Los no-análisis de Lavín: El municipio Chileno.

21 de Sep, 2006 | Por | 8 Comentarios

El miércoles recién pasado, en el marco de desarrollo de las charlas que la Escuela de Gobierno de la Universidad Alberto Hurtado está promoviendo, fue invitado a dictar cátedra el eterno candidato presidencial Joaquín Lavín.

lavin.jpg

Efectivamente, los invitados de las charlas habían sido hasta el momento, el Rey Sol Ricardo Lagos y el Panzer Insulza, por lo que parecía muy atractivo escuchar qué tenía que decirnos el renegado hijo de la derecha hoy, cuando la derrota se transformó en su visión de vida. De hecho, la charla se hizo famosa en todos los canales de televisión por el mea culpa que Lavín hizo, al decir que “no vimos o no creímos muchas de las cosas que el resto de Chile estaba viendo o estaba viviendo en ese momento, y ahí tenemos que hacer, en ese sentido, nuestro nunca más”.

Pero esa es manipulación periodística y tonteras de gente que se calienta cada vez que ve un atisbo de humanidad en la deshumanidad de la derecha UDI. Yo al menos, ya me cansé de pedirles peras al olmo. Y para mi razón, ahí esta nuestra amiga Evelyn Mattei. Además, precisamente la misión de una republicana como yo es mostrarles lo que la prensa no dice.

La invitación estaba orientada precisamente a que Lavín pudiera enfocarse en el lado exitoso de su inclusión en política: sus 12 años de alcalde, 8 en Las Condes, y 4 en Santiago. ¿Qué habría aprendido en ese tiempo el señor Flanders? ¿Qué novedades podía enseñarnos, fruto de su experiencia en el gobierno local?

Nada.

Así de simple o así de complejo.

A ver, calma. No estoy diciendo que lo que haya dicho Lavín sea menos cierto o menos útil, pero cada uno de los puntos que tocó en esa clase, forman ya parte del sentir popular en relación a los municipios. Y lo que necesitamos no es la opinión de la señora de la Feria, ya bastante fundada y requete enojada, sino la posibilidad de incluir en el debate la opinión de expertos que permitan generar cambios en la agotada administración municipal. Y propuestas. Esas mismas propuestas concretas que hicieron famoso al señor Lavín.

Vamos viendo:

  1. Lavín dijo que los municipios eran un mini gobierno. Vaya cosa. Un feudo dirá el hijo de la señora de la Feria, que algo de eso vio en el colegio. Efectivamente, el municipio es el rostro de la administración pública. El rostro de toda la administración pública: la salud, la educación, etc., etc. Y por ende, lo que no dijo Lavín es que son la plataforma electoral de cualquier cosa. El municipio es la política en la casa de la gente y en su calle. Es el alcalde quien pavimenta (aunque eso lo haga el MOP o el SERVIU), es el alcalde quien corta los árboles, es el alcalde quien entrega la mediagua y es el alcalde a quien hay que darle la plata del permiso de circulación. El municipio representa la panacea del gobierno personalista. Tanto así que una de las “contribuciones” de la administración Lavín fue decir que uno votaba por personas y no por partidos políticos. Esa siembra de cizaña logró que junto con los votos a su “persona” se acarrearan una serie de votos para el conglomerado UDI. Claro que eso era antes, no ahora que es persona non grata para la derecha.

El alcalde es el señor feudal y el concejo municipal -esa institución seudo parlamentaria instalada en los Municipios- son sólo siervos de la gleba. ¿Qué es lo que puede hacer un concejal? Efectivamente nada, pues no tiene ni un solo instrumento que le permita cumplir su rol de fiscalización. Políticamente mucho: hacer ruido, hacerle la vida imposible al alcalde. Generar su propia plataforma electoral para algún día transformarse en señor feudal.

  1. Lavín dijo que en los municipios se daban situaciones extrañas, como que su director de salud en Santiago era PPD, y que por lo tanto se demostraba que en aspectos “técnicos” no importaban los colores políticos, ya que siempre y cuando todos tuvieran claro que “querían lo mejor para la gente” no habían grandes problemas. Otro de los aportes de Flanders: dividir aguas entre lo político y lo técnico. Otra falacia más.

Cada decisión técnica que se realiza en un Municipio es una decisión política. Y ojo que con esto no estoy diciendo que el director de salud del PPD haya que reemplazarlo por un UDI, porque sólo así se pueden tomar decisiones. Eso no es política. Política, precisamente, consiste en llegar a acuerdos, acuerdos que son políticos, que hay que pelearlos, que hay que discutirlos y donde hay que ser capaz de instalar argumentos. Si el señor Lavín creía que sus discusiones con el director de salud eran técnicas, tengo el deber de informarle que, literalmente: le pasaron máquina.

  1. Lavín dijo que uno de los grandes problemas al ser alcalde, tenía que ver con el poco poder de discrecionalidad administrativa que tienen los alcaldes. El famoso artículo 110 de la constitución que duerme en sus laureles. Un aplauso al señor Lavín por su asertividad.

Cualquier incauto que haya tenido la ocasión de insertarse en un Municipio conoce eso a cabalidad. Hace como un mes, me tocó participar en una capacitación para profesionales jóvenes que actualmente se encuentran trabajando en Municipios, vía Programa de servicio, de la Democracia Cristiana, y efectivamente, el clamor era el mismo: hay gente que no se sabe lo que hace, cobran horas extras por nada, los que hacen bien la pega son los honorarios. Los funcionarios Planta son eso: plantas con hojas, tallo y una raíz que no la mueve nadie.

Así no hay poder de gestión que aguante. Y eso lo sabe el señor Lavín y lo saben los 345 alcaldes de Chile que, adaptando un chiste que me contaba un amigo, si les preguntan: “¿cuántos funcionarios trabajan en su municipalidad?”, contestan: “La mitad”. La pregunta entonces es qué hacer. El municipio es una de las entidades que requiere de una reforma agresiva y punzante que permita dar cuenta de estas falencias atroces y dramáticas. Efectivamente, el ciudadano chileno no respeta a sus funcionarios públicos, porque no respeta a su funcionario municipal. Y en gran parte no cree en la política porque no cree en sus alcaldes. No cree que el Estado pueda administrar recursos eficientemente, porque ve día a día como el Municipio malgasta y derrocha recursos en demagogia y show. Y eso, ojo, es una reforma política.

Esto no se arregla, como dice Libertad y desarrollo, dándole poder a los alcaldes que contraten y despidan gente cuando quieran. “Dios nos pille confesados”.

Imagínese usted: si el municipio ya es una máquina electoral, como sería si todos los funcionarios viniesen importados de las oficinas de campaña. Aquí hay que entregarle poder a los Concejos Municipales, a los Cescos -que son esas organizaciones que no conoce nadie-, mirar profundamente la ordenanza de participación ciudadana, que efectivamente no le da ni un ápice de poder al vecino de controlar la gestión alcaldicia. Y eso significa sacrificar la plataforma electoral. Y ninguno de nuestros políticos anquilosados de la derecha o la Concertación tienen eso dentro de sus prioridades. Antes de eso esta darle la nacionalidad a Horst Paulmann para que siga haciendo negocios.

Gobierno ciudadano significa trabajar en un instrumental que permita hacer efectivo ese slogan. Pero bueno, eso da para otra columna.

8 Comentarios

  • Hola Ale,

    Que buen artículo. Dos comentarios:

    • Creo que la caracterizacion de Lavin sobre el Municipio como mini-gobierno es acertada. ¿No te parece? Aunque en Chile, el Municipio como gobierno local es terriblemente debil. El alcalde podra ser señor Feudal, pero tiene poderes casi nulos.

    • No me quedo claro a que te refieres con “darle mas poder” a los consejos. ¿En que estas pensando, por ejemplo?

    Te pregunto porque yo siempre he pensado que los Municipios (y por lo tanto, las comunidades locales) necesitan mas poder para decidir temas, mientras que me parece que tu estar arguyendo por la distribución de poder dentro del municipio.

    Saludos, Carlos

  • Mi estimado, gracias por lo de “gran artìculo”. Efectivamente creo que es acertado que Lavín diga que es un mini gobierno, con mini poderes, pero que en lo local tienen muchísima resonancia. Esta claro que en términos de política pública casi no tiene ningún poder (de hecho las políticas le caen desde arriba) pero no por eso hay que observarlos en minusvalìa. No tienen poder de decidir las polìticas contra la droga (CONACE) pero si deciden a qué profesional honorario se contrata en los PREVIENE y por ende “la mano” de la polìtica. Y eso es lo que la gente observa. No deciden la reglamentaciòn de urbanismo y construcciòn en altura, pero hacen los Planes reguladores que quieren y como quieren. A eso me refiero. Y a los concejos creo que efectivamente hay que darles más poder: y cuando hablo de concejos, hablo de los Concejales (con herramientas fiscalizadoras reales, cosa que pese ser concejal y por ende, a uno le pese votar por ellos) y los CESCOS, que son la representaciòn de la sociedad civil comunal, los cuales deberían dejar de ser exclusivamente consultivos, y pudieran tomar desiciones y eso me parece es darle màs poder a la comunidad. Un abrazo!

  • Ale:

    muy interesante el artículo… se agradece tu escritura desde la experiencia. Y a propósito: a comienzos de este año me tocó trabajar en una asesoría para una alcaldía grande de la región metropolitana, específicamente para una Dideco (Director de Desarrollo Comunitario). Lo que me sorprendió de la experiencia es cómo la municipalidad es una representación en micro-escala de la maquinaria partidaria y el macuqueo político que vemos todos los días en la prensa. Con la diferencia que el dios sol -el alcalde- está un poco (sólo un poco) más cerca que el Presidente. En ese sentido, creo que el municipio es un micro sistema político, con su dinámica propia. El problema, me parece, es que es un micro gobierno, y no un micro estado: no hay separación de poderes que permita que “las instituciones funcionen” autónomamente y controlándose mutuamente. Si el alcalde golpea la mesa, salta el tablero y todos corren desesperados. Dada la dinámica, tenemos que rezar por que opere la figura del Dictador Benevolente que usan los economistas para hacer teoría. En ese sentido, dar más poder al Concejo al menos distribuiría el poder un poco, especialmente respecto de la discrecionalidad del uso y control de los recursos, siempre escasos. Cómo hacer gestión cuando finalmente la evaluación no pasa por la eficiencia o impacto en bienestar sino en número de votos que obtiene Dios Sol en la siguiente elección?

  • Ale, muy buen análisis y distinciones. asertivo y agudo. me llamó la atención la reproducción del modelo “premio gordo” (concentración de poder) en el ámbito municipal del mismo modo que ocurre con la presidencia hipertiroizada que existe en chile. lo otro, la distinción sobre cómo la política se hace desde la base, el territorio, el día día y que sus decisiones son de carácter político. la polìtica se hace muy cerca de las personas. me interesaría saber cuàl es el instrumental al que te refieres y si ves en los actores políticos la disposición a politizar de verdad la acción en el ámbito local, lo que podría ser un camino para ir dando forma con esto del gobiewrno cuidadano.

  • Chicos: Efectivamente no hay división de poderes en los Municipios: Ninguna división de poderes y por ende la posibilidad de corrupción es magnánima. Y lo de la maquinaria electoral es absolutamente cierto. Ahora, lo penoso y lo vicioso del sistema, es que es efectivo para el “tipo de política” que se desea hacer (demágogica, infantilizante y tonta). O que algunos desean hacer. O sea el Municipio tal como está, es plataforma política para todo. Desde allí se puede hacer de todo porque no hay quien te pare: propaganda al alcalde, al diputado, al senador y al presidente, todo el día, los 365 días del año. Sea quien sea que me convenga. De otra forma no se explica que esto tenga relevancia igual cero, cuando uno ve las discusiones de nuestros políticos. No hay quien levante la mano para reformar seriamente el sistema. Es mi impresión. Ahora, sobre lo que dice Marcelo, es un tema a trabajar muy detalladamente: a ver, por ejemplo trabajar en ordenanzas de participación ciudadana “decentes”. Lavin tenía razón en un punto, que no comenté en el artículo… para hacer un plebiscito comunal, tienes que guiarte por la ley de plebiscitos: es decir cumplir con todo lo que eso significa: hacer el plebiscito el domingo, contratar a las fuerzas armadas para que resguarden el proceso, cerrar todo expendio de alcohol, etc, etc o sea es UN CACHO y además UN CACHO CARO (dato: las FF.AA cobran por hacer esa pega: y valen millones) por ende un Municipio sin plata tiene cero posibilidad de hacerlo…. (o sea Lavín se pudo dar ese lujito, porque estaba en Municipio millonario). Darle poder efectivo a las juntas de vecinos: yo creo que la gente no es tonta y participa cuando sabe que eso tiene un para qué: y creo que participarían activamente si por ejemplo, como en EEUU, las juntas de vecinos pudieran sancionar proyectos inmobiliarios, donde obligáramos a las inmobiliarias a tener el “voto” de la junta de vecinos. En fin, es un tema que da pa largo, y no quiero dar la lata, pero si se trata de generar un instrumental efectivo de participación local, soy la primera en levantar la mano y en hacer la pega, y si me dicen que hay voluntad la polìtica, hasta hago la pega gratis. Nos vemos!

  • me quiero cortar la mano izquierda

  • […] un gobierno con la UDI en los ministerios? Chadwick ministro del Interior, Coloma en Justicia, Lavín en Mideplan, Novoa en Segegob. Usted complete la lista. Ahí si que veríamos zancadillas, justo en […]

  • Muy buen comentario. Antes de reformar la constitución hay que democratizar los municipios. Los alcaldes en cuanto se eligen comienzan la campaña para la elección siguiente. La planta paralela de honorarios son los que hacen el trabajo y logran innovar, pero si el Señor Feudal pierde, debes abandonar el territorio de inmediato, porque una nueva hueste viene a instalarse. En fin, si los municipios no se modernizan, y tampoco se incorporan más profesionales de calidad, con dedicación exclusiva a Salud y Educación, todas las inversiones en estas áreas seguirán siendo cooptadas por el Señor Feudal para su campaña. Este fenómeno es transversal. Lamentablemente en los municipos más populosos y pobres tenemos los peores funcionarios, opacando a quienes se destacan o podrían hacerlo, pero no están sujetos a los favores del Amo o protegidos por el estatuto Administrativo.

  • Deja un Comentario