Squella. ¿Qué voy a hacer? Je ne sais pas), con lo cual me puse a pensar en la discusión que he venido teniendo a nivel doméstico desde hace ya varias semanas, y me di cuenta que todos los argumentos que le he dado a mi amado (que odia el programa por razones no mal fundadas) son insuficientes al lado de la razón última: lo que más me gusta del domingo en la noche es Tolerancia Cero.

Es cierto, cambié de canal por un par de semanas cuando empezaron a dar Lost en el 13, pero rápidamente me premuní de los DVD y regresé arrepentida. He aquí algunas de las razones:

  1. Me gusta ver Tolerancia Cero porque puedo, impunemente, desconectarme de la realidad nacional durante toda la semana, y luego ponerme al día en dos horas sobre lo que está pasando (para ser enteramente honesta, la puesta al día incluye también la lectura de la Qué Pasa y el diario ese mismo día en la mañana, pero en forma pausada y absolutamente indolente). Seamos sinceros. En Chile no pasan tantas cosas. Y de las que pasan, es lejos más interesante informarse escuchando la chimuchina, las hipótesis a medio elaborar, las sospechas, las pullas de estos cuatro sujetos. Además, su arbitrario criterio de selección coincide bastante con el mío propio, por lo que es como recibir uno de esos diarios personalizados en el correo electrónico.

  2. Me gusta ver Tolerancia Cero porque el debate, sin ser totalmente banal, está lejos de pretensiones de rigurosidad y correcta argumentación teórica y demostración empírica (debo acotar que esto es precisamente lo que más irrita a mi compañero de cama y de control remoto). Paulsen, Villegas, Guillier y Melnick no están ahí porque manejen más conocimiento experto, más información –aunque estén, por cierto, sobre la media nacional en años de escolaridad y formen parte de la elite-; tampoco representan a nadie ni cumplen una función corporativa al interior del grupo –aunque puedan cumplirla afuera. No son, por tanto, ni el experto ni el actor social de la Comisión Asesora. Son más bien el sujeto desprevenido, el ciudadano de a pie, que sin proclamar neutralidad ni militancia se embarca en la sobremesa del domingo con pocas armas más que la copa de bajativo o el agüita perra. Delirando a ratos, dando la lata casi siempre, repitiéndose hasta el cansancio, taimándose por momentos y auto-contradiciéndose sin la menor mala conciencia. Es posible interactuar con ellos, porque son Gente Como Nosotros, encantadoramente falibles. De hecho, yo participo en voz alta en las discusiones que más me calientan. Hasta mails les mandé en algún momento. Nunca me contestaron, pero me gustó escribirles.

  3. Me gusta ver Tolerancia Cero porque es tan revelador de cómo funcionamos los chilenos eso de tener al Pelado Melnick -con charreteras y todo- como invitado estable para garantizar la cuota de pluralismo, y que de todos modos Guillier no se aguante las ganas de mandarlo callar semana por medio, llegando muchas veces a amenazas del tipo “la pelota es mía”. Que Melnick sea minoría, pero que sea una minoría por una vez sin derecho a veto, es hermoso. Hace que a ratos el programa sea algo parecido a un mundo bizarro, y que por lo mismo uno se sorprenda en ocasiones encontrándole la razón a Melnick, por último como ejercicio solidario frente a Guillier que, digámoslo, es el cabrón del grupo (perdone Señor Juez). Además, desde su maratónico auge en credibilidad, que por un momento pareció ponerlo más allá del bien y del mal, y desde que apareció con Bachelet en La Moneda, Guillier se ha ganado un sitial como el más fáctico del lote, lejos. Mundo bizarro, nuevamente.

  4. Me gusta ver Tolerancia Cero para contribuir a que su rating sea superior al de CQC (aunque sea sólo en mi segmento). La diada TC – CQC da para muchas discusiones, creo.

  5. Me gusta ver Tolerancia Cero porque me da la oportunidad de encontrarle privadamente la razón a argumentos que públicamente no defendería por ningún motivo. Quién no ha compartido secretamente en algún momento la parada despectiva y represiva de Villegas respecto de las masas vociferantes. En la misma línea, me gusta ver Tolerancia Cero porque al calor de esta “comunidad de habla” algunas veces me he visto cambiando de opinión sobre ciertos asuntos, o al menos mirándolos desde lugares nuevos y viendo otras cosas…

  6. Me gusta ver Tolerancia Cero porque cada cierto rato, en las entrevistas que han puesto ahora último, sale algo bueno. Tironi estuvo obviable y no le preguntaron nada de lo que le podrían haber preguntado en serio (es decir, de lo que puede saber por sus vínculos con el poder, más que por su análisis sociológico). Pero Frei hablando de la muerte de su papá estuvo bien. Y la Matthei estuvo espeluznante como siempre, pero esta vez con menos pudores si es posible, como empoderada por su status de persona non grata (y a sabiendas de que esta vez nadie habría instruido a los entrevistadores a “apretarla”… qué vueltas que dan la vida, la política y la TV, ¿no?) Lagos Weber, en mi impresión, estuvo más vacilante de lo habitual, pero no lo pusieron en aprietos, ni siquiera Melnick. Para algunos, esto puede ser señal de bajo compromiso con la función periodística. Para otros, es señal de lealtad.

Leo este punto completo y veo que tiene poca coherencia. ¡Qué diablos! Me gusta Tolerancia Cero a pesar de las entrevistas. Y de las notas de Villegas.

  1. Me gusta ver Tolerancia Cero porque es un rito dominical sólo comparable a lo que era el Jappening en la infancia. Justo en el momento en que el ánimo empieza a decaer porque el día siguiente es lunes, llega la hora de sentarse y tomar parte de la ceremonia que sirve al mismo tiempo como rito de clausura del fin de semana y como rito de iniciación de la semana laboral. Además, es una ceremonia compatible con otras actividades: se deja ver leyendo, cortándose o pintándose las uñas, yendo y viniendo, trabajando en el computador, dándose un baño, incluso haciendo zapping. No requiere atención completa. No invade los espacios. Pero está ahí. Salvo en vacaciones (¿no sería entretenido que repusieran entonces los capítulos antiguos, esos con Libardo Buitrago? ¿Algo así como lo que hace Morandé Con Compañía? Sería un interesante ejercicio para ver cómo los temas cambian y cómo reaparecen, metamorfoseados).

  2. Me gusta ver Tolerancia Cero porque pienso que el “minuto feliz” debiera ser incorporado como estrategia organizacional de autocuidado en todos los espacios laborales de este país.

  3. Me gusta ver Tolerancia Cero porque así puedo entrar por la puerta de atrás a un club de Tobi de esos que se desconciertan con la presencia femenina en vivo. Aquí tengo que decir que se manifiesta un rasgo de misoginia ancestral que surge de profundo: parte de la gracia del asunto es que sean puros hombres. Qué puedo decir. Trataron de armar algo parecido con tres mujeres hace poco y lo poco que recuerdo es desastroso. De más que el género de las sujetas tuvo poco que ver con este resultado, pero la impresión duradera y retrógrada es que con mujeres no funciona.

  4. Me gusta ver Tolerancia Cero porque me cae bien Paulsen, y su defensa de los derechos civiles incluso de seres ampliamente impopulares como la Jueza Grimberg. Es un buen chato. De todos, es el único al que invitaría a una auténtica sobremesa a mi casa.

Y a ti, ¿te gusta ver Tolerancia Cero?

25 Comentarios

  • Rocío:

    lo primero, gracias por el link a la columna de Squella. Me vi reflejado, cosa que no deja de preocuparme un poco por lo moderado (avejentado?) de mis gustos. Pero en fin, también me gusta el Rock, el vodka, ver cómo amanece después de una noche de asado, música (murga!), trago y otros ingredientes; lo que puede que nos salve, o al menos abra una especie de brecha generacional. Igual, el halo “progre” que se lee en la columna de Squella parece interpelarnos, calarnos hasta la médula sin pasar por la corteza cerebral… me imagino que de eso podremos responsabilizar a nuestros padres, tíos y profesores.

    Respecto de Tolerancia Cero, la verdad es que tengo que admitirme harto menos incondicional que tú. En un una frase: me aburren bastante.

    Ver discutir a estos tipos -razonablemente inteligentes y por lo habitual muy-muy informados de todo el intríngulis político- resulta ciertamente estimulante… pero sólo cuando los temas de discusión valen la pena. Mi problema con Tolerancia Cero es que muy a menudo encuentro que toman temas que -pese a estar en “la agenda sdemanal”- son una soberana pelotudez. Con toda su inteligencia e información, igual le hacen al comidillo, al pelambre, a la pelea de perro chico… rápidamente entran en la lógica localista de mirarse el ombligo, y no ayudan a los “televidentes” a levantar la cabeza. En una palabra, son reactivos. No ponen temas (y podrían) no marcan la agenda de la semana que viene (y podrían). Son comentaristas (buenos comentaristas), pero a estas alturas ya abandonaron su pretensión de cambiar al país (y la tenían!: Melnick trabajaba para Pinochet, Paulsen para Análisis). Son a ratos -sobre todo Villegas- como los viejos que en los Muppets se sentaban en el balcón a reclamar sin hacer nada más que eso.

    Pero ojo: si tuviesemos un medio escrito que tuviese la mitad del estilo periodístico, la información, la opinión y la confrontación de ideas que tienen los cuatro guatones, creo que todos dejaríamos de una buena vez de leer El Mercurio y La Nación Domingo… incluso perdiéndonos las columnas de Squella.

    Abrazos, Matías

  • En materia de gustos nada hay escrito. Lo que no entiendo es eso de “en Chile no pasan tantas cosas”. ¿Y por qué en el resto del mundo sí? ¿Habremos alcanzado por fin, al contrario de los otros países, la tan ansiada felicidad? Saludos.

  • Yo si soy de los que les gusta Tolerancia Cero. Es cierto, a semanas puede volverse fome como el solo, pero fue notable cuando hubieron de comentar todo el rollo del paro de estudiantes, o cuando se han enfrascado en el tema de la distribución de ingreso, el infaltable tema que aparece sobre el Golpe Militar (o como quiera llamarsele a estas alturas). Y junto al rito de las pelas de cable de lo que parece ser relevante en materia de contigencia nacional, o lo que sea como le llamen a su linea editorial. En otra palabras, Tolerancia Cero, e incluso este mismo espacio, me brindan lo que muchas veces mi grupo de pares me priva (estoy en los interminables veintanto, y sin titulo aun), y lo que la otra generacion de 40 y tantos me da (claro cuando veo a mi viejo cada 2 meses o algo asi).

    Tolerancia Cero es un programa televisivo, y como buen programa siempre permite la opcion de cambiar de canal, o apagar la tele; y los mismo medios como este. Click!.

    Gracias a este espacio tambien, y personalmente a sus columnistas.

  • Matías, Austral, Diego: Gracias por tomarse el tiempo para darle una mirada a esto y entregar sus impresiones.

    Matías, ¿verdad que está buena la columna de Squella? Para complementar dejo el link a su columna “No me gusta” que apareció posteada en emol el 8 de sept: http://editorial.elmercurio.com/archives/2006/09/no_me_gusta.asp

    En cuanto al parecido con los viejos de los Muppets (mucho rezongo y poca propuesta), me quedé pensando en si no será precisamente el rol de la prensa el de comentar desde el palco, en lugar de tomarse el escenario… No sé. A eso me refería con que ellos son como una gran sobremesa, más que expertos o actores sociales. La tiro para los periodistas de La República, a ver si tienen alguna impresión más fundada.

    En todo caso, aun estando de acuerdo en que ellos privilegian el rol de comantaristas, hay que reconocer que en el “minuto feliz” varias veces han aprovechado de poner temas que no están en la agenda habitual.

    Reconozco, Austral, que eso de que en Chile no pasan tantas cosas está bien snob. Es una pachotada casi como la de decir que el programa es bueno por ser de puros hombres. Estaremos todos felices? No creo. Pasan más cosas en otras partes? Quién sabe. Quizás el problema es pensar todo el tiempo que la vida está en otra parte. Se agradece el llamado de atención.

    Por último: ¡qué bien estuvo ayer Zalaquett! Me gustó mucho su respuesta a Villegas sobre el rol ético de los “Nunca Más”: ellos existen para ir avanzando como sociedad, con saltos y retrocesos, hacia un horizonte de mayor humanización incluso (y sobre todo) de nuestros conflictos. Ni Villegas ni, por cierto, Evelyn Matthei, creen en serio en esta “chiquillada”.

    Saludos a todos!

  • Noble actitud. De nada, para eso estamos los blogueros.

  • Rocío:

    que me corrijan los amigos periodistas, pero creo que el rol de la prensa nunca ha sido la de ser “imparcial”. Estamos de acuerdo en que la prensa debiese tomar palco para mirar todo con un poco más de distancia, un poco más de consciencia de historia (y referencia a los registros que tan a mano tienen) y bastante más de mirada de largo plazo de lo que podemos exigir a nuestros “pintorescos dignatarios”. Les debemos exigir palco en el sentido de amplitud de mira, pero no en el sentido de una supuesta inocuidad de su acción. Opinar de temas públicos en un medio de comunicación es siempre hacer política (quedarse callado también), y el cómo cuándo y qué de lo escrito (o hablado) por los periodistas y editores es siempre una forma de intervención política. Eso los medios de derecha siempre lo han tenido claro, y sin embargo los compramos (bueno, no todos) y los leemos desde esa perspectiva. Lectores de izquierda de medios de derecha… y cero problema. Los medios “progre” chilenos -los que hay y los ya fenecidos- siempre han pecado de esta tendencia a la moderación en el discurso como “para que no vayan a decir que somos oficialistas” (con La Nación es otra cosa, porque tiene financiemiento público). Es cosa de leer Página12 o El País para ver que se puede hacer buena prensa sin tener que recurrir a la tibieza, la “imparcialidad” o la simple descripción de “hechos”, y sin relegar la opinión a ocho carillas los domingos.

    En ese sentido, creo que los amigos de Tolerancia Cero pecan a ratos de meros “opinadores” -y estoy pensando principalmente en Gullier y Paulsen- siendo que todos sabemos que la prensa marca la agenda, y no al revés.

    Para viejos de los muppets, mejor paso los domingos con mis tíos, abuelos o incluso con mis amigos: con esos guatones si que podemos hablar eternidades sin influir ni un ápice en la vida de nadie, y dejando el mundo patas pa’rriba!

    Un abrazo Matías

  • Tranquilo, tranquilo, Matías! Que cuando hablo de estar en el palco no estoy pensando en imparcialidad, neutralidad ni ninguna de esas patrañas, sino tan sólo en independencia, autonomía, en fin, algo parecido a “atreverse a hacer uso público de la propia razón”, o estar lo suficientemente fuera del “escenario” como para poder denunciar que el emperador está desnudo.

    Que la denuncia en sí misma (o el silencio) sea política, no está en duda. Para mí la distinción está más bien entre política y militancia.

  • Jejeje… ok… es cierto: el tema de nuestra prensa es un asunto que me pone un poco inquieto… algún día tendremos el diario delaRepublica (otro proyecto más al “cardex”).

    En fin, me gustaría escuchar las opiniones del “gremio”: Marcelo, Daniel?

    Abrazos, Matías

  • Matías se ha contestado a sí mismo (atinadamente, según mi opinión)…

  • Entretenido debate, más entretenido que algunos debates que se dan de repente en Tolerancia Cero, programa del cual no me declaro fanático, pero que sigo con cierto interés, sobre todo pensando en tener algo más que conversar aparte del titular de LUN. Gran comparación la de la Matías con los viejos de los Muppets, ahora yo creo que los viejos hacían garndes aportes, aun quejándose a cada rato. Por lo mismo creo que los 4 veteranos aportan, algo al menos. Súper buena columna Rocío, se notó la pluma “de la zona” jajajajaja. saludos!

  • Hola Rocío, buen artículo. Me voy a ir por la tangente, porque no he visto Tolerancia Cero en muchos años (onda Lagos era presidente)

    Bueno, un tema parece ser el de la Prensa como los que le explican el mundo a la gente(*), y también, obviamente, como esa explicación afecta al mundo que están tratando de explicar.

    Y aunque ese efecto sea inevitable, creo que una Prensa de calidad, cuidadosa de trabajar con los hechos, y tratando de sacar artículos que la “cuenten como es” es una aspiración muy importante, al menos para mí.

    Si puedo hacer un paralelo, está el caso acá del Wall Street Journal vs. El Mercurio. El primero tiene unos editores extremadamente derechistas y retrógrados (como el EM), que además gritan Guerra cada dos minutos y para los cuáles el Estado nunca es demasiado pequeño. Por otro lado, el WSJ tiene periodistas de primera categoría que sacan artículos ganadores de cuanto premio existe, y eso es porque la pagína editorial y la de produción de noticias está junta pero no mezclada. Grande es el contraste con EM, donde la línea entre el la “opinión” de la página editorial y la de “contar la historia” del resto de diario es tan difusa que muchas veces es imposible encontrarla.

    Saludos

  • Excelente comentario sobre un programa que siempre me deja perplejo. Me encantó leer que no soy el único que piensa que estos mosqueteros dominicales no son un dechado de inteligencia excepcional. Me gustó que alguien le viera las debilidades y las fortalezas a Villegas. Me gustó también que me explicaran la presencia del abominable Melnick y el rol de Guillier. En suma, gracias por darme a entender que TC se trata de un ritual, más que nada.

  • Gracias Roberto y Carlos por leer y comentar. A propósito de tu análisis, Carlos, me quedé pensando en dónde entrarían publicaciones como The Clinic. Creo que hay mucho aquí (al menos en el The Clinic antes de la salida de Fernández) que cae más en la función “ritual” -en el mejor sentido de la palabra- que en la de “opinión” o en la de “contar la historia”. Saludos.

  • Miren que buen blog, justo estaba buscando datos de TC (por fines académicos obligativos) y me encontré con esta armónica Oda a Tolerancia Cero. Tengo que revelar que fue muy ilustrativo y me provocó emociones a ratos superiores a las propias que he tenido cuando veo el programa, el tono discursivo que profundiza en la simpleza es muy potente y auténtico, hasta me genera una cierta ansiedad por escuchar en otro blog, quizás, la opinión oculta no revelada que noté de CQC, al parecer algún placer culpable… o quizás OIR (porque leerlo en voz alta es mucho más revelador) algo tan simple como un spot con mensaje oculto o el fenómeno de que se peguen los bostezos, muy buen aporte Rocío.

    Sobre TC… sin duda lo que más comparto es la “discusión” sobre la temática televisiva, mi realidad es que mi “hermosa esposa” disfruta enormemente de la ficción y yo mucho de la realidad. Por lo tanto, yo disfruto ampliamente la conversación inteligente, entretenida y auténtica (quizás no al extremo de un “Tertulia”)… pero con TC, sentí una fuerte traición, fue vendido a los viles fines comerciales y mediáticos, en el momento clave que deciden “reprogramarlo” para el domingo en la noche, haciéndolo competir con mi momento lúdico irónico del domingo-nocturno pre-semana. Mi gran placer del despertar tarde del domingo, donde con un rico desayuno en cama me relajaba conversando con ellos las “leseras” y “no tan leseras” que han pasado, un momento que lo sentía muy mío (esa sensación de cercanía como cuando escuchas radio o lees suplementos que nadie lee), fue VENDIDO, transado al lucro, “NO ERA MIO”, a pesar de que mi inconciente sabe que nunca tuvo fines donativos, pero uno lo obvía mientras lo disfrutas. Así que con la reprogramación, chocó con mi programación dominical, y obligado a ver todos los monitos animados con mis hijos, y mantener la lúdica TV del domingo en la noche, ya que mi secuencia dominical me lo exige. De todos modos, a veces olvido el rencor y los veo, y entro en la dinámica auténtica, dibujada tras los roles naturales que toman los panelistas, un Melnick que SI TOMA partido, un Gullier al que se le sale su “omnipoder”, un Paulsen con sabiduría conciliadora y un asocial pero entretenido Villegas (lamentablemente me siento identificado con el último). Así que tristemente, mi configuración personal de actualidad cambió a escuchar las noticias de las mañanas (absorbo bien mientras intento despertar) y complemento dando la lata… buscando compañeros de trabajo, universidad o incluso mi hija de 10 para jugar a TC.

    Jotape

  • Mmmmhhh… Ahora que Jotape lo menciona, yo prácticamente dejé de ver Tolerancia Cero cuando lo cambiaron de horario. La conversación de domingo por la mañana con jugo de naranja y café (y luces blancas que casi emulaban la luz de una terraza) me parecía mucho más “despierta” -más “brillante”, si cabe el término- que la conversación de domingo en la noche (con luces amarillentas como de restaurant avejentado). Esta última me resulta casi un adelanto de la pega de la inminente semana… el tono de la conversación es un poco más “oscuro”, más seriote. O puede que sea yo, que los domingos en la noche no tengo ninguna intención de pensar… más bien, me limito a “ver tele”. Buen punto, Jotape. Bienvenido a los comentarios delaRepublica.

  • Jeje, parece que la disputa en los dormitorios por el control remoto tiene los días domingo uno de sus puntos álgidos…

    Bienvenido Jotapé y muchas gracias por los elogios y por poner lo tuyo. Sobre lo de CQC, no sé si dará para otra columna, sobre todo porque los he seguido muy poco. Podría obligarme a verlos una semana para comentarlo, pero -sin querer sonar afectada- no sé si lo aguantaría. La “irreverencia” facha y el conservadurismo encubierto que trae aparejado, me enervan un poco. Y esto ni siquiera pasa por análisis detenido (reitero que he visto el programa muy poco), sino por una cosa más instintiva. Así como lo de TC (“me gusta” / “no me gusta”).

    Lo que insinué en la columna, en todo caso, apunta a una cierta intuición de que, en la oferta televisiva nacional, CQC cumple el rol de “programa político para las masas” y TC es el “programa político para la elite”. Estoy pensando en la forma en que se abordan los temas (cuña vs. reflexión), la pauta, y -peligrosamente- la línea editorial. No sé cómo estará operando esto en términos de rating (segmentos de público), pero tengo la idea de que va por ahí. Me suena algo perverso (en los tres sentidos: sucio, malintencionado y contraproducente). Lo dejo tirado.

    Agradezco que sacaran a colación lo del cambio de horario, que yo ya había olvidado por completo. Es verdad que el mix mañanero era potente. Yo no me viví la reprogramación en forma tan traumática, creo que porque los domingos ese estado somnoliento mañanero se me alarga discplicente hasta la noche, por lo que ahora simplemente en lugar de abrir con TC, cierra con él. Entiendo que las incompatibilidades familiares le agregan pelos a la sopa, en todo caso.

    Y siendo Mátías y tú viudos del TC mañanero, ¿qué les ha parecido Estado Nacional? (lo han visto? yo me desayuné -literalmente- con él este domingo)

    Saludos!

  • Que entretenido feedback, quizás no lo esperé tan pronto.. abrieron mi apetito “opinólogo”, oficio muy traicionero, siempre me ha sabido como “los sapos” lo son a las micros, estos los son a los medios, asi que lo tiendo a respetar.

    Ante todo, solo una observación semántica, vi una formación ortográfica muy avezada al poner tilde a mi nombre, o quizás fue una paradigma visual más… solo aclaro que no tengo tilde marcado… aún.

    Sobre CQC lamento decir que si lo he visto, no se podría tildar como “político”, fue un intento inicial y algo evolucionó, en general algún trozo rescato, es más, solo uno… han hecho encuestas generales a la gente preguntando cosas del tipo “Que se celebra el 18”, y con respuestas desde un “el combate naval de Iquique” hasta honestos “no lo sé”… me genera una rica retroalimentación, que si bien no es una muestra estadística válida rebate el como tendemos a subir tanto de nivel que obviamos cosas tan naturales… en fin, quizás me hago cuestionamientos reentretenidos solo para mi, al igual que vi los primeros reality’s chilenos por esperar ver más “realidad” … quizás una manía observativa muy personal.

    Sobre Estado Nacional… en mi ritmo de vida actual, no se me había asomado su existencia, mi viudez más que de programa fue de espacio, y seriamente, por que mi “compañera” DISFRUTABA CONMIGO el TC, pero no aceptó un cambio, hubo un intento por el programa del 7 en ese momento y no dio la talla… y se cerró la conversación. Pero ahora me abriste el apetito, así que ocuparé esa tele portátil de la cocina, saciaré mi curiosidad y opinaré.

    Había extirpado el hábito de la tertulia televisiva, favor no confundir con el programa “Tertulia”, que aún me sabe a “pucha… se acabó el Pipiripao”.

    Jotape

  • Rocío… muy interesantes tus comentarios, no has cambiado nada desde la epoca en que eramos compañeras de carrera en la cato, recuerdas. me alegra haberte encontrado y saber de ti despues de siete años.. uy como pasa el tiempo…..

  • Sres. de tolerancia cero y otros .. les cuento que hace unos dias.firme en la empresa donde trabajo..que fartorline Ser.Financieros..para formar un sindicato.un dia jueves … el viernes el la mañana todos lo que firmaron despididios .. que fueron 11.. personas… todos despedidios.de la empresa .. cuando veo tolerancia cero y escucho ablar ha este Sr. sergio .que fue ministro de PINOCHET…yo no se en que pais vive..quedo totalmente.asonbrado como defiendo a su cofradia de mediocres EMPRESARIOS de CHILE. que otros comentarios de los panelistas que no son objetivos para el bien de chile si no que hay intereses creados. tanto economicos religiosos.y otros es una pena por chile.. lamento lo que pasa en chile que lo siguen manejando empresarios curruptos que el estado este al servicio.para ellos … hugo

  • miguel lagos betancourt says:

    Creo que hay comentarios bastante asertados pero otros poco objetivos,pienso que enfocar responsibilidad a ciertos sectores empresariales no corresponde porque segun mi humilde opinion las leyes laborales y de tipo judicial las hace el gobierno y no los empresarios.Podria uno pensar despues de ver el programa en la mira que tanto diputados senadores y politicos en general se puedan vender y asi mantener bajo la planta de los pies a esta clase media tan vapuleada en estos tiempo.Quiero recalcar que esta situacion economica es insostenible,eje el rico se defiende solo el pobre es subsidiado y la clase media no existimos.El gobierno es insensible en tres puntos esenciales para la clase media,Salud les da lo mismo el sistema publico es pesimo ellos con los sueldos millonarios visitan clinicas privadas de alto costo,educacion fracaso absoluto de la jornada escolar completa prueba de ello es la tremenda diferencia que hay en los resultados de la prueba simce salvo alguna esepcion,ellos con los sobresueldos pagan $300000 por cada hijo en los mejores colegios particulares,las bencinas pueden costar $1000 el litro a ellos les da lo mismo porque tienen auto,chofer y bencina gratis pagados por todos nosotros.

  • Pero le gusta o no ver Tolerancia Cero Don Miguel???

  • Estoy muy agradecida que al fin en un programa entiendan que los chilenos pensamos yestamos interesados en nuestros personajes que hicieron historia forjando nuestra identidad ,seria de mucho interes que todos los domingos tan solo cinco minutos se viera un personaje . Se suscribe una eterna enamorada de Manuel Rodrigues , Carrera etc.Cistina Sibilla

  • Increíblemente groseros aquellos cuatro hombrecillos. Se dedican a destrozar con términos soeces a una ex ministra en su ausencia. Una actitud que definitavamente los retrata como personajes con una pobreza de espíritu que asusta, sobre todo porque aparecen en un medio de comunicación masivo ¿o será que ya definitavamente entregaron la oreja a la línea editorilal de aquel canal. Felicitaciones a Alejandro Guiller (que no se entregó nunca) y a Aldo Schiappacasse, que se retiró cuando todo comenzó a podrirse.

  • Buen artículo… finalmente, creo que con tolerancia cero me pasa lo mismo que con Estado Nacional y con programas de radio como Desde Zero y El País de las Maravillas… es el análisis, la conversación entre personas la que le da aire a las noticias, lo que permite tomarlas y estudiarlas. Quizás es cierto que muchas veces se pegan en temas irrelevantes, como el tema de las elecciones, haciendo de adivinos, especulando quién y por qué. Pero quizás vale la pena cuando aparece una buena discusión o incluso una buena broma, relajando un tema que a veces se toma demasiado en serio.

    Esto no se puede ver en forma escrita, según creo… por eso uno mira diferentes medios. El análisis y discusión es para oirlo, no para leerlo. De todas formas, sería bueno que existieran medios más críticos… eso es un anhelo, un sueño quizás…

    Y por qué solo hablar de Chile?… En el mundo pasan hartas cosas interesantes… solo un dulce:

    http://wikileaks.org/wiki/SK

    The head of the Germany’s equivallent of the CIA, the BND (Bundesnachrichtendienst) has threatened Wikileaks with “immediate criminal prosecution”–unless it removes all “files or reports related to the BND”. The spy chief claims to have already briefed BND lawyers.

    Last month an international scandal broke out after three BND secret agents were arrested and deported from Kosovo in a botched spying operation, which saw them accused of bombing a building in Kristina.

  • No me pierdo el programa, buenísimo. Pertenezco a una Escuela Municipalizada de Quilpue, y me gustaría que en “varios”, nombraran a la escuela Capitán Ignacio Carrera Pinto del sector El Sol que obtuvo el Simce mas alto de las escuelas municipalizadas y de muchas particulares subvencionadas de la comuna , 259 en lenguaje,(6 puntos mas que el año anterior )y a diferencia de lo que paso en el país subimos 17 puntos en Matemáticas con 264 puntos…y 16 en Comprensión de Medio Social con 263 puntos. Con esto demostramos que la inteligencia se reparte de igual modo en todas las escuelas solo que las estrategias que se aplican hace las grandes diferencias y no se necesitan grandes recursos. Para verificación de los datos remitirse a la pagina http://www.mineduc.cl link Simce. Región Valparaíso comuna Quilpue. Cuando una escuela lop hace bien , se debe difundir. Gracias por mostrar que en educación , ademas de recursos se encesitan voluntades.Atte Maria Elizabeth Gallardo UTP.

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