Descentralización, Estado y Municipios. Lo nacional y lo local, el desafío del control a la coordinación.

27 de Jul, 2006 | Por | Sin Comentarios

En Chile, parte importante del proceso de descentralización ha pasado por la derivación de la prestación de servicios estatales en los gobiernos subnacionales (Municipios), principalmente en áreas como salud y educación. Sin embargo, estos gobiernos locales, siguen con un alto grado de dependencia hacia el gobierno central, producto que es esta entidad quien destina los fondos de acuerdo a una diversidad de criterios. La ley de rentas, pese a sus modificaciones, no representa una solución 100% adecuada, no sólo a los problemas económicos de cada localidad, sino que también a los problemas de autonomía en la toma de decisiones y operatividad de los gobiernos locales. Es en este último punto, el de la autonomía en la operatividad y funcionamiento, que queremos enfocar las siguientes líneas, abordadas desde 3 grandes dimensiones: 1. Política Pública a nivel local. 2. Rol de los partidos políticos y 3. Relación entre lo local y lo nacional.

Política Pública a nivel local.

¿Es posible hablar de diseño y ejecución de políticas públicas locales?, es una primera e importante pregunta para poner en la discusión el rol de los municipios en la política pública. A priori, observando cómo funciona el diseño de la política pública en Chile, podríamos sostener que la injerencia de los gobiernos subnacionales en el diseño de las políticas públicas, es mínimo, por no decir nulo. Las grandes políticas públicas de los últimos años (como el Chile Solidario), han sido pensadas y diseñadas en el nivel central, integrándose los gobiernos locales recién en la etapa de la ejecución, en donde cada Municipio recibe la política y el respectivo protocolo de aplicación (el programa Puente, por ejemplo). Esta forma de operar, cada vez trae más problemas, debido a que, si bien por una parte, como país se está hablando de la integración al mundo global y globalizado, vemos que a nivel interno existen un sinnúmero de diferencias en cada uno de los gobiernos locales que hacen cada vez más complicado diseñar una política universal y estandarizada.

Con esto no se quiere plantear que el diseño de política pública deba pasar por los gobiernos locales, pero sí que debiera crearse un proceso de integración de lo local a lo nacional, por ejemplo en políticas de vivienda; una vivienda social no puede ser igual para una comuna del norte que para una del sur del país. “El desarrollo nacional es la agregación, interacción, fortalecimiento y refuerzo de muchos procesos de desarrollo local autónomos apoyados en recursos, capacidades y voluntades de las comunidades”(1) . Para el Estado, los Municipios han pasado a ser una suerte de “administradores” de las políticas en distintas áreas, y el Estado desconfía de estos administradores, “una desconfianza que se traduce en limitaciones competenciales, poca generosidad en la transferencia de recursos, proliferación de mecanismos de control y tutela, o restricciones legislativas a su capacidad de actuación” (2). Esta desconfianza es la que limita la integración de la participación de los gobiernos locales con el gobierno central, desconfianza que probablemente se origina en que siempre se da el caso que hay varios gobiernos locales que están dominados por partidos (o coaliciones) opositoras al gobierno de turno, por lo que una discusión de política pública, probablemente terminaría en una discusión sobre diferencias políticas, y con la fuerte tendencia a caer en demagogia con tal de quedar bien ante una ciudadanía cada vez más descontenta con los políticos (y a lo mejor con las políticas).

El desafío a nivel de política pública, debe pasar por dos grandes aspectos: en primer lugar, el Estado debe sacarse la pretensión de querer regular un mundo, una sociedad cada vez más diferenciada y menos concéntrica, la proliferación y especialización de actores sociales indiferentes a la política ha generado una suerte de exigencia de poder por parte de sectores como la Sociedad Civil (Sin embargo los primeros en recibir estas demandas son los gobiernos locales).El Poder entendido como mayores espacios de participación en la toma de decisiones, mayores espacios de inclusión de actores marginados, y un mayor respeto al individuo y su espacio, su individualidad, ya no basta con uniformar una política, hoy, lo local quiere elegir el color del uniforme.

En segundo lugar, los gobiernos locales deben mejorar su gestión en términos de apertura a la comunidad, si bien se han experimentado avances en esta línea, en muchas localidades siguen primando prácticas políticas de antaño que sólo buscan cuidar el poder obtenido en lo local para beneficio del partido, transformando a la comuna en un “feudo”, esto se profundiza en la siguiente parte.

Los partidos políticos y lo local

Como señalábamos anteriormente, muchos partidos políticos han transformado, comunas, Municipios, en verdaderos “feudos”, en donde a fuerza de clientelismo, cuoteo, y favores logran mantenerse en el poder del gobierno local, funcionando muchas veces, en base a los intereses del partido y no de sus electores, afectando la credibilidad de los partidos. Sin embargo, es importante rescatar que los partidos son absolutamente necesarios en un sistema político, particularmente como en el que tenemos en nuestro país, debido a que son un organizaciones políticas institucionalizadas; sin embargo deben revisar su funcionamiento y proyectos, y así poder adecuarse a las nuevas contingencias sociales, y poder cumplir a cabalidad su rol de representante de sectores ciudadanos. Y de este modo retomar su papel dentro del proceso de toma de decisiones, representando a la ciudadanía y no a los intereses de sus grupos de elite. De este modo se incentiva la participación ciudadana y se tendería a equilibrar un poco los poderes entre el gobierno local y el gobierno central.

Lo local y Lo nacional.

La generación y consolidación del fenómeno de la Globalización, ha replanteado el tema del cómo visualizar el rol de los Estados Nacionales en un mundo cada vez más interconectado con fronteras poco claras a nivel cultural y sociopolítico. El Estado-Nación ha requerido de una visión unitaria para poder validar y legitimar su poder, lo vemos desde la época feudal en donde se empiezan a conformar los Estado-Nación, “a partir de las Asambleas Estamentales, de alguna manera, se empieza a reforzar la idea de un cierto orden unificado dentro de un territorio, con un rey que si bien no es aún soberano efectivo en todo su reino, si comienza a ser imaginado en ese espacio”(3). Sin embargo, estas pretensiones de unidad siempre han encontrado cierta resistencia de sectores nacionalistas, grupos locales, que defienden su autonomía, su identidad, y su gobernabilidad; sin embargo hoy en día, esos grupos ya no solamente son comunidades locales, grupos indígenas, o movimientos independentistas. Y pese a que se idearon algunas soluciones, como Estados Federales o Confederaciones, con el correr del tiempo, estos tipos de Estados Nacionales también fueron cayendo en algún tipo de crisis producto del fenómeno de la mundialización de la sociedad.

Quizá, y sin ninguna pretensión de querer dar soluciones, una forma de lograr una buena convivencia con el fenómeno de la globalización, pasa porque el Estado deje un poco sus pretensiones homogenizadoras e integre más a los gobiernos locales en la toma de decisiones para sus ámbitos respectivos, “la descentralización adquiere mayor importancia por el acelerado proceso de globalización que integra a los países y mercados…La descentralización es indispensable para reforzar las capacidades locales de desarrollo”(4), esto pasa porque integrando a los gobiernos locales a través de descentralización se potencia una integración armónica de localidades al mundo global, respetando identidades, culturas y patrimonios, al momento de la Globalización, probablemente no se tomó en cuenta, que no sólo se estaban globalizando mercados, tecnologías, comunicaciones; sino que también se globalizaron problemas, problemas de identidad, problemas de independencia, problemas medioambientales, entre otros. Finalmente, si se logra pasar por parte del Estado, de un control de gobiernos locales a una coordinación entre gobiernos locales, se puede reforzar desde lo central, la capacidad de agentes locales de aprovechar las oportunidades de desarrollo e integración de conocimiento que ofrece la globalización.

(1) Declaración “Hacia una agenda Municipal Latinoamericana” de la Red de Desarrollo Económico Local en www.redel.cl (2) Brugué Q. y Goma R. “Gobiernos Locales y políticas públicas” . (3) De Gabriel, José Antonio, “La Formación del Estado Moderno”, en “Manual de Ciencia Política”, Universidad Autónoma de Madrid, 1997. (4) Declaración “Hacia una agenda Municipal Latinoamericana” de la Red de Desarrollo Económico Local en www.redel.cl

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