Mitos y Realidades de la Educación Superior: Financiamiento, Cobertura y Pobreza.

28 de Sep, 2006 | Por | 22 Comentarios

Por Sergio Moffat L.*, Setiembre 2006

Chile vive hoy sumergido en dos profundos debates que representan dos talones de Aquiles del desarrollo nacional: por un lado está la preocupación por la calidad y la cobertura de la Educación, y por otro la profunda disparidad de ingresos de su población.

Ambos temas están relacionados y aunque no comparto la idea que debemos esperar hasta que se mejoren los niveles educacionales para alcanzar una mayor equidad, sí estimo que los aumentos de cobertura y de calidad educacional en el largo plazo generan condiciones necesarias, aunque no suficientes, para hacer sostenible dicho objetivo. Respecto al financiamiento de la Educación Superior hay que señalar que incluso en el caso de las Universidades Estatales el financiamiento estatal público no supera en el mejor de los casos el 40 % mientras que el restante 60% proviene de ingresos generados por las propias instituciones y principalmente por pago de aranceles, independientemente que una parte importante de ellos sean cubiertos por crédito fiscal, en que el alumno se constituye en deudor.

¿Es este un modelo injusto? Muchas veces se afirma que cuando la Universidad era gratuita teníamos un sistema más equitativo que el actual. De hecho en algunas plataformas políticas de izquierda todavía se sostiene que deberíamos tener una Educación Superior gratuita y recuperar así una conquista social perdida.

Veamos que hay de cierto en ese planteamiento:

En los años 60-70 la cobertura de la Educación Superior debe haber sido bastante inferior al 10% de la población y con seguridad, además, una alta proporción de estudiantes provenían de sectores medios y altos. En la práctica, la masa de asalariados y pobres contribuían fuertemente a financiar los estudios universitarios de hijos de familias que tenían mayores ingresos, mientras que sus propios hijos obtenían acceso a los estudios superiores en una proporción muy baja.

Hoy día la cobertura de la Educación Superior cubre alrededor del 30% de la población y aunque todavía fuertemente concentrado en los quintiles cuarto y quinto, hay una marcada incorporación de cobertura en los últimos diez años de los primeros quintiles.

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Una primera conclusión podría indicarnos que, a lo menos, no parece justo que quién pueda pagar los costos de su educación tenga que ser financiado por el conjunto de los contribuyentes. Además, en muchos casos el aumento de ingresos que supone tener una mejor educación implica una apropiación privada de beneficios. Este último argumento es muy utilizado en las visiones neoliberales que hacen descansar en el mercado la mejor asignación de los recursos y la elección de los consumidores. Personalmente estimo que siendo una realidad los beneficios privados de la educación, no debe -y de hecho no es- la única óptica que debe tenerse en cuenta al tratar este tema, puesto que muchos estudiantes, esperemos que sean la mayoría de ellos, eligen una profesión por razones vocacionales y no por futuros ingresos asociados al ejercicio de la misma.

Por otro lado, para el equilibrado desarrollo nacional se requiere también contar con profesionales y artistas de muchas disciplinas cuyos ingresos personales pueden ser más inciertos que los de las profesiones mas demandadas por el mercado. Esto justifica que en el tema del financiamiento de la Educación Superior el Estado asuma un papel activo en función de los intereses del desarrollo del desarrollo integral de la sociedad.

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Existen casos de países americanos con Educación Superior estatal gratuita de alta calidad, a la que se ingresa por méritos académicos cuyos cupos los ocupan hijos de familias de altos ingresos provenientes de colegios pagados, mientras que los provenientes de la educación media pública de menores ingresos y rendimientos académicos terminan postulando a las universidades privadas.

Si concordamos que las familias que financian la educación media privada deberían continuar financiando la Educación Superior, la discusión debería centrarse en cómo financiar a los estudiantes provenientes de familias de los quintiles mas pobres. Aunque ha habido avances sustantivos al asegurar el acceso del 100% del crédito a los alumnos provenientes de los tres primeros quintiles , esto resulta claramente insuficiente, porque se centra sólo en el financiamiento de los aranceles, y no da cuenta del conjunto del problema de financiamiento que debe enfrentar el estudiante al estudiar en la Universidad o en un Instituto Superior.

Un estudiante requiere además disponer de recursos para adquirir materiales de trabajo, movilizarse, si es de provincia debe considerar costos de alojamiento, etc. Si además consideramos que la familia que debe solventar estos gastos puede considerar que la incorporación a la fuerza de trabajo es una alternativa mejor que la continuación de estudios, el tema económico puede ser un obstáculo serio para extender la educación a los hijos de familias de bajos ingresos

Al discutir sobre cuantos recursos esta dispuesto poner el Estado -y dónde- para aumentar la cobertura de la Educación Superior, es imprescindible vincular este financiamiento al desafío nacional de superación de la pobreza.

Las sucesivas encuestas Casen, muestran que Chile ha visto disminuir fuertemente, en los años de la democracia, tanto la pobreza como la indigencia.

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Paralelamente las Universidades, especialmente las públicas y estatales han incorporado a sus aulas una mayor proporción de estudiantes provenientes de familias pobres. Se da entonces una paradoja virtuosa: mientras en el país disminuye la pobreza, en muchas universidades hay un aumento de cobertura de la población más pobre. Este es el caso, por ejemplo, de la Universidad del Bío Bío.

Si, como se espera, esos estudiantes pobres obtienen en el futuro un titulo profesional, ellos saldrán definitivamente del circulo de la pobreza y probablemente arrastren también a parte de su grupo familiar de origen.

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De esta forma la inversión en Educación Superior puede ser un eficaz mecanismo para superar la pobreza, si se hace una fuerte apuesta simultanea por aumentos de cobertura y calidad.

Esto implica considerar el aumento de cobertura de Educación Superior, no solamente como un desafío para mejorar la competitividad sino también como parte integrante de las políticas sociales que, junto con disminuir la pobreza e indigencia, deben apuntar a construir un país mas equitativo.

(*) Sergio Moffat L. Nació en Puerto Natales (1945). Arquitecto de la mítica Escuela de Arquitectura de la Universidad de Chile de Valparaíso, participó como Seremi en los gobiernos de Patricio Aylwin (Vivienda) y Eduardo Frei (Planificación). Su permanente interés en la actividad Universitaria lo llevó a la Dirección de Planificación de la Universidad del Bío-Bío y posteriormente, en la misma Universidad, a la Vicerrectoría de Asuntos Económicos. Recientemente ha comenzado su gestión como Director del Centro de Estudios Urbanos de la UBB.

22 Comentarios

  • Interesante opinión, si bien creo que los fundamentos son más bien frágiles.

    Sobre que los debates o talones de Aquiles en Chile sean calidad y cobertura de la educación, por un lado, y distribución de ingresos, por otro, se puede estar de acuerdo pero no ciertamente en el sentido que lo plantea Moffat.

    Pensemos en el caso de la Educación.

    Uno puede aseverar que efectivamente la cobertura ha aumentado para los diversos quintiles de la población, pero eso no dice nada -aboslutamente nada- respecto a la calidad de cierta nueva oferta en Educación Superior, que no sabemos cuánto tiene de Educación y cuánto de Superior.

    Respecto a pobreza e indigencia, las encuestas Casen parecen decir que han disminuido pero tales resultados -preciso es recordarlo- derivan de criterios de la década del 80, por lo que esa “paradoja” virtuosa de que disminuye la pobreza y aumenta la cobertura de estudiantes “provenientes de familias pobres” en Universidades estatales no me resulta tan límpida ni transparente, y hay que poseer mucha, mucha fuerza visual para intentar verla.

    Creo que la relación entre educación y pobreza tiene asidero pero que nos hemos (y nos han) acostumbrado a no ver más que la epidermis de dicha relación.

  • Hola Horacio,

    Creo que hablar del tema de la calidad de la educación, como sugieres tú, es importante, pero también lo es el tema de la cobertura. Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes.

    No me quedo muy cuál es tu opinión sobre la calidad de la Educación Superior. ¿Ha empeorado?¿Mejorado? Si ha empeorado, claramente el efecto de la cobertura que discute Sergio no es necesariamente relevante. Si ha mejorado, es un efecto que se suma a la cobertura.

    Lo mismo va por la pobreza. El problema de la medición de la pobreza a largo plazo es complicado, según entiendo, por entre otras cosas lo que tu mencionas de los estándares obsoletos. Pero debes también considerar que uno necesita métricas de largo plazo para poder medir tendencias. ¿Hay otra medida que conoces que nos dé una idea de como ha cambiado la pobreza? Si no existe, me temo que estamos obligados a usar los datos que tenemos!

    Saludos

  • Horacio: Efectivamente la calidad de la Educación Superior es un tema importante, pero eso no desvirtúa el dato duro de la relación que exite entre numero de años de estudio e ingresos de las personas. Por otro lado la condición para optar a crédito con aval del Estado dirigido a personas de bajos ingresos o para el crédito solidario de las Universidades del Consejo de Rectores es pasar por el proceso de acreditación que certifica la calidad institucional. Respecto a la medición de la pobreza es efectivo que hasta ahora se ha hecho con una “regla” aplicada dede el año 1987 sin variaciones, salvo obviamente la reajustabilidad anual. Esta método mide la pobreza a través de los ingresos convertidos en canasyas básicas alimenticias (mas detalles en http://www.mideplan.cl). Hoy día Mideplan está revisando la composición de esta canasta y la nueva CASEN incorporará el cambio. No obstante esto no cambia en nada lo afirmado : La tendencia de disminución de la pobreza e indigencia en Chile no está en discusión lo mismo que la Educación superior se está extendiendo paulatinamente a los primeros quintiles. En el caso de las Universidades Estatales derivadas además resulta evidente, por el análisis de las cifras, que la proporción de alumnos de los primeros quintiles es cada día mayor y que por lo tanto existe la mencionada paradoja. Saludos

  • Sergio:

    Me parece super interesante tu artículo, y agradezco la aclaración que haces sobre medición de la pobreza ya que en el último tiempo se ha escuchado mucha confusión sobre los cambios en la Ficha CAS (que se ocupa para asignar beneficios, no para medir) y las distorsiones en las cifras de pobreza absoluta -recuerdo por ejemplo a Melnik enrostrándole esto a Lagos Weber hace un par de semanas. La derecha en este sentido parece haberse acordado repentinamente de la época de los ’80s cuando se armó la tole tole por los mapas de extrema pobreza, y rescatando su memoria histórica y los argumentos del enemigo han empezado alegremente a poner en duda la tendencia a la reducción de la pobreza. Sin pensar ni por un momento que estamos en el mejor país posible en este tema, coincido contigo en que no hay una mayor debacle oculta por fallas de medición en lo que a pobreza se refiere. (Lo de la CAS es otra cosa).

    Me gustaría pedirte que desarrolles un poco más tu idea de la “paradoja virtuosa” ya que todavía no la veo bien del todo.

    Saludos!

  • Rocío: La medición de la pobreza es siempre un tema controversial. Existen, que yo sepa, dos maneras en que se puede medir: una es por los ingresos que es la que utilizan las instituciones públicas en la mayoría de los países y la que mide por satisfacción de necesidades básicas, la que podría ser tal vez mas pertinente pero mas complicada de implementar. Ahora bien uno debe considerar que la de ingresos se realiza a través de una ficción que es la llamada canasta básica alimentaria (- de 1 per cápita se es indigente y – de 2 se es pobre no indigente)Ahora , en la medida que el país mejora su PIB uno debe considerar que las canastas varían en su composición y por lo tanto su costo. Las personas empiezan a consumir otros bienes (ej computación o lavadoras automáticas) De ahí que la pobreza es también relativa al país del que hablamos. Pensemos en Cuba con muy bajos ingresos per cápita pero con muchas necesidades básicas cubiertas por el Estado:El valor de la canasta nuestra no sería un referente adecuado para ellos. Respecto a la paradoja virtuosa es muy simple: El país disminuye sostenidamente la pobreza desde el año 1990 y paralelamente, por los sistemas de apoyo en crédito solidario implementado y la extensión de cobertura de la Educación Media , mas pobres están llegando a las Universidades (especialmente a las estatales derivadas) De hecho en el futuro la expansión de la matrícula universitaria deberá concentrarse en los primeros quintiles (el 5 ya tiene cobertura completa y el 4 está proximo a tenerla). Lo paradogico es entonces que mientras la pobreza disminuye en el país en el sistema universitario (especialmente el estatal derivado)aumenta sostenidamente. Y es una paradoja virtuosa porque demuestra que se está mejorando la focalización de los recursos que se destinan a educación lo que permite esta apertura de la Educación Superior a las Familias de bajos ingresos. En otras palabras el aumento de “pobres” en las universidades chilenas debemos considerarlo una virtud. Saludos

  • Sergio: Gracias por explicar la paradoja! Estando de acuerdo con ella, creo que habría que dimensionar de algún modo (es posible que tengas datos al respecto que aportar) el impacto del endeudamiento (incluyendo fuertemente el FUAS)en este mayor acceso, y cruzarlo además con las distintas variantes de educación superior (CFT, IP, Universidades). Esto ayudaría a complejizar un poco este mayor acceso.

    Sobre la medición, por supuesto que son polémicas tanto las conceptualizaciones de pobreza (primera opción) como las formas de medición (segunda opción) y los instrumentos (tercera). Lo que quiero puntualizar es que incluso concordando con las insuficiencias de la CASEN me permito dudar del planteamiento de quienes saltan de ahí a la conclusión de que la pobreza no sólo no se ha reducido sino que además ha aumentado, en Chile (y que esto ha quedado oculto tras una canasta descontextualizada). Ahora, que la(s) pobreza(s) son distintas hoy, y que a ellas se suman otra clase de males sociales (vulnerabilidades, exclusiones, desigualdades de distinta calaña), e incluso que a la vista de todo lo anterior puede que estemos peor que antes, es otra cosa.

  • Esta buena la discusión, pero tengo que retar a la Rocio: FUAS?, CFT, IP? Definamos los terminos, que si no nos estamos mirando el ombligo.

    Firma, Un observador ignorante.

  • Perdón, perdón, es cierto. Es la poca cultura de blog. El FUAS es el formulario único de acreditación socioeconómica, y aunque se ocupa para asignar varios “beneficios” se suele aludir con la sigla al crédito con aval del Estado que permite a alumnos de escasos recursos, o que no podrían optar a un crédito bancario habitualmente, hacerlo teníendo al Estado como garante, para así cubrir parcial o totalmente el arancel de una universidad privada, CFT, IP. Los Centros de Formación Técnica (CFT) e Institutos Profesionales (IP) componen junto con las universidades el universo de la educación superior en Chile. No soy experta en el tema sino sólo trabajo en una U, por lo que todo esto queda sujeto a correcciones.

    A lo que me refería antes es que para evaluar bien, o entender con más detalle, el mayor acceso a la educación superior en Chile, sería interesante contar con datos que desagreguen este mayor acceso entre estas tres clases de instituciones de educación superior, y ver también el impacto que tienen los créditos de distinto tipo, como por ejemplo el que prestan los bancos con el Estado como aval. No para desestimar al mayor acceso pero sí para complejizarlo un poco. Distinto es entrar a una U tradicional con crédito solidario, que entrar a un CFT de dudosa calidad, sin acreditación, y además quedar endeudado con altas tasas de interés por muchos años. Saludos a todos!

  • Rocío,

    Creo que tienes mucha razón, y que sería interesante ver algunos de los datos que menciona Sergio divididos por tipo de insititución educacional. Por ejemplo: ¿Tiene el mismo impacto en los ingresos un Instituto Profesiona, una Universidad Privada, etc? Tal vez aquí está la semilla para un segundo artículo (palo a Sergio 🙂 ).

    Sobre esto que dices: “Distinto es entrar a una U tradicional con crédito solidario, que entrar a un CFT de dudosa calidad, sin acreditación, y además quedar endeudado con altas tasas de interés por muchos años.”

    Esto es muy cierto. Pero también tengo entendido que en efecto, las Universidades chilenas educan a mucho profesional que termina siendo técnico. Una estadística que leí por ahí una vez es que producimos 5 profesionales por cada técnico. Eso es posible exagerado (mito urbano?), pero creo que un desafío grande, a través de créditos y aumento de la calidad, es generar más y más programas educativos que duren menos, sean un buen comienzo para una carrera técnica, y eventualmente generen una cultura en que los títulos importen menos, y tus habilidades importen más.

  • Interesante articulo, y ojalá ese ciclo virtuoso siga. No obstante, creo que el problema de la distribución de ingreso, no solo pasa por la figura que muestra la relacion entre escolaridad individual e ingreso. De hecho, creo que muchas veces la discusión de la ‘inequidad’ en torno al ingreso, ha sido tapada con la solucion a largo plazo de la educacion, asi como otros problemas vigentes como: tasa de nacimientos en adolescentes, la imprudencia automovilistica, entre otros.

    Ese ciclo virtuoso que parece estimularse a si mismo, ojala prosiga con su labor. Pero que no se deje de discutir lo que ya se sabe en torno a la asignacion de sueldos, con profesionales con escolaridad comparable.

    Sugiero el articulo de Javier Nuñez: http://www.expansiva.cl/agenda/actividades/papers_actividades/27122005150704.pdf

  • Comparto con Diego, y -para ser justos- con lo que Sergio insinua al comenzar su artículo, respecto a la necesidad de ir más allá del lugar común (mejoramiento de la equidad en educación como vía única -y políticamente poco costosa- para reducir la desigualdad de ingresos).

    En línea similar a la cuestión de la movilidad social que introduce Núñez en el artículo que Diego recomienda (muy bueno!), Carlos Huneeus llama la atención sobre la necesidad de mirar las desigualdades estructurales que en Chile subyacen a la de ingresos, que revelan la insuficiencia de la vía educacional (como dice Sergio, “necesaria pero no suficiente”). Huneeus hace este llamado de atención sobre la necesidad de recordar ciertos viejos temas, en plena campaña 2005 cuando la derecha ‘descubre’ la desigualdad. Les pongo el link también porque me parece interesante: http://www.asuntospublicos.org/informe.php?id=2622

    Saludo, finalmente, la pregunta que plantea Carlos sobre formación universitaria / formación técnica. En este tema uno escucha muchas afirmaciones taxativas que llevan a extrañeza, y a enturbiar la discusión. Es difícil saber qué pensar. Sergio, te dejamos con más tarea pa la casa…

    Saludos!

  • Rocío, Carlos, Diego:

    Primero no puedo estar mas de acuerdo en que la distribución mas justa de los ingresos no puede esperar a obtener resultados de una mayor cobertura educacional. Pero por otra parte este país no podrá integrarse exitosamnete en el proceso de globalización, cualquiera sea el signo que este tenga, sino invierte en recursos humanos y no extiende la cobertura educacional, lo que además tiene la virtud de colaborar , en el mediano plazo, a una mejor distribución de los ingresos. Les recomiendo leer las distintas posiciones que respecto al papel del Estado en la educación han surgido a propósito de la Comisión Ministerial. Un tema relevante es si el financiamiento irá a la oferta o a la demanda y que se entiende por un sistema de edución pluralista. La pregunta que debemos hacernos como ciudadanos es ¿ que sistema de educación y que valores deben ser impulsados con los recursos públicos? Algunos estiman que el actual sistema de Educación Superior es pluralista porque se pueden levantar distintos proyectos educacionales y el Estado debería apoyarlos financiando la demanda. Otros piensan, me incluyo entre ellos, que no puede haber financiamiento público ni directa ni indirectamente a proyectos que no incorporen, en su interior, el pluralismo. Dejo planteado esta nueva faceta del tema porque creo que es releventa su discusión.

  • Rocío, Carlos, Diego:

    Primero no puedo estar mas de acuerdo en que la distribución mas justa de los ingresos no puede esperar a obtener resultados de una mayor cobertura educacional. Pero por otra parte este país no podrá integrarse exitosamnete en el proceso de globalización, cualquiera sea el signo que este tenga, sino invierte en recursos humanos y no extiende la cobertura educacional, lo que además tiene la virtud de colaborar , en el mediano plazo, a una mejor distribución de los ingresos. Les recomiendo leer las distintas posiciones que respecto al papel del Estado en la educación han surgido a propósito de la Comisión Ministerial. Un tema relevante es si el financiamiento irá a la oferta o a la demanda y que se entiende por un sistema de edución pluralista. La pregunta que debemos hacernos como ciudadanos es ¿ que sistema de educación y que valores deben ser impulsados con los recursos públicos? Algunos estiman que el actual sistema de Educación Superior es pluralista porque se pueden levantar distintos proyectos educacionales y el Estado debería apoyarlos financiando la demanda. Otros piensan, me incluyo entre ellos, que no puede haber financiamiento público ni directa ni indirectamente a proyectos que no incorporen, en su interior, el pluralismo. Dejo planteado esta nueva faceta del tema porque creo que es releventa su discusión. Saludos

  • Andrés Kalawski says:

    Hola. me parece realmente interesante lo que aquí se discute. Justamente por eso, quisiera entender bien. (Por cierto, es muy proibable que haya leído los comentarios y el artículo y haya entenddido todo mal)entiendo que la idealización del pasado lleva a pensar que la universidad gratuita era más justa. Sin embargo, me parece entender que se homologa al postulante a la universidad con su familia de origen cuando nos preguntamos si acaso no debieran pagar los que pueden.

    Uno de los problemas del actual sistema de financiamiento es que es necesario, para acceder a una beca, demostrar que nuestra familia de origen es pobre, falleció en un accidente o nos odia con descaro. Si realmente quisiera promoverse un sistema de alta movilidad social que creyera en el individuo ¿no debería permitirse que aquelque ingrese a la universidad y bordea los 18 años que lo hacen adulto pudiera independizarse de sus padres?

    Saludos.

  • Andrés,

    Me parece medio rara la proposición que haces. ¿No es eso equivalente al sistema antiguo, que se desmenuza en el artículo? Cuando tienes 18, indpendencia económica pasa por mucho más que la matrícula de la Universidad.

    Creo que requiero clarificación. 🙂

    Saludos

  • Andres: No quisiera que pensaran que soy un apologista del actual sistema de financiamiento que creo que todavía deja muchos vacíos que dificultan el ingreso a la Educación Superior a muchos jovenes por problemas económicos. Respecto a lo que son los aranceles de matricula la cuestión está relativamente bién resuelta a través de créditos y becas que cubren ese aspecto en función de la realidad de cada estudiante. Si algúno de los postulantes vive solo y puede demostrar no tener ingresos debe ser sujeto de crédito independientemente de la situación familiar. De hecho desde hace algunos años no existe la figura del aval y es solo el estudiante el que suscribe el pagaré. No obstante estas son situaciones excepcionales y el Crédito Solidario no está pensado para apoyar a jovenes que quieran independizarse de sus familias de origen. Sigo pensando que la mayor dificultad está en los otros costos que debe asumir un estudiante los que no tienen tan amplia cobertura y que se ve en la obligación de asumir un joven que quiera independizarse. Mientras no sea posible asegurar efectivamente acceso a la Universidad a los tres primeros quintiles de la población creo que todo incremento de recursos en materia de ayudas estudiantiles debe ir orientado a ese objetivo y desde ese punto de vista el apoyo a estudiantes de familias de mayores ingresos que quieran independizarse no debería ser un objetivo aún de la política pública. Saludos

  • Estimados: Como ayer conversaba con la republicana Alejandra, creo que la política pública debiera incorporar en la idea de “acceso” lo que es la retención, es decir, que el cabro efectivamente pueda mantenerse en la U al menos en el mismo porcentaje que el promedio de sus compañeros de otros quintiles. En lo que vemos todos los días aquí en la pega (Universidad privada acreditada y por lo tanto con acceso a FUAS)la deserción es mucho más alta en este “segmento” que en los otros. Se podrá decir que son objetivos sucesivos de la política (en un primer momento garantizar acceso, luego veremos la retención; en la línea de “primero cobertura y luego calidad”), sin embargo en este caso creo que eso es ficticio pues la permanencia por apenas un par de semestres en la U te puede dejar en peores condiciones de las que tenías antes de ingresar (endeudado hasta el tuétano con altos intereses) por lo que el criterio de equidad de la política se ve subvertido.

    Hay que agregar, además, que la información que manejan los estudiantes FUAS y sus familias sobre el compromiso financiero que involucra el crédito es casi nula. La mayoría tiene toda la impresión de que es una beca. No creo ser muy suspicaz al pensar que las responsabilidades por esta ignorancia son individuales sólo en una ínfima parte.

    Saludos!

  • Estimados:

    lo primero, agradecer a nuestro primer Invitado delaRepublica por el espacio de discusión que ha abierto con su artículo.

    Creo que el tema es central, y engarza muy fuertemente con artículos anteriores por el lado de la formación de profesionales de calidad que trabajen en la trinchera, aplicando las políticas sociales tan generosamente financiadas por estos días. Para ello es indispensable que tengamos universidades diversas, en que evitemos la homogeinización de visiones y contenidos. Fuera del imperativo ético de permitir el acceso (y la permanencia) a quienes tienen capacidades e interés, promoviendo la movilidad socioeconómica y el mérito, hay un componente estratégico: sin diversidad y pluralismo (social, étnico, religioso, político, de género) la formación universitaria (y escolar!) es más pobre. Por lo mismo, sumo este argumento a la idea de Sergio de que el Estado sólo debe financiar proyectos que garanticen y promueban dicha diversidad en su interior y hacia afuera.

    Respecto del tema que proponía Rocío de la falta de información respecto de los créditos, características de las carreras, ingresos futuros, diferencias entre institutos y universidades, etc; un reciente informe de “Revisión de la Política de Desarrollo. Chile” del Banco Mundial (Junio de 2006) destaca que

    “Existe información limitada acerca de la calidad de las instituciones de educación superior de Chile, lo que genera limitaciones reales para la toma de decisiones informadas por parte de los estudiantes y sus familias”

    A ese respecto, hay que destacar iniciativas como “Futuro Laboral”, llevada adelante por la Escuela de Gobierno de la U. Adolfo Ibáñez, el Departamento de Ingeniería Industrial de la U. de Chile y la División de Educación Superior del Min. de Educación. El sitio http://www.futurolaboral.cl informa a los interesados respecto de los sueldos promedio de los egresados de una serie de carreras, a los dos y cinco años de salido de la universidad. Ya que un pilar del sistema actual es el endeudamiento privado, por lo menos que los cabros sepan si es probable que con su sueldo puedan pagar el crédito una vez que salgan!!

    Saludos.

  • Matías: Gracias por el dato del observatorio sobre futuro laboral, había oído hablar de él pero ahora voy a mirarlo.

    Una pregunta sobre el rol del Estado en relación al pluralismo (y pensando en lo que se discute sobre otros medios de formación de mentalidades, como los medios de comunicación): es el rol financiar sólo proyectos plurales en su interior? o más bien financiar a proyectos que de otra manera no podrían estar allá afuera, con lo cual no se tendría una oferta plural? Pienso que puede ir más por lo segundo. Tiendo a pensar que el pluralismo en sociedades “complejas” va más bien por ese lado. Qué creen?

    Saludos!

  • Rocío:

    creo que es importante desglozar un poco tu pregunta.

    Creo que si estamos hablando, como tú dices, de “proyectos” que de no ser financiados por el Estado no existirían, pienso que como criterio general -y pasando mínimas pruebas de “calidad” (definida como sea que sea)- estamos de acuerdo en que es “bueno” financiarlos. Sin embargo, cuando pienso en estos “proyectos” no estoy pensando en educación… más bien en teatro, pintura, música, intervenciones urbanas, libros, investigaciones, etc. Ahí nada mejor que la especificidad y el “sesgo”: en la interacción “entre” proyectos se construye diversidad.

    Cuando hablamos de educación, sin embargo, creo que los proyectos que no garantizan pluralidad en su interior son, inevitablemente, semilla de discriminaciones. Ya sabemos cómo los colegios católicos (esoy generalizando) maltratan explícita o implícitamente a los hijos de padres separados, a las parejas no casadas, a las adolescentes embarazadas… Debiese el estado financiarlos? Debiese el estado financiar universidades musulmanas/judías/católicas, sabiendo que con plata de todos se está dando soporte -aunque sea en grado mínimo- a la exclusión? Creo que es deber del Estado garantizar el derecho de todas las creencias, tendencias e ideologías a existir, expresarse e intentar influir en la agenda pública. Pero una cosa es garantizar el derecho de existencia y expresión, y otra cosa es financiar cada ideología que ande por la calle. Por qué financiar una universidad protestante y no una escuela de arte okupa-anarquista? Yo prefiero no financiar a ninguna de las dos, y sólo poner recursos donde sé que protestantes, anarquistas, católicos, musulmanes y judíos pueden encontrarse… donde todos sepan que tienen un espacio que compartir legítimamente.

  • […] Como participante en estre proyecto semi-virtual, es difícil estar en desacuerdo con la importancia de las nuevas tecnologías en la definición de una vida “moderna” a la que todos deberíamos tener acceso. En una discusión reciente en este blog discutiamos lo adecuado o inadecuado que pueden ser el uso de canastas familiares básicas para definir la pobreza. La ausencia de medidas de acceso a nuevas tecnologías (la proverbial “brecha digital”) es sin duda relevante en este tema, y es lo que parecen tener en mente los Honorables. […]

  • te felicito y sigue adelate

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